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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1965-07-01 · 7 (Julio, 1965) · p. Seite 20

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXVII (1965)
Issue
7 (Julio, 1965)
Date
1965-07-01
Page
Seite 20 (sequence 20)
Language
German
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20 BOLETIN INFORMATIVO JULIO 1965 LA EDUCACION JUDIA EN LA DIASPORA Extracto de una conferencia dictada por el Profesor Ernst Simón en la conferencia de la Confederación Mundial de Sionistas Generales en Jerusalén. “El Dr. Baruj Ben Yeduda, director del Gimnasio Herzlía de Tel Aviv, dijo una vez: “Ahora que el estado de Israel ha regresado al pueblo judío esto significa que el movimiento sionista debe retornar al país de su pueblo”. El fin del sionismo en la hora actual es: devolver al pueblo a sí mismo. Cuando esto se cumpla habrá retornado también a su país. Quizás esto es lo que Herzl quiso decir cuando afirmó: “Retornad al judaismo antes de retornar al país judío”. El no tuvo tiempo de hacerlo por sí mismo, pero pronunció esta frase que nosotros llenaremos de contenido. A todos nosotros nos preocupa la cuestión de si es posible que el pueblo judío de la diáspora sobreviva. Creo que el problema de supervivencia es en realidad un problema de renacimiento. No existe la oportunidad, ni la ocasión, ni la posibilidad de que el pueblo judío sobreviva en la diáspora sin renacimiento lejano, incluso para nuestros jasidim y más aún para un mitnaguad como yo. No me refiero a un renacimiento de éxtasis, sino a un renacimiento sobrio del estudio. Es imposible devolver un pueblo a sí mismo si niega su heredad, excepto a través de la educación. Hay momentos extraordinarios, momentos de catástrofe, que todos hemos vivido, en la que la historia por si misma toma la educación del pueblo en sus manos. Existe una educación a través de la crisis y la catástrofe y elevemos una plegaria porque no nos toque vivir otra lección de esta clase. Pero en otros tiempos más tranquilos, por así decir en las pausas de la historia mundial viene el momento para la educación planeada. Esta hora ha llegado ahora para nuestro pueblo en todas partes del mundo. La educación judía en la diáspora se convierte entonces en una de las tareas principales del movimiento sionista, incluso la tarea principal. Un pueblo en condiciones normales puede discutir el problema que ha sido una de las grandes cuestiones de la filosofía de la educación: si la educación es función única de la sociedad, o si sólo depende de ésta en parte. Para el pueblo judio, que aún se halla muy lejos de ser un pueblo normal, y que quizá nunca lo sea, este problema debe ser tratado, en mi opinión, desde un Punto de vista distinto. La comunidad judía vive en virtud de la educación. La educación no es una función de la sociedad judía, sino que ésta se ha convertido más y más en una función de la educación judia. Si fuera de otro modo, quizás seriamos una nación mas normal. El contenido de la educa ción judía en la diáspora debe adaptarse al carácter específico de nuestro pueblo. He leído, que todos nosotros esperamos que siempre haya una diáspora judía. Y el interrogante real es: ¿Cuál será el carácter de esta diáspora judía? ¿Poseerá una conciencia judía o no? Y ahora ¿qué es la conciencia judía? ¿Cuáles son las dimensiones de esta conciencia y puede la educación judía especialmente en la diáspora, pero también aqui en Israel, darle contenido y valor a esta conciencia? Diré que la conciencia de ser judío posee cinco dimensiones. Una de estas es la horizontal ,1a unidad del pueblo judío dondequiera viva, el sentimiento de que a pesar de las grandes diferencias entre nosotros existe un terreno común bajo nuestros pies y un Paraíso común sobre nuestras cabezas. La segunda dimensión la vertical, el sentimiento de continuidad entre todas las generaciones judías, el sentimiento de que Abraham es nuestro padre y que lo que el estudiante más joven agregue a la vieja tradición, le fue ya dicho a Moisés en el Monte Sinaí. Y que