Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXVI (1964)
- Issue
- 4 (Abril, 1964)
- Date
- 1964-04-01
- Page
- Seite 17 (sequence 17)
- Language
- German
- Belongs to
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ABRIL 1964 BOLETIN INFORMATIVO 17 EL JUDIO FRENTE A SI MISMO Hace ahora dieciséis años, el mundo judío parecía .estallar de emoción. Habían concluido dos mil años de destierro, había, después de trágicos y sangrientos acontecimientos, resurgida la .nacionalidad judía. Como sucede casi siempre, el júbilo y la emoción cedieron, después de cierto tiempo, a la rutina. Medinath Israel llegó a ser parte de nuestra existencia cotidiana, se tornó en algo tan real y obvio como si siempre hubiera existido. Así, aparentemente, el milagro llegó a incorporarse a nuestro diario vivir y sólo pocos son los que se dan cuenta, que con él se ha operado un cambio profundo en nuestra situación, tanto individual como colectiva. No es éste el lugar de se¬ ñalar los peligros que este estado de cosas, al parecer tan feliz, encierra. El hecho _que el pueblo judío se haya reincorporado al ciclo normal de la vida humana lo expone, desde Juego, al proceso irrevocable del ir y venir del hombre y de las naciones, y aquel otro milagro, el de nuestra supervivencia con características propias, a pesar de carecer de bases materiales para ello y fundamentado solamente en el espíritu, ha llegado a su fin. Pero no es esto a lo que queremos referirnos hoy. Es característica de la vivencia judía que nuestras fiestas no son tan sólo momento de gozoi o de emoción, sino instantes en que hacemos balance, altos en nuestra ruta, .cuando tratamos de fijar rumbos y de determinar posiciones. Así quisiera, que hoy nos formulemos una pregunta, aparentemente sencilla; mas creo, que su contestación nos ayudará a conocernos un poco más a nosotros mismos, cumpliendo así con el propósito de esta fecha. La pregunta es “¿Qué significa el resurgimiento del Estado Judío?”. De las miles de respuestas posibles, elijamos algunas de las más corrientes para examinarlas más detenidamente. “Significaba la salvación fí sica para centenares de miles de judíos”. Cierto, pero sólo parcialmente cierto, pues la amenaza física con que amedrentaba el nazismo, Jya había desaparecido en Í948 y, al igual, como millones de desplazados lograron rehacer su existencia, no sería aventurado suponer que algo parecido hubieran podido hacer los judíos sobrevivientes del holocausto. “Significaba la posibilidad de una vida digna para los judíos”. No es menos cierta esta afirmación. Mas, también encierra un pero. ¿Acaso no es digna la vida del judío en los países occidentales? Entonces, ¿quedarían estos excluidos de participar directamente en el milagro de Israel? ¿Significaría que Medinath Israel no sería más que una empresa filantrópica para ayudar a los necesitados de vivir como seres humanos? Por mucho que este solo hecho signifique, y aunque de por si habria sido suficiente para justificar el surgimiento de la Mediná, no basta, pues no nos abarca a todos. “Significa la normalización de nuestra existencia”. Evidentemente que sí, pero, ¿para cuántos de nosotros? Es obviamente la normalización de la existencia para los habitantes de Israel, pero los demás continuamos viviendo como antes, alentados por el orgullo de las realizaciones de la Mediná, pero sin que se haya operado cambio real en nuestra vida diaria, dentro del ambiente en que nos movemos. "Significa reanudar nuestra vida nacional”. Sin querer a entrar y analizar más detenidamente el vocablo “reanudar” —no hay duda que esta frase encierra mucha verdad, pero, ¿cuantas posibilidades de sobrevivir tiene un ente nacional en una época que parece estar a punto de superar los nacionalismos, cuando las exigencias económicas y políticas imponen cada vez con mayor fuerza el reemplazo de las prerrogativas nacionales por Antaño conceptos supr anacionales? ¿Qué posibilidades de