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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1959-02-01 · 2 (Febrero, 1959) · p. Seite 14

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXI (1959)
Issue
2 (Febrero, 1959)
Date
1959-02-01
Page
Seite 14 (sequence 14)
Language
German
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14 BOLETIN INFORMATIVO Febrero 1959 Die 30 - Kilogramm- Alíja Eine israelische Stimme zur Neueinwanderung von ALICE SCHWÄRTZ LA VOZ INFANTIL La Mujer en el Ejercito de Israel por LEO HE1MAN Israel tiene la distinción singular de ser el único país en el mundo en el que existe, en tiempos de paz, la conscripción femenina en términos idénticos que para el hombre. Mientras en todos los otros países donde las mujeres prestan servicios militares junto a los hombres, este servicio es voluntario, en Israel es obligatorio y universal, y la única diferencia entre el servicio militar nacional de los hombres y el de las mujeres es que los hombres sirven dos años y medio y las mujeres sólo dos. Siete años de conscripción en tiempos de paz y de servicio universal militar para las mujeres han dejado su signo sobre Israel, y, lo que comenzó como un experimento, fue luego aceptado como un fenómeno permanente y regular de la existencia nacional. Todos los que están seriamente interesados en este fenómeno de la vida de Israel formulan invariablemente cuatro preguntas: ¿Es la conscripción de mujeres, en tiempos de paz, realmente necesaria para la seguridad de Israel? ¿Son las muchachas israelíes tan buenos soldados como los hombres? ¿En qué tipo de deberes militares son las mujeres israelíes mejores que los hombres? ¿Cómo funciona la integración de las mujeres en las fuerzas armadas de Israel desde los puntos de vista moral, religioso y social? CINCO JUSTIFICATIVOS La respuesta a la primera pregunta es sí y por cinco razones: 1. La experiencia ha probado que desde que las mujeres empezaron a prestar servicios, en los mismos términos que los hombres, el ejército de Israel adquirió una moral muy superior a las de otros ejércitos masculinos (no sólo árabes), y con ello, una mayor capacidad combativa. 2. Israel posee el mayor porcentaje de movilización general del mundo. Los Estados Unidos podrían, por ejemplo, movilizar a unos 17 millones de personas en sus fuerzas armadas, lo que les da un máximo de movilización general de un diez por ciento. Egipto, con una población de 23.000.000 de seres humanos, no puede movilizar, ni siquiera en una emergencia, más que 23.000 personas, lo que le da un máximo de movilización general de sólo uno por ciento. La pequeña Israel, con una población judía alrededor de un millón y medio de personas, puede movilizar fácilmente a 300.000 soldados adiestrados, (según el general Moshé Daian, jefe del Estado Mayor israelí), lo que significa una movilización general del veinte por ciento, y quizás más, en caso de aprieto, lo que constituye la tasa más elevada del mundo. Evidentemente, esta proporción constituye uno de los logros principales de Israel y es la razón por la cual el Estado de Israel tiene tanta confianza en su capacidad para frenar cualquier ataque árabe. Pero sin las mujeres esta proporción hubiera sido mucho menor. 3. La fuerza de Israel está basada en la flexibilidad de sus reservas militares y en el potencial militar de sus colonias agrícolas armadas. El grueso, quizás no menos del ochenta por ciento de los soldados de Israel, son civiles dedicados a ocupaciones civiles. Mas cuando llega la orden, todo civil sabe dónde obtener sus armas, dónde dar con su unidad y adonde ir en el caso que su unidad se hubiera movido. En un plazo máximo de veinticuatro horas, varios ejércitos nuevos se ha lian en condiciones de ofrecer batalla. Nuevamente, sin las mujeres esto no hubiera sido posible. Más importante aún son los establecimientos rurales armados. El Najal, el Servicio Agrícola del Ejército de Israel, ha creado nuevos kibutzim durante los últimos cinco años. En cada kibutz, los soldados del Najal, muchachos y muchachas, trabajan, aprenden y vigilan las fronteras del país día y noche. Siguen siendo civiles después de que pasa su período militar, se casan, tienen hijos y se establecen en las lejanas regiones desérticas de la frontera. El número corriente de integrantes de semejantes “aldeas militares” es de doscientos —cien muchachos y cien muchachas. Sin las muchachas no habría “aldeas militares”, y cada una de estas aldeas militares es equivalente a una división de tropas, en cuanto a su valor defensivo se refiere. Además, diversos movimientos juveniles mantienen también colonias semi - militares, cuyos miembros se hallan armados y cumplen su servicio militar nacional en el lugar mismo del kibutz. Durante la guerra de la independencia de Israel, los defensores de los kibutzim del Néguev y de la Galilea (Negba, Iad Mordejai, Nirim, Mischmar Haemek, Mischmar Haierden, Degania), demostraron a los militares profesionales que un kibutz corriente de unas 200 almas (inclusive niños), era capaz de detener a toda una brigada de tropas árabes, con armamento pesado, y, ni siquiera la superioridad numérica habitual de los árabes 14 a 1, fue suficiente para permitirles capturar tales kibutzim. Claro está que sin mujeres no hay kibutzim. En los kibutzim civiles, las muchachas están allí porque lo quieren, pero muchas jóvenes son destinadas a los kibutzim militares porque el ejército las necesita. Lo sorprendente (o lo no sorprendente) es que muchas muchachas aman esa vida dura y peligrosa y se casan y permanecen allí en forma definitiva. 