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Jüdische Wochenschau · 1968-09-13 · 2285 (13.9.1968) · p. [Seite 8]

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Journal
Jüdische Wochenschau
Volume
29 (1968)
Issue
2285 (13.9.1968)
Date
1968-09-13
Page
[Seite 8] (sequence 8)
Language
German, Spanish
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Páff. 4 SEGUNDA GENERACION Setiembre de 1361 EL FACTOR HUMANO EN LA VICTORIA DE ISRAEL por el General Jaim Bar-Lev (Jefe del Estado Mayor del Ejército de Defensa de Israel) J^OS estrategas militares de todos los tiempos atribuyen ¡a superioridad al factor humano que, en su opinión, está por encima del potencial bélico. Esto se ha visto confirmado en la larga trayectoria de la historia humana. De los tiempos bíblicos, sabemos de Gedeón y sus 300 escogidos guerreros; la mitología griega evoca el caballo de Troya y el elemento de sorpresa que éste entrañaba. En los tiempos modernos suele decirse que “no es el tanque sino el hombre quien vence’’. Así fue en la Guerra de los Seis Días; el Ejército de Defensa de Israel venció por la fuerza del espíritu y no por la fuerza de las armas. Era su propia guerra privada En el encuentro entre el Ejército de Defensa de Israel y los ejércitos árabes, el soldado israelí hizo frente cara a cara al soldado árabe. Los incentivos, las motivaciones y los rasgos que caracterizaban a ambos eran harto diferentes. Para el soldado israelí era esto une guerra de defensa; una guerra que no había iniciado ni deseado; la guerra de defensa; una guerra que no había iniciado ni deseado; la guerra le había sido impuesta. Su total identificación con su pueblo, con su ejército y con los objetivos de la guerra, era cabal. Cada soldado sintió que ésta era su propia guerra privada, como si el destino de todo el pueblo judío descansara sobre sus homoros. Cada uno de nuestros hombres sabía que perder la guerra significaba literalmente perderlo todo. Por consiguiente nuestros jóvenes ducharon con espíritu de devoción y au^osacrificio¿ con voluntaria abnegación y, por sobre todas las cosas, con heroísmo. El heroísmo es a menudo descrito como una manifestación de fuerza física sobrehumana. De hecho, sin embargo, cuanto más se perfeccionan las armas y los métodos de combate mayor importancia se atribuye a la fortaleza espiritual como factor determinante para un standard de combate más elevado. Nuestros soldados sabían que un buen soldado no es el que desdeña la muerte por desprecio a la vida, sino un individuo responsable, que posee _ Ia capacidad de tomar decisiones y la facultad de pensar; un hombre que está preparado a poner en pe. ligro su vida fin de que .oo'v^ V rO¿ A*' AR40Z 2854 — Buenos Aires Ergebnisse der 4. Runde (Rückspiele): CAMPEONATO 1968 Resultados de la 4* Jornada Division A: Bar Kochba CASA 1:1 Macabí—J. Weizmann 2:2 ACIBA — Bet Israel 4:1 Division B: Lamrot Hakol — Ra* mah w. o. (2:0) Oriente — Macabí Hazair 3:0 CSIS — Haganah 6:0 Spiele der 5. Runde am Sonntag, den 15. September: Sportplatz Fénix: NCI — Haganah Macabí — CASA Sportplatz 'Lamadrid: CSIS — Ramah ACIBA — J. Weizmann Sportplatz Villa Lynch: Lamrot Hakol — Oriente Bar Kochba — SIJA Beginn; 13.15 bzw. 14.45 Uhr. tanto él como otros puedan vivir. Tales son nuestros combatientes. Frente a ellos estaban los soldados árabes. El odio no puede ser estímulo Los motivos que impulsaban los ejércitos árabes en su guerra contra nosotros eran principalmente de orden emocional. El odio v la belicosidad son quizá estimulo suficiente para la guerra cuando todo va de acuerdo con los planes; cuando los soldados están alineados en las trincehas. tras defensas de alambrado de púa detrás de campos minados, con aviones que los protegen desde arriba, la artillería detrás de ellos y tanques a sus flancos. En tales circunstancias el odio es un motivo suficiente para servir de fuerza impulsora en el combate. Pero cuando las cosas comienzan a sueederse en forma que no está de acuerdo a los planes, cuando las defensas han sido destruidas y cuando uno se enfrenta cara a cara con el enemigo, el odio no puede servir de estímulo que lo lleve a uno a mantenerse firme y continuar luchando cuando existe la alternativa de retroceder. El soldado árabe, tanto en esta guerra como en las demás, sabía, consciente o inconscientemente, que para él perder la guerra no implicaba perderlo todo. Sabia que si abandonaba el campo de batalla y si sus camaradas hacían otro tanto, incluso si todo el ejército hacía lo mismo, ello no significaría perder su familia, su país, su pueblo y su futuro. Sien, do así, los ejércitos árabes no lucharon hasta el fin, ni siquiera en esta guerra. Y si se alegara que lucharon tal como lo hicieron porque no estaban luchando en su propio territorio, porque los egipcios lucharon en la franja de Gaza, etc., en esta guerra todos los ejércitos árabes lucharon en su propia tierra —los sirios en Siria los egipcios en Sinaí, cerca del Canal de Suez, los jordanos cerca del río Jordán— o lo que ellos consideran ser su propia tiera. Las cualidades del soldado Además de carecer