Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXIII (1961)
- Issue
- 8 (Agosto, 1961)
- Date
- 1961-08-01
- Page
- [Seite] (sequence 14)
- Language
- German
- Belongs to
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14 BOLETIN INFORMATIVO Ago!l9< GERMAN ARCINIEGAS^ GERMAN ARCINIEGAS (Foto gentileza del “Congreso por la Libertad de la Cultura”); Tal como lo ha informado la prensa diaria, Germán Arciniegas ha asumido el cargo de Embajador de Colombia en Israel. Lo desempeña simultáneamente, con el que ,desde algún tiempo, tiene en el mismo carácter, en Italia. Creemos que no es necesario presentar a Germán Arciniegas. Este infatigable luchador por la libertad de América y la libertad del hombre, escritor y político, es conocido, respetado y querido como una gloria de este continente. El autor de “Entre la libertad y el miedo”, tampoco es un desconocido entre nosotros ni en Israel. Ha estado aquí y ha estado en Israel y el “Boletín Informativo” ha tenido el privilegio de reproducir algunas de sus impresiones en su edición de enero de 1956. Lo que sí puede ser necesario, es meditar acerca de la trascendencia que, indudablemente, tendrá la misión de ese gran americano —ya que hace tiempo dejó de pertenecer a Colombia sólo— en Israel. Teodoro Ducach lo ha hecho, en el artículo que reproducimos a continuación. Asimismo, tenemos el orgullo de reproducir toda una serie de artículos, escritos por el mismo Arciniegas en Israel, durante las semanas recién pasadas. Tanto el uno como los otros, los debemos a una especial deferencia del diario “El Mercurio”, de Valparaiso, deferencia que nos hacemos un deber especial en destacar ante nuestros lectores y agradecer públicamente. ¡r-.*-** .-♦..A*-’ 4 ¿mí «fcial.. Beersheba: Oasis grande del Neguev Cómo se vive en el desierto Hace cinco años recorrí e'1 desierto de Neguev hasta Beersheba. Entonces, el agua de irrigación, había llegado a mitad del camino, entre Tel Aviv y Beersheba. Quedaba aún una vasta comarca de arenales por donde los beduinos y sus camellos decoraban para el visitante un paisaje antiguo. Hoy la carretera llega a la capital del desierto por entre campos de trigo, viñedos, plantaciones de remolacha, de girasol, de henequén. La carretera parece italiana, bordeada de árboles: cipreses, eucaliptos, pinos... Un judío mejicano tuvo la curiosidad de traer unas pencas de henequén. Entonces los israelíes debían importar las cuerdas, no tenían, como decimos en Colombia, ni un lazo en que ahorcarse. Hoy exportan lazos. La penca del henequén se ha multiplicado, como se multiplican las cosas en esta república aue parece establecida sobre las tablas de la multiplicación. El río, ei único río de la república, que de la montaña caía a Tel Aviv, fue desviado, entubado, dirigido hacia el desierto. Se hizo un lago artificial, de donde salen los acueductos que van al sur. A todos los rincones se hace llegar d agua por cubos livianísimos de aluminio, que las mujeres, las niñas, pueden remover y llevar ¡del viñedo al huerto de naranjos, al campo de remolachas, regando la provincia como se riega un jardín. Donde hace cinco años la arena de las dunas se extendía en un oleaje que no detenían los espinos, ahora el amarillo del paisaje es el del trigo, y se pierden loojos en un horizonte tostado como la corteza del pan... Y así, hasta Beersheba. Pero Beersheba sigue siendo el oasis. Es el oasis grande del Neguev. Los beduinos llegan en caravana al centre de Beersheba, y cuando sopla el hamsin, que es el viento del desierto, la arena corre por las calles, se mete en las casas. Alcanzan entonces su mayor fuerza expresiva dos maneras de decir que' usamos en castellano y que sólo en Beersheba he podido apreciar bien: eso de “al rayo del sol” y “el aire sec< que quema pajaritos”, al levantarse, forma una como niebla que hace ver verde el cielo y blanco el sol. El hamsin —¿por qué tendrá este viento nombre de flor? — se acuesta en la noche Se sabe, porque no se mueve una hoja en las palmeras Presencia de Germán Arciniegas en Israel Por TEODORO DUCACH Germán Arciniegas ha presentado credenciales como embajador de Colombia en la bíblica Jerusalén de Israel. Acreditado ante Roma, ha comprendido el gobierno de su país que este prohombre, amén de representarle en el centro latino por excelencia, debe acercarlo también a Tierra Santa, cuna del monoteísmo y cimiento de Occidente. Para Arciniegas, el Tíber y el Jordán se enlazan y forman un estuario: el Mare Nostrum, que riega las playas del Acrópolis como las de las antiguas