Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XVII (1955)
- Issue
- 6 (Junio, 1955)
- Date
- 1955-06-01
- Page
- Seite 8 (sequence 8)
- Language
- German
- Belongs to
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8 BOLETIN INFORMATIVO Junio, 1988 La Epopeya de Birya Del el aniversario de Tel-Jay, cuando miles de jóvenes se dirigen a la Alta Galilea a visitar la tumba de Trumpeldor y de sus heroicos camaradas. Aquella noche, una marea humana formada por miles de jóvenes de todo el país, desvió su marcha hacia Birya. Cerca de Jres mil hombres lograron levantar durante la noche un campamento sobre otra colina de Birya, cuyas tierras son de propiedad del Keren Kayemeth, a un kilómetro de distancia del edificio ocupado por el ejército. Los peregrinos se dirigieron a Birya utilizando más de cinco distintos senderos en la montaña, todos ellos sumamente difíciles de atravesar. Era una noche tormentosa con una lluvia torrencial. Algunos de los que marchaban, — había entre ellos también gente de edad y mujeres,— cayeron exhaustos en el camino. Los hombres portaban sobre sus hombros todo lo necesario para la construcción de un campamento: carpas, hierros, herramientas. La marcha duró unas siete horas, y cuando comenzó a apuntar el día todos ya estaban concentrados en el sitio indicado. Bajo una lluvia diluvial se levantó el campamento: J_as carpas, las chozas de matas y un muro de piedra. LA LUCHA El jueves, a las nueve de la mañana, los miembros del Consejo de la Alta Galilea comparecieron ante el gobernador del distrito informándole oficialmente que tres mil judíos habían llegado a Birya y le pedían transmitir la comunicación al gobierno central, rogándole, además, evitar toda provocación a los reunidos en Birya. Luego de una reunión, los representantes oficiales comunicaron que los judíos se hallaban en Birya contra la ley, y que ellos —los miembros del Consejo— deben exhortar a los reunidos para que abandonen el lugar de inmediato. Los miembros del Consejo respondieron que la marcha había sido realizada por los peregrinos a Tel-Jay, porque no pudieron admitir que una aldea judía fuese abandonada. Por otra parte también ellos, los miembro.s del Consejo, se identificaban en absoluto con esa acción y se hacían responsables por ella. A las tres de la tarde el ejército se había concentrado en el lugar. En el ínterin, muchos de los reunidos habían dejado el' sitio, en la seguridad que las autoridades no molestarían. Sólo habían quedado 250 hombres. Fue entonces que el ejército rodeó el campamento; la policía y los soldados penetraron violentamente en el real y comenzaron a evacuar a los hombres a vivg. fuerza, trasladándolos a coches que los llevaron a Tiberíades. Los hombres no forcejearon; sólo se tiraron al suelo, cantaron “Hatikva”, esperando tranquilamente que los soldados los levantaran y transportaran a los autos. Cuando los últimos hombres fueron evacuados de esta manera, los tanqyes del ejército entraron en el campamento y lo destruyeron con sus carpas y chozas. En aquel instante llegaba un nuevo grupo de trescientos hombres con el objeto de sustituir al que había trabajado durante toda la noche anterior y que se hallaba físicamente agotado. Cuando divisaron al ejército, se escondieron tras un monte esperando los acontecimientos. Apenas se alejaron los tanques, los hombres recién llegados comenzaron a construir el campamento de nuevo. En seguida llegaron nuevos grupos de Safed, Rosch- Pina y otras localidades. Cuando en Rosch-Pina se supo que Birya había sido ocupada por el ejército —lo que les fue comunicado por los compañeros detenidos que eran llevados en camiones a Tiberíades—, se cerraron de inmediato todos los negocios y grandes masas se dirigieron a Birya a través de los senderos montañosos. El viernes por la mañana ya se hallaban en el nuevo campamento 1.200 hombres. EL SITIO Durante el día viernes y el día sábado, Birya se hallaba sitiada. El ejército ocupó todos los caminos y no dejó pasar a nadie. Mientras tanto, la efervescencia y la irritación habían cundido por todo el país. Muchos se dirigieron a Safed con el objeto de ayudar a los sitiados. En Haiffa se declaró una huelga por cuatro horas. Se cerraron todos los negocios judíos como protesta por lo ocurrido en Birya. La radio de Jerusalem daba continuamente informaciones sobre lo que ocurría. La tensión en Safed era extraordinaria, porque se consideraba el suceso de Birya como un atentado contra esa ciudad. Todos los judíos de Safed se habían unido en la lucha: los pobres y los ricos, los ortodoxos y los ateos. A pesar del descanso sabático el rabino permitió cocer pan para los sitiados y muchos judíos religiosos estaban dispuestos a viajar a Birya. El “Maguen- David-Adom” (La “Cruz Roja” Judía) envió sus ambulancias, enferpieras y cirujanos. En el hospital se hallaban preparadas treinta camas para el caso de que hubiera heridos. La tensión crecía de hora en hora. Todos en la