Jüdische Wochenschau
- Journal
- Jüdische Wochenschau
- Volume
- 29 (1968)
- Issue
- 2292 (1.11.1968)
- Date
- 1968-11-01
- Page
- [Seite 7] (sequence 7)
- Language
- German, Spanish
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Hat Sehwart-Bart. erían unirse contra ia antes SEGUNDA GENERACION ISRAEL El pueblo y la tierra rblowskv — Univers. Hebrea - Jérusalem Octubre de 1968 LA relación del pueblo judío hacia la angosta franja costera d*:l Mediterráneo conocida como Palestina constituye un problema; los que piensan bajo el aspecto teológico la denominan incluso “misterio”. Es esta una relación que en diversas épocas halló su expresión en ciertos hechos; esta relación y estos hechos (incluyendo tradiciones, creencias, actitudes y acciones) engendraron demandas que a su vez se convirtieron en nuevos hechos históricos. Ellos son parte de la historia judía, y su comprensión es necesariamente parte de la comprensión de la misma, ya sea la autocomprensión de los judíos de su existencia histórica o la comprensión de los gentiles (neutral simática u hostil) d* este irregular, lento y hasta algo irritante fenómeno. Incluso el hecho que para muchos judíos —entre ellos varios de los fundadores del sionismo moderno— esta relación y las demandas implícitas en ella fueron consideradas tan anormales que parecían no querer requerir mayor justificación, es por sí mismo parte del fenómeno total a ser comprendido. Semejante comprensión puede ser ensayada en un nivel puramente descriptivo e interpretativo cualesquiera sean las subsiguientes conclusiones a ser sacadas de él e incluso si para un judío |a indagación es inevitablemente parte de su propio “prise de conscience”. De esta manera, por ejemplo, es posible citar textos bíblicos no con vistas a suministrar “pruebas” escritúrales en favor o en contra de cualquier cosa, sino como ilustraciones respecto a la relación entre el publo y la tierra y como ésta fue concebida no solamente por el autor del texto sagrado, sino también por aquellos que lo interpretan, al igual que por modernos ideólogos que los citan o se hacen eco de ellos. Demos un más concreto ejemplo: manifestantes sionistas protestando en 1939 contra el “Libro Blanco” dei gobierno británico portan estandartes con la leyenda: ‘‘No el MANDATO BRI¬ TANICO sino la BIBLIA es nuestro título sobre esta tierra”. Lo que nos concierne en el presente contexto no ha de tener que ver con la propiedad legal del título ni con |a propiedad lógica del argumento. La cuestión es si esta demanda particular, aunque formulada por declarados nacionalistas laicos refleja una qenuina y auténtica continuidad de autocomprensión judía o acaso es meramente una estratagema propagandística explotando el nimbo de las Sagradas Escrituras. Experiencia de elección No hay ventaja ninguna al traer a colación el simple hecho que en casi todos los grados de su existencia dio el pueblo judío por sentados su calidad de pueblo (o “etnicidad”). En este aspecto el nacionalismo judío de los siglos XIX y XX no presenta ninguna derivación sino meramente la modorna articulación de una conciencia histórica tradicional, difiriendo de esto último sólo en el sentido en que el nacionalismo moderno difiere, por definición, de formas pre-modernas de conciencia étnica. Todo lo contrario: puede argüirse que la real derivación de la conciencia tradicional fue forjada no por el sionismo político sino por el movimiento de reforma religiosa y asimilación social que buscó convertir al “julaísmo” en una entidad denominacional, organizada en sinagogas y administrada por consistorías y establecimientos similares. Difícilmente sea necesario agregar que la conciencia histórica de los judíos está arraigada en su original experiencia de elección o, en otras palabras, su conciencia sobre la diferencia entre su grupo (léase pueblo) y otros pueblos (léase “gentiles”). Cualesquiera que sean las corrupciones que la doctrina de la elección sea capaz de sufrir (algunas de ellas son ciertamente corrupciones iudías, mientras que otras son sólo proyección de corrupciones inconscientes de los gentiles sobre los judíos), es primariamente en términos de diferencia más que de superioridad que debe comprenderse nsta elección. De hecho esta es la clásica expresión —en la lengua de la religión bíblica— de lo que los psicólogos sociales llaman hoy en día “sentido de identidad” Esta autoconcion. cia histórica siempre contuvo, como elemento esencial, una relación respecto a una tierra en particular. Correlativamente con el pueblo elegido hubo una elegida, o sea, /‘prometida’’ tierra. Siendo que los judíos no constituyen un grupo de gente