Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXIX (1967)
- Issue
- 7 (Septiembre, 1967)
- Date
- 1967-07-01
- Page
- Seite 24 (sequence 24)
- Language
- German
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24 BOLETIN INFORMATIVO JULIO 1967 Mote Israelitas en la Tradición Brasileña VISION Y REALIDAD... (Conclusión del número anterior) Más, ¿dónde no estaba el judío? Don Frei Josef de S. Josef Queiroz, cuarto obispo de Grao Para, le escribió al marqués de Castelo Rodrigo mandando imprimir en Roma la genealogía del conde de Darcelos, hijo del rey D. Diniz, nada más que para suprimir a Rui Capao, judío de quien descendían muchos hidalgos portugueses. Sin embargo, no había ausencias notables en las misas solemnes y en las conmemoraciones votivas. El “judío” era otro, muy distante de la frecuentación social en las capitanías del Brasil. La única división que se advierte en la vida comunitaria parroquial se echa de ver por la ley del 25 de mayo de 1773 por la que se ordena examinar todos los libros de las misericordias, hermandades, cofradías y corporaciones, y castigar a los autores de cualesquiera notas maliciosas puestas para hacer diferencia de cristianos nuevos y cristianos viejos, eliminándose los artículos que mandaren proceder a las averiguaciones sobre limpieza de sangre. Las informaciones utilizadas datan de 1591 a 1619. Provenían de las regiones más pobladas y ricas de Brasil, de abundante producción azucarera que atrajo los asaltos holandeses entre 1624 y 1630. Pernambuco, capital del Brasil holandés hasta enero de 1654, habría de ser en el siglo XVII, sobre todo en su primera mitad, un centro de atracción para los judíos, particularmente aquellos de escasa cultura, semianalfabetos, astutos y movedizos. El elemento intelectual encaminábase a Recife, rabinos, maestros, poetas y escritores hebreos, no sólo de los Países Bajos, sino también de Alemania y los Balcanes, de Polonia, junto a la masa para el trabajo rudo. No fue despreciable, asimismo, el volumen de las familias de inmigrantes israelitas con un cuantioso y puro patrimonio de preceptos bíblicos y prejuicios populares. Administradores de ingenios, fiscales del impuesto, soldados, marineros, mercaderes, tuvieron un mayor campo de influencia. Las creencias se ratificaron, difundieron y ampliaron en el noreste porque la “Geoctroyerd Westindische Companie” gobernaba de Maranhao a Sergipe. Es comprensible que los judíos se hayan radicado en buena parte en Pernambuco y aprovechando el desarrollo de Recife para comerciar. Tenían que ver con las compañías de navegación y comercio, el azúcar, el algodón, las plantas medicinales, etc. En las urbes, algunas calles recibieron su nombre como la Calle de los Judíos, hoy del Buen Jesús, en Recife. Evidentemente, tenemos que limitarnos a las “denuncias” de la Bahía y Pernambuco como fuentes de irradiación supersticiosa judáica en Brasil. Las cacerías y autos de fe de judíos en las capitanías del bajo se produjeron precisamente en la era del setecientos. El progreso económico en torno a Río de Janeiro atraería al hebreo y lo envolvería en la red infalible del Santo Oficio. Había un incesante desembarco de israelitas en la inmensidad territorial, favoreciendo una apreciable contribución al folklore. El dominio castellano en Portugal, que anulara las fronteras, facilitaría en el siglo XVII el acceso de los judíos españoles al Brasil, raramente legalizado y tradicionalmente clandestino. El judío “de señal” no se diferenciaba en Brasil del hombre de “raza mora”, siendo constantemente confundidos. Judío y moro terminaron por ser judío-moro. La observancia del Santo Oficio no alcanzaba a distinciones intransferibles como las de Moisés y Mahoma. Eran religiones sin angustia especulativa y la fiscalización teológica se ejercía en los actos externos del culto. La admonición de 1536 estaba muy sucintamente informada. Apenas mencionó el ayuno de Ramadán, las abluciones antes de la oración, la acción de descalzarse para orar, la observancia del viernes, el uso de vestimentas decentes y limpias, la prohibición del cerdo y del vino. Los