Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XVI (1954)
- Issue
- 1 (Enero, 1954)
- Date
- 1954-01-01
- Page
- Seite 12 (sequence 12)
- Language
- German
- Belongs to
- journal issue
- OCR quality
- 70% known words query
- IRI
…/8553624-8556560-9194028--1281-8556572- Visual Library
- page viewer of the UB Frankfurt
OCR text
12 BOLETIN INFORMATIVO Enero, 1954 compiten La invitación de participar en el reciente torneo internacional de básquetbol llegó a Tel Aviv con mucho atraso debido a que las relaciones diplomáticas entre Medinat Israel y la Unión Soviética estaban entonces interrumpidas. A pesar de esto, los círculos deportivos de Israel resolvieron enviar a Moscú un equipo de 17 deportistas, los que permanecieron ahí durante dos semanas y conquistaron para Israel laureles no insignificantes. El equipo israelí venció a los de Finlandia. Yugoeslavia, Bulgaria, Checoeslovaquia e Italia y perdió contra Francia, Rusia y Hungría, obteniendo así el quinto lugar entre los 17 países que participaron. “Cuando llegamos a la frontera rumano-rusa —dijo a su regreso Baruj Bag, jefe del equipo— se nos acercaron dos jóvenes rusos que se presentaron como oficiales de enlace. Pronto nos dimos cuenta de que habían sido preparados especialmente para esta tarea. Conocían mucho «obre Israel, y no sólo su vida deportiva. Nos dieron a conocer el programa que se había preparado para nosotros y que comprendía también una visita a la Gran Sinagoga de Moscú. “Al inaugurarse los juegos en el estadio de Moscú los equipos fueron presentados en orden alfabético. Cada equipo fué saludado cordialmente por 40. OOP espectadores, con excepción del nuestro y del yugoeslavo que fueron recibidos con evidente deticencia. Pero al día siguiente, cuando conquistamos nuestra primera victoria sobre los búlgaros, los espectadores reaccionaron icón fuerte aplauso. “Como se acostumbra en tales casos, la orquesta militar tocó nuestro Hatikva. Los esoectadores se pusieron de pie y aplaudieron entusiastamente. Todos los miembros de las fuerzas armadas saludaron marcialmente. Nuestros muchachos apenas pu. dieron reprimir las lágrimas. La misma escena se repitió cuando al finalizar el torneo nos presentamos en quinto lugar. “Durante nuestra -estada en Moscú paseamos mucho por las calles siempre juntos y acompañados por los oficiales de enlace rusos. Con las comidas se nos sirvió naranjas de Israel en su empaque tradicional. En las calles de Moscú los deportistas israelíes no tuvieron contacto con judíos aun. que sabían que ios había entre los espectadores en el estadio. Finalmente llegó el sábado en que debíamos visitar la Gran Sinagoga de Moscú “Tres dirigentes de la Sinagoga —agrega Baruj Bag — nos recibieron. Les expliqué en “Idish” quienes éramos. Se nos hizo sentar en sillas colocadas alrededor del ■■■I Í1II11 *> v/ il» . * ***** —¡Pero mire un poco esta foto! —jadeó desesperadamente Sugarman a través de la puerta ya entornada. La sorpresa y la curiosidad atrajeron nuevamente los ojos de Fanny. Contempló un momento los rasgos borrosos de un desconocido vestido de levita. —Cuatro libras por semana durante todo el año, primer cortador en St. Cohn, —dijo Sugarman, prosiguiendo con esta maniobra—. Una buena familia antigua inglesa. Benjamín Beckenstein es su nombre y se muere por reemplazar a Elias. —¡Tiene los pies damasiado grandes! —Y tiró la foto al suelo con un papirotazo de su endiamantado dedo. —¿Pero por qué desperdiciar el anillo de compromiso? —argumentó Sugarman, agachándose para recoger al pretendiente. —¡Vaya una idea! Un hombre nuevo, un anillo nuevo. —Y Fanny cerró la puerta. —¡Descarada! Así te convirtieras en una joyería—chilló el afrentado schadjon a través del maderamen. Volvió junto a Elias, con aire caviloso y preocupado. —¿Y bien?