de motivos auténticos para hacer la guerra, al soldado árabe le faltan las cualidades necesarias para el combate moderno. Los métodos mejorados de batalla y las Las Naciones Unidas frente a Israel por Samuel Leillen Después de aquellos dias excepcionales, en los< que demostraron el ejército y el pueblo su devoción por la meta común, su disposición plena en cuerpo y espíritu frente a la difícil prueba, nos hallamos en la fatigosa época de engorrosas tratativas en las que la habilidad política y el temple de los nervios son las armas fundamentales, aunque no las únicas. Las naciones del mundo, incluso las más amigas de Israel, usan los argumentos de la moral internacional y evocan el sentido de caballerosidad que debe caracterizar a los victoriosos, exigiéndonos retroceder y renunciar. Israel siempre clamó por negociaciones, y por supuesto que negociaciones sinceras y eficaces. Los acontecimientos de junio de 1967 en el Cercano Oriente transformaron teorías bélicas modernas exigen de los comandantes V de los soldados cierto nivel de inteligencia, la habilidad de adaptarse velozmente a las condiciones, reacciones rápidas, la capacidad de hacerse una imagen verdadera y realista de la batalla, en suma, todas las cualidades que le faltan a los combatientes árabes. Estas fueron las limitaciones principales del soldado árabe: la falta de motivación o de motivación verdadera V la carencia de las cualidades necesarias para la guerra moderna. El soldado israelí, que tenía todas las razones para hacer la guerra, poseia además todas las cualidades necesarias para un buen soldado. Cuando digo “el soldado israelí” me refieio a todas las armas y rangos, desde el más alto, que establece los objetivos a alcanzar y la forma de alcanzarlos, hasta el soldado raso que merced a su conocimiento especializado determina el resultado de la batalla. El conocimiento especializado y la experiencia acumulados por el ejército de Israel no son el resultado de un esfuerzo concentrado de un solo día, sino el resultado de largos años de preparativos. En estos largos años participaron unidos los tres componentes del potencial humano del ejército. Pueblo y ejército Con igual devoción trabajaron asiduamente los soldados de la reserva con vistas al día de la batalla. Año tras año se presentaron para cumplir su deber superando los problemas de adiestramiento, interiorizándose de los nuevos métodos de lucha, de los armamentos modernos etc. Cuando estalló la guerra, estaban preparados y demostraron ser soldados de calidad, capaces de realizar las opera. El Requiem de Verdi en Belén símbolo de paz y concordia | A amplia plaza que te ex- *“• tiende frente a la Iglesia de la Natividad de Belén fue el escenario de un acón, tecimiento musical de primer orden, que al margen de cobrar notoriedad por ser el primer evento de su índole jamás celebrado en esa histórica ciudad, adquirió particular significado por convertirse en una categórica manifestación en pro de la paz y la confraternidad humana. En esta ocasión se presentó la Orquesta Filarmónica de Israel bajo la batuta del maestro hindú Zubin Meta, que interpretó el Réquiem, de Verdi, con el concurso de solistas de la Opera Metro politana de Nueva York. Alrededor de tres mil personas, judíos, cristianos y musulmanes, tomaron asiento en las localidades instaladas en la plaza, entre las que ee podía distinguir a ministros del gabinete israelí oficiales superiores del ejérci. to y la policía, personalidades árabes de Belén y Jerusalén y dignatarios eclesiásticos de todos los credos Miles de vecinos de Belén que no se habían visto fa vorecidos con invitaciones, presenciaron el evento des de los balcones de las casas vecinas. ciones más difíciles. La batalla por la liberación de Jerusalén, una de las más cruentas de la Guerra de los Seis Días, fue librada por una división de paracaidistas de la reserva. El tercer componente del potencial humano del Ejército de Defensa de Israel lo constituyen los jóvenes de ambos sexos que cumplen el servicio militar obligatorio —los jóvenes otrora tan criticados dieron en esta guerra prueba de su valía—-. Fueron ellos quienes sobreelevaron las operaciones más difíciles de la guerra, tales como abrirse paso a través del Sinaí, en la Meseta de Golán, etc. Se portaron admirablemente y demostra. ron que los jóvenes nacidos en el año 1948 no son menos que aquellos que lucharon en la guerra en el año 1948. Pero no fue sólo el ejército el que afrontó la prueba;de esta guerra. Hombro a hombro con ellos estaban los habitantes del país y con ellos nuestros herma, nos judíos de la dispersión. Saber que no se está solo En el período que precedió a la guerra y durante la misma el pueblo de Israel hizo gala de madurez, responsabilidad v osadía. Esto no fue en ningún modo una sorpresa, pero la intensidad y la identificación, el apoyo y el espíritu voluntario de nuestros hermanos de la Diáspora excedió todas las expectativas, en todo caso las mías propais. En esos días cruciales era reconfortante saber que tenemos un aliado que no impone condiciones; era reconfortante ver las