Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXIX (1967)
- Issue
- 7 (Septiembre, 1967)
- Date
- 1967-07-01
- Page
- Seite 5 (sequence 5)
- Language
- German
- Belongs to
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JULIO 1967 BOLETIN INFORMATIVO 5 Con la cabeza erguida... El domingo 11 de junio, en un imponente y solemne acto cívico religioso efectuado en la Sinagoga del Círculo Israelita, la colectividad rindió homenaje al victorioso Estado de Israel y a los que dieron sus vidas para que Médinath Israel viviese. Reproducimos a continuación el texto del discurso pronunciado en aquella oportunidad por el Excmo. señor Dr. Uri Naor, Embajador «le Israel en Chile: SEIS GLORIOSAS JORNADAS “No es fácil encontrar, en esta noche, la línea de separación y no podemos decir: hasta aquí llega el duelo, de aquí se inicia la alegría. Ambos sentimientos se entrelazan íntimamente en el caso de una guerra y no podremos jamás olvidar sus víctimas, cuyo número y nombres ni siquiera conocemos todavía. El recuerdo de estas víctimas hará que en lo íntimo del corazón no anide la plena alegría cuando nuestros ojos y nuestras mentes recorran una y otra vez, estas seis gloriosas jornadas que recién hemos vivido; cuando volvamos sobre estos seis días y seis noches, las que van del cinco al diez de junio de 1967, seis gloriosas jomadas que estremecieron el mundo y que ocuparán un lugar en la historia como el momento de la reafirmación definitiva de la existencia del Estado de Israel. Pero, ante todo debe quedar en claro para nosotros: hoy es todavía demasiado temprano para el júbilo y la celebración. Tiempos difíciles están todavía delante de nosotros, y de muchos lados se trata ya de ejercer presión sobre Irael para quitarle los frutos de su victoria. Debemos continuar en guardia, quizás ahora más que antes, en esta guerra de nervios ya iniciada. JAMAS, TAN POCOS APLASTARON A TANTOS. .. Fuimos desde muy lejos testigos de una guerra de superlativos: jamás antes en la historia de la humanidad, tantos fueron aplastados por tan pocos y en tan coito tiempo, Jamás la historia de la humanidad había registrado una victoria de tanta envergadura en un lapso tan increíblemente corto, bajo condiciones tan adversas y que concluyeron con la derrota inaudita de una concentración militar agresiva tan enorme. Catorce estados árabes, con una población de ciento diez millones de habitantes y con más de diez millones de kilómetros cuadrados de superficie, quisieron borrar de la faz de la tierra a un Estado de sólo dos millones setecientos mil habitantes en una superficie de veinte mil kilómetros cuadrados y en esta tarea los que se precipitaron al abismo fueron ellos mismos. Estos son los hechos increíbles y quizás nos hemos dado cuenta de ellos hasta ahora tan sólo en una mínima parte de toda su real dimensión, y de su real trascendencia histórica. Y otro record, un record no muy grato. Muy raras veces en la historia mundial un Estado pequeño, amenazado por todos lados, estuvo tan solitario y abandonado en sus horas más decisivas. Estuvimos completamente solos cuando se acercaba la oscura tormenta; cuando nos amenazaban día y noche con la destrucción; cuando se trataba de estrangularnos económicamente con el cierre de las vías marítimas; cuando en forma amenazante se concentraban en nuestras fronteras más y siempre más tropas enemigas. Estuvimos totalmente solos, y no solamente en Israel. SOLO CON NUESTRAS PROPIAS FUERZAS. Y en este momento hemos aprendido una vez más —lo que también habíamos sabido antes— que tenemos que estar dispuestos en las horas decisivas a sostenernos sobre nuestros propios piés y que, aún en los momentos más difíciles, tenemos que confiar sólo en nuestras propias fuerzas. Estos días fueron una prueba tremenda y todos podemos estar orgullosos de haber pasado por ella airosamente. Yo vi en un caso similar cómo todo un pueblo se derrumbó en un momento tan crítico; pero nosotros, Israel y el pueblo judío, hemos rendido solos esta prueba gigantesca en el momento de máximo peligro. Este ejemplo tendrá, sin exageración alguna, un significado histórico para todos los pequeños y medianos Estados de la tierra, los que vieron y se convencieron, que no hay que ceder ni siquiera ante fuerzas mucho más poderosas, si se trata de sus derechos vitares, de su seguridad y de su soberanía. Pero volvamos desde el olimpo de estos superlativos y de estos records a la realidad de los días en que vivimos hoy y en que viviremos mañana. Hace una semana solamente, sólo un día antes de las seis gloriosas jornadas, nos habíamos reunido en una gran manifestación, con ansiedad y con el corazón preocupado. Tuve el honor de hablar a ustedes en