compartiendo creencias teológicas similares, sino un pueblo con una específica identidad histórica (y es esto lo que ellos consideran que son), la unión con la tierra escogida fue parte de su conciencia e identidad religioso-nacional. la heredad eterna Al Igual que Antaios en la mitología griega, Israel obtendrá fuerzas para su rejuvenecimiento y florecimiento espiritual solamente del contacto con su tierra predestinada. La leyenda rabínica rodea * la tierra con un halo de superlativos: sus frutos eran mejores que los de cualquier otra tierra y el puro hecho de morar en ella tenía cualidades expiatorias y cuasi-sacramentales. La piedad popular continuó con lo que los rabinos dijeron; en todo lugar donde un judío es enterrado se coloca en su tumba un saquillo con tierra de la Tierra Santa. En la experiencia del pueblo judío, su Por R. J. Zwi relación hacia la tierra actualmente precede a su existencia como pueblo. Esto puede sonar lógicamente pobre, pero el Señor había dicho a Abraham; “Vete de tu país, de tu patria y de la casa de tu padre al país que te mostraré”. (Génesis, 712, 1). Esta promesa se convirtió en un “pacto eterno”, tan permanente como las leyes de la naturaleza 'Jeremías 31: 34-35; 33: 20-21. 25-261, y los judíos siempre supieron, en lo profundo de su corazón y en medio de las más viles humillaciones, persecuciones y masacres, que Dios no solamente recordaría su pacto con Abraham, Isaac y Jacob, sino que El También “recordaría la tierra” íLevítico, 26: 42). La noción del ‘‘regreso” se transformó de esta manera en un elemento básico para la autocomprensión de los judíos y para la interpretación de su existencia en el exilio. Siendo una tontería para griegos y liberales y un escándalo para cristianos, los obstinados judíos persistieron en su determinación de considerar todos los países, a excepción de una delgada franja de la costa mediterrnea, como tierra de dispersión. Y cuando —incluso mayor ton. tería y peor escándalo— ellos establecieren el Estado de Israel, este acontecimiento histórico fue experimentado por ellos como un “retorno”. Tal vez no sea demasiado aventurado sugerir que este retorno fue posible porque en la conciencia histórica de los judíos el lazo con su tierra fue constantemente formulado en términos del futuro. La “Tierra de Israel” no es ni una “patria” ni una “tierra madre”: es la tierra de la que Dios ha dicho que El la mostraría a Abraham y dársela como heredad eterna. En la forma en que los judíos veían esto, siempre hubo un misterioso paralelismo entre su destino y el destino de ia tierra. Pues incluso cuando los judíos estaban en e! exilio, sufriendo persecuciones e ignominia, al mismo tiempo estaba la tierra desolada aguardando el retorno de su pre. destinado socio. La profecía bíblica (Levítico 26: 32) parece haber sido confirmada: 'yo mismo asolaré el país, de suerte que queden de ello horrorizados vuestros enemigos que en él se establezcan’’. Ellos sabían que con el correr del tiempo Dios recordaría Su pacto con su pueblo y también la tierra, y en e1 ínterin la actual h ítoria del país —así como fuera relatada por viajeros y peregrinos— parece haber alcanzado en grado remarcable la imagen que ellos se habían formado de él. Una de las más fértiles regiones del mundo an. tiquo se había convertido en una desierta zona stacada por la malaria. Martín Buber Ya hicimos referencia al curioso hecho que en nuestra edad secular judía moderna pensadores e ideólogos recurren a un Idioma religioso cuando tratan de explicar, a sí mismos o a otros, el significado de la única relación entre su pueblo y su tierra. Algunos judíos “Barthianos” repudian este lenguaje considerándolo un deshonesto abuso de un vocabulario religioso cuya legitimidad requiere un contexto .teológico definido; otros pueden objetarlo en nombre de un marxismo radical o racionalismo. Pero por sobre todo este dioma religioso y este patetismo se hacen valer siempre cuando los judíos tratan de rendirse cuenta en lo que respecta a su existencia histórica y a lo que la tierra de Israel significa para ellos. Entre estas expresiones simbólicas e imponderabilidades irracionales hay una hacia la cual Martín Buber hizo llamar la atención. Se refería él al hecho que el renacimiento nacional del judaíismo “recibió su nombre según un lugar y no, como otros, según un pueblo”, el nombre Sionismo indica “que no es ésto tanto una cuestión de un pueblo en particular como tal, sino que se trata de su asociación con una tierra en particular”. El centro de la idea de Buber, para ser exactamente apreciado, debe ser focalizado más aún. El renacimiento nacional del pueblo judío