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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1968-12-01 · 12 (Diciembre, 1968) · p. Seite 5

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXX (1968)
Issue
12 (Diciembre, 1968)
Date
1968-12-01
Page
Seite 5 (sequence 5)
Language
German
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DICIEMBRE 1968 BOLETIN INFORMATIVO 5 ISRAEL EXIGE UNA PAZ DURADERA Por nuesiro Corresponsal J. E. Palmon Desde la Guerra de los Seis Días del año 1967, dos tesis se han enfrentado en el Medio Oriente: los israelíes pidieron que se ponga fin al viejo conflicto árabe-israelí por medio de conversaciones directas y concertación de la paz. Frente a esto, los Estados árabes, que se reunieron en una conferencia cumbre en Khartum, Sudán, en el otoño de 1967, proclamaron tres principios: nada de conversaciones con Israel, no reconocer al Estado de Israel y nada de paz. La resolución que el consejo de Seguridad tomó posteriormente, en noviembre de 1967, tras larga lucha, trató de tomar un camino intermedio. Por iniciativa del representante británico en la NU, Lord Caradon, se incluyeron en la resolución casi todos los deseos de árabes y judíos, y el Embajador Dr. Jarring recibió la ingrata tarea de hacer realidad la resolución. Ya que la resolución, como sucede muy frecuentemente en la NU, estaba redactada tan oscuramente como el oráculo de Delfos, ambas partes leyeron cosas distintas en ella. Al principio se encontraba la exigencia del retiro de las tropas israelíes. No se mencionaban exprésame n t e las negociaciones como medio para llegar a un acuerdo y por eso los políticos árabes se apoyaban con ahinco en este punto. No incluyeron ya en el debate las radicales resoluciones de la conferencia cumbre de Khartum, pero rechazaron las negociaciones directas con Israel y exigieron que el gobierno de Israel diera primero a conocer cuándo y cómo desocuparía los terrenos ocupados. Según el deseo del gobierno egipcio, que aparecía como la voz cantante de los demás estados árabes, y que en ese punto gozaba del especial apoyo diplomático de la Unión Soviética, debía establecerse un plan de tiempo para el cumplimiento de la resolución del Consejo de Seguridad. Se rechazaron las negociaciones con Israel e incluso las calificaron de innecesarias, ya que en la resolución del Consejo de Seguridad estaba todo prescrito con exactitud. El delegado^de la NU, Dr. Jarring, sólo debía determinar a través de conversaciones con ambas partes los plazos para el cumplimiento de la resolución, especialmente lo relativo a la desocupación de las zonas ocupadas. Ante estas exigencias Israel respondió con la observación de que el arreglo del conflicto del Medio Oriente sólo sería posible a través de negociaciones directas y con ayuda de una real concertación de la paz. El gobierno de Israel rechazó durante meses opinar de inmediato sobre la cuestión de desocupar los terrenos ocupados y sobre otros problemas ante el plenipotenciario de la NU., Dr. Jarring. y declaró que sólo podría ifreoer respuestas concretas -*n la mesa de conferencias, donde los representantes israelíes debieran negociar cara a cara con los árabes. CUESTION DE PRESTIGIO PARA LOS ARABES Israel invocó como justificación de su política las palabras del Primer Ministro británico Wilson, que había declarado en otras circunstancias: “Los enemigos de las negociaciones directas son también enemigos de la paz”. Pero ni Inglaterra ni los Estados Unidos, que tienen posiciones amistosas hacia Israel, estuvieron dispuestos a utilizar este principio en el conflicto árabe-israelí. En vista de que los políticos árabes declaraban una y otra vez que las negociaciones directas “significarían lo mismo que una capitulación” y que para ellos era un asunto de prestigio, Washington y Londres aconsejaron urgentemente a Israel dejar de lado la exigencia de negociaciones directas y entrar en discusiones concretas ya por mediación del Embajador de la NU, Dr. Jarring, a las cuales quizás podrían seguir más tarde las negociaciones directas. Dentro del Gobierno de Israel , el Ministro del Exterior, Eban, representaba con ardor la opinión de que en realidad debía actuarse con mayor elasticidad y que debían ponerse las cartas sobre la mesa antes de las negociaciones directas. Todos los participantes de la Asamblea General de la NU, en la cual estaban presentes los Ministros del Exterior árabes y el representante de Israel, Eban, esperaban la asamblea con verdadera tensión. Se propagaban rumores de que ya antes de la Asamblea General, habría habido contactos entre representantes israelíes y árabes (especialmente jordanos). A los observadores de afuera les parecía Simplemente inconcebible que pudiera no dar resultados en cuanto a negociaciones