4. La explotación, por Israel, de su poderío femenino, para fines militares, ha doblado casi su fuerza combativa real. Esto se debe no sólo al número mayor de soldados en servicio, sino, principalmente, a que la presencia de mujeres en labores de carácter no combativo capacita al ejército de Israel para enviar más gente a la infantería, que lleva sobre sí la carga principal en la actual “pequeña guerra fronteriza” con los árabes. 5. A los soldados les resulta grato servir junto con muchachas. Algunas unidades fueron convertidas en exclusivamente masculinas, como en el pasado, a título de experimento; su moral decayó sensiblemente y sólo volvió a elevarse después de que las mujeres fueron reincorporadas a las unidades. VENTAJAS Y DESVENTAJAS La respuesta a la segunda pregunta es, también, sí. pero deben señalarse ciertas distinciones específicamente israelíes. En primer término, todos los deberes en las fuerzas armadas israelíes se dividen en tres categorías: deberes de estado, deberes de servicio y deberes de combate. Durante la guerra de la independencia, las mujeres israelíes sirvieron directamente en el frente, en las formaciones de combate y en deberes de combate (fusileros, ametrailadoristas, tiradores, exploradores, etc.), pero pronto se com prendió que esto constituía una grave desventaja. JNo porque las muchachas no lucharan tan bien como los hombres (en muchos casos combatieron mejor), sino porque se trataba con árabes, cuya mentalidad les hacía considerar a toda mujer como una forma inferior de vida animal. Para un soldado árabe, ser derrotado por una mujer es peor que la muerte. Los comandantes en el frente advirtieron pronto que todas las unidades masculinas obtenían ventajas fácilmente después de rechazar un asalto árabe, porque los árabes, derrotados una vez, no volvían nunca a probar suerte en el mismo lugar. Las unidades mixtas, por otro lado, descubrieron que cuantos más ataques eran rechazados tanto más frecuentes y empecinados se tornaban los asaltos enemigos —justo al contrario de lo que era de esperar. La razón era muy simple — los soldados árabes sostenían que no podían seguir viviendo después de ser batidos por mujeres (y no les interesaba que una unidad tuviera tan sólo, por ejemplo, diez mujeres y trescientos hombres) y trataban, una y otra vez, de lavar con sangre esta deshonra. Por lo demás, y esto era mucho peor, los árabes no se rendían a unidades de las que formaban parte mujeres. Por esa razón, las unidades mixtas sufrían invariablemente más bajas que las unidades exclusivamente masculinas. A consecuencia de ello, las mujeres fueron retiradas de las operaciones de combate. Actualmente, como la población de Israel es pequeña y sus necesidades de seguridad y defensa son grandes, y como los hombres no son suficientes, las mujeres han sido reincorporadas a las formaciones de combate menores que batallones, pero las operaciones de combate aún les están vedadas. Ni siquiera en los batallones fronterizos, las mujeres no sirven como rifleros o ametralladoristas, sino sólo como enfermeras, médicas, oficinistas, radiooperadores, etc. Sólo en las aldeas militares y en los kibutzim sqmimilitares se permite a las mujeres servir como rifleros, servidores de morteros, ametralladoristas, transportadores de municiones, etc. (Continuará) Die Fünfzigtausend, die im nächsten Jahre neu nach Israel einwandern werden, stellen für das Land eine grosse Freude, eine grosse Rückenstärkung und eine grosse Belastung dar. Denn diese Menschen, die zu zwei Dritteln aus Europa kommen werden, bringen ausser ihrem nackten Leben nur 25 bis 30 kg Gepäck, kein Geld, keinerlei Maschinen, wenige akademische und noch weniger technische verwertbare Fachkenntnisse mit. Die grosse Problematik dieser Alija, die wir mit offenen Armen erwarten, schilderte kürzlich Arbeitsminister M. Namir vor dem Forum des Klubs für Seefahrt und Wirtschaft in Haifa. Um diese Leute einzuordnen, unterzubringen und zu beschäftigen, werden die offenen Arme nicht genügen: der Jischuw wird auch seine Taschen öffnen müssen. In den ersten 10 Jahren unseres Staatsbestandes kam 1 Million Einwanderer ins Land, von denen neun Zehntel bereits eine feste Unterkunft erhielten. Das zehnte Zehntel aber haust noch in den Maabarot. Das klingt nicht so schlimm wenn man hört, einer von zehn Einwanderern sei noch nicht permanent untergebracht. In absoluten Ziffern aber ergibt sich die immerhin betraechtliche Zahl von 100.000 Seelen, die noch in den Maabaroth sitzen, wenn auch nicht mehr in “Badonim” oder “Paehonim” — Zeltstoff — oder Blechhütten. Es handelt sich meist um grosse Familien orientalischer Herkunft, ohne feste Berufe, die sich durch Notstandsarbeiten ernähren. Die meisten verdienen nicht mehr als 100 IL. bruto im Monat, erklärte der Minister. Diese Menschen fühlen sich diskriminiert, insbesondere seit vor zwei Jahren die grosse Alija von Fachleuten einsetzte, die sofort in Fertighäuser gebracht wurden. Da diese Experten meist aus Europa stammten, verschärfte sich das Gefühl der “landsmannschaftlichen” Zurücksetzung unter den orientalischen Maabara-Bewohnern. Umso dringlicher ist es, jetzt dieses Problem zu lösen, damit sich nicht angesichts der neuen Alija der Minderwertigkeitskomplex und die rebellische oder verbitterte Stimmung in den restlichen Maabarot verschärfen. Die Einschätzung der neuen Alija beruht auf der Hypothese, dass in den nächsten Monaten die Dichte und Zusammensetzung der Immigration den Verhältnissen im Monat Oktober entsprechen wird. Dies bedeutet: man erwartet 4000 Seelen pro Monat, davon drei Viertel aus Europa, ein Viertel aus Nordafrika. Persien und andren Ländern des Islam. Während aber die orientalische Familieneinheit i m Durchschnitt aus 4.2 Seelen besteht, umfasst die europäische nur 2,7 Personen: Sie braucht also, bei Festhaltung am Prinzip “für jede Familie eine Wohneinheit” mehr Wohnungen, und für die Familienoberhäupter auch mehr Arbeitsplätze. Im nächsten halben Jahr stehen wir also vor der gigantischen Aufgabe, jeden Monat mindestens 1000 neue Wohnungen bauen zu müssen — von der Umschulung, Arbeitsbeschaffung, etc. ganz zu schweigen. Nach dem Prinzip “billig ist für uns zu teuer” meint der Minister, man könne sich nicht mit “provisorischen” Asbesthäusern oder “kalifornischen Baracken” begnügen, die gleichfalls 4000 IL kosten und nur einige Jahre lang standhalten. Es müssen also schon “feste” Behausungen her, zum Kostenpunkt von sage und schreibe 6500 IL pro Einheit. Mindestens 6000 Einheiten für etwa 30 Millionen IL müssen wir vorerst bauen, was allerdings den Vorteil hat, dass es auch gleich mehr Beschäftigung für die Neuankömmlinge bietet; während die Aufstellung provisorischer Hütten die Arbeitsquelle am Bau “gefährlich vermindern” würde. Die neue Alija bringt wenig Gepäck, aber auch der Anteil der Intellektuellen ist relativ gering (obwohl man gerüchtweise sich erzählt es würden 400 neue Aerzte erwartet). Der Minister jedenfalls meinte, der Druck auf die Arbeitsämter würde sich stark erhöhen, es würden viele Schuster und Schneider kommen, die in der Diáspora ihr Auskommen finden mochten, hier aber auf Umschulung angewiesen sind. Für Intensivierung der Arbeitskurse setzte der Minister weitere 30 Millionen IL in diesem Jahr an. Ein Viertel mehr würde im nächsten Jahre notwendig werden. Minister Namir fand aber, wir müssten nicht verzagen. Er sang ein Loblied auf die neuen Olim, jenes “zweite Israel”, das in den letzten Jahren im wahrsten Sinne des Wortes das Land aufbaute während die “Watikim” (von Ausnahmen wie den Kibutzniks und Farmern etwa abgesehen) meist in den grossen Städten sassen. Aber nicht nur die technischen Fachleute etwa aus Polen hätten ihr Scherflein zur Förderung des Landes beigetragen. Auch die vorher ungeschulten Menschen, denen in Arbeitskursen des Arbeitsministeriums Gelegenheit zur Erlernung von 200 verschiedenen Berufen gegeben wurde, hätten das ihre getan. So zum Beispiel hätten wir ohne die neuen Schweisser, die in 4 bis 6 Monaten im Schnellsiederverfahren ausgebildet wurden, niemals die Pipeline nach Eilath gelegt. Vor ihrem Einsatz war der Facharbeitermangel so gross und die Lage so kritisch, dass man bereits an den “Import” von Schweissern aus Italien gedacht hätte. Nicht weniger bewährt hätten sich frisch ausgebildete Olim beim Bau der Landstrasse nach Eilath, die sie unter Leitung von Fachleuten praktisch ganz allein herstellten. So bauen das “zweite Israel” unser Land, alle jene Menschen, die von Handel oder galutmässigen Kleinhandwerk zur produktiven Arbeit umgelenkt wurden. Das alles aber, vor allem die Ausbildung in den Arbeitsschulen (von denen es auch arabische in Nazareth und Akko gibt) kostet viel Geld: die “Schüler” wurden nicht nur ausgebildet, sondern erhalten auch noch ein halbes Jahr lang einen Taglohn von 4 IL damit sie irgendwie existieren können. Um die 50 Millionen IL für die Finanzierung der neuen “30-Kilo-Alija” aufzubringen, muss Inland und Ausland, Himmel und Erde in Bewegung gesetzt werden.

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