tomó su nombre no de un país sino de una ciudad. Sión, que desde épocas bíblicas es un sinónimo intercambiable con Jerusalén, sirve como símbolo para el país entero; y el país es una extensión de todo lo que era significado, emocional y simbólicamen. te, por “Sin”. El himno del movimiento sionista, el cual se transformó en 1948 en el himno nacional de Israel, habla sobre ‘‘un ojo mirando hacia Sión” y sobre la esperanza milenaria de un retorno a “la tierra de Sión y Jerusalén”. Este himno, conocido como he-tikva (“esperanza”) es poéticamente hablando muy pobre; pero en toda su simpleza y sentimentalidad resume la esencial —o, si se prefiere, la existencial— disposición del pueblo judío en cuyo centro se halla un indisoluble lazo con la tierra, siendo este centro constituido por Sión, la ciudad d<e David. Jerusalén y Sión son términos geográficos que se encuentran más allá de la mera geografía; ellos ton “la local habitación y el nombre” para el significado de la existencia judía y de su continuidad desde el tiempo en el jue Dios habló sobre cierto lugar que El habría de elegir para los días del retorno que —por más improbable que podría parecer— jamás fuera puesto en duda por los judíos. Disposición de luchar Hoy en día Israel ha dejado de ser un programa por realizar o un piadoso deseo a ser satisfecho en base a esperanzas, expectaciones y promesas bíblicas, o en respuesta a persecuciones de judíos en la Diáspora. Israel es un hecho, y en lo que concierne a los judíos, un hecho que exis. te por derechos históricos y no por derecho de conquista. Esta conquista fue incidental, forzada a los judíos, si bien — post factum— su importancia puede difícilmente ser subestimada. Ambiciones marciales fueron ajenas a la tradición judía y la “mitología sionista dio lugar al orgullo por el kibutz, la Universidad, el renacimiento espiritual, el planeamiento social, la conquista de la naturaleza, pero jamás por guerra y gloria militar”. Una victoria militar no puede realmente probar los derechos de un pueblo a su tierra —fue esaú y no Jacob quien viviera por la espada—, pero ella puede probar, y en realidad lo ha probado, la disposición a luchar y morir por aquello que él sabe Pag. 3 con intuitiva certeza que es el actual centro de su historia. Sea lo que fuere para el extran/;ro, para el judío el Estado de Israel —o sea, la vida del pueblo judío como una corporación política en la tierra que él nunca cesara de considerar como propia— no es una cosa vana recientemente inventada sino un cumplimiento aui; constituye otro eslabón en la única cadena histórica. Si queremos tomar el vocabulario de la teología cristiana podemos decir que la existencia judía es una existencia con carácter de encarnación. Israel, de tomarse a sí mismo y a su historia con toda seriedad, debe vivir la corpórea vida de un “pueblo”, inclusive aunque pueda vacilar a! usar el término “pueblo elegido”, el cual puede sonar muy presuntuoso y conducir por sí mismo a tantos malentendioos. El negar a Israel el derecho a vivir su vida corporal como nación significa negar sus derechos de existencia, invitar a ios judíos a vivir como judíos y a ser fieles al “judaismo sin continuar su existencia en lo que fuera anteriormente definido como “unión hipostática” de pueblo y tierra, es pura hipocresía. Los árabes lo han hecho suficientemente claro: de ninguna manera aceptan discutir modos de coexistencia. Su declarado objetivo es la “liqui. dación”, “aniquilación” y “eliminación” de Israel. Los judíos no necesitan ni las infernales memorias de Auschwitz ni las provechosas aclaraciones suministradas por los líderes árabes a los efectos de comprender que estos términos no significan menos que extermino físico y que el anunciado “politicidio” de Israel significa genocidio. La vida de Ismael está ligada con su tierra, la “tierra de Sión y de Jerusalen”. Aquellos que apelan a Israel para que renuncie actualmente a sus demandas no.hacen más que invitarla a renunciar a su identidad y a cometer un suicio colectivo (o a ser masacrados nuevamente). Es ésta una apelación tan atrozmente inmoral que Israel no la puede aceptar ni de sus enemigos ni de sus “amigos”. L. I. F. A. LA comisión directiva de L.I. F.A. (Liga Israelita de Fútbol Argentina) aplaude la iniciativa de la “Semana Israelita” de brindar en sus páginas a la juventud la nvejor oportunidad de explayarse sobre sus problemas, sus inquietudes y sus deseos. Nos es particularmente grato destacar que este prestigioso semanario, desde la misma fundación de nuestra Liga, hace 6 años, nos ha prestado su valioso apoyo, permitiéndonos así realizar nuestro objetivo de