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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1964-03-01 · 3 (Marzo, 1964) · p. Seite 11

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXVI (1964)
Issue
3 (Marzo, 1964)
Date
1964-03-01
Page
Seite 11 (sequence 11)
Language
German
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MARZO 1964 BOLETIN INFORMATIVO 11 NIÑOS: Dirijan su correspondencia a RAJEL Casilla 2487 - Santiago UNA VISITA i Jerusalén puede visitarse una y otra vez y, sin embargo, cada vez se descubren nuevas y excitantes facetas de esta ciudad única. Siempre es posible ver algo distinto, estudiar recientes excavaciones arqueológicas, visitar museos todavía desconocidos y finalmente, admirar los nuevos edificios que se levantan uno tras otro entre las rocas. Para los numerosos admiradores de Jerusalén, el estudio de la capital de Israel es una tarea para toda su vida. UNA MIRADA A LA CIUDAD ANTIGUA Las excursiones actuales comienzan en la forma clásica —con la Ciudad Antigua. Es verdad que los judíos no pueden caminar por sus calles, pero aún pueden mirarla desde lejos. El panorama más amplio de la Jerusalén “detrás de la frontera” y de sus alrededores se aprecia en un punto situado a unos pasos de la carretera Jerusalén—Talpioth, bajo el sol radiante característico de esta región; el Monte de los Olivos, el viejo cementerio judío, el Monte Scopus con la antigua Universidad Hebrea. Aquí la cadena de colinas coronadas con viejos monasterios, torres y muros se destaca contra el cielo de azul intenso. El “Hotel Norte Dame”, antigua morada de peregrinos de Francia, con su jardín que divide Israel de Jordania, es otro mirador importante. Seis tramos de una escalera de madera llevan a una amplia terraza cubierta de baldosas. Numerosas personas se inclinan sobre el parapeto. Hacia el oeste, ven el barrio Meah Sihearim, el fuerte de los judíos religiosos; mas alia el hermoso monasterio italiano entre muros almenados; y el gran león de la Embajada Abisinia. Este, que es el sector israelí es completamente verde. Hacia el sur, se ve más allá de las murallas de la Ciudad Antigua, la parte moderna de la Jerusalén jordana. Su tránsito motorizado es casi tan activo como ei sector israelí. Los transeúntes están vestidos y tienen aspecto muy semejante a los habitantes de Israel. Sólo las grandes nubes de polvo y los colores prevalecientes del desierto; gris y amarillo, difieren de Israel. Hacia el este, dentro de las murallas, está la mayor atracción de todas: los santuarios dé 'cristianos y musulmanes, las dos cúpulas distintas de la Iglesia del BUEN El capitán aconseja al conscripto: “Si te portas bien, puedes llegar a ser general”. —“Lo que me interesa, mi Capitán, es llegar a Coronel, porque ahí tengo a toda mi familia.” i JERUSALEN Santo Sepulcro, una negra, la otra dorada, y la imponente Mezquita de Ornar. Sin embargo. el santuario judío: el Muro de los Lamentos, no puede verse- AL BORDE DE LA TIERRA DE NADIE Un tercer punto panorámico nos muestra la situación aún expuesta de muchos habitantes de Jerusalén. Vigas y sacos de arena cierran las ventanas de la caja de escalera de una vieja casa de departamentos, aún llena de inquilinos que ni siquiera la dejaron durante la guerra de Liberación. Pesados trípodes. que una vez llevaron ametralladoras todavía guardan la puerta de entrada. En frente, una' terraza, está cubierta de escombros y alambre de púas oxidado. La ropa limpia, tendida al sol sobre la misma, trae una nota de paz al conjunto. La Puerta de Jaffa, antes un centro comercial activo, se abre ahora sobre la nada. Desde la Puerta, la vieja muralla lleva hasta la Torre de David y más allá hasta la iglesia y torre de Dormitius sobre el Monte Sión, otro punto fascinante para la vista. Los nuevos barrios residenciales rodean Jerusalén desde lejos en un amplio semicírculo. Difieren entre sí de acuerdo con la época en que fueran construidos. Algunas casas son de piedra rosada, muy común en Jerusalén, pero muchas son estructuras de hormigón y no se distinguen mucho de los edificios en otras partes del país. DEL CAOS DE PIEDRA A LOS HUERTOS DE TERRAZAS Bien alto por encima de las pintorescas ruinas de la antigua aldea árabe de Lifta, famosa por sus ladrones y su fuente, se levanta otro grupo de casas de 6 a 7 pisos. Altos edificios se levantan entre las rocas y saludan al viajero que llega a Jerusalén desde el sur. Debajo de ellas sobre el declive, las casas árabes semidesfruidas están sumergidas en la maleza. Más allá el valle antes abandonado y las colinas escalonadas ahora cultivadas con árboles frutales. Una parte es un caos de tierra y piedras, obra de las máquinas Tasadoras; otra, más allá, ya ha tomado la forma de terrazas cercadas con piedras; y otra aún se encuentra cubierta ya de pequeños arbolitos prolijamente alineados. H U M □ R Patrón: “¿Sabe el mayordomo que se derrumbó la muralla?”^ Albañil; “No patrón. Estamos cavando para decírselo, porque quedó abajo”. Enviado por A. Manes LOS IHOS DE DANI El padre de Dani no es tacaño, sino que odia el derroche. El sostiene que cuando algo es necesario, no le importa gastar mucho dinero, pero no despilfarrar, aunque sólo sean unos centavos. Esta muletilla se oye, sobre todo, en las tardes. La madre dé Dani deja prendidas las luces de todos los cuartos por los que ha pasado. A su salida, se olvida de apagarlas. —Iba a volver allí —trata de justificarse.