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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1966-10-01 · 10 (Octubre, 1966) · p. Seite 15

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXVIII (1966)
Issue
10 (Octubre, 1966)
Date
1966-10-01
Page
Seite 15 (sequence 15)
Language
German
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OCTUBRE 1966 BOLETIN INFORMATIVO 15 INMIGRACION DE OCCIDENTE PROBLEMA VITAL PARA ISRAEL Por Edwin Eytan (Corresponsal Jefe de JTA en Israel) JERUSALEN (JTA)Todos, pero absolutamente todos están de acuerdo. Los diririgentes dél país, los expertos económicos, los demógrafos, los militares y hasta el consabido “hombre de la calle”. Los días de los pioneros, la época de los secadores de pantanos, los tiempos cuando bastaba el idealismo y la dedicación, son cosas del pasado. Lo que el país necesita ahora son expertos, técnicos, científicos, abogados, filósofos, o, sencillamente hombres y mujeres que saben pensar por si mismo y pueden ayudar a dar al estado este empujoncito extra que le llevará a la era de la industrialización, permitiéndole competir en los grandes mercados internaci o n allle s donde tendrá que ofrecer sus productos. Palta gente capacitada para conducir a Israel, a su ciencia y a su industria, a la era nuclear que ya se vislumbra. Encuestas económicas realizadas por organizaciones internacionales o por institutos de investigación, tanto en los EE. UU. como en la Europa occidental, demuestran que ningún país puede lograr un índice satisfactorio de progreso industrial, si limita su potencial solamente al monto de los capitales inversionistas disponibles y a la existencia general de mano de obra, sin tomar en cuenta factores invisibles como los conocimientos, la idoneidad profesional y la prep a ración tecnológica. Un buen ejemplo de un país en que han sido vertidas enormes sumas de dinero teniendo al mismo tiempo a su disposición una cantidad prácticamente ilimitada de mano de obra, y que sin embargo no ha podido progresar satisfactoriamente, es el Egipto. Las grandes potencias económicas, por su parte dan cada vez mayor importancia a su élite» intelectual. Rusia prepara año tras año a más ingenieros y científicos que los EE. UU., los que, pese a poseer actualmente la reserva más grande del mundo en expertos, están empeñados activamente en reclutar personal calificado de todos los países. Incluso China Roja, después de una serie de experiencias desilusionantes, ha tenido que tirar por la borda parte de su bagaje ideológico y reconocer una vez más la primacía del experto individual sobre la masa. Debido a su población reducida y a la gran proporción de sus ciudadanos provenientes de países subdesarrollados del Asia y del Africa, gente sin conocimientos ni entrenamiento técnico o profesional, Israel está hoy en día a la vanguardia de las naciones ansiosas de captar expertos. El criterio del militar medio israelí es aún más simplista. Ve sus estadísticas y comprueba según ellas, que sin reanudación en gran escala de la inmigración, la población judía de Israel dentro de unas dos generaciones se verá sumergida por una mayoría árabe. El aumento vegetativo de los árabes israelíes, es, oon 44% el mayor del mundo. El de los judíos, por su parte, llega solamente a un 16%o. Los expertos demográficos vaticinan que en 35 años más, los judíos israelíes sin inmigración, se aproximarían a los tres millones, mientras que los árabes habrán llegado al millón y medio. Unos treinta años más tarde, los árabes constituirán la mayoría absoluta de los habitantes del estado. Así en un tiempo previsible Israel no sólo tendrá que hacer frente a la amenaza exterior sino tendrá que vérselas con un grupo substancial de su población no al cien por ciento fiable dentro de sus fronteras. Los países que tradicionalmente constituían centros de inmigración a Israel, las regiones en que los judíos sufrieron, fueron pobres y perseguidos, han quedado vacíos, las puertas de la Europa oriental, sobre todo las de la Unión Soviética, están