Alta Galilea sabían de que esta esta vez ninguno abandonaría el lugar y que de los que estaban en Birya el derecho de los judíos por mantener una colonia en un lugar de su propiedad sería defendido bajo todas las cir-r cunstancias. EL TRIUNFO El domingo por la mañana se permitió a la gente entrar en Birya. De inmediato se mandaron desde Safed colchas y alimentos y muchos judíos se dirigieron a Birya a pie. A mediodía, los representantes del gobierno transmitieron a los miembros del Consejo su conformidad para que veinte hombres judíos queden en Birva para proseguir las labores.'El Consejo aceptó la solución. Los reunidos en Birya abandonaron el lugar y veinte hombres Tesoro de nuestras Leyendas j I Uno de los jueces en una ciudad rural de Israel dictó una ley que rezaba así: “Todo lacjrón pagará el doble y todo aquél que sea cómplice del ladrón será muerto.” Cuando los pobladores de aquella ciudad oyeron esto dijeron: “¿Qué le ña sucedido al juez que decidió castigar al que oculta objetos robados más severamente que al ladrón mismo?” Las palabras de la gente llegaron a los oídos del juez, quien pidió que se reuniesen en el campo, consintiendo ellos. Di joles el juez a los cazadores: “Traedme aquí varios ratones y colocad delante de ellos semillas.” Los cazadores hicieron así y los ratones cogieron inmediatamente las semillas y corrieron a sus cuevas para esconder allí las semillas. Dijo entonces el juez al pueblo: “¿Habéis visto lo que han hecho los ratones? Regresad a vuestros hogares y venid aquí mañana a mediodía.” Cuando el pueblo regresó a la ciudad dijo el juez a los cazadores: “Apresad nuevamente a los ratones y tapad sus cuevas.” Al día siguiente, cuando el pueblo se congregó nuevamente en ei campo, el juez ordenó traer a los ratones y colocar delante de ellos semillas. Los cazadores hicieron tal cual les ordenara el juez. Los ratones cogieron las semillas y corrieron a sus cuevas para ocultarlas, más al ver que estaban tapadas, regresaron al montón de semillas y pusieron de vuelta lo que habían llevado. Dijo entonces el juez: “Habéis visto hoy que el ratón no roba sino su cueva. Tomad esto bien en cuenta y sabréis que si no se puede encontrar alguien que oculte lo que roba el ladrón para repartirlo con él, entonces el ladrón dejará de robar.” de las haciendas de la Alta Galilea quedaron en el campamento de Birya y comenzaron las tareas para una instalación definitiva. Después de las lluvias y tormentas quehabían afrontado en las carpas y en las chozas de matas, se les trajo tres bungalow y se inició la construcción de la aldea. Así se terminó este capítulo de lucha por la existencia de una colonia agrícola judía sobre suelo nacional .en la Alta Galilea. La unidad del Ischuv en esos días de tensión; su sensibilidad viva por la lesión de sus derechos sobre la libre colonización, la marcha magnífica de millares de hombres sobre un terreno . rocoso y su actitud audaz y osada cortrp. las fuerzas del ejército británico y toda clase de amenazas, todo ello da al episodio de Birya el carácter de una epopeya que no será olvidada jamás. Será un eslabón importante en la historia de la lucha judía por la redención de Eretz Israel, recordadó como la epopeya de Tel-Jay. En el Lago de Kineret k ■*. wmmm La casa Iluminada Rebeca Mactas de Polak Capítulo I.— Descripción Nació Abraham, en Ur, una amurallada ciudad de grandes torres y de gran muchedumbre. Teraj, su padre, que descendía de Sem, uno de los hijos de Noé tenía por oficio hacer pequeños Idolos de barro que luego vendía en el mercado. Le ayudaban en la tarea sus dos hijos mayores Aran y Najor; Abraham era el más pequeño y andaba el día entero de aquí para allá, curioso e intrépido conversador, ganándose el afecto de vecinos y traginantes con su clara sonrisa y el generoso impulso con que se daba a la gente. Para sus padres y también para sus hermanos, aquel pequeño ser tan sonriente y vivaz, tan distinto a ellos y a todos los hijos del país en lo delicado de sus maneras y en lo jugoso de su palabra, era como un regalo, y le dejaban andar a su antojo, secretamente orgulloso de las simpatías que por todas partes sabía conquistar. Pero un día —contaba entonces diez años de edad— algo grande y profundo aconteció al pequeño Abraham, hijo de Teraj. ¿QUE LE SUCEDERA A ABRAHAM? .(Continuará) TISHREI: Rosh Hashana, Iom Kipuar, Sucot, Shtniní Atzereth, Simjat Tord. i JESHVAN: No tiene fiestas. KISLEV: JANUCA (6 días). ' TEVET: JANUCA (2 días).! SHVAT: TU BISHVAT (el día del árbol). ADAR: Purim. i NI SAN: Pesaj. IYAR: DIA DE LA INDEPENDENCIA DE ISRAEL Lag Baomer. SIVAN: Shavuet. TAMUZ: No tiene fiestas. AV: No tiene fiestas. ELUL: No tiene fiestas. NOTA: Hay veces que el año es bisiesto, entonces hay dos meses con Adar. (Cada mes publicaremos diez palabras esenciales) SHALOM: Paz, adiós. SHULJAN: Mesa. KISEH: Silla. ANIH: Yo. ETZBAH: Dedo. PERAJ: Flor. GESHEM: Lluvia. ATAH: Tú. BEITH SEFER: Colegio. SEFER: Libro.