Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XVI (1954)
- Issue
- 12 (Diciembre, 1954)
- Date
- 1954-12-01
- Page
- Seite 10 (sequence 10)
- Language
- German
- Belongs to
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10 Diciembre, 1954 BOLETlJr infor m» a t i v o profunda voz del profesor y I la aguda, excitada y continua charla de lona, mantenida en un permanente tono de interrogación. De repente, hubo una exclamación de alarma del profesor, un fuerte grite de susto de lona y el tata; sonido de algo que se rompía lona atravesó corriendo la puerta, llorando amargamente: “Mamá, papá, ¡fue un accidente! ¡Fue un acciden- Los macabeos luchan contra los griegos V. te!” El profesor salió con un aspecto enojado y miserable “Bien”, dijo, conteniéndose a todas vistas con dificultad “es el adiós a una de las mejores piezas de mi colección” “¿Qué era?”, preguntó e1 padre de lona. “¿Puedo compensarle la pérdida?”. “No es cuestión de compensación”, dijo el profesor. “Era una figura de arcilla de los tiempos de los Hasmoneos”. No pudo evitar ser un poco sarcástico: “Pueden saber ahora”, dijo, “que los Hasmoneos eran la familia de Judá el Macabeo, que gobernaron durante muchas generaciones en Judea después de que los griegos sirios fueron expulsados, en Januca, hace unos 2.100 años. La figura en si probablemente no valía mucho en su tiempo. Puede haber sido un modelo hecho por un escultor de ese período. Pero era única y estaba maravillosamente conservada. Me temo que no pueden ustedes hacer nada”. “Bien, discúlpenos”, dijo la madre de lona. “Llevaremos a la nena inmediatamente e cesa. Estoy terriblemente apenada por lo que ha ■Dcarrido”. Dicho y hecho, la familia de lona se marchó mientras el profesor, todavía enojado, se dio vuelta sin decir una palabra y se dirigió lentamente hacia su habitación museo. lona, desde luego, fue informada de que, definitivamente, no podría ir a la fiesta de Januca. Pobre lona. Había llenado su corazón con la fiesta. Se le había dado el papel de Janá en la obra de Januca. Ustedes conocen el relato acerca de la mujer judía, madre de siete hijos, que vivió en tiempos de los macabeos. El rey griego, Antíoco Epifano, les ordenó uno por uno, adorar ídolos y, cuando todos rehusaron, ordenó matarlos. lona amaba el papel de Janá. Lo sabía de memoria, pero seguía repasándolo día y noche. Bien, ahora no podría ir a la fiesta y otra ni¬ ña tomaría su lugar. No pudo cenar y se marchó a la cama sintiéndose verdaderamente miserable. Yacía llorando quedamente y, cuando parecía que escuchaban sus padres, aumentaba el tono. Pero ellos no cambiarían su decisión. “Esta criatura debe aprender la lección”, dijo el padre de lona. De repente, se oyó sonar el timbre del departamento. “¿Quién puede ser?”, preguntó el padre de lona con impaciencia, mientras se levantaba lentamente para abrir la puerta. Era el profesor, radiante, mientras una amplia sonrisa le cruzaba el rostro. “¿Puedo entrar?, preguntó, y entró en la casa sin esperar respuesta. “Tuve que venir para decírselo”, exclamó excitadamente “¡Es maravilloso! ¡Es maravilloso!’’. “Por favor, profesor. Calma. ¿Qué ocurre?”, preguntó la madre de lona. “Bien, después de que se fueron”, dijo el profesor, “fui a mirar las piezas y encontré esto. Miren. Es el hallazgo más maravilloso de toda mi carrera. Ven la inscripción”. En breve, lo que ocurrió fue lo siguiente. Escondido dentro de la figura de arcilla había un pequeño recipiente de oro. Parecía uno de esos cacharros estrechados que los judíos usaban en los tiempos antiguos para guardar aceite. En realidad, la inscripción decía lo que era. Todos recuerdan el relato de Januca: cuando los griegos sirios tomaron el Templo de Jerusalem y lo tornaron impuro, y cuando Judá el Macabeo lo recapturó, sus hombres lo depuraron de los ídolos y de las impurezas y lo hicieron nuevamente apto para el servicio judío. Sin embargo, para mantener el culto apropiadamente, necesitaban aceite todos los días. El aceite debía ser de una clase especial, santificado y preparado por los sacerdotes, de acuerdo con reglas muy rígidas. El único aceite que pudieron encontrar que llenara los requisitos fue el de un pequeño recipiente que contenía una cantidad suficiente para un día; v tardaría siete días la preparación de una nueva provisión. Pues