herméticamente cerradas y sólo queda la judería occidental. Ella ha experimentado en el último decenio un renacer sin precedentes de su conciencia judía y de su sionismo. Ayuda a Israel por todos los medios a su alcance, proveyendo año tras año ingentes sumas de dinero para ayudar al país a superar sus problemas inmediatos y a prepararse para el futuro. Una sola cosa no ha podido proporcionar el judaismo occidental: hombres. Añoranza del hogar antiguo De los pocos judíos occidentales que han llegado, un porcentaje apreciable ha vuelto a abandonar el país después de pocos años de residencia, regresando a sus países de origen. En los últimos (tiempos, aproximadamente un 10% de 25.000 inmigrantes latinoamericanos se han ido. El 50% de los inmigrantes norteamericanos, llegados desde la creación del estado, regresó a los EE. UU. Una añoranza del hogar antiguo caracteriza la motivación de muchos de estos inmigrantes. Mas, esta nostalgia, este patético amor al país de procedencia, ¿podré, explicarlo todo? Tanto los dirigentes de sus propias asociaciones como los funcionarios ,de la Agencia Judía lo ponen en duda. Conforme a ellos, lo que indujo a tantos inmigrantes a volver eran sobre todo las dificultades iniciales que debían afrontar: Buscar trabajo, hallar oportunidades donde invertir sus dineros, encontrar casas para sus familias, y, en general, integrarse a la sociedad israelí, de carácter relativamente cerrada. Conforme a muchos inmigrantes, las primeras dificultades y desilusiones se produjeron al contacto inicial con la burocracia del país. La falta de interés de los funcionarios, la obligación de establecer contactos con cuatro o cinco oficinas distintas para arreglar las situaciones más obvias, la necesidad de pasar horas interminables haciendo antesala en las oficinas públicas calurosas y polvorientas, sólo para saber finalmente que era otra la sección encargada de tramitar el asunto preciso que se había venido a solucionar, todo eso desilusiona y hasta causa abatimiento. Otra queja seria que, pese a los desmentidos de los funcionarios sigue existiendo, es la falta de coordinación entre las oficinas de empleo y las que procuran alojamiento. Muchos inmigrantes se han encontrado con que deben vivir a muchas .millas de distancia de sus lugares de trabajo y eso en un país con enormes dificultades de transporte, donde los caminos están congestionado y los trenes son prácticamente inexistentes. Finalmente, el inmigrante se da cuenta que las condiciones de vida son muy diferentes a las que acostumbraba en casa. El standard de vida es bajo, los precios son altos, los salarios son exiguos,, los colegios secundarios son caros. La realidad es muy distinta de los cuadros color de rosa que muchos se habían imaginado. Todo esto, evidentemente, no se limita sólo a los inmigrantes de occidente. Un millón de otros inmigrantes, procedentes de la Europa Oriental, del Asia y del Africa, han logrado construir nuevos hogares para si mismo y para sus familias e integrarse a una nueva sociedad con una ayuda oficial mucno más reducida que la que se brinda hoy al inmigrante occidental. Sin embargo, hay dos diferencias profundas: Primero, que para los inmigrantes de anta¬ ño, el standard de vida de Israel, por bajo que fuera, era igual si no superior al que habían tenido anteriormente, y, segundo, conforme a las palabras de un joven médico argentino que trabaja ahora en el Néguev: “Ellos no tenían adonde regresar, nosotros sí”. Estas pocas palabras ilustran mejor que nada el hecho que Israel se encuentra hoy en la encrucijada y que debe tratar de abrir un nuevo capítulo en su historia de inmigración que no tiene parangón en el mundo: Atraer a sus playas a personas que por razones ideológicas están dispuestas a sacrificar su bienestar material y su elevado standar de vida y que por añadidura, provengan de países donde gozan de libertad personal y de igualdad de derechos. En la historia del mundo, nunca antes se ha intentado algo similar. La inmigración occidental puede llegar a ser