supervivencia tiene una cultura autóctona, en pleno proceso de formación, en una época de masas, en un período igualitario, que tiende a uniformar cada vez más a los hombres de la tierra? Al azar hemos sacado cuatro de las miles de posibles respuestas que pudieran darse a la pregunta original. El hecho que haya tantas contestaciones a una pregunta, al parecer tan sencilla, todas ellas acertadas y no obstante contradictorias en si mismo, nos indica que no es tán fácil contestarla. Esto mismo, el hecho que haya miles de contestaciones, nos da un indicio del verdadera alcance de nuestra pergunta, pues, ¿qué significará que cada judío responda de otra manera? Quiere decir que el resurgir da Israel hizo sonar una fibra de su ser, que se hizo a él partícipe, de una manera u otra, de la gran aventura del pueblo judío. Y he aquí el verdadero, el gran significado que para cada uno de nosotros encierra este resurgimiento milagroso. Por primera vez en .milenios, cada uno de nosotros tuvo que hacer frente a sí mismo, tuvo que fijar su posición frente al judaismo. Incluso .aquél, que jamás se había preocupado de su condición de judío, el que se había alejado de nosotros, se enfrentó de repente en forma personalísima con la realidad judía, tuvo que dar su respuesta personal a la interrogante que inexorablemente se le formulaba. Por primera vez desde la destrucción del templo, desy hogaño — sólo una síntesis de las dos formas asegurará nuestra existencia. de aquella época cuando el Judaismo decidió sobrevivir a pesar de todo, el judío como Individuo se encontró .frente a su propio ser, hizo conciencia y tuvo que definirse ante la alternativa que se le presentaba. No importa cual haya sido la decisión de cada cual. No importa si el uno u el otro aceptó, rechazó o alteró su respuesta. Al verse obligado a decidirse, brotaron energías que jamás habíamos creído posibles, se tonificó nuestra vivencia judía y con esto —independientemente de los .acontecimientos políticos del pasado y del futuro— volvió a florecer el árbol viejo, fructificó la rama que tanto tiempo había parecido seca, para asegurar así el futuro, en .un momento de crisis suprema. H. E. AGUA DE LA GALILEA La próxima terminación de los trabajos emprendidos hace cinco años en el Conducto de Aguas del Jordán, que implican, un desembolso de 300 millones de L. i., está siendo acogida con alivio por los responsables del aprovisionamiento da agua en Israel. Durante este período de 5 años el país ha sufrido de una pequía casi constante, a la ¡par que aumentaba el consumo dél agua debido el incremento de la población y de la economía en sí. Esos factores han provocado un excesivo uso de las fuentes subterráneas del precioso liquido. El nuevo proyecto constituye el instrumento que resolverá ese estado de cosas. Se tiene el propósito de utilizar la mitad de su caudal anual de 320 millones de m3. para reemplazar las reservas subterráneas de agua, que regresarán a su punto normal. La cantidad restante solucionará los problemas de la irrigación, que hasta ahora han impedido el fomento extensivo de las potencialidades de muchas colonias agrícolas. Sin embargo, las copiosas lluvias registradas, por lo menos presagian que este año gozará de una precipitación normal. Israel posee dos importantes reservas de aguas: el río Yarkón, de 25 km. de longitud, que desemboca en el Mediterráneo en Tel-Aviv, y el Lago Tiberiades. El primer proyecto mayor de aprovechamiento de aguas se hizo en las fuentes de ese río, en Rosh Haayín. Una tubería de 66 pulgadas, manufacturada en la fábrica de Yuval Gad, creada en Ashkelón para ese propósito— , se extiende por 110 km. hacia la zona noroeste del Neguev. Completada en 1954, fue suplementaria posteriormente por otro conducto paralelo, que desembocada en el acueducto oriental después de un trecho de 65 km. Ese proyecto fue concluido en 1958, y los (Pasa a la Pág. 18) Ya no se perderá el agua, sino servirá al hombre.