— ¿Y qué si ibas a regresar? —interviene el padre— se puede volver y encender nuevamente. Con la llegada de los días calurosos, la madre de Dani encuentra la manera de embromar al padre, precisamente por medio de su frase favorita. El padre de Dani tiene un pequeño ventilador en su gabinete de trabajo, que funciona todo el tiempo que él permanece allí. Cuando sale, por supuesto, se olvida de desconectarlo. Cuando algo es necesario, no me importa pagar múcho dinero, pero no se debe despilfarrar, la madre recita la muletilla. El padre sonríe como quien se ve cogido en su propia trampa. Dani también se divierte ante el éxito de su madre, pero él está convencido de que no se deben quejar del padre. El niño siente que su progenitor está sumergido en su trabajo cuando sale de la pieza. No se puede exigirle que se fije en otra cosa. Dani trata de justificarlo: el ventilador resfrigera el cuarto, por lo tanto, es bueno qué funcione aún cuando no haya nadie allí. —El ventilador no enfría la pieza —le explicó su madre— sólo mueve el aire. —Tu madre tiene razón —agregó el padre— el ventilador ño enfría el aire. En respuesta a Dani, su padre le explicó cómo actúan varios sistemas de resfrigeración. Un día, la familia regresaba a casa después de una ausencia de algunas horas. La madre sintió el zumbido del ventilador al entrar.— Cuando algo es necesario, no me importa gastar mucho dinero —dijo complacida— pero no se debe despilfarrar. Todos se apresuraron en ir í AU6HT'1 * Para el gran músico alemán Ricardo Wagner, el número 13 tenía una importancia positiva. Nació en 1813 y murió un 13 de febrero. Escribió 13 óperas. Su nombre se compone de 13 letras. Las cifras del año en que nació suman trece. Permaneció Wagner desterrado durante 13 años. El último día que pasó en Bayreuth fue un 13 de septiembre, Liszt le visitó en Venecia por última vez un 13 de enero. Debido a un fenómeno sicológico, algunas personas ven colores distintos, cuando oyen música. Un inventor y músico británico acaba de patentar una máquina que escribe música. Esta máquina tiene un teclado semejante ai del piano y permite escribir las más complicadas composiciones en muy corto plazo. El arpa es uno de los instrumentos más antiguos. En efecto, este bello instrumento musical tiene más de cinco mil años. Rouban y Silberstein Ltda.) a ver el ventilador que funcionaba con todas sus fuerzas. Allí en el cuarto se sentía una agradable frescura. —No funcionaba en vano —Dani se apresuró a justificar este hecho— convertí el ventilador en resfrigerador del aire. Frente al ventilador, Dani había colocado un plato con agua en el que se erguía una pequeña torre de madera envuelta enteramente en algodón. —El agua sube por el algodón como por una mecha, —explicó Dani, el ventilador la evapora y enfría el aire. —Quizás encuentres el medio de aprovechar la electricidad que yo olvido de apagar —insinuó su madre. —Quizás —dijo Dani— todavía no he pensado en eso. Dov PEDRO, EL PESCADOR En una playa de Francia vivía una vez un pescador llamado Pedro. Tenia una pequena casa de madera, en la que vivía con su esposa. Cada mañana, a la madrugada salía a pescar con su peque¬ ño bote a remo. Daba la casualidad de que se encontraba con otro pescador que, siendo antes muy amigo de nuestro héroe, se había envanecido. La suerte lo había favorecido y así pudo comprar un motor para su bote. Pedro, impertérrito, ante las burlas de Claudio —que así se llamaba el otro—, seguía cada mañana yendo al mismo lugar, donde, según Claudio, no había peces. Pero, sorpresa, un dia llegó Pedro con el bote cargado de peces, al otro dia igual y así todos los días. Claudio que no había aumentado ni disminuido su pesca por muchos días, se torno envidioso y comenzó a contar calumnias de Pedro. Un buen dia, muy tempestuoso, el bote de Pedro se hundió, pero gracias a uno de sus remos pudo mantenerse a flote aferrándose a él. Claudio pasaba tambiénproblemas en ese momento, pues el i bote, al bajar una monumental ola, volcó, pegando la cabeza de Claudio contra el motor, de modo que quedó inconsciente. Pedro, sin saber como, se había alejado mucho del punto donde naufragó, cuando vió repentinamente un cuerpo en las aguas. Tras inmensos (esfuerzos pudo alcanzar el cuerpo, todavía con un hálito de vida. Haciendo acopio de sus últimas fuerzas, llegó a una playa cercana. Llevó a Claudio a la carretera, donde rápidamente un automóvil lo llevó a un hospital cercano. Al volver en sí. Claudio agradeció a Pedro y le aseguró que volverían a ser buenos amigos. Pedro respondió que solamente había cumplido con su deber y que esperaba que la lección le hubiera servido. (Arturo Manes) ADIVINANZAS Soy vasto y profundo, sin cesar bramo y me agito, alimento grandes peces y llevo enormes barcos. Todos los ríos caudalosos me traen sus aguas y no me desbordo; ¿sabes quién soy? (El mar) Más chiquito que un ratón y guardo la casa como un (león (El candado) En alto vive en alto mora, en alto teje la tejedora. (La araña) Enviados por Evelyn Rosenblatt y Mauricio Mírelmann.

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