un éxito A pesar de todos los factores adversos, un reciente estudio socio-económico, realizado por uno de los economistas más prestigiados del país, demuestra que la inmigración occidental puede ser factible. Israel es capaz de atraer un elevado porcentaje de los millones de judíos del occidente libre y próspero y traerlos al país, basado exclusivamente en la ideología y los sentimientos. Eso si, para lograrlo, el país y sus instituciones deberán sufrir cambios de importancia. Los dirigentes tradicionales, hombres que llegaron hace cuarenta o cincuenta años para secar los pantanos, construir los caminos y luchar contra los bandidos beduinos, deberán acostumbrarse a que hoy se precisa en Israel a otro tipo de hombres. El estudio, titulado “La dialéctica de inmigración y absorción” expone que, a lo menos por el momento, los dirigentes y las instituciones del país están aún condicionados al concepto de masa y no comprenden las necesidades y los problemas del individuo. No están interesados en la motivación sico-sociológica ni en los sentimientos del inmigrante. No hay comprensión para el inmigrante como individuo. El autor del estudio, el Dr. L. Berger, asesor jefe del Departamento Económico de la Agencia Judía, castiga con duras palabras el planeamiento del país, que se basa en que unos pocos inversionistas extranjeros de gran poderío pueden gozar de importantes franquicias oficiales. Se pretende —escribe el Dr. Berger— crear grandes complejos industriales con la consiguiente demanda de fuerza laboral. Basándose en estadísticas oficiales, eí estudio demuestra que estos planes en general no han sido exitosos. Muchas veces las nuevas empresas fracasan, con la consiguiente pérdida de dineros públicos y cesantía de obreros, muchos de los cuales son nuevos inmigrantes. El Dr. Berger también destaca la diferencia entre la actitud gubernamental frente a aquellos que sólo desean invertir dinero, pero prefieren quedarse en el exterior y los que inmigran, trayendo no sólo su capital sino también sus conocimientos profesionales. Los inversionistas extranjeros gozan de un subsidio de aproximadamente un 30% de su inversión, en forma de intereses, rebaja de impuestos y otras franquicias, mientras que el inmigrante, aunque traiga capital, no goza de ninguna de estas ventajas. El estudio expresa la creencia que uno de los aspectos que desalienta la inmigración occidental es “la jerarquización continuada y perpétua que gobierna la vida económica y pública’'. Es, conforme al Dr. Berger, consecuencia de un concepto monopolista, que respeta sobre todo los derechos adquiridos, obstaculizando así ia competencia profesional y el desarrollo íntegro de la capacidad del individuo para la lucha económica. “La •vida pública —dice el autor— es una antología de mitos, de signos y de símbolos únicos en el mundo. Ello afecta a todos los sectores de la vida israelí, a sus organizaciones profesionales e instituciones políticas, a sus sindicatos y sus agrupaciones comerciales. Todos tienen un sólo objetivo principal: Asegurarse su existencia sin contratiempos”. Todas las actividades organizadas, desde la descarga de mercaderías en el puerto de Haifa hasta los carteles industriales “nunca se rigen por acuerdos o convenios temporarios, sino tienden a convertirse en algo rígido y petrificado’', basándose exclusivamente en el derecho de antigüedad y los Intereses creados sin consideraciones de ninguna especie a las necesidades sociales y financieras del país”. El trabajo del Dr. Berger no es la única voz que en este sentido se escucha en Israel. Son cada vez más los que presionan para que se modernicen las instituciones sociales y económicas y aumenta visiblemente el número de aquellos que creen que solamente así podrá Israel atraer aquella inmigración occidental masiva, que el país necesita y que está anheloso de recibir con urgencia. INSTRUMENTOS DE MEDICION TEMPERATURA - PRESION HUMEDAD LECHNER Y CIA. LTDA. LOS SERENOS 476 0F. 22 TEL. 87765

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