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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1967-07-01 · 7 (Septiembre, 1967) · p. Seite 23

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXIX (1967)
Issue
7 (Septiembre, 1967)
Date
1967-07-01
Page
Seite 23 (sequence 23)
Language
German
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JULIO 1967 BOLETIN INFORMATIVO 23 EXTRACTOS DEL DIARIO DE HERZE Visión y Realidad en el sueno de Herzl París, 1895. Por GREGORIO VERBISKY ¿Cuando empezó a interesarme la cuestión judia? Puede que apenas asomó. Sin duda, a partir del momento en que leí el libro de Duehring. En uno de mis viejos cuadernos de apuntes, que encontré al abrir un paquete que hice en Viena, tropecé con mis primeras observaciones sobre el libro de Duehring y el problema. Aún no incursionaba por el mundo de las letras —creo que fue en 1881 o en 1882—i pero todavía hoy suelo repetir cosas que anoté allí. Con el correr de los años el tema me apasionó, me sacó de la apacibilidad y me causó angustia incesante. A decir verdad, lo volví a encarar de tanto en tanto, cada vez que mis experiencias personales, mis penurias o mis regocijos me afligían y abrumaban. o—O—o ¿La idea me nació entonces o ya de antes estaba inclinado a escribir el bosquejo sobre la “Situación de los judíos”? Hoy comprendo que se gestaba de antes. Ya había abordado el tema en otoño, en Viena. Había ansiado recorrer los parajes adonde el destino arrojara a los judíos. Rusia, Galitzia, Hungría, Bohemia, el Oriente, las nuevas colonias sionistas, otra vez Europa Occidental. En todas las narraciones asomaba la indescriptible desdicha de los judíos. Hay gente vituperada sin que lo sepan siquiera. Tuve material e inspiración suficientes, por cierto. Antes de las Pascuas hablé con Daudet. Cierta vez encaramos el tema de los judíos. Admitió ser antisemita. Le expliqué mi punto de vista y otra vez me excité. (Sin duda soy un hombre dado a pensar más que a hablar). Le dije que estaba preparando un libro sobre los judíos. Preguntó: ¿Una novela? —No —expresé— ¡diría mejor que es un libro para hombres! Adujo: —Pero con una novela se llega más lejos; como ejemplo puede servirle el caso de “La cabaña del Tio Tom”. Seguí hablando y me mantuve en lo mío, hasta que por último pareció convencerse: “Comme c’est beau, comme c'est beau! o—O—o 11 de Junio de 1895. Daudet me preguntó si planeaba hacer una novela, basada en mi campaña judía. Como ejemplo, mencionó “La Cabaña del Tío Tom”. Le contesté en el acto que yo quería una forma masculina para comunicarme con los lectores. Hoy, cuando lo pienso me parece que no veía digno de mí propagar el proyecto de masas por medio de pasajes amorosos o de placer. Me hubiera sido fácil hacerlo, sin embargo, porque tengo experiencia y mi pluma es ágil. Al fin de cuentas, el libro no debe ser lectura difícil. Antes que nada, tiene que surtir efecto en el pueblo, en los pueblos. o—O—o 12 de Junio. El flujo de nuevas ideas es a todas luces más importante. Podemos saber acaso ¿cuándo dejarán de fluir? Siento además una angustia grande, como la que se desprende de unos versos admirables del poeta Heyse cuando describe al artista: “Yo tiemblo: al pensar que puedo irme cualquiera noche, irme antes de completar mi obra". Oh, recién ahora puse en orden mis papeles y los guardé bajo llave en la Academia local. Terminé de copiar todo el libro, que ahora ya está protegido y es un patrimonio de la humanidad. De la humanidad entera, no sólo de los judíos, o—O—o 14 de Junio. En un principio obraremos en el mayor sigilo, sólo para nosotros. Pero el Estado Judío adquirirá proyecciones singulares. El país de las siete horas (de trabajo diario) no es sólo un modelo para las experiencias sociales, no sólo un custodio para las obras de arte, sino un país de maravillas para todas las civilizaciones. Para el mundo culto será una meta venir a visitarnos, tal como hoy se va a Londres, a la Mekka o a Sadagora. ¿Me comprenden? en especial acentúo la tercera etapa, pues al respecto el mundo entero está de mi parte: Los judíos, los cristianos, el pueblo común, la burguesía, la nobleza, los clérigos de todas las confesiones, reyes y emperadores. o—O—o 17 de Junio. S... dice: En el siglo pasado ya hubo quien intentó hacerlo: ¡ Shabetaí! Sí, pero en el siglo pasado no era posible. Ahora lo es, porque tenemos las máquinas. Hace poco más de setenta años, apareció un pequeño libro que señaló el punto de partida del movimiento que condujo a la realización del renacimiento de Israel. El libro —mejor sería llamarlo un opúsculo— se titulaba, precisamente, “El Estado Judío’', su autor era un joven periodista vienés, Theodor Herzl. Hoy vale la pena confrontar sus logros con las anticipaciones geniales que el libro contenía, y recordar lo que éste significó en la historia del pueblo judío, cuyo curso contribuyó a cambiar. Herzl despertó al pueblo judío y le dio conciencia de su fuerza, de su poder como entidad colectiva que podía y debía actuar, frente a las naciones, como una nación. Y proclamó ante el mundo lo que nadie se había atrevido a decirle hasta entonces: que el problema judío era un problema político, y sólo mediante soluciones políticas podía ser resuelto, en el marco de un estado en el que el pueblo judío pudiera reconstruir su antigua existencia nacional. Esta se había