estrechar vínculos entre las distintas agrupaciones juveniles mediante el deporte más popular Esta voz de aliento en todo momento y también la cooperación práctica, como la donaunamos nuestras tareas para reunir, en los campos de deportes alquilados a tal efecto, a la mayor cantidad de jóvenes para disputar nuestros campeonatos de fútbol. En lo concerniente al año 1968, el torneo denominado “Otto Feldmann” —en homenaje a nuestro desaparecido secretario — araba de finalizar exitosamente, clasificándose campeón de la División A el equipo de O. H. A. Macabí que. además, se hizo merecedor de la “Copa de la Caballerosidad", mientras que C.S.I.S. triunfó en la División B. ganando ast el ascenso a la categoría superior. Expresamos nuestras s*nceras felicitaciones a ambas instituciones. La tabla fina! de posiciones resultó como sigue: Los antisemitas en Canadá MONTREAL (OJI). — El Congreso Judío canadiense ha lia macfo la atención pública al recrudecimiento de la actividad antisemita en la provincia de Ontario. Una nueva ola de "propaganda de odio” ha aparecido en la importante ciudad de Sault Ste. Marie, con la difusión abundante de volantes y folletos antijudíos en los buzones de correo y en los domicilios particulares de numerosos ciudadanos. Según se indica, la ola antijudía ha provocado indignación en círculos cívicos, y la Asociación Jurídica (fe la urbe protestó por la demora en legislar sobre la “propaganda de odio”. La asociación se ba dirigido al gobierno federal del país para solicitar su urgente intervención. “Caballerosidad”, nos han ron- DIVISION k timiamente estimulado para seguir el canvno originalmente G. E. P. Ps trozado, y cada alio aumenta 1 Macabí . 10 1 I 21 el caudal de las instituciones 2. J. Weizmann 7 3 2 17 afiliadas, aunque no hayamos 3. Aciba . 6 2 4 14 alcanzado aún el supremo ideal 4. Bar Kojba .. 4 3 5 U e poseer el estadio propio 5. SI JA. 4 1 7 9 para la juventud de toda la eo- 6. CASA. ... 4 1 7 9 lectividad, tal como existen en 7. Bet Israel ... 1 1 9 3 otTos países y que son el orgnlio de todos. DIVISION B Oreemos, pues, oportuno rei- G. E. P. Ps terar nuestro llamado a las ins- 1. C.S.I.S. 11 0 1 2 2 tituciones que estudien v recon- 2. L. Hakol .... 8 1 3 17 sideren esta posibilidad de uni- 3. Oriente . € 3 3 15 ficar los esfuerzos destinados a 4. M. Hazair ... 5 2 5 12 tan loable fin. 5. Hagaivah __ 5 0 7 10 Mientras que no cesaremos de 6. N.C.I. 2 1 9 5 bregar por dieha meta, contí- 7. Ramah . 1 1 10 3 N. C. I Servicios religiosos: con todo éxito han concluido los servicios correspondientes al año en curso. Como de costumbre. se llevaron a cabo bajo un marco tradicional, agregándose en el presente año una actividad expositiva con el público en la segunda mañana de Rosh Hashauá. Allí se conversó acerca cfel significado de los jaguim, generalizando la conversación hacia el valor de las tradiciones y su conservación. Creemos que aquellos que participaron de los servicios han podido canalizar una serie de inquietudes y en definitiva han sentido de otra forma los valores judaicos. Asimismo, nuestros madujim organizaron servicios paralelos para javerin menores de 12 años, que resultaron por demás exitosos considerando que es la primera vez que se organizan. Por último, cabe mencionar que la participación fue elevada, contando con alrededor (Te 35o javerim entre ambos servicios. CAMPAMENTO DE VERANO. Ya está enfocada su organización y la casi seguridad de su realización en Córdoba. La«, feobae aproximadas son tas siguientes: 13 a 16 años, 2-16 enero; 16 años en adelante, 17-28 enero. Fin los próximos días se tendrán detalles más concretos, incluido el costo cfel mismo. ACTIVIDADES VARIAS: Considerando que un grupo numeroso de javenin participarán el año próximo en Shnat Sherut y que ello implica la necesidad de recaudar fondos para que dicha actividad pueefa llevarse a cabo es que nos abocamos a la organización de un Café Israelí que tendrá lugar el 2 de noviembre próximo. Esperamos contar con la participación de todos los mayores cíe nuestra comunidad y, por supuesto. también de Íos demás. Asimismo, el 23 de noviembre, en los salones de nuestra comunidad, tendrá lugar un baile para toda la juventud con idéntico fin. El ifi del corriente Miguel Harf. madrij de la institución, partirá hacia Israel para comenzar sus estudios en la Universidad Hebrea para ltiego integrarse a la sociedad israelí. Es nuestro deseo que el éxito le acompañe y que su ejemplo de realización sirva de gula para toda la Juventud. JOVEN Profesional Comerciante esperamos todavía tu digna contribución para la Campaña de Emergencia KEREN HAYESOD Sarmiento 2376