moros no constituyeron jamás un número apreciable en Brasil ni eran de nivel económico tal que les autorizara a practicar concienzudamente la religión, como ocurría con los cristianos nuevos. La presencia mora en Brasil fue más etnográfica que antropológica. Nunca se los acusó en las visitas del Santo Oficio. Se los puede identificar en la proyección de las supersticiones y la cultura popular, pero no fueron ni una razón histórica ni un movimiento impulsor de momentos sociales como los israelitas del quinientos y el seiscientos, que defendían la supervivencia de su fe aliándose a, los holandeses como la unidad religiosa y la continuidad política, Con el correr de los siglos XVIII y XIX, factores tales como el matrimonio mixto, el decaimiento temperamental, la ausencia de motivos activadores de su fe, y las conquistas sociales, determinaron una disolución de sangre judía en la sangre nacional. Pero no llegaron a constituir un quiste sino un afluente de pacífica y permanente colaboración humana. En Minas Gerais, cuenta Augusto de Lima, llegaron a formar poblados, verdaderos ghettos, que aún hoy se reconocen porque entre sus ruinas no aparece ninguna capilla (La Capitanía de Minas Gerais, Lisboa, 1940). Más, figuraban en todos los puestos profesiones, familias y actividades. El mismo historiador nos informa: “Los judíos portugueses dejaron muchos hábitos arraigados en Minas, entre los cuales se cuenta la práctica general de sacrificar y hacer sangrar totalmente al ganado destinado al consumo. Este género de actividad quedó en manos de los judíos y sus descendientes hasta nuestros días”. Los motivos israelitas fundamentales que circulan hoy en la cultura popular brasileña datan del siglo XVI. Prácticamente, cuando despuntaba lo brasileño ... (Condensado de la revista “Comentario”) (Conclusión de la Pág. 23) la conclusión de que la emancipación, lejos de resolverla, la había agravado. En el marco del ghetto, en el que los confinaba un mundo hostil, los judíos se habían mantenido como un pueblo unido apegado a su religión, a su cultura, a sus tradiciones, a la nostalgia de su pasado nacional, acendrado en la Biblia y en el recuerdo de los héroes de Israel. Pero cuando los muros del ghetto se agrietaron y cayeron, el judío se encontró como individuo, sometido a un rechazo y a una hostilidad acaso aún más crueles, ya que al antisemitismo largamente arraigado se agregaban factores de compet encía económica y de* aislamiento social. “En nuestras patrias, dice, somos tachados de extranjeros, a menudo por aquellos cuyas familias aún no habitaban el país cuando nuestros padres ya sufrían allí”. Frente a ese rechazo, la solución que concibe es la de la concentración del pueblo judío en su propio estado. Otros antes que él habían enunciado la idea, en libros considerados a justo título como sus precursores. Moisés Hess, en su libro “Roma y Jerusalén”, articula el concepto del retorno a la gloria del pasado judío, como punto de partida para la reconstrucción de una existencia nacional, sólo posible mediante un estado propio. Frente a la desaparición del ghetto como marco de la vida judía, opone la idea nacional a la postura de aquellos que, a la espera del Mesías, niegan al pueblo judío la posibilidad de luchar por su destino como Nación. Su idea, coincidente con los movimientos nacionales de Europa (a uno de los cuales, “La joven Alemania”, él mismo pertenecía) inicia el movimiento de liberación nacional judío que iba a encontrar finalmente en Herzl a su hombre del destino y habría de movilizar a las masas judías desposeídas hacia su propia revolución. León Pinsker, en su trabajo “Autoemancipación”, se anticipa a la idea de Herzl de que los judíos no deben esperar la solución desde afuera, y que sólo será viable una emancipación edificada por el pueblo judío por sí mismo y en su propio territorio. Theodor Herzl no conocía los trabajos de estos y otros precursores. Se ha repetido una y otra vez que ello es de celebrar, porque él mismo afirmó que de conocer el trabajo de Pinsker no hubiera escrito “El Estado Judío”. El hecho nuevo que él