murallas bizantinas y las ruinas de Ascalón: civilizaciones y culturas transitaron, movidas por el influjo de lo místico y espiritual sobre las diáfanas aguas del Mediterráneo. Ahora nuestra América vieja y nueva está penetrando en este mundo impregnado de Biblia y Tácito; de códigos vetustos y rollos del Mar Muerto o extraordinarias revelaciones de los esenios. Y lo hace por medio de Arciniegas, selecta figura del mundo literario, quien sale de la selva laberíntica del Orinoco para internarse en mausoleos, pirámides y desiertos. Procede de las exuberantes praderas de sinfónico verdor para pisar las agrestes laderas de los montes de Judea. Arciniegas, por su inagotable labor de escritor, poeta y periodista, está destinado a tender un puente, a enlazar dos épocas; se hace presente, como lo es su persona, en austeridad diplomática y señala: “He aquí, os traigo el sueño quijotesco y la melódica nostalgia, la poesía épica y el romance que se deslizan sobre el serpeante río de América que traza indefinidamente su camino para ir a fundirse con el Sambatión de Israel”. “Vengo a poseerme del Cantar de los Cantares, aproximación máxima al idílico romance de María de vuestro y nuestro Jorge Isaacs”. Y de inmediato agrega: “Es que “María” debe verterse al hebreo”. Cuando Arciniegas dirige la palabra nos sentimos atrapados por el mágico tono de su conversación: el gorjeo de los pájaros en el bosque; el sonido del arroyo cuyas aguas sonríen a las nubes; el palpitar romántico de aquella soledad virgen que tan difundida está en Latinoamérica. Su palabra serena y apaciguadora sabe avivar el fuego de la amistad y mantenerla al nivel de la convivencia, como rompeolas de la violencia sin el nocivo estrépido de las declaraciones insensatas a las cuales estamos acostumbrados en los últimos tiempos. Aquí tenemos una gama diferente #del apostolado del romanticismo, y Arciniegas encarna el juglar que transmite la prédica del corazón. Por eso afirma Arciniegas que América sigue aún siendo la última manifestación del romanticismo, tierra donde las emociones se tiñen policromáticamente. Y por este motivo su visita a Israel no constituye solamente un paso diplomático de índole convencional, sino trasciende en lo espiritual, debiendo en ambos terrenos reportar múltiples beneficios en las relaciones existentes entre Israel y los pueblos de Latinoamérica. que parecen abrir sus esp; das, quietas, en un velar ¿ armas siniestro. Desde terraza, en Beersheba, por, noche, se oye el aullido j los chacales. Quizás el de £ hienas. Disculpe el lector me tomo una confianza ct¡ él y le digo que en Beersh ba hay noches como ésta, 4 luna hiena. ¿Cómo viven las gentes di desierto en este oasis * Beersheba? Arabes y judie.- se mueven en bicicleta. l¡¡ madres sacan a pasear a ls recién nacidos en cochecito de ruedas con llantas de gj. ma y radios de metal cromado. Como sacados ayer d¡ la tienda de Macy en Nueva York. Rumanos, marroquíes polacos, rusos, argentinos sudafricanos, se mueven eo muchedumbre del café al cinematógrafo. Anoche la película era “David y Goliat* Dos héroes locales. Las todas, atestadas de radiolas tan finas como las que usamos en Roma o en él mejor centro de Europa. A veces llega un árabe millonario como Solimán, en un Cadillac. Beersheba crece como espuma. Hace 75 -años no era sino una arena en el mapa. Hoy es una ciudad. Pero cada nuevo bloque de casas —todas tan 1960 como las de un nuevo barrio de París o de Méjico—, es un avance sobre el desierto. í al pobre desierto que se encoge no le queda otra venfeanzta sino la de -empujar con el hamsin las arenas, dejar el cielo verde, blanco el sol, hiena la luna y cubiertas de arena las casas. Es un desierto el de Beersheba donde he oído a cuatro trabajadores hablando en español. Me he acercado a saber algo de su vida y me han dicho que vienen de Tánger. En las tiendas de libros —se venden libros como pan— hay cantidades de obras -“n hebreo y diccionarios hebreo-rumanos, y lo que hasta ayer no fue sino sed, desolación y vacío, °s hoy un bazar de idiomas y esperanzas en que se agrupan los hombres como moscas a comprar turrones de almendras y miel, barritas de coco fr°”co, baklavas y semillas tostadas de ahuyama y de maní, dátiles, higos... La cocina de los ángeles de Oriente. loi za coi co el pa¡ die air ro. el ma api tue E 1 tai Isr díc pai qui Be la vei sal de; ret po: me tre díc ba do do br¡ ab co: na Isi mf qu ya añ ve de es lo; en so: ro br de la; le; qu en ce ve la de bi hí a le la 19 cc 19 v; En busca de un verde perdid