bien, ocurrió un milagro y el aceite duró siete días, hasta que se pudo Dreparar el nuevo aceite. El profesor dijo: “La inscripción de este recipiente cuenta que uno de los sacerdotes hasmoneos, miembro de la familia de Judá Macabeo, quiso tener el recipiente como recuerdo. Pero esto, desde luego, no estaba permitido. No se puede sacar nada del Templo. De modo que un orfebre le preparó una réplica absolutamente exacta para ser conservada como propiedad familiar. Esta es la copia”. “¿Cómo lo sabe usted?”, preguntó la madre de lona. “Porque”, dijo el profesor, “toda la historia esta grabada sobre el recipiente. Hubiera venido antes, pero me tomó algún tiempo descifrar la inscripción. ¡Qué hallazgo! ¿Dónde está su hijita? ¡Debo agradecerle!” Por supuesto, lona fue perdonada y se le permitió ir a la fiesta de Januca. Se volvió una gran amiga del profesor, quien fue invitado a. ver su actuación en el papel de Janá. “Puede venir en cualquier momento y romper cualquier cosa”, dijo el profesor risue¬ ño. “Tenga cuidado”, contestó el padre de lona. “Ella puede tomarle la palabra”. te* La pirinola canta "UN GRAN MILAGRO HUBO AHI” BUIfcl HUMOR AMOR PROFESIONAL —Mi novio se pasa todo el tiempo mirando las estrellas. —¡Ah!, ¿es un romántico? —No, es un astrónomo. T. R. —Pepita me ha escrito una carta de 20 páginas- —¿Y qué te dice? —Que ya me lo contará todo cuando vuelva. T. R. LINEA CORTADA —A José no vale la pena confiarle un secreto. —¿Por qué? —Porque nunca se lo cuenta a alguien. T. R. VERBO MUSICAL Profesor: Dígame el presente del verbo competir. Alumno: yo con pito, tu con flauta, él con corneta. R. H. TONTO O LESO Un capitán acostumbraba hacer a sus soldados tres pregunta?. en el siguiente orden; ¿Cuántos años tiene Ud.? ¿Cuántos años está a mi servicio- ¿Qué le gusta más: un rifle o una carabina? Una vez un soldado entró a sus filas. Este no sabía hablar castellano, de modo que un cabo le enseñó las respuestas en este orden: 21 año", mi capitán. 1 año, mi capitán. Las dos cosas, mi capitán. Al ctro día el capitán le preguntó: ¿Cuántos años está a mi servicio? “21 años, mi capitán”. ¿Cuántos años tiene Ud.? “1 un año, mi capitán”. El capitán, muy extrañado le preguntó: ¿Ud. es tonto o e3 leso? “Las 2 cosas mi capitán”. P. J. EL ERUDITO LINGÜISTICO UN SEÑOR: Yo sé hablar inglés. UN INGLES: ¿Cómo se dice: Si? EL SEÑOR: Oui. EL INGLES: Pero si eso es francés. EL SEÑOR: ¡Qué bueno, entonces también sé francés! Leyendas judías Un día estuvo el rey Faraón sentado a la mesa, a su derecha la reina Alfaronit y a su izquierda su hija Bitiá con Moisés sentado en sus faldas. Frente al rey estaban sentados a la mesa Bileam, hijo de Beor, y sus hijos y los príncipes de la corte. De repente, Moisés estrechó el brazo y quitó la corona de la cabeza del Faraón, colocándola en su propia cabeza. Vieron los príncipes y el rey este acto y se sorprendieron mucho. Dirigióse entonces Faraón a sus magos: “Decidme cuál es el significado de lo que ha hecho este pequeño niño”. Respondióle Bileam, hijo de Beor, diciendo: “¡Recuerde mi señor el rey, el sue¬ ño que soñó y su solución! ¡Sepa mi señor el rey que este niño lo despojará de su reino y reinará en su lugar, subyugando toda la tierra! ¡Y ahora dé órdenes mi se¬ ñor, el rey, de matar al niño, para que no sea obstáculo en su camino!” Díjole a continuación Jetró: “No vaya a derramar el rey la sangre del niño antes de ponerlo a prueba y convencerse de que ha hecho esto con malas intenciones. Ahora, si el rey deseare seguir mi consejo, traigan una fuente llena de brasas de fuego y de piedras preciosas y pongámosla ante el niño diciéndole: ¡Toma lo que más te guste! Si extendiera la mano y tomara las Diedras preciosas, sabremos que hizo aquéllos a sabiendas y entonces el rey le hará lo que le aconsejó Bileam; pero si tomara las brasas, es inocente, puesto que el niño tiene tres años y pecó ante el rey sin saberlo”. Gustóle al rey el consejo de Jetró y ordenó hacer así. Cuando colocaron la fuente delante de Moisés y le dijeron que eligiera lo que quisiese, se apresuró en extender la mano para tomar las piedras preciosas, pero en ese preciso instante vino el ángel Gabriel, asió la mano de Moisés y la llevó a las brasas de fuego, qué Moisés tomó y acercó a sus labios. Desde aquél día ■ Moisés fue tartamudo.