—inquirió Elias. —'i,Oh, vuestros noviazgos de amor! —Y Sugarman hizo ademán de quitárselos de encima, con manos temblorosas. —No, no quiere. ¡Ah, qué feliz eres al librarte de esa hija de Satanás! En cambio, la hija del verdulero... —No me venga más con noviazgos. No arrisego más sortijas. —Te conseguiré una alquilada. —¿Una doncella? —¡Cuidado con esa lengua! Una sortija, se entiende. Elias sacudió obstinadamente la cabeza!. —No, necesito recuperar el anillo viejo. -Pero es imposible... a menos que te cases para conseguirlo. ¡Toma! ¿Por qué no podría yo concertarte ese arreglo? —¡Déjeme en paz! El Cielo me ha abierto los ojos. —Pues mira qué económica es —argüyó Sugarman—. Una muchacha que se aferra en esa forma a un anillo tiene todas las probabilidades de no dilapidar tus bienes. —No la ha visto usted engullir “bombas rellenas”, —dijo Elias, ceñudo—. ¡Basta ya! He terminado con ella. —¡No, no has terminado! todavía puede hallarse un expediente. —Y Sugarman tenía todo el aspecto de una esfinge consciente—. Puedes recuperar tu anillo. —¿Cómo? —Naturalmente, ¿me corresponde la próxima aplicación de la sortija? —dijo Sugarman . —Sí, sí. Continúe. —Mañana, en el taller, haz como que le lanzas miradas furtivas de amor durante todo el día mientras ella no te mire. Cuando te pesque... —¡Pero es que ella no me ha de mirar! —Oh, sí, te mirará. Cuando te pesque, debes ruborizarte . —Pero no puedo ruborizarme a voluntad, —protestó Elias. —Ya sé que es difícil. Bien entonces pon cara de tonto. Te resultará más fácil. —¿Y por qué tengo que poner cara de tonto? altar. La Sinagoga en que al comienzo no había sino unos doscientos hombres, se llenó totalmente. Yo recité “Mafkir” con la pronunciación sa- —Para hacerle creer que a pesar de todo estás enamorado de ella todavía. —Bien tonto sería si lo estuviera . —Precisamente. De eso se trata. Cuando salga del taller, por la tarde, síguela, y cuando pase frente a la confitería, suspira y pregúntale si no quisiera comer una “bomba rellena” en memoria de los días “que en paz descansen”. —No va a querer. —¿Por qué no? Todavía está enamorada. —De pasteles rellenos, —dijo cínicamente Elias. —De ti también. Elias se ruborizó sin ningluna dificultad “¿Cómo lo sabe usted?”. —Le ofrecí otro hombre, y me cerró la puerta en las —Usted, usted le ofreció... —tartamudeó Elias, irritado. —Sólo para probarla, —dijo consoladoramente Sugarman. Y continuó: —Bien, cuando se haya comido los pasteles y tomado también una taza de chocolate, (pues uno debe hacer las cosas a lo grande, cuando se halla en juego semejante anillo), tendrás que marchar a su lado, y cuando lleguéis a algún rincón obscuro, tómale la mano y dile “Mi tesoro”, o “Angel mío”, o cualquiera de esas estupideces que los muchachos modernos soléis susurrar a vuestras novias —r.con los resultados que ya ves!—. Y mientras se lo esté bebiendo como si fuera más chocolate, con sus dedos en los tuyos, pégale de golpe un tirón, y ¡fuera el anillo! Elias se le quedó mirando, lleno de admiración. “Es usted tan astuto como Jacob, nuestro padre”. fardita lo que pareció interesar mucho a los 500 o 600 personas presentes”. En el último día del torneo se realizó en el Hotel Metro. —No a todo el mundo le ha negado el Cielo inteligencia, —repuso modestamente Sugarman—. Cuida de tomarle la mano izquierda. El admirado Elias siguió el plan al pie de la letra. Hasta el rubor que había temido no poder exhibir, acudió puntualmente a sus mejillas cada vez que sus ojos de carnero se cruzaban con los de Fanny. Quedó tan sorprendido al sentir arder su rostro, que por añadidura pareció tonto también Se entretuvieron largamente en la confitería, Elias tratando de juntar coraje Dara la última finta. Se prendería bien del dedo portador del anillo. La contienda tendría que ser