Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXVIII (1966)
- Issue
- 5 (Mayo, 1966)
- Date
- 1966-05-01
- Page
- Seite 15 (sequence 15)
- Language
- German
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MAYO 1966 BOLETIN INFORMATIVO 15 DR. JOACHIM PRINZ (NUEVA YORK) LOS ALEMANES Y ¿'Resurge el Nazismo en Alemania? Por André FRANCOIS-PONCET Embajador de Francia en Alemania hasta 1939 ¿Es cierto, como se rumorea, que se está despertando el nazismo alemán y que tos antiguos nazis vuelven a mostrarse insolentes? El Ministro del Interior del gobierno de Bonn, Herr Lücke, acaba de publi car a este respecto un informe en el que procura puntualizar las cosas y que, por lo tanto, merece que le dediquemos nuestra atención. El documento en cuestión recuerda primeramente que, en las [últimas elecciones federales, la derecha y la extrema derecha, los conservadores y ios nazis constituyeron y presentaron al escrutinio un “partido nacionaldemócrata” (N.P.D.) que agrupaba a todas las formaciones de la oposición nacionalista. Esa asociación obtuvo tan ólo el 2% de los votos, y, como es necesario reunir un mínimo de un 5% de ios sufragios para tener derecho a una representación en el Bundestag, no logro ningún escaño en la Asamblea. El Partido Nacionaldemócrata Alemán (N. P. iD.) sucede al “Partido Alemán del Reich” (D.R.P.), prohibido y disuelto por actividad subversiva. Con relación a este último, ha conseguiuo aumentar el número de sus miembros En sus filas figuran muchos antiguos nazis, así cómo repatriados y refugiados procedentes de las provincias perdidas. Sin embargo, en total no cuenta con más de 30.000 afiliados. No representa, pues, sino la expresión de una ínfima minoría. La etiqueta de demócrata que ostenta en su título, junto a la de nacional se origina no tanto de una convicción como de la intención de hacer creer que no es ni reaccionare ni revolucionario, que respeta el régimen establecido y, por ello, no infringe la ley. ¡Nadie se deja engañar, no obstante, por apariencias tan falaces. Por otra parte, la actividad de la oposición de extrema derecha no se ejerce principalmente en el plano de la política. Más bien se manifiesta en el plano de la cultura (apareciendo bajo la forma de asociaciones aparentemente inocentes que inscriben en sus programas el cuidado de mantener tos recuerdos del pasado, las tradiciones locales y provinciales, el folklore. Estos grupo* publican boletines, (revistas semanales o mensuales cuya audiencia no es nula. Se dice “europeos”, con la misma sinceridad con que pus congéneres se proclaman “demócratas”. En realidad, el espíritu nazi, la fidelidad al III Reich inspiran esta literatura. En este género, el órgano más importante, aquel que alcanza la mayor tirada —algo más de cien mil ejemplares— es el ‘‘Deutsche-National Zeitung und Soldaten Zeitung” , (“Gaceta nacional-alemana y Gaceta de tos Soldados”), que aparece en Munich. Diferentemente a las (Otras publicaciones, ésta no soslaya la polémica directa. No oculta su antisemitismo y da pruebas de una hostilidad ¡virulenta hacia Israel. Desde todos los puntos de vista, su influencia es nefasta. En la conclusión de su informe, el Ministro del Intterior opina que, aunque es cierto que los círculos de la derecha y de la extrema derecha se esfuerzan, con algún resultado, por hacer desaparecer sus rivalidades y sus divisiones, por coordinar y unificar su acción, puede afirmarse, empero, que, veinte años después del hundimiento del III Reich, no hay que temer en absoluto un nuevo ataque de los partidarios del régimen derrumbado. Por mi parte, yo haga mío de buena gana el juicio de Herr Lücke, que me parece objetivo y ponderado. El polvo de oposición nazi que flotaba revuelto e impalpable en la atmosfera de la República Federal, tiende a aglomerarse,- pero, con relación a la masa, indiscutiblemente leal, del país, (no significa nada, no constituye una amenaza. Representa, no obstante, una advertencia dirigida al poder. Este no debe dejar de ejercer una vigilancia muy atenta, sin cometer el error de confiar en una seguridad absoluta. ¡Que la timidez y la ceguera que