manifestaciones del espíritu de solidaridad en el plano político v materia, que provenían de nuestros hermanos de allende el mar. Era reconfortante saber que los dos millones v medio de judíos de este país no estaban solos, a despecho del embargo impuesto por Francia y las dilaciones de Estados Unidos* No me cabe la menor duda que esta sensación aportó lo suyo incluso en nuestro frente de lucha. Si la unidad del pueblo judío en la actualidad proporcionó al soldado judío la sensación de que no está solo, nuestro pasado común de cuatro milenios le imbuyó de fuerza para lograr su cometido. APRENDIENDO A CONFRATERNIZAR Varios miles de niños árabes de Judea y Samaría han gozado por primera vez en su vida de las delicias que ofrecen las vacaciones estivales, gracias a una iniciativa adoptada por las autoridades israelíes. En un pintoresco paraje de la costa mediterránea situado a unos 15 kms. al norte de Tel Aviv, se estableció una colonia de vacaciones para esos adolescentes, quien«« bajo la dirección de maestros e instructores árabes cumplieron un vasto programa ide -actividades deportivas y sociales. En el marco de es« proyecto varios centenares de adolescentes permanecieron dos semanas en la colonia en condiciones de internado, mientras que varios miles de niños llegaban de esas regiones para pasar un día en el mar. No faltaron tampoco excursiones alinterior del país para los participantes d« este programa, así como clases de arte y de pericias manuales y domésticas, al margen de los baños del mar, las clases de natación y los ejercicios de gimnasia. Acaso el aspecto más sobresaliente de la iniciativa fueron las cordiales relaciones que los niños árabes establecieron con los adolescentes judíos que se encontraban en colonias de vacaciones de la vecindad, vínculos éstos qué a todas luces habrán de perdurar, por lo menos si se tiene en cuenta |as innumerables invitaciones que los israelíes han recibido para visitar a sus nuevos amigos en sus hogares de Samaría y Judea. Israel en acreedor. Todaa las naciones del mundo deben mucho a Israel puesta que en los días que se frenaron los razonamientos lógicos, que se congelaron last posibilidades de acción, que la hiprocresía y la mentira se hacían dueñas del mundo, se levantó un pequeño pueblo y con su propio empeño restableció los princi píos fundamentales de las Nacionesi Unidas. Las Naciones Unidas no son una torre de acero y vidrio en Nueva Pork; no son Un ejército de secretarias y dactilógrafas; no son una permanente tarde de recepciones diplomáticas en las que se divulgan rumores políticos y se juega al poker internacional; no son una red de presupuestos e incluso demostraron no ser un Ejército de Vigilancia eficaz. Todo eso es nada más que la cobertura, la cáscara de un fruto que puede ser o amargo o sabroso, o completamente vacio por dentro. Y la lucha y las víctimas de Israel sacudieron la moral internacional, despertaron las conciencias de los hombres libres del mundo, y devolvieron la posibilidad que de las Naciones Unidas se expandiera el suave aroma de las esperanzas por un mundo en el que la justicia y la verdad imperen por sobre la fuerza bruta que se ampara en el engaño y procura la destrucción. El alto organismo intematernacional padeció durante 20 años de la falta de posibilidad de rechazar la criminal y caprichosa posición egipcia según la cual existe estado de guerra entre Irael y Egipto. Si la organización internacional, cuya función principal es velar por la paz entre los pueblos, no es capaz de establecer que es improcedente clamar por la guerra dentro de sus recintos, que es contraproducente exigir en sus reuniones la destrucción de uno de sus miembros, la única conclusión posible es que resulta urgente restablecer sus principios y recordar las razones de su constitución . No hemos solucionado aún nuestros problemas; no hemos alcanza-do aún la paz v la seguridad; tenemos an. te nosotros aún una ardua lucha. El factor humano, que en el pasado fue el factor preponderante de nuestros logros y de nuestro éxito, es también el elem°nto básico de nuestra fe en el futuro. 25.000 Estudiantes en las Universidades Israelíes Durante el año lectivo 1967/68 el número total de estudiantes inscritos en las universidades israelíes sumaba 25.541 personas, en comparación a la« 20.498 en el año anterior. De la cifra citada «n primer término, 11.458 siguieron cursos en la Universidad Hebrea de Jerusalen, 4.943 en el Tejnión Instituto Israelí de Tecnología, y 4.852 en la Universidad de Tel Aviv. El personal doc«nte de las casas de altos estudios fue en ese período de 3.749, de los cuales 1.343 integraban la nómina de profesores y asistentes en la Universidad Hebrea. Mientras tanto, la Universidad Hebrea de Jerusalen ha emprendido un vasto programa de expansión, en virtud del cual se anticipa que el número de estudian tes de esa casa de altos estudios llegará a 20.000 en 1970. JOVEN Profesional Comerciante esperamos todavía tu digna contribución para ia Campaña de Emergencia KEREN HAYESOD Sarmiento 2376

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