Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXIV (1962)
- Issue
- 3 (Marzo, 1962)
- Date
- 1962-03-01
- Page
- Seite 16 (sequence 16)
- Language
- German
- Belongs to
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16 BOLETIN INFORMATIVO Marzo 1962 LA REVOLUCION SIRIA SUS ENTRETELONES POLITICOS Y ECONOMICOS Por ELIEZER BEN MOSHE Se sabía desde el surgimiento mismo de la República Arabe Unid», en febrero de 1958, que en la “Región Norte’ (Siria) existían grupos importantes que no sólo se oponían a la unión con Egipto, sino que estaban preparados a resistirla abiertamente. En los últimos dos años, ellos cobraban vigor y su oposición se hizo sentir cada vez más, hasta tal punto, que las mismas autoridades de El Cairo no podían ocultar su preocupación al respecto. Tal desarrollo de los acontecimientos se debió más que nada a la crisis económica que afectaba a Siria, a consecuencia principalmente de su ingreso a la RAU y cuyos efectos con el correr del tiempo se tornaron cada vez más graves. Pocos meses antes del estallido de la revuelta, el Director General del Ministerio de Agricultura de Siria, señor Jamil Ma’li, entregó en Damasco un informe económico del cual publicamos algunas citas: “Durante los años 1948- 1957, o sea, antes de la unión con Egipto en 1958, Siria pasó por un período de prosperidad muy superior al de las otras naciones de esta región. Las utilidades obtenidas durante los años de la -2a. Guerra Mundial habían sido invertidas en la agricultura o en empresas industriales elaboradoras de productos agrícolas. En el lapso recién mencionado, la superficie irrigada aumentó en un 47%, las tierras sembradas con trigo subieron en un 50%, las con centeno en un 105% y el algodón alcanzó una expansión ascendente al 230%. Gracias a este aumento de la tierra bajo cultivo, se logró duplicar tanto la producción de granos como la de algodón”. “Desde 1958 —continúa el informe —la producción siria ha sufrido una baja constante. La cosecha de .trigo cayó de 1.354.000 de toneladas a 157.200 y la de lentejas de 77.000 a 10.403 toneladas”. Basándose en el último censo realizado en Siria, el informe constata, que el 70% de la población activa está dedicada a las labores agrícolas, pero que la participación de este grupo mayoritario en el ingreso bruto nacional ha bajado de un 51%', en el período 1948-1950 al 37% en 1959. La baja de la producción anteriormente mencionada, afectó notablemente a las exportaciones, de las cuales, las dos terceras partes están siendo constituidas por granos y por algodón. Estas, que en 1957 ascendieron a 186 millones de dólares, bajaron a 116 millones en 1958 y totalizaron solamente 38 millones en el primer semestre de 1960. Contrastando con esta baja, las importaciones —conforme al estudio citado— subieron de 177 millones de dólares en 1957 a 190 millones en 1958 y sumaron 103 millones de dólares durante el primer semestre de 1960. El déficit anual de la balanza de pagos del país aumentó por consiguiente de 11 millones de dólares en 1957 a 75 millones en 1958 y ya en la primera mitad de 1960 ascendió a 65 millones de dólares. Ampliando estas cifras sobre la decadencia de la economía siria desde su incorporación a la RAU, el informe constataba, que las reservas de monedas extranjeras que a principios de I960 todavía habían sumado 72 millones de dólares habían bajado a mediados del año a 28 millones y ya se preveía una nueva baja, a fin de poder cubrir siquiera parte de la diferencia existente entre importaciones y exportaciones. Del mismo informe se desprende que la “Región del Sur” (Egipto) no pudo acudir en ayuda de las “Provincias del Norte”, por cuanto sus reservas de oro y de divisas también estaban descendiendo rápidamente, de 957 millones en 1950 a 283 millones en junio de 1960. La crisis económica de Siria no puede atribuirse —como quieren hacerlo algunos círculos— exclusivamente a las sequías que afectaban a la región durante los años 1953 a 1960, por cuanto los países vecinos también sufrieron por la falta de lluvias sin que se hubieran producido resultados tan desastrosos. Por lo tanto debe de presumirse que existían otros factores de mucho peso, entre los que cabe mencionar un intento mal concebido de reforma agraria. Aunque dicho plan de reforma comenzó a ser puesto en práctica hace ya tres años, menos que el 10% de las tierras afectadas fue redistribuido y de 69.800 hectáreas de terrenos regados y 2.125.400 hectáreas de tierras de secano sujetas a expropiaciones, solamente 9.976, respectivamente, 204.900 hectáreas habían sido expropiados hasta fines de 1960. De este total, sólo 112.700 habían sido entregados a los campesinos. Dada la inestabilidad de la situación, los terratenientes mientras tanto dejaron de cultivar sus tierras, produciendo sólo lo absolutamente indispensable a la vez que trataron de retirar un máximo de capitales del país. Un plan que propendía a la organización de cooperativas agrícolas fue puesto en marcha paralelamente con la reforma agraria, pero sólo ha sido cumplido parcialmente. Hasta noviembre de 1960 hablan sido formadas 113 cooperativas agrícolas con un total aproximado de 10.000 afiliados. Dichas cooperativas, en