condujeron a la República de Weimar a su pérdida le sirvan de lección! Convendría que recordase también que el “Partido Obrero Nacionalsocialista” se componía de siete miembros, cuando Adolfo Hitler ingresó en él, y que un buen día, de 12 diputados , con que contaba en el Reichstag, en 1928, dispuso súbitamente de 107, en 1930. Alemania es el país de tos cambios de clima político por excelencia, capaz,- bajo influjo de una violencia emoción colectiva, de inflamarse bruscamente. i No hay que olvidar tampoco que la evolución ulterior de la Alemania Federal dependerá, en -gran medida, del sesgo que tome, en el mismo período, la evolución de Francia. El nacionalismo francés ¡y el nacionalismo alemán dependen en cierto modo, uno del otro, El primero se inclina rápidamente a la germanofobia, mientras que el segundo no tarda en tomar a Francia por blanco. Cuanto más va pasando el tiempo, más tienden ¡a ir borrándose en Alemania los crímenes y tos abusos hitlerianos. Los jóvenes de 20 años, la nueva generación cree difícilmente en la veracidad de tos relatos referentes a las actividades del III Reich tan inverosímiles y excesivos les parecen esos ¡relatos. Paralelamente,- tos progresos llevados a cabo por la Alemania Federal, su restablecimiento material y moral, la recuperación de sus fuerzas industriales, financieras y militares le procuran el sentimiento de que ha vuelto a ser una gran potencia y la voluntad de que se la trate en consonancia, sin discriminación y de igual manera que ¡a las otras Dos pilares principales sostienen su política, es el apoyo de Norteamérica,- otro, es (la cooperación con Francia. Desea sinceramente el acercamiento, la reconciliación, la “entente” con Francia, pero con una Francia decidida a realizar alrededor del núcleo franco-alemán la unión y la organización de Europa, de una Europa que debe seguir siendo la aliada de tos Estados ¡Unidos. Sin que se la pueda acusar de nacionalismo, es verdad que su sentimiento nacional es ahora más susceptible que antes. Esto se alarmaría, se ofendería si tuviera la sensación de que nosotros, los franceses, nos desinteresamos de la reunificación, o de que, con motivo del próximo viaje del general De Gaulle a la URSS, abrigamos el propósito de resucitar la alianza franco-rusa. Las posiciones de la política francesa, se hallan muy alejadas de las ,de la política alemana. Es indispensable, empero, que se acerquen y se reúnan en una línea común. Tal es el anhelo profundo de tos dos pueblos. Uno y otro cuenta con la prudencia de quienes les gobiernan para impedir que un conflicto duradero les separe, obligándoles a asistir, bien en contra suya, al despertar del nacionalismo, al derrumbamiento ¡de un noble pensamiento, al aborto de un gran esfuerzo de razón, a lo que no sería, en suma, sino una recaída lamentable en las tinieblas del pasado. PARIS, abril de 1966. “EL MERCURIO”, Valparaíso. LOS JUDIOS El Rabino Prinz, Presidente del Congreso Judío Americano y de la Conferencia de Presidentes de Máximas Organizaciones Judías de los E. U. A., sostuvo un diálogo público, el 17 )de febrero de 1966, en la Universidad Brandéis con ei Embajador de Alemania Occidental, Karl Heinrich. Knappstein. A continuación ofrecemos lun extracto de tos conceptos emitidos por el portavoz judío, en versión castellana de la Oficina Judía de Información (OJI). La {Redacción I. La “Culpa Colectiva” Han transcurrido más de veinte años desde la derrota de la Alemania Nazi. En estas dos décadas tuvimos muchas ocasiones para discutir problemas de la relación entre los aiemanes y judíos, pero siempre tos hemos evadido. Discutimos los asuntos úimediatos y apremiantes del antisemitismo postbélico, de los juicios de , criminales de guerra, de la educación de los alemanes, las reclamaciones materiales y las indemnizaciones, la cuestión de las .relaciones diplomáticas entre Alemania e Israel, la ley de prescripción y cuestiones similares. Pero jamás nos hemos abocado al problema fundamental. Para hacerlo, es menester compenetrase clárame n t e del estado psicológico y político actual en que viven tanto los alemanes como tos