aporta es el impulso para la lucha por el estado propio, y el eco fervoroso que encuentra en las masas judías que ven en esa lucha política a que Herzl las llama, una auténtica posibilidad de redención. UNA POLITICA Y SUS INSTRUMENTOS La grandeza de Herzl estriba sobre todo en que, a diferencia de los anteriores, además de escribir, realizó; además de enunciar la idea la puso en marcha, y creó los instrumentos para convertirla en realidad. Dio al pueblo judío una política, y una dirección para ejecutarla. El no tenerla le había hecho más daño que las persecuciones. Ahora la tenía. Con el Congreso Sionista, con la Organización Sionista, puso al pueblo judío de nuevo sobre el mapa del mundo, aún antes'que pudiera retornar a su antiguo territorio nacional por el camino que él le señalaba. Y es característico ael genio de Herzl que él intuyera que en el Congreso de Basilea había fundado el Estado Judío. El retorno a Sión se había iniciado antes, pero hay un abismo entre el concepto con que se encarara hasta entonces, y la intrepidez y la decisión con que Herzl lo emprendió, concebido como una lucha política a la luz del día, con la cabeza alta frente al mundo. La colonización agrícola emprendida en Eretz Israel dos décadas antes, limado por las dificultades de un medio extraño y hostil el impulso generoso que la había promovido (incluso el de los “Biluim”, su más honroso antecedente) había venido a parar en una empresa languideciente, basada en la filantropía. Lo cual no obstó para que cuando Herzl opuso a esa tímida colonización de tipo'filantrópico su lucha por un estado reconocido por las potencias y garantizado por el derecho internacional, quienes la promovían lo denunciaran alarmados, tratándolo hasta de loco furioso. Quienes pretendían demostrar al Sultán que no tenían intenciones políticas; quienes se proponían llevar calladamente, casi secretamente, algunos cientos de inmigrantes a Palestina, ven aparecer de repente “a un soñador que proclama el establecimiento de un Estado Judío”. VISION DE HERZL Y REALIDAD DE ISRAEL Respondieron las masas judías al llamado de Herzl. Una corriente ininterrumpida de jóvenes pioneros comenzó a afluir a la Tierra de Israel, y ya no sé detuvo más. Y en cierto momento, estimulada por la acción de los organismos creados por Herzl, al antiguo impulso del retorno a la tierra, del retorno a la agricultura de la que el pueblo judío había sido mantenido apartado por milenios, se agregó un hecho decisivo: el trabajo judío; el retorno al trabajo manual, pivote de la colonización agrícola colectiva y del cooperativismo que se convirtieron en la espina dorsal de la construcción sionista en Erez Israel. La autodefensa armada, impuesta por la necesidad de defender con el fusil lo que construían con sus manos, completó la imagen de esta empresa en que una avanzada del pueblo judío comenzaba “a forjar su propio destino”. Theodor Herzl soñaba con un “Charter”, con un documento que consagrara los derechos del pueblo judío a su estado en el antiguo territorio. Bregó por él en incansables gestiones internacionales, y no lo logró. Pero la obra práctica que fue el fruto del movimiento que él puso en marcha, y los instrumentos que él creó, proveyeron la base para que, cuando las circunstancias históricas estaban maduras, surgiera, después de la Primera. Guerra Mundial, el Hogar Nacional, y tras la Segunda Guerra Mundial, el Estado de Israel. La Declaración Balfour de 1917 y la Resolución de las Naciones Unidas de 1947 representan, en etapas sucesivas y tras duras y azarosas contingencias, la consagración internacional de la idea del Estado Judío. Pero antes de existir sobre el papel, la realidad del Estad» judío se impuso por sí misma, como fruto de la obra de aquellos que respondieron al llamado de Herzl. (“Israel y América Latina") COMERCIALES Puertas Plegables Enchapadas Muebles de Oficinas Estructuras Metálicas Vicuña Atackcnna 1770 Tel. 52777 1 1 CONFECCIONES MANES S. A. C. I. VI EN A STYLE” FABRICA DE CONFECCIONES MANES S. A. C. I. VENTA DIRECTA AL PUBLICO a precios sin competencia en su nuevo local ROSAS 1260