cada estudiante de libros sagrados, especialmente de la Biblia y el Talmud agrega su voz a la gran canción de estudio en la que cada judío o judía que lo desea puede unirse. Esta es la dimensión vertical de nuestra conciencia judía. Y hay una tercera dimensión. Es una dimensión que es eí carácter especial de esta nación. Hubo un gran judío, fallecido hace algo de mil años, en 942, llamado Saadia Gaón. Creo que fue uno de los padres de la conciencia judía, gracias a tres batallas que cumplió en su vida. Luchó por la unidad del calendario judío contra Aharon Ben Meri, quien propuso una forma distinta. No aceptó que el Shabát se celebrara en domingos, pero calculaba Rosh Hastianá y lom Kipur en forma distinta. Y si esta hubiera sido aceptada hubiéramos perdido el ritmo común de vida que nos convierte en un pueblo unificado en la dimensión horizontal. Saadia luchó también contra los Karaítas, la secta judía que sólo aceptaba la ley escrita y negaba la autoridad de la Torá oral. Y si ellos hubiesen ganado habríamos perdido la dimensión vertical de la conciencia judía, la dimensión de la continuidad histórica. En cuanto' a la tercera dimensión también tuvo Saadia algo que decir. En su libro filosófico “Emunot Vedeot”, el primer libro de filosofía judaica sobre creencias e ideas definió a nuestra nación en la forma siguiente: Nuestra nación es una nación tan sólo en virtud de sus enseñanzas. Notad, no dijo, como se afirma errctoeamente “sólo en virtud de la Torá”, no dijo tampoco “en virtud de todas las enseñanzas”, en plural. Esto es decir de todo el complejo de preceptos e ideas que la tradición del pueblo •abarca. Pero la base de esta tradición, sin embargo, es religiosa. Y cada generación debe ser puesta cara a cara con esta base, una y otra vez. Yo soy un liberal, y una educación judía liberal significa que cada nueva generación debe decidir por si misma que actitud adoptará frente a las enseñanzas del judaismo. Y una decisión libre es inconcebible a menos que uno sepa sobre qué está hablando. La educación judía en la diáspora y en Israel debe por ello basarse en la Torá en el sentido específico de la palabra. Una educación liberal es una educación para la alternativa. Hay dos formas de compulsión. Existe la forma ortodoxa de compulsión, fundamentalista. Uno está ligado a lo que aprendió en la juventud y no hay salida ni posibilidad de variedad alguna. Esta es una forma muy conocida y tenemos dificuldes con ella en este país también, como todos sabéis. Pero hay otra forma de compulsión, más peligrosa quizás, porque es oculta, una forma de compulsión negativa. No dar a nuestros hijos una posibilidad real de elegir deliberadamente entre cosas que sabemos, reteniendo los elementos mismos de una educación en la Torá de la nueva generación, ésta es una forma de compulsión negativa y ningún liberal, debe cometer este error. Muchos de nosotros hemos perdido “mitzvot” comunes. Hay gente que observa más mandamientos, otros qué observan algunos y muchos que no Observan prácticamente ninguna de las mitzvot de las que habla la Torá. Y hay una mitzvá a la que la Biblia no se refiere del todo, porque no era necesaria en aquellos tiempos. Y la llamaría en hebreo “mitzwah hahakdashá”, es el mandamiento de exponer a la juventud judia a la cultura de la Torah. El mandamiento de hacer posible un encuentro entre la Biblia eterna y la nueva generación. Dejad que vuestros hijos elijan. Uds. dirán: pero nosotros hicimos nuestra elección. En casa de nuestros abuelos y de nuestros padres vimos algo, aprendimos sobre la cultura de la Torá e hicimos nuestra elección. Pensamos que era el camino justo, y lo seguimos. Ahora os preguntaré una cuestión simple. ¿No heristeis a vuestros padres entonces? Si, lo hicisteis. Y teníais razón. ¡Dadles a vuestros hijos la oportunidad de heriros a vosotros! Dadles la oportunidad de hacer la misma elección al convertirse quizás en judíos más sabios y más religiosos. Si se pudo permitir el herir a los padres a través de una dilución y disminución de la vitalidad del judaismo, ¿por