judíos. A dos decenios de la muerte de Hitler estamos frente a una Alemania nueva. Se han realizado cientos de procesos de criminales de guerra. Se han vuelto a componer los libros de textos didácticos de Alemania para comprender debidamente el pasado. En tiempo reciente se han entablado relaciones diplomáticas (entre Israel y Alemania. Mas a pesar de todo, la relación entre los aiemanes y tos judíos está obscurecida por las sombras del pasado que dificultan extremadamente su “normalización”. Muchos alemanes dicen ¡que ello se debe a que el judaismo hace colectivamente responsable a todo el pueblo alemán ¡por tos asesinatos masivos de millones de judíos. Efectivamente, así lo consideran muchos judíos. Contra esa ¡grave acusación de “culpa colectiva” tos alemanes tratan de defenderse con el alegato de que solamente un pequeño grupo de sus conacionales sabían ¡de la existencia de las cámaras de gases letales y de tos asesinatos en masa, mientras que el pueblo alemán en su totalidad no tenía idea de lo que se hacía. Acepto esta disculpa. Voy más allá al expresar enfáticamente que moralmente es erróneo hablar de la culpa colectiva de todas las generaciones venideras. Una parte muy considerable del pueblo alemán de hoy consistía de niños cuando Hitler fue derrotado y otra parte ¡no había nacido siquiera en 1945. Es imposible acusar a esos jóvenes de toda clase de crímenes de sus mayores. Comprendemos la complejidad de sus relaciones con la generación que si era culpable, pero no se puede justificar, ni moralmente ni de otra manera, las acusaciones contra la nueva generación. Más éste no es todo el problema. No son los asesinatos masivos tos que han prevenido hasta ahora relaciones entre alemanes y judíos. Los judíos no fueron las únicas víctimas de los nazis. En Auschwitz perecieron también medio millón de gitanos,- en tos campos de concentración cayeron a manos de la barbarie nazi muchos clérigos cristianos, monjes, enemigos políticos a millares, guerrilleros antinazis y rebeldes. El problema concreto es mucho más sutil, como es fácil juzgarlo por un hecho reciente que voy a referir: Cuando presidía el comité neeyorkino encargado de ia erección de un monumento en esta ciudad a la memoria de seis millones de mártires judíos, un escultor propuso un plan según lo cual el horror de aquella matanza en masa sería representado por el bíblico relato de Caín y Abel. Algunos integrantes del comité aprobaron la idea, pero las organizaciones que representan a tos ex reclusos de tos campos de concentración, a tos que tienen para siempre tatuados sus números en tos brazos, se opusieron apasionadamente. Al tratar de averiguar tos motivos de su violenta oposición, replicaron que Caín y Abel habían sido dos hermanos, mas no así los alemanes y tos judíos. Cuando inquirí si ellos no consideraban a tos alemanes como seres humanos, me dijeron que yo no comprendía el problema. “¿Lo trasladaron a Ud. de un campo de concentración a otro?”, preguntaron. Y a mi respuesta negativa, añadieron: “Nosotros si fuimos trasladados. Recordamos una tarde de invierno, cuando dos mil de los nuestros tuvimos que atravesar un poblado alemán. Bacía frío glacial, pero nuestra única ropa eran tos uniformes de presidiarios. A lo largo de las calles se aglomeraba la gente curiosa, hombres, mujeres y niños. Cuando pasamos, nos escupieron y nos dieron patadas. Ellos no podían ser nuestros hermanos. No son gentes, ni siquiera Caínes”. He mencionado el hecño porque me parece que, si no entendemos este rencor grabado en el alma del pueblo judío, nada comprenderemos. Citaré al gran poeta alemán Friedrich Hoelderlin: “Y entonces quise abandonar Alemania”, escribió. “Ya no quería nada de esa gente. Ya estaba demasiado herido por la degradación y tos insultos increíbles y no hubiera querido que mi alma se desangrara hasta la muerte estando en medio de semejante pueblo.. Lo que tos judíos recordamos, en especial los que nuestras familias han vivido en Alemania muchas generaciones, tos que hemos subsistido bajo el régimen de Hitler algunos años y escapado con vida, no es lo de las matan- (Pasa a la Pág. 16)