Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXI (1959)
- Issue
- 4 (Abril, 1959)
- Date
- 1959-04-01
- Page
- Seite 20 (sequence 20)
- Language
- German
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20 BOLETIN INFORMATIVO Abril 1959 SUPLEMENTO CASTELLANO TIERRA DE CONTRASTES UNA COMUNIDAD JUDIA EN CHIRRE por Di. I. Schwaizhait NUEVA YORK (OJI).—Ya que Chipre ha logrado su independencia, por la que luchara tan apasionadamente durante varios años, vale la pena mencionar un hecho de singular interés para los judíos: que en esa pequeña y disputada isla del Mediterráneo existe, desde hace muchos siglos, una comunidad hebrea. Los primeros datos que se tienen de la existencia de esa comunidad datan de la época de los Macabeos, es decir, del segundo y primer siglos antes de la era cristiana. En los días del Segundo Templo de Jerusalen, existía en esa isla floreciente del Mediterráneo una población judia asaz numerosa que aún mantenía íntimos contactos con la comunidad hermana de Alejandría. Durante la rebelión de los judíos contra el Emperador Trajano (115-117), los judíos de Kaprisin (nombre hebreo de Chipre) combatían valientemente a los romanos, dando uno de tantos ejemplos de tenaz resistencia contra sus opresores; pero después de los sonados triunfos que la revolución se anotara en sus comienzos, la comunidad hebrea de Chipre fue totalmente extinguida. Otra comunidad israelita, muy pequeña por cierto, hizo su aparición en la isla de Chipre duran te la Edad Media, y en el siglo XI sonó el nombre de Reb Moshé de Chipre. Desarrollaba un papel de importancia política como árbitro entre los armenios y los griegos que poblaban la isla, y gracias a él concertaron la paz. En los albores de la época moderna, en 1571, fue otro judío, Don Josef Nassi, Duque de Naxos, quien ayudó a los turcos a arrancar la isla a los venecianos. El Sultán Selim II, en reconocimiento de sus méritos, había prometido entregarle la Corona de Chipre, pero faltó a su palabra. A propósito, el Duque de Naxos se vanagloriaba de descender del Rey David. Después de que, por virtud de un tratado con el Sultán, los ingleses dominaron a Chipre en 1878, inmigrantes judíos de Rusia y Rumania, asistidos por la Aso- E1 Congreso Judío Mundial ha comunicado al Comité Representativo que su Director de Coordinación, Dr. Gerhart M. Riegner, nos visitará en el curso del presente mes de abril. Según información proporcionada por el Congreso Judío Mundial, el décimosexto aniversario del levantamiento del Ghetto de Varsovia se celebrará el martes 5 de mayo próximo. Nuevamente las comunidades israelitas de más de cien países recordarán esa gesta heroica y movilizarán todos sus efectivos en actos conmemorativos . La Cuarta Asamblea Plenaria del Congreso Judío Mundial se inaugurará en la Municipalidad de Estocolmo, Suecia, el domingo 2 de agosto próximo. Las sesiones de trabajo durarán hasta el miércoles 12 de agosto en el recinto del Parlamento sueco. ciación de Colonización Israelita (JCA), fundaron una colonia en la ciudad de Margo- Chiflik, y por él año de 1001 vivían en la isla alrededor de 120 familias hebreas. Durante la invasión alemana de Creta, en 1941, toda la población israelita fue evacuada de Chipre por las autoridades británicas. Los que regresaron después de la victoria aliada fueron contados, pero a despecho de su reducido número, pronto tuvieron la oportunidad de probar el valor de la solidaridad judía: en pos de la segunda guerra mundial, durante los años decisivos de 1045 a 1948, con anterioridad a la creación del Estado de Israel, Chipre tenía un papel vital en la fase de la migración judía conocida con el nombre hebreo de “Brijá”. Los llamados inmigrantes “ilegales”, supervivientes de los campos nazis de exterminación, que ansiaban poner fin a su tormento y a su falta de patria en Eretz Israel, tierra de sus antepasados zarpaban en peligrosas barcazas miserables con los ojos tomados hacia la Tierra Santa, eran interceptados