lo que va corrido del tiempo, han demostrado tener una productividad extremadamente baja, en parte por no avenirse los campesinos al régimen de explotación comunitaria de los camposy en parte por ia falta de créditos estatales para la adquisición de implemrnms, ganados, abonos, etc. Otro mo.iío de las diíicuitades experimentadas por la .conomia siria, eran las tentativas egipcias de controlarla, las que se manifestaron en numerosas medidas dictadas por el gobierno central, que muchas veces contravinieron intereses vitales del país. Una de estas medidas, saludada con estruendosos aplausos —como la implantación de un mercado común árabe— estipulaba la abolición gradual de las barreras aduaneras existentes entre los diferentes países de la RAU. Así, el mercado sirio quedó abierto a la importación de productos egipcios de bajo precio, muy especialmente productos textiles, lo que vino a lesionar sensiblemente la industria del país. Otra medida tomada por El Cairo, fijaba el tipo de cambio para las adquisiciones sirias en Egipto y. viceversa. Se estipulaba que todas las compras sirias debían de hacerse en libras sirias, fijándose para tal efecto un cambio de 7,50 libras por l libra egipcia. Ya que el cambio libre era de 6 por 1, Siria perdió en cada transacción 1,50 libras por libra egipcia adquirida oficialmente, pero no obstante ello, las mercaderías debían importarse desde Egipto, estando prohibida toda otra importación. Por otra parte subieron las cargas tributarias, como también aumentó lá participación siria en el presupuesto de la RAU. Una muestra es la estimación del presupuesto de defensa, publicada por El Cairo. Mientras que Siria, en su último presupuesto como país independiente, destinaba 140 millones de libras a gastos de defensa, su parte en el presupuesto militar de la RAU llegó a pasar de los 230 millones, o sea, aumentó en más de las dos terceras partes, mientras que la parte egipcia en proporción sólo subía en un 8!í%. Pero la inquietud antiegipcia no estaba circunscrita sólo a los círculos industriales, comerciales y agrícolas, los que lógicamente testaban amargados por el giro que habían tomado los acontecimientos. El descontento cundía también entre las minor i a s étnicas y religiosas —Drusos, Kurdos y Alawís— cuyos privilegios comunitarios y cuya tradicional autonomía interna se vieron constantemente a'm a g a dos por la sistemática política de arabización forzosa, llevada a cabo por el gobierno central, el que propendía a homogeneizar las diferentes comunidades de las que se componía la población del país. La oficialidad, por su parte, se sintió amargada ante los intentos egipcios de controlar el ejército. S0I9 poco antes de la sublevación, algunos oficiales de alta graduación fueron retirados de las filas o enviados en “misiones de estudio” a lejanos países, a fin de dejar los puestos llaves en manos de oficiales egipcios. Una porción substancial de la burocracia siria también estuvo descontenta. Al principio no se atrevió a expresar su descontento ante las medidas del gobierno central, pero al producirse la fusión de los ministerios y con ello el arribo de numerosos funcionarios egipcios a título de “expertos”, comenzó a manifestar abiertamente su hostilidad. Los altos dirigentes del partido Ba’th, fueron los que añadieron leña a la hoguera del descontento. El Ba’th había sido propulsor entusiasta de la unión y sus dirigentes ocuparon puestos importan- AHORRE DINERO COMPRE DIRECTAMENTE EN LA FABRICA Fábrica de Calcetines, Medias y Guantes CALCETINES PARA HOMBRES Y NIÑOS EN LANA, HILO Y NYLON MEDIA NYLON CON COSTURA Y SIN „ COSTURA GUANTES STRETCH Y DE LANA BELLAVISTA 0503 (A una cuadra del Puente Arzobispo) tes durante el primer tiempo de la RAU, dando a Nasser un apoyo muy decidido, pero pronto comenzaron a mostrarse desencantados con el régimen y viraron de posición política. Gradualmente, su apoyo se tornó en crítica abierta. La actitud de los demás partidos, ya sea de izquierda o de derecha, era aún más hostil. Desde un principio, ellos se habían opuesto a la unión. El nuevo régimen los había perseguido y se habían visto obligados a retirarse de la escena pública. Atención especial debe darse en este contexto a la actividad subterránea de los comunistas, muy especialmente entre las minorías kurdas y armenias, los que mantuvieron contacto estrecho con los comunistas del Irán, que les suministraban pertrechos, dinero y hombres. El golpe final lo dio la reorganización del gobierno central de la RAU, la cual iba a poner término a la ya bastante menguada autonomía siria. Parejo a ello corría la promulgación de nuevas leyes de nacionalización de empresas, lo que contribuyó a amarga aún más a la derecha siria. Es poco extraño entonces que, gracias a la conjunción de todos estos factores, el ejército se vio impelido a tomar las armas, tomarse el poder y de dar término así a la unión. (“Ner”) H e breo Clases individuales a domicilio Fono 398837 Gran experiencia en el ramo RECEPCION AVISOS N. York 52 — Cf. 412 Tel. 87765 YESO ROMERAL TABIQUE PROMONTA Progreso y Economía para las Construcciones Dístríb.: SODIMAC — S.A.C. SAAVEDRA BENARD MAURICIO HOCHSCHILD Y CIA. LTDA.