aquella hora difícil y terminé con estas palabras: “Nosotros superaremos también este gran peligro, y futuras generaciones hablarán orgullosamente con las cabezas erguidas del Estado de Israel y del pueblo judío del año 1967. UN MAXIMO DE RESPETO A ISRAEL... Estamos seguros que hoy se otorga en todo el mundo el máximo de respeto a Israel y a sus heroicos soldados y ciudadanos. Pero igualmente cierto es que las futuras generaciones judías hablarán de este joven y valiente Estado con regocijo y supremo respeto. Sin embargo, ¿cuál es la situación con respecto a la perspectiva futura del pueblo judío? Que nosotros hagamos y cumplamos todo lo que se exige de nosotros en la gran hora del peligro, es un deber del corazón, tan urgente, que sería una ofensa hablar de ello mayormente; pero tenemos que hacerlo rápidamente y en las dimensiones correspondientes, si es que queremos que tenga algún sentido. Que innumerables mujeres y hombres, muchachas y jóvenes estaban dispuestos en estos días a cualquier trabajo y que nos ayudaban en forma efectiva, eso no lo olvidaremos y yo quisiera agradecerles sinceramente a todos ustedes desde esta tribuna. Pero, todo lo que hicimos en estos días, aquí y en todas partes del mundo, no se compara con lo hecho por un solo soldado israelí en las luchas en el Desierto de Sinaí, en la conquista del Estrecho de Tiran, en la liberación de Jerusalén y en la toma por asalto de las posiciones sirias en las mesetas, desde las cuales permanentemente atacaban nuestros kibutzim y nuestras aldeas en la Galilea. Seamos sinceros: la guerra fue ganada por ellos, por los soldados de Israel y por los ciudadanos de Israel, y no por nosotros, esparcidos en todo el mundo; "fue ganada por los israelíes en Israel. Humildemente y con toda sencillez quisiéramos confe¬ E1 Yishuv solidariza Aspecto de la impresionante Manifestación de Solidaridad efectuada en el Maccabi el día 4 de Junio 1967 Dr. Uri Naor, Embajador de Israel “Hemos avanzado un gran trecho...” sar y volver a confesarnos siempre a nosotros mismos esta verdad, y aprender de ella también la enseñanza que corresponde. Todo lo que hacemos tendrá un significado tan solo, si aprendemos algo de la historia. Este tremendo acontecimiento en la historia del pueblo judío puede llegar a ser también un gran punto crucial. Millones de judíos de todo el mundo se han dado cuenta en estos días, cuán íntimamente están ligados con su pueblo y con su destino. También los no-judíos volvieron a identificar una vez más a todos los judíos con el pueblo judío, sin considerar la distancia que los había separado hasta ahora, a muchos de ellos, de las actividades judías. LA DESINTEGRACION PUEDE SER FRENADA... La fuerza del proceso de desintegración, que amenazaba en el último tiempo, especialmente a nuestra joven generación, puede ser frenada hoy día, si lo queremos. Quienes se sintieron judíos en estos días, deben dar por cerrado el capítulo del pasado y prometerse a si mismos: desde ahora en adelante queremos estar al lado de nuestro pueblo, leal y activamente, incluso en los tiempos tranquilos. Queremos apoyar a Israel que nos ha preocupado tanto, de ahora en adelante en una forma muy diferente, con seria responsabilidad y nunca más como meros espectadores. A la juventud que se ha puesto a disposición de Israel, para cualquier servicio, en forma tan maravillosa, les digo: pensad seriamente sobre el modo cómo podéis ligar vuestra vida con Israel no solamente en las horas de peligro. Tenemos ahora la gran responsabilidad de la continuación intensificada de nuestra obra de reconstrucción; estamos ante un gran auge de Israel. Esta es también vuestra gran oportunidad personal. Si nosotros todos, pero realmente todos, examinamos sinceramente nuestra posición frente a Israel y si desde ahora en adelante, la preocupación por la reconstrucción de Israel y nuestra disposición a colaborar tan activamente, como nos hemos propuesto hacerlo en esta semana, ocuparán el primer lugar en nuestra vida, entonces hablarán generaciones futuras con razón, con todo respeto, también del pueblo judío del año 1967. LA GRAN HORA ESTA TODAVIA POR DELANTE... Si continuamos la actividad que supimos desplegar en estas semanas también en tiempos de tranquilidad, entonces podremos celebrar el próximo año el 20? Aniversario de Israel con orgullo, con gran orgullo, y podremos decirnos a nosotros y a todo el mundo: hemos logrado no solamente la paz para Israel y con esto un aporte considerable para la pacificación del Medio Oriente, sino que hemos avanzado también un gran trecho en la reconstrucción pacifica de nuestro país. La gran hora para nuestro pueblo, para todos nosotros, está todavía por delante”.