por los ingleses y transportados a Chipre donde se les internaba en unos campamentos especiales. La diminuta comunidad hebrea de la isla les propició toda clase de asistencia e incluso les ayudó a realizar el sueño de la aliyá a Eretz Israel. Hace tres años, poco antes de estallar la guerra civil, vivían en Chipre alrededor de 150 judíos, en medio de una población total de 550.000. De éstos 60 radicaban en Nicosía, 50 en Larnaca, 16 en Famagusta y otros 15 en Limassol. Todos ellos integraban la comunidad de Chipre, cuya presidenta, la señora Edith Pershitz, residía en Famagusta, y su secretario, el Sr. Gabriel M. Berdy, chipriota de nacimiento e hijo de un viejo colono agrícola, tenía su domicilio en Larnaca. La directiva de la comunidad, integrada por cinco personas, se dedicaba devotamente a la conservación de la vida judía entre sus dispersos miembros, como asimismo, del Invitados por el Gobierno de Israel, se dirigió a aquel país el secretario de la dirección del diario “La Nación” de Santiago, se¬ ñor Pablo Estay. Para un asunto de suma urgencia se necesita la dirección y teléfono del señor ZVI MÜLLER, que llegó desde Alemania hace unos 5 años. Comunicarse con el Comité Representativo, Serrano 20, cuarto piso, fono 66960. El Consejo Latinoamericano de Sinagogas, fundado en agosto del año próximo pasado en Buenos Aires, designó un Comité Ejecutivo Provisorio asumiendo en él la representación de Chile el Dr. Siegfried Landau. Dicho Comité está elaborando actualmente los estatutos definitivos y se abocó al estudio de varios problemas de índole religiosa en los terrenos educacional, ritual, juvenil y organizacional. Se ha dicho muchas veces que Israel es una tierra de contrastes, y ciertamente lo es. Hace poco tuve la oportunidad de recorrer los alrededores de Jerusalem. Una carretera espectacular asciende las colinas del suroeste de la ciudad y sobre estas colinas se ven nuevas aldeas, todas construidas en los últimos años. Una de ellas está habitada por inmigrantes provenientes de Kurdistán y otra próxima por jóvenes (algunos de ellos quizás no tan jóvenes ya como lo eran) de América Latina. El contraste es evidente y en -cierto sentido no podría ser mayor. El nivel cultural de los primeros es inferior y apenas se ve un libro en sus casas. Los latinoamericanos cuentan con libros sobre cálculo infinitesimal y álgebra, hidráulica y termodinámica, economía y psicoanálisis y, desde luego, novelas e historias de detectives. Pero los kurdos no tienen menos éxito en la agricultura. Se han establecido con igual firmeza en sus nuevos hogares, están igualmente arraigados al suelo, son disciplinados, ordenados y aprovechan en lo posible su nueva forma de vida. Y cuanto más atentamente se mira menos importante parecen los contrastes: lo realmente importante es lo que las aldeas tienen en común. Felizmente tienen, entre otras cosas, un lenguaje común, el hebreo, que les permite comunicarse entre sí y entablar amistades. Unas pocas millas más abajo, por la misma carretera que continúa en la dirección sudoccidental, nos encontramos con un contraste incluso más sorprendente. Al borde del camino se halla un altar canaaneo de más de tres mil años de edad. Los escalones por los que se asciende a él están cavados en la roca, perfectamente preservados, y es posible ver todavía el pequeño canal por el cual corría la sangre de los animales sacrificados. Al parecer era único cementerio hebreo de la isla, situado en Margo. El Congreso Judío Mundial ha mantenido relaciones con la diminuta comunidad aún en los días más apasionantes de la última crisis. También la Sección Israelí del Congreso, geográficamente la más cercana, estableció contactos con la comunidad de Chipre, la cual contaba en aquellos días con la activa colaboración del Cónsul de Israel y fue precisamente durante la guerra civil cuando la comunidad de Chipre concibió el proyecto de construir una sinagoga y un centro comunal en Nicosia, no sólo para perpetuar los oficios religiosos y ofrecer a sus miembros un centro de reunión, sino también para proporcionar instrucción judaica a los 30 niños hebreos de la localidad y organizar actos sociales y culturales para los adultos. Y ahora, cuando Chipre está volviendo del estado de guerra al de paz y libertad, hacemos votos porque su pequeña comunidad hebrea reanude activa y tranquilamente sus contactos con el judaismo mundial que se habían visto algo entorpecidos durante los trágicos años de la guerra civil.