breve. Mientras tanto la pareja seguía haciendo sonar tazas de chocolate y sonriéndose mutuamente en los ojos. “La grandísima pelafustana —pensaba Elias, acalorado—. Le pondrá los mismos ojas al próximo hombre”. Y siguió atiborrándola de dulces; con cada “bomba rellena” arriesgada crecía su tensión nerviosa. Sus blancos dientes, mordiendo descuidadamente los pasteles, le despertaban deseos de darle una palmada en-sus rosadas mejillas. Las confituras hartaron por fin, y Fanny se levantó y se encaminó hacia fia puerta. Elias la siguió, parloteando con febril animacin. Poco a poco se puso a la par de ella. Dieron vuelta a la desierta Avenida de los Pescadores, iluminada tan sólo por un mortecino pico de gas. Elias sintió que sus piernas empezaban a temblar por la excitación del momento crítico. Tenía la sensación de ser un asaltante. Miró hacia uno y otro lado: nadie en los alpol un banquete en el que par ticiparon unas 1.500 personas. Se anunciaron los resultados del torneo, cada equipo recibió un obsequio y los presidentes de los mismos pronunciaron sendos discursos. Yo hablé en hebreo y cuando concluí el discurso con un “shalom”, todos aplaudieron. En el mismo Hotel Nacional en donde estaban alojados los israelíes, se alojaba también, el equipo egipcio. De paso cabe mencionar que el equipo israelí contaba con tres judíos egipcios, mientras que el equipo egipcio contaba con un judío. El presidente del equipo egipcio contó que el Presidente Naguib mismo le había dado instrucciones de jugar contra todos los equipos. Pero cuando los hbaneses se negaron a jugar contra los israelíes, él también comenzó a tener dudas. Mandó unos telegramas a El Cairo y trató de obtener permiso para presentarse contra el equipo israelí. Cuando El Cairo le mandó una respuesta negativa, él se acercó a Bag y le expresó su pesar personal ante el hecho de que la “política” había llegado también a los deportes. En el banqqete de desne. dida bebió a la salud’ Sel equipo israelí lo que fué recibido con aplauso por todos los que sabían lo que había pasado. NOS VTISITAN MARINEROS La visita de los buques franceses “Jeanne D’Arc” y “La Grandiere” ha dado motivo para que se “movilicen socialmente” a varias colectividades extranjeras residentes. No sólo lo ha hecho la francesa, sino también la israelita y la árabe, ya que en esos buques hacen un cordial viaje guardiamarinas de esas nacionalidades. Uno de esos festejos se realizó en el Club O’Higgins, Valparaíso, por el Consejero de la Legación de Israel, don Samuel Goren, a los jefes y oficiales navales franceses como retribución a los guardiamarinas de su patria. La Federación Sionista de Chile, invitó a la colectividad a la Gran Fiesta y baile popular que se realizó el sábado 28 de noviembre a las 9.30 P. M. en el Círculo Israelita, en Honor de los Oficiales de la Marina de Israel señores Shushan, Mein, ShoiñrSni, Klein, Kohen, y Luntz, que navegan en el buque escuela francés “Jean D’Arc", en jira de instrucción. La participación fué numerosa, programa y ambiente execelentes. rededores. Pero ¿estaba bien colocado con respecto a ella? “La derecha es la izquierda”, se repetía, tratando de sonreír; pero su pulso latía furiosamente, y en el tumulto de su corazón y de su cerebro, no estaba seguro de distinguir la mano derecha de Fanny de la izquierda. Por fortuna alcanzó a ver refulgente el brillante en la obscuridad, e instintivamente su mano despoi adora se cerró sobre sobre él. ' Pero cuando sintió el cálido apretón con que esos suaves dedos respondían al suyo, el antiguo estremecimiento delicioso recorrió todas sus venas." ¡Tonto de él, que había dudado de esa querida mano! Y llevaba todavía su anillo: ¡Fanny no podía separarse de él! ¡Oh, desatino de varón ingrato! —¡Mi tesoro! ¡Angel mío! —murmuró extasiado. I