qué no permitir entonces que los hijos y los nietos elijan un judaismo más significativo y más rico? Toda educación que presenta perspectivas de éxito lleva consigo peligros posibles, peligros verdaderos o “peligros” entre comillas. La educación judía en la diáspora debe correr dos riesgos. En el primer lugar, existe el peligro de que, expuestos a una educación positiva y rica sea en la escuela judía diurna, en un buen Talmud Torá o en un campamento hebreo, año tras año, los hijos tomen la tradición religiosa en serio. Es un peligro, un peligro productivo. Y puede que cambien su forma de vida para conformarla a las exigencias de la Torá. Existe un segundo peligro, que a consecuencia de este contenido judío renovado deseen emigrar a Israel y vivir aquí con nosotros. Tengo un hijo muy religioso. Mi buena esposa cree que es demasiado religioso. Y siempre le digo que en mi tema especial, la filosofía de la educación, hay muy pocas leyes, pero algunas reglas existen. Y una de estas es que si la educación es exitosa, ocurre que tiene demasiado éxito. Nunca se limita a los límites que los padres trazan. Puede que tengáis demasiado éxito en la educación tradicional. El ni¬ ño puede tomarla muy en serio. Y puede que tengáis demasiado éxito en la educación sionista o israelí. El joven puede venir a Israel. Y este es un riesgo que debéis aceptar. Siempre hay dos clases de inmigración judía en nuestro país: masas movidas por la presión de una situación muy crítica, e individuos y grupos pequeños, tales como Yehuda Halevi o los "Jovevei Sión”, quienes vinieron por la riqueza de su judaismo. Esperamos que este segundo tipo será el de la aliyá de los países de la diáspora. Esperamos que sea el camino para los pocos elegidos. Estos dos peligros pueden atemorizar a muchos padres, entre ellos muchos que fueron buenos judíos y sionistas. Y en esto su judaismo y su sionismo serán puestos a prueba. Deben preguntarse seriamente a sí mismos: ¿Cómo puedo educar a nuestros hijos en calidad de judíos?”. Jerusalén, (ERE3NEWS). Un importante fragmento de roño, 53 monedas de plata, un grupo de tiestos inscritos con letras del alfabeto hebreo, un edificio que parece haber sido una casa de estudios y una piscina de inmersión ritual, se cuentan entre los más importantes descubrimientos efectuad o s durante la segunda temporada de excavaciones en Masada, lugar donde se hallaba el palacio del Rey Herodes y donde efectuaron su última y heroica acción de defensa los patriotas judíos contra los romanos en los años 66 a 73 de nuestra era. El fragmento de rollo pertenece al original hebreo del Libro de los Jubileos que se había perdido hace largo tiempo y que es uno de los más importantes de la literatura apócrifa, según explicó el Prof. Yigael Yadin, de la Universidad Hebrea, que estuvo a cargo de las exploraciones. ~E1 Libro había sido preservado solamente en manuscritos etíopes, griegos y latinos pero se sospechaba que había sido escrito originalmente en hebreo. Fragmentos similares al ahora hallado en Masada fueron también descubiertos en Qumran, donde se hallaron los famosos Rollos del Mar Muerto. El fragmento trata de los esfuerzos del Arcángel del Odio para derrotar a Moisés. Este rollo eleva a 12 el total de los hallados en Masada, algunos de ellos en estado fragmentario. El más importante descu- EN MASADA por EMILIO GIRON brimiento desde el punto de vista numismático es el de 53 monedas de plata. A ellas deben agregarse varios centenares de monedas de bronce que elevan el número total de monedas halladas desde el comienzo de las excavaciones a 3.800. Constituyen el grupo más importante de monedas judías y romanas de la primera mitad del primer siglo que se haya jamás descubierto. Todos estos hallazgos nos recuerdan una vez más cuán profundas son las raices históricas del pueblo judío en Israel. Demuestran claramente que Israel es el único país del Medio Oriente cuyo pueblo habla el mismo idioma que hablaron sus antepasados en el mismo lugar hace 2.000 años. 9999414

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