— por Waltei Eytan un altar dedicado al culto del sol, que data de la época en que los pobladores del país creían en una multiplicidad de dioses y procuraban apaciguarlos con sus recursos primitivos. Este altar es uno de los más viejos monumentos de Israel. A un paso apenas se halla la más nueva de las nuevas aldeas, que acaban de construirse en la región de Adullam. Dicha región está cerca de la frontera jordana. Hasta hace un año o menos nada había ahí. Hoy existe toda una serie de aldeas dispuestas en torno a un centro en el que se hallan la escuela, el doctor, el almacén cooperativo y la estación de autobús. En una de estas aldeas conversé con personas que habían llegado directamente del avión, o más bien hubiera podido conversar de saber ellas hebreo. Pero solamente tino o dos hablaban el idioma y con los demás me vi obligado a usar un intérprete o el idioma de los gestos. La vida no es fácil ahí; por lo menos no todavía. Todo está listo cuando arriban: sus casas y equipo básico, así como sus empleos. Pero no es fácil verse transportado de una ciudad, sea de Europa, Africa del Norte o el Medio Oriente, directamente a un grupo de casas vacías que se hallar! en la frontera, aunque se le digá a uno que esta es su aldea y su hogar. El clima es diferente, y también lo es el paisaje, la comida, los vecinos. El Gobierno y la Agencia Judía hacen todo lo posible para ayudarles a superar sus primeras dificultades, pero las dificultades son tremendas y es inevitable que lo sean. Son muchos los que abandonan el lugar y van a la ciudad, pero lo realmente notable es que la mayoría quede y continúe la lucha, por lo menos hasta alcanzar un nivel razonable de prosperidad. Cerca se halla el lugar exacto en que los israelitas enfrentaron a los filisteos en que David peleó contra Goliat. La frontera filistea no se hallaba muy lejos de donde se encuentra actualmente la frontera jordana, y el extremo septentrional alcanzado por los filisteos es casi exactamente el mismo al que llegó el ejército egipcio durante la Guerra de Independencia de Israel hace diez años. El pasado y el presente parecen confundirse, o por lo menos se aproximan mucho. Media una gran distancia, en términos de tiempo y de cultura, desde el altar canaaneo a la forma de vida actual en Adullam, pero ésta es una forma de vida cuyo origen puede trazarse claramente, que surge lógica e inteligiblemente desde sus comienzos. Vi mucho más de lo que he mencionado.!La policía fronteriza por ejemplo y las grandes fábricas de cemento de Bet Shemesh, y Beth Shemesh propiamente dicho. Las primeras casas de Beth Shemesh en nuestra generación fueron construidas hace sólo cinco años pero la población del lugar se eleva ya a 0.000 personas. Si lo que buscamos es contrastes, vale la pena releer el Libro de Samuel, capítulo VI, con su historia de la Beth Shemesh de aquellos días. “Shemesh” dicho sea de paso, significa sol y hay aquí un vínculo directo con el culto al sol de los canaaneos en esta misma región. Uno podría seguir y seguir, y de hecho esto es lo que hice, y en todas partes me sorprendió la misma cosa: los contrastes que no se contradicen sino que se complementan. Ello subraya que todo lo que ocurre en Israel en nuestros días se vincula con el pasado remoto. CURSOS DE HEBREO Mercaz Letarbut Israel Elementales Medios Superiores SE INICIARAN EL 1? DÉ ABRIL Matrícula e informes: SERRANO 202 — l.er piso — Fono 85342 ¡INSCRIBASE A TIEMPO! COMITE REPRESENTATIVO