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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1953-12-01 · 12 (Diciembre, 1953) · p. Seite 10

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XV (1953)
Issue
12 (Diciembre, 1953)
Date
1953-12-01
Page
Seite 10 (sequence 10)
Language
German
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10 BOLETIN INFORMATIVO Diciembre, 1953 do —contestó Uzi con seguridad. —Entonces, ¿cómo pueden ser las aguas celestes cuando en realidad no tienen color alguno? Al oír esta pregunta, saltamos como potros, contentos al ver al pobre Uzi que alzaba sus manos al cielo en gesto de desesperación y decía: —No tiene compostura. Ha. brá que sacarlo a Ajmed y hacerle ver un poco de mundo. Esta idea ocupó la mente de Uzi A Uzi le gustaba, después de estas charlas, hablar con nosotros del gran día en que nuestro pelotón recibiese, por fin, asueto y se llevase consigo también a Ajmed: —Ante todo lo llevaré a la orilla del mar —decía, mientras su rostro se iluminaba de entusiasmo—. Entonces Ajmed abrirá sus ojos y su boca con extrañeza y pregun. tara: —Y ¿cómo es que esta mole de agua no se derrumba y cubre toda la faz de la tierra? Y yo me lo llevaré a pasear en bote, lejos de la orilla, le mostraré que la tierra es más alta que el mar y no lo contrario. Y él seguía describiendo, al capricho de su fantasía, como introduciría a Ajmed a una sala de espectáculos y cómo ambos contemplarían el espectáculo. Cómo se asustaría Ajmed cuando viera los cuadros en movimiento y sonoros y cómo lo llevaría por las calles de la ciudad para que vea el gentío, el movimiento de los coches, las vitrinas repletas luciendo las cosas que se exponen en la ciudad, y la multitud de luces que la alumbra por las noches. Y al terminar la conversación, se dirigía a Ajmed y le preguntaba: —Y ¿tú qué dices? ¡la, Ajmed! ¿Quieres venir a ver to. das estas maravillas? —Yo quiero ver a mi madre —contestaba Ajmed con tristeza, lo que ponía furioso a Uzi. —¿Qué te falta aquí, con nosotros? —le reprochaba Uzi. —No me falta nada. —Y entonces por qué diablos quieres volver a tus padres que te abandonaron, preocupándose tan sólo de ellos mismos. Quédate con nosotros y serás uno de los nuestros. Te dimos ropa, calzado, te enseñamos buenos modelas y aún te enseñamos muchas cosas más. El mundo es grande y tu aldea, peque¬ ña y pobre. ¡Déjalo, vente con nosotros! Ajmed se encerraba entonces en un silencio mudo y Uzi lo interpretaba como un asentimiento a sus razones. Mientras tanto, se acercaba el día en que abandonaríamos, por unos días, la aldea. Todos hablaban de ellos y Ajmed sentía, sin lugar a dudas, que llegaba el fin de este sistema de vida en la aldea conquistada y que estaba ya próximo el día en que conocería lugares alejados y maravillosos. Su intranquilidad era manifiesta. Y he aquí, una mañana al levantarnos constatamos que el niño había desaparecido. Lo buscamos por toda la aldea, pero en vano. Tampoco la guardia había notado la fuga de Ajmed. Había huido el ingrato, se había fugado al otro lado de la frontera, hacia el enemigo. Uzi estaba más furioso que todos nosotros: —Yo creía que se sentía bien entre nosotros. ¡Hipócrita! —(¡Quién sabe qué secretos de importancia militar irá a contar por allí —dijo el teniente cuando se enteró del asunto. —En lo sucesivo tendremos más cuidado con nuestras relaciones con niños —aseguró Uzi— y este Ajmed si vuelve a caer en mis manos, ya le mostraré yo cómo obro en tales casos. Soñé en lo bien que pasaríamos estas vacaciones juntos en la ciudad y para eso, ¡huyó! —¿Qué harás ahora, cuando llegues a la ciudad? La ciudad, sin Ajmed —pregunté. — ¡Qué pregunