Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXV (1963)
- Issue
- 5 (Mayo, 1963)
- Date
- 1963-05-01
- Page
- Seite 16 (sequence 16)
- Language
- German
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16 BOLETIN INFORMATIVO MAYO 1963 ISRAEL Y EL MEDID DRIENTE LOS CIENTIFICOS ALEMANES EN EGIPTO ¿TENDRA QUE ADOPTAR ISRAEL CONTRtAMEDIDAS DE TERROR? Por Benno Weiser JERUSALEN.— El asunto tiene todos los ingredientes de una película de Hitchcock: Un hotel en Basilea. Entra tímidamente una señorita, acompañada Dor un hermano menor, que viene desde Alemania para encontrarse con dos hombres que la han citado por teléfono. Los hombres la reconocen y la llevan al restaurante del hotel. Se sientan a una mesa y piden comida. La cámara fotográfica insinúa desde la distancia que los camareros no son camareros. El grupo sentado alrededor de la mesa habla, pero no se oye lo que dicen. Aparentemente, las palabras de los dos hombres resultan inquietantes para la señorita, le quitan el apetito y el camarero llega a retirar su plato sin que ella lo haya tocado. Termina la conversación, se despiden. Y cuando los dos hombres abandonan el hotel nos damos cuenta de que otros dos que habían comido en una mesa adyacente los señalan a la policía. Les siguen en tren hasta Zurich, ahí los arrestan. Se les acusa de haber amenazado en territorio de Suiza —país que ha hecho una profesión de su neutralidad— a la hija de un científico alemán que trabaja en Egipto. Uno de los dos detenidos resulta ser un israelí, es decir, ciudadano del país con tra el cual estaría dirigido el trabajo del científico. El otro es austríaco y se sabe que hasta hace ooco trabajaba en EgLpto, en pro de tal país y aparentemente ha decidido cambiar de bando. No falta ningún elemento de un película de capa y espada. El científico alemán que trabaja en el desarrollo de armas secretas y prohibidas; ia hija inocente que ignora la ocupación de su padre; el agente secreto del país amenazado; el “tercer hombre”, idealista o mercenario que trabaja para quien paga mas; 1a policía de un país neutral. Claro que para que haya suspenso se necesita más, un asesinato. Espere, lector, tampoco eso falta. Al arrestar a los dos agentes, la policía recuerda que unas cuantas semanas antes hubo un intento de secuestrar en Loerrach, a pocos kilómetros de Basilea, pero ya en territorio alemán, a otro científico alemán, un Dr. Hans Klemwaechter, pero él logró escapar. Menos suerte tuvo aparentemente un tercer alemán, el Dr. Heinz Krug, experto en cohetes que desapareció en septiembre último de su hogar en Munich Su señora recuerda que cuando salió de su casa dijo que iba a éncontrarse con un se¬ ñor de aspecto oriental, un tal Saleh, quien lo había visitado un día antes. El apellido era árabe, ¿pero que interés podía tener un árabe en secuestrar a un hombre que trabajaba en Egipto? La cámara se vuelve hacia otro escenario. Luz intensa, ambiente tropical. Estamos en Egipto. Un cartero entrega un paquete. La mujer que lo recibe lo examina, Lleva ei sello de Hamburgo. Viene pues del “Vatenand”. Curiosa, trata de abrirlo. Tiene que remover primero los sellos de lacre, cortar el papel. Encuentra una caja de carrón. Impaciente, remueve la tapa y en ese momento vemos y oímos una explosión: la mujer se tambalea, con la cara ensangrentada. Un hombre empuja la ouerta y mira perplejo el esoectáculo. “Was ist denn los?”, pregunta agitado en alemán. Es otro científico y se estremece ai darse cuenta de que la bomba que estalló estaba destinada a él. Otro paquete similar da muerte a cinco egipcios. El destinatario escapa ileso, pero desde entonces, no puede conciliar el sueño. Hasta aquí la película. Estamos en las primeras escenas. La historia no se está rodando con un presupuesto a lo Hollywood. No hay apuro. El resto tardará años y ni siquiera el manuscrito está terminado. Pues esta película no es producto de la fantasía de un guionista. La escribe la vida. Tiempo: el presente. Local: nuestro mundo. Actores: egipcios, israelíes, alemanes y un fantasma. El fantasma del hombre que decretó que contra los judíos toda arma es lícita. El fantasma de Adoifc Hitlez. Detrás de esta película policial se perfila una obsesión. En 1948 los judíos de Israel tuvieron la mala suerte de tener que derrotar a siete países árabes, ¡cuyos ejércitos se habían puesto en marcha para “arrojarlos al mar’. En aquella época, en que las ex colonias obtenían una victoria fácil tras otra, porque en la mayoría de los casos, no tenían que enfrentar a los ejércitos de las potencias coloniales, sino tan sólo, la mala conciencia de las mismas, los árabes se encontraron en Palestina frente a un oueblo que, contrariamente a las potencias coloniales, no tenía otra alternativa que la de vencer. Los 650.000 judíos del embrionario Estado de Israel hallándose entre la espada y :a pared, tuvieron que asestar a los 40 millones de árabes del Medio Oriente un golpe psicológico, del que po-; siblemente no podrán recu-! perarse durante generacio-! nes. Desde entonces, la des- ¡ trucción de Israel ha llegado ¡ a ser una obsesión para el I nacionalismo árabe, especial mente para aquel país que reclama para sí el liderazgo oel mundo árabe, el Egipto de Nasser. En 1948 los árabes pagaron con una derrota inverosímil su delirio de grandeza. En 1956, la campaña de Sinaí I demostró que ni siquiera enormes cantidades de equipo ultramoderno habían logrado cambiar el balance del poder en favor de Egipto En 1963 las tribus leales al Imán del Yemen volvieron a poner al descubierto la falta de valor de los ejércitos egipcios. Al hacerse cargo de que con armas convencionales nunca podrá ganar una guerra normal contra Israel, el Presidente Nasser se acordó de un cuento de las “Mil y una Noches”. Ha buscado y encontrado la lámpara de Aladino. Aprovechándose de la guerra fría, ha logrado obtener ayuda del bloque comunista para no hacer juego común con el Occidente y subsidios de Estados Unidos, para no plegarse al lado soviético. Ha recibido armas de los rusos y dinero de los americanos. En vez de invertir este dinero en elevar el nivel de vida del sufrido pueblo egipcio, lo está gastando para preparar una guerra en que sus soldados no tendrán que enfrentar ai temido ejército israelí. Ha frotado la lámpara de Aladino y técnicos alemanes construyeron para él cohetes de largo alcance Ofreciendo sueldos fantásticos ha logrado atraer a más de 400 técnicos alemanes, algunos de los cuales habían trabajado en los laboratorios de Hitler desarrollando armas para la guerra de gases y la guerra bacteriológica. “Estalló” la paz y su trabajo oerdió importancia. Hasta que el Egipto de Nasser se acordó de ellos. ¿Qué perspectiva más tentadora que la de poder lanzar a 500 kilómetros de ¡distancia cohetes cargados no sólo de explosivos, sino de cobalto de radiación mortal y de microbios? Según fuentes fidedignas, científicos alemanes en Egipto experimentan con toda la gama de los libros de “ciencia ficción’, rayos de la muerte, gases que paralizan lo nervios, etc. etcétera. Por supuesto, estas armas son prohibidas por todos los códigos internacionales. Pero los árabes tienen la suerte tíe que las naciones adultas los consideren una especie de “niños terribles” a los que no se pueden aDlicar la misma vara que a los paises civilizados. Calculan los líderes de El Cairo, que hasta que la así llamada conciencia mundial comience a funcionar, ya habrán logrado aniquilar a Israel. Como nada de lo que haga Nasser puede sorprender a los israelíes la furia de este •país se dirige contra aquel país que suministra a Egipto los ¡científicos que producen estas armas mortíferas. Parlamentarios y periódicos han destacado la aparente hipocresía del Gobierno de Bonn, que por una parte manifiesta su arrepentimiento por la exterminación de seis millones de judíos a manos de los nazis y por otra parte permite que sus ciudadanos ayuden a Nasser a construir la maquinaria desuñada a exterminar a dos millones más de judíos. Las objecciones de los alemanes de que Bonn no tiene medios legales para impedir la salida de sus científicos —que siempre pueden renunciar a suciudadanía alemana y optar por la egipcia— fue recibida aquí con ironía y desprecio. Se destaca el hecho de que Yosef Ben Gal y el Dr. Otto Joklik, los dos agentes arrestados en Zurich, fueron denunciados a las autoridades suizas por la policía alemana, lo cual implica que Alemania no sólo no trata de impedir que sus científicos se dirijan a Egipto, sino que incluso se siente obligada a velar por su seguridad. Algunos observadores mencionan el hecho de que Ben Gurión estuvo ausente de la sesión de la Knéset en que los parlamentarios israelíes aprobaron unánimem ente una declaración que dice que