productivas la presencia de los Ministros responsables de todos los Estados participantes, y una ola de optimismo recorrió de pronto las aposentadurías de la NU. LAS PROPOSICIONES CONCRETAS DE EBAN El optimismo aumentó aún más debido al discurso que pronunció el Ministro del Exterior Eban ante la Asamblea General el 9 de octubre. Eban calificó claramente este discurso como un “plan de paz” y enumeró nueve puntos para un arreglo del conflicto del Medio Oriente, de los cuales los más importantes son: paz duradera, fronteras seguras y reconocidas, un tratado de paz unido a un pacto de no agresión, fronteras abiertas, es decir libre tránsito en todo el Medio Oriente, arreglo concreto de la cuestión del tránsito de barcos por el Canal de Suez y la vía de Tirán, así como el reconocimiento de la mutua soberanía. En el futuro lejano, las proposiciones se dirigieron a la convocación de una conferencia internacional para el arreglo del problema de los refugiados árabes y para la utilización en común de las riquezas del suelo del Medio Oriente en el marco de planes coordinados de desarrollo. La exigencia de negociaciones directas con los árabes no estaba incluida en el programa de nueve puntos y en vista de que la proposición estaba presentada en forma sumamente cortés, las optimistas esperanzas aumentaron más aún en la central de la NU. El Ministro del Exterior, Eban fue felicitado por su moderado discurso y se consideró inminente el comienzo de conversaciones indirectas por mediación del Dr. Jarring. CONDICIONES ARABES IMPOSIBLES DE CUMPLIR Sin embargo, la reacción de los árabes ante el plan de Eban fue decepcionante. El Ministro egipcio Sel Exterior Riad, pidió a Israel, incluso antes de las conversaciones indirectas, una declaración concreta comprometiéndose a desocupar las zonas ocupadas. Egipto usó la fórmula: “Todo terreno árabe, aunque sea del tamaño de la huella de un pie, debe ser desocupado”. Además, el Ministro del Exterior Riad dio a entender que Israel “debía pedir disculpas por la agresión del año 1967”. Ante tales deseos, tampoco el Ministro del Exterior Eban quiso ceder, aunque se dirigió a Jerusalén a buscar instrucciones que le debían hacer posible un procedimiento más elástico, especialmente hacia Jordania. Tanto los Estados Unidos como Inglaterra habían pedido urgentemente a Israel hacerle “más fáciles las cosas” al Rey Hussein, por lo cual esperaban que quizás fuera posible separar a Jordania del frente común radical árabe. Después de que Israel hubo más o menos dejado de lado la exigencia de negociaciones directas, las diferencias Se concentraron en la cuestión de la conformación de la futura paz. El Ministro del Exterior Eban había declarado que Israel debía insistir en un contrato de paz firmado en el cual los Estados árabes reconociesen a Israel diplomáticamente y abriesen las fronteras. Egipto tiene sobre esto una idea muy distinta: cuando se llegue a un acuerdo, con ayuda del mediador de la NU, sobre el retiro de las tropas israelíes, ent onces Egipto hará en el Consejo de Seguridad una “declaración de fin del estado de guerra”, en la cual El Cairo ve el establecimiento de la paz. El Ministro del Exterior Riad mencionó algunas veces que la conferencia cumbre de Khartum no se había declarado en contra de la “paz”, sino en contra de un “tratado de paz”. El Ministro del Exterior había declarado en una entrevista con el corresponsal del periódico británico “Guardian”, Peter Jenkins, que Egipto no firmaría un tratado de paz con Israel. El reconocimiento diplomático es, según su opinión, “una trampa en la cual El Cairo no caerá”. Agregó que tampoco los Estados Unidos y China se discuten mutuamente su existencia, aunque no tengan relaciones diplomáticas. EL PROBLEMA PRINCIPAL: CONCERTAR LA PAZ Aquí tenemos la cuestión clave del conflicto de todo el Medio Oriente. Israel estaba dispuesto a ceder en lo relativo a negociaciones directas, y también haría otras concesiones, pero no transigirá en la exigencia de concertar una paz verdadera, porque quiere poner fin a la ambigua t situación que ha existido'desde 1949 a 1967. Mientras los Estados árabes no quieran entrar a concertar una paz real con apertura de las fronteras y establecimiento de relaciones diplomáticas, no habrá solución según la concepción israelí. Entre los años 1949 y 1967 los gobiernos árabes habían hablado de “cese del fuego”, en tanto que al mismo tiempo surgían organizaciones y grupos de comando en nombre de los árabes palestinenses, que niegan el derecho a la existencia del Estado de Israel y exigen la disolución del Estado judío. Ya que no existía un contrato de paz firmado, los gobiernos árabes podían mencionar el arreglo de un cese del fuego en conversaciones con las grandes potencias, y en cambio, en su propaganda