interrumpido hacía casi veinte siglos, pero el pueblo judío sobrevivió. Cuando los imperios que le fueron contemporáneos eran un mero recuerdo histórico, el pueblo judío subsistía como tal, a pesar de la dispersión, de la opresión, de las persecuciones, de las matanzas que lo habían diezmado a Bialik Apareció hace poco en Israel la primera versión árabe de una selección de las principales obras de Jaim Najman Bialik. La traducción fue llevada a cabo por Rashid Husayn, un destacado poeta israelí-árabe, para el Instituto de Estudios Asiáticos y Africanos de la Universidad Hebrea, en el marco de su programa de traducciones del árabe al hebreo y del hebreo al árabe. Este programa se inició en el año 1962 merced a un presente del Fondo Henry Lowenthal, de Estados Unidos, siendo su objetivo contribuir a un mejor entendimiento entre el pueblo judío y otros pueblos del Medio Oriente, al brindarles una oportunidad de apreciar su acervo cultural así como sus respectivos problemas. El volumen incluye una veintena de los más conocidos poemas de Bialik, varias de sus leyendas en verso, su famosa “Leyenda del Fuego” y extractos de “Safiach”, su cuento autobiográfico. Se ha hecho hincapié en temas accesibles a los lectores árabes, tales como poemas que describen la naturaleza o experiencias personales del autor, temas nacionales con repercusiones para pueblos de todas las nacionalidades y poemas que versan sobre el renacimiento nacional judío y que permitirían a los lectores árabes comprender mejor los orígenes del movimiento nacional judío. Los trabajos preliminares relacionados con la traduc- UNA FOTO CLASICA La imagen del procer sionista. través de los siglos. Los ghettos en que vivió encerrado desde la Edad Media eran el símbolo de aquella opresión, pero eran también el marco de su supervivencia, y esta situación se mantuvo inmutable a través de la Edad Media y del proceso que conduce a la formación de la Europa moderna, hasta los albores del siglo XIX. EMANCIPACION Y ANTISEMITISMO Con la Revolución Francesa, la Emancipación alcanzó también a los judíos de Occidente. No así en la Europa en idi orna L Jaim Najman Bialik ción, es decir la selección de material para la traducción y la elección de traductores adecuados, fueron encomendados a una Comisión Editora integrada por personalidades de renombre tales como el Prof. Uriel Heyd, la Profesora Lea Gold, escritora y poetisa hebrea, Shimon Shamir, Gabriel Baer y Moshe Piamenta. La elección del traductor recayó en Rashid Husayn, que logró como ningún otro de los numerosos competidores captar el espíritu de la obra de Bialik. Periodista y escritor por mérito propio, Husayn es un joven árabe musulmán oriundo de la pequeña aldea de Musmus. Husayn ha colaborado en periódicos árabes de carácter político, siendo considerado una especie de portavoz de su co- Oriental, donde subsistían el ghetto y la opresión, signados por las restricciones y los pogroms característicos de la tiranía zarista. En la Europa ilustrada, los mejores espíritus podían abrigar la ilusión de que allí eso no se iba a repetir. Y he aquí que en el corazón de Europa, en la Francia de los Derechos del Hombre, el antisemitismo aparece en toda su descarnada realidad. Y el brillante periodista vienés, el joven judío triunfador en el mundo no judío, que sintió el impacto de esa desilusión, como fruto de ella iba a aportar a su pueblo, el instrumento para luchar contra esa realidad frente a la cual se rebelaba. EL RETORNO A SION El episodio es conocido. Theodor Herzl, corresponsal en París de un gran diario de Viena, asiste al proceso Dreyfus y comprueba que no sólo el capitán judío era condenado injustamente, sino que esa condena injusra hallaba eco favorable en .multitudes inflamadas por;el odio. Dreyfus era condenado no por ser traidor sino por ser judío. Y eso sucedía jen Francia, la cuna de la libertad.' A la luz de esta comprobación, Herzl analiza la situación de los judíos. Y llega a (Pasa a la Pág. 24) Arabe munidad. La presente traducción es una prueba de su aguda sensibilidad y de £u habilidad literaria, ya que ha logrado una traducción notoria no sólo por su fidelidad al original, sino también por su proximidad al espíritu y sentimiento de la obra de Bialik. En lo que se refiere a la selección de material para la traducción, es discutible el hecho de que no haya sido incluido ninguno de los ensayos de Bialik, varios de ellos excelentes piezas sobre diversos temag literarios hebreos. Con todo, el principio rector para la elección de los poemas fue por lo general acertado e innovador. La presente selección ofrece una perspectiva global de la obra de Bialik y de sus intereses artísticos y no se ajusta a los libros de textos hébreos que describen a Bialik como un poeta nacionalista entregado casi exclusivamente al renacimiento de la nacionalidad judía y a la colonización de Palestina. Una vez adoptada la decisión de iniciar la traducción de algunas de las obras de Bialik, la Comisión Editora debió afrontar varios problemas de peso. Uno de ellos es el hecho de que los lectores árabes no conocen los orígenes y el trasfondo de la cultura judía. Tampoco conocen la Biblia o loa elementos de la religión judía, y, además, son ajenos tanto en pensamiento como en espíritu a la cultura europea, (Pasa a la pág. 29)

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