el pueblo alemán no puede ser absuelto de responsabilidad por la labor de sus científicos en Egipto y se exige que Bonn ponga fin a estas actividades de ciudadanos alemanes. Pues Ben Gurión ha apoyado siempre la teoría ae que la Alemania de Adenauer no es idéntica a la de Hitler. Quien escribe estas lineas ha compartido esta opinión. Pero, como el resto del pueblo de Israel, no está dispuesto a aceptar en esta coyuntura declaraciones legalistas, ni letanías hipócritas. Uno de los arquitectos del cohete egipcio, el profesor Eugenio Saenger, declaró hace poco que abandonó su labor en Egipto a instancia del gobierno alemán. Así que Bonn no es del todo impotente. Trágico como es, la lógica dice que Israel tendrá que buscar los medios para establecer un equilibrio de terror. Es de suponer que Nasser respetará más estas medidas que lo que puedan despertarle convenciones internacionales y amonestaciones de las Naciones Unidas, que de todos modos llegarían post factum. (Reproducción exclusiva para el "B. I.”, según autorización especial de “La Luz”, Buenos Aires). Día y Nocke de Israel El Estado de Israel, de floración reciente y de raíz profunda, cumple sus 15 años, que son ¡corno la medida de la edad feliz, vistiendo ropa de luto y con el rostro gravemente ensombrecido por hondas preocupaciones. El señor Itzhak Ben Tzvi, sirviendo su tercer período como Presidente de Israel, ha muerto ingresando en el silencio que continúa hablando a los que quedan, desde la eternidad, con Herzl, el padre del sionismo, y con su antecesor en la presidencia del Estado, el sabio C h a i m Weizmann, para quien la ciencia, para tener su valor social, debía ser ciencia aplicada. Están ensombrecidas las maduras piedras de Jerusalem, las populosas avenidas de Tel Aviv, la vertical joygría de las luces de Haifa, la melancólica luna de Eiiat, las ardientes ¡distancias del Negeb, el alma celeste del lago Tiberíades, el verde y transparente sollozo del Jordán, la idulce postal de Nazareth dormida, los verdes campos de Israel, la Universidad hebrea sin su maestro, que, desaparecido, d u s c a ahora en el más allá la verdad del misterio, como investigaba en la tierra a las tribus perdidas. Para él habrá en Israel un bosque y su tumba será simple, sin leyenda ni fecha, como las de Herzl y Weizmann; Por JULIO BARRENECHEA sólo estará su nombre: Ben Tzvi. El pueblo judio, en e. dia de su Estado, ¡ha debido cambiar la festividad por la meditación. Un luto más se suma a su luto innumerable y aquellos cuya dolorosa condición ¡milenaria compartiera el alma dramática de Gabriela Mistral, piensan hoy en ia aspereza de su camino, junto a la muerte de uno de sus insignes conductores. Mujeres notables han descollado en Israel de nuestros días, y entre ellas, con sus francas manos de campesina y con su firme voz, destaca Golda Meir, con ese nombre que evoca una campana de i oro escuchada en el mar. Ella i informó a la Knesset, Parlamento israeli, de la pre- I sencia en el Egipto de cen- | tenares de científicos y técj nicos alemanes de tendencia ¡ nazi, que cooperan ¡a la fa- ¡ bricación decohetes y de armas ¡prohibidas, lo cual es | causa de grave sobresalto | en un Estado nuevo y pui jante ¡que, como ése, necesi-! ta la paz porque quiere el i progreso y porque posee una i actitud superior de respeto ai hombre, como lo demuestra el hecho de tener que llorar como sus Presidentes i muertos a quienes han sido ‘ benefactores ¡de pueblos y ¡ sabios ¡eminentes. “La Nación” CDNCÜRSD BIBLICD Desde hace algunos meses se está organizando en Israel la realización de un Concurso Bíblico para jovenes de 15 a 18 años, con participación de elementos provenientes de la diasporá y de Israel. Es así, que, una vez conocidas las condiciones, bases y fecha se propuso al Vaad Hajinuj que designara a uno de sus alumnos para participar en este torneo como invitado de la Agencia Judía. El alumno Mischa Berant hijo de nuestro socio don Meyer Berant, ganador del Concurso Bíblico Local organizado por el Instituto Hebreo en 1961, ha sido en quien ha recaído la representación de nuestra colectividad, habiendo partido con este motivo a Israel. Confiamos que, dadas sus estimables condiciones y conocimientos en la materia, amén del dominio del idioma hebreo, nuestro joven representante ocupará un destacado lugar en dicho certamen, prestigiando asi a nuestro Yishuv.