interna, podían declarar que nunca habían reconocido la existencia de Israel, que no habían establecido relaciones con él y que no habían perjudicado la causa de los árabes palestinenses. Israel quiere evitar la repetición de tal estado de cosas. En el último año, las acciones de las diversas organizaciones clandestinas palestinenses han aumentado en intensidad. Ya que los “políticos no actúan”, las organizaciones clandestinas gozan del apoyo de los elementos radicales y especialmente de la juventud nacionalista. Su influjo en Jordania es tan grande que el Rey Hussein y su gobierno apenas pueden tomar medidas contra ellos. Por eso el gobierno de Israel está escéptico en relación a un arreglo especial con Jordania, pero no quiso aparecer como demasiado obstinado en consideración a los deseos de americanos e ingleses. Los jefes de las organizaciones clandestinas han declarado una y otra vez en los últimos tiempos que no les satisface el solo retiro de las tropas israelíes. No quieren aceptar el restablecimiento de las condiciones anteriores a la Guerra de los Seis Días, sino que “luchan por la liberación de la patria entera arrebatada, y quieren llegar hasta el Mediterráneo” (según expresiones del jefe de una organización clandestina en un programa de televisión británico) . El 2 de noviembre de 1967 todos los elementos radicales del mundo árabe hicieron una demostración en contra de la Declaración Balfour hecha en 1917, en la que Inglaterra prometía una patria en Palestina a los judíos. Su lucha no se dirige contra las conquistas de 1967 sino más allá, contra el hogar patrio judío como tal, contra la existencia del Estado judío. NO DESEAN UNA SOLUCION AMBIGUA Si se llegara a la no firmada “suspensión de las hostilidades” de Egipto, los' políticos de El Cairo podrían nuevamente declarar en otras capitales árabes que habían hecho su contribución a la pacificación y que sin embargo po habían perjudicado la causa de los árabes palestinenses. Podrían “hablar en dos idiomas’’ y por eso Israel insista con tal ahinco en la concertación de un tratado de paz firmado en regla y en el reconocimiento diplomático con promesa de un compromiso de no agresión. Si los Estados árabes reconociesen oficialmente a Israel, entonces no podrían salvarse ante las organizaciones clandestinas y tendrían que manifestar su política abierta y claramente. Los Estados Unidos, Inglaterra y muchos países occidentales son partidários de la idea de que no se puede imponer una solución en el conflicto del Medio Oriente, sino que debe lograrse por medio de conversaciones. Aunque no siguen totalmente la argumentación israelí, también ven en una paz duradera una meta deseable. La Unión Soviética, en cambio, quiere contentarse con la declaración “unilateral” de Egipto y otros Estados árabes, porque “ya no se puede exigir más a los árabes”. Francia no cree' en las negociaciones y querría imponer en el Medio Oriente una solución mediante un arreglo de las cuatro potencias, pues el General De Gaulle tiene la esperanza de lograr una posición de poder en el Medio Oriente mediante ese arreglo. El único seguidor de esta idea parece ser hoy el Rey Hussein. Ya que en vista de la oposición de su Primer Ministro Talhouni, (que es radical), no.se ve ningún camino para llegar a un acuerdo con Israel, tiene su esperanza puesta en la presión de las grandes potencias, la cual, al parecer le fue prometida por De Gaulle durante la visita que el monarca jordano hizo a París. Aquí emergen los aspectos políticos mundiales de todo este conflicto. Los rusos han reforzado considerablemente su flota en el Mediterráneo con el fin de apoyar moralmente a Egipto, pero después de la invasión de los rusos a la República de Checoslovaquia parece que esta flota amenaza ya no sólo a Israel sino también a Yugoslavia, y toda la OTAN se interesa ahora por los movimientos de la flota soviética y quiere oponerse a ellos. Además, los norteamerica nos aprobaron, más por consideración de política mundial, la entrega a Israel de 50 aviones Phantom. En todos estos momentos, cada vez más críticos, en la central de la NU existían aún esperanzas de contactos y negociaciones con la ayuda del Embajador Dr. Jarring, hasta que Egipto atacó a Israel en el Canal de Suez, en un claro rompimiento del cese de hostilidades (resultado: 15 muertos y 20 heridos), a lo cual Israel contestó con una acción de comando, no en el Canal de Suez sino sorpresivamente en el Alto Egipto. Con esto pareció cambiar totalmente el cuadro, pero más allá de tales aumentos de tensión, Israel permanece en su afirmación: después de esta guerra sólo puede sobrevenir la concertación de una paz rea) con una reglamentación duradera. Traducido por Corina Roscnfeld.

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