Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XVII (1955)
- Issue
- 7 (Julio, 1955)
- Date
- 1955-07-01
- Page
- Seite 12 (sequence 12)
- Language
- German
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VA B O i, S I I Ü j. N F G & M Á T I O Jalio, .1.355 concurso r a MENOR A GEOGRAFIA DE ISRAEL La pregunta de este mes: ¿Cuáles son los puertos de; Israel? ¿Cuál es el más importante? Contesten ustedes luego, que el premio está esperando para el ganador. DIBUJEMOS AUN SIN SABEK. Hay que acumular puntos en cualquiera forma. Mándeme en un papel un dibujo correspondiente al animal que habita en el desierto y que sirve de locomoción a los árabes muy en particular. Velemos quien conquista en esto 10 puntos. (Cada mes publicaremos diez palabras esenciales) GEVERET: Señorita. EBEV: Tarde. LAILA: Noche. BOKER: Mañana. MUKDAM: Temprano. > IMAH: Mamá. ABAH: Papá. BAITH: Casa. JAVER: Amigo. JAVERA: Amiga BOf N HUMOR Tienes dolor de muelas, pues hazlo como este niño y ahórrate el dentista. La Casa Iluminada (Continuación) HACIA mucho calor, el niño se encontraba sólo en la vasta sala obscurecida donde el padre apilaba, en amplios nichos, los ídolos destinados a la venta. La madre había salido para llevar una ofrenda al templo de su diosa predilecta, no sin recomendar antes a su hijito que se abstuviera de pisar la calle, con semejante día. En cuanto al padre y los dos hermanos, trabajaban silenciosamente en el patio de la casa. Abraham, tendido en el banco, los miraba hacer a través del vano de la puerta. Sentado en el suelo, Teraj, su ancho torso desnudo e inmóvil, la cabeza que llevaba rasurada a usanza de los hijos del país, modelaba rápidamente con sus dedos largos y finos que. en realidad no concordaban con el resto de su persona, pequeñas figuritas de barro que representaban distintas deidades. Uno de los hijos mezclaba vigorosamente en una vasija barro y paja y el otro exponía al sol las rudimentarias esculturas, iba y venía trayendo más arcilla o bien alisaba con un espátula tal o cual excrecencia. Asi como el padre, también los dos hijos llevaban las cabezas rasuradas, y el sudor rodaba por sus rojas frentes. Pronto se aburrió Abraham de mirar. Todas las figuras salidas de manos de su padre eran por igual feas y bastas. Incorporóse con la languidez, buscando con el fondo de los ojos algo en que distraer el tiempo. Y sucédió entonces que el silencio reinante en el aposento y la inmovilidad de los ídolos de barro mirándole con sus pupilas vacías, le produjeron un miedo nunca sentido hasta ese instante. Es que el niño aquel amaba por sobre todas las cosas en la vida, el mundo en su movimiento y perenne girar. POR TEODORO HERZL Había un hombre que sentía en lo más profundo de su alma la necesidad de ser judío. Su estado externo lo satisfacía; encontraba su sustento en forma holgada. Hasta su profesión le daba felicidad, pues podía crear todo lo que quisiera, Bra un artista. Hacia mucho tiempo que no prestaba atención a su origen judio y a la creencia de sus padres. Entretanto se repitió, apareciendo nuevamente, el viejo odio, aunque cobijado bajo un nuevo lema. Al igual que muchos de sus semejantes, creyó el hombre que la corriente habría de cesar en breve, pero la situación no mejoró, sino que empeoró, y los ataques le causaron frecuentemente nuevos dolores, a pesar de que no le afectaban en forma directa. Su corazón se convirtió en una gigantesca y sangrante llaga. Entonces sucedió la cosa. Por causa de Sus dolores profundos y silenciosos, indagó el origen de los mismos encontrándose con su judaismo. Y lo que jamás le había sucedido, tuvo lugar esa vez: comenzó a amar * su-pueblo con todas: las fibras de su alma, inmediatamente no pensó con claridad sobro ose vuelco quese había producido en él. Pero ese viraje se "fortaleció sumamente convirtiéndose en una idea tan clara, que pudo expresarla. Esa' idea significaba que hay una sola salida para el mal de los judíos, y ella consiste en el retorno al judaismo. Cuando sus mejores amigos, cuya situación era semejante a la suya, se enteraron de su Idea, movieron negativamente las cabezas, pensando para sus adentros que había perdido la razón. Pues ¿cómo podía ser ello la solución, cuando en realidad no hacía más que acrecentar y profundizar el mal? Por eso, se burlaron de él a sus éspaldas, y algunos hasta se rieron delante de él. Pero no perdió la serenidad por causa de las estúpidas observaciones de aquellos cuyo criterio no valorara suficientemente con anterioridad. Por eso, soportó en silencio tanto las bromas maléficas como las buenas! Sabía que esa generación, que había crecido bajo influencias culturales extrañas, no merecía aún ese retorno, que constituía la solución. Pero la generación venidera sería merecedora de ello, siempre que se la orientase oportunamente. Así es como el hombre se preocupó para que sus hijos, por lo menos, siguieran el camino verdadero. Trató de educarlos como judíos desde su infancia. Nunca había celebrado antes la fiesta conmemorativa de la magnífica rebelión de ios macabeos, que alumbrara hacía tantas generaciones con el esplendor de las pequeñas luminarias. En ese momento aprovechó la decisiva ocasión para dejar a sus hijos un. hermoso recuerdo para los dias venideros. Resolvió arraigar en esas almas tiernas aún, el apego al viejo pueblo. Consiguióse una menorá (candelabro). Y cuando tomó por primera vez en sus manos la menorá de siete brazos, tuvo un sentimiento peculiar. También en la casa de sus padres habían ardido las pequeñas v#- litas en la lejana infancia, y tenían algo de querido y acariciador. La tradición no parecía estancada ni muerta. Así había pasado de generación en generación, una vela había encendido la otra. La forma antigua del candelabro lo movió a reflexionar. ¿Cuándo se había creado el primer modelo de esa menorá? La forma había sido tomada por lo visto, de un árbol. En el centro, el fuerte tronco, cuatro ramas a su derecha y cuatro a su izquierda, una debajo de la otra en un mismo plano. Y los cuatro brazos eran iguales en tamaño. Cual símbolo tardío había sido agregada la novena rama, rodeada por las demás y que se denomina “schamasch”. ¡Qué secretos habrán introducido las generaciones, una tras otra, en esa forma artística, cúyo origen es tan sencillo pues ha sido tomada de la naturaleza! Y el. hombre, que era artista, pensó en el fondo de su corazón, si no era posible volver a revivir la congelada forma de la menorá, regando sus raíces, al igual que las de un árbol. Hasta el' sonido del nombre, que pronunciaba noche tras noche ante sus hijos, le deslumbraba. Y ese sonido era más agradable aún cuando salía de boca de un niño. Una vez encendida la primera vela, narró a su luz el origen de la fiesta. El milagro del cántaro de aceite, que permitió iluminar durante tanto tiempo; la historia del retorno de Israel del Galut babilónico; el Segundo Templo; los macabeos: Les contó a sus niños todo lo que sabía. No era mucho, pero para ellos fue suficiente . A la luz de la segunda velita, los niños repitieron todo ello. Y cuando le contaron todas esas cosas, pareciéronle nuevas y hermosas, no obstante haberlas aprendido ellos de él. De ahí en adelante alegróse día tras día a la llegada de la noche, que fue haciéndose más y más luminosa. Una vela tras otra en la menorá, y junto con los niños el padre soñaba contemplando las pequeñas luminarias. Tenía para contarles mucho más de lo que podía, pero estaba por encima del entendimiento de los niños. Cuando resolvió en su corazón volver a sus fuentes de origen y reconocer abiertamente ese retorno, pensó que hacía algo justo y lógico, pero no se Imaginó que en ese sendero de retorno hallarían satisfacción tamj bién sus ansias de belleza.! Y. efectivamente, eso le sú-i cedió, la menorá y su creciente luz, era hermosa, siendo posible én su presencia pensar en cosas elevadas. Inmediatamente comenzó a dibujar con ágil mano la forma de una menorá, para regalarla a sus niños. Con mano libre esbozó el tema de las siete ramas, que llegan a una misma altura, hallándose a la derecha y a la izquierda del tronco, en un mismo plano. No estaba demasiado comprometido con la rígida tradición, sino que volvió a crear inspirándose en la naturaleza. Aspiraba a una belleza plena de vida. Pero a pesar de introducir nueva vida en las frías formas, cuidó del orden y del estilo añejo y noble que ostentaban. Era ése un árbol de finas ramas, rematadas en cálices, y esos cálices florales debían servir de receptáculo a las velas. (PASA A LA PAG. 15) EL HOMBRE... De la pág. 11 tres. Las negociaciones diplomáticas no obtuvieron lo que esperaba de jfellas; en Europa oriental las -persecuciones a los judíos fueron intensificadas. - Herzl llegó a la conclusión de que el pueblo judío, gimiendo bajo la earga de su exilio, debía tener un refugio, aun cuando fuera sólo temporario. El negoció con el Gobierno Británico acerca de un territorio para la colonización judía en las vecindades de Palestina, llamado El-Arish. en la Península de 6inal Más tarde el Gobierno Británico recomendó Uganda, en el Este de Africa, para este propósito. , Así era la realidad cuando se inauguró en Basilea el Sexto Congreso, último al que Herzl asistiría. Con el corazón quebrado y amargamente defraudado por no haber podido lograr Eretz Israel, y tristemente atormentado por los progroms de Kishineff, planteó ante el Congreso la nueva proposición británica. Recalcó que en Uganda, había visto sólo ‘‘un refugio nocturno” y que el ideal sionista fundamental prevalecía aún: fundar un Estado Judío en Eretz Israel. La proposición de Uganda provocó violenta oposición entre gran número de delegados. La oposición creció y se fortaleció, encontrando su expresión en la reunión de delegados sio-: nistas én Kharkov. El voto de censura contra el proyecto de Uganda desalentó mucho a Herzl. En esta circunstancia se manifestó en él una seria enfermedad al corazón. A mediados de 1904, Herzl se dirigió para hallar un refugio para su salud a los Alpes Aus- /"■ tríacos. En los había sonartafto una carga muy pesada. Cayó en el lecho de enfermo del cual nunca se levantaría. Murió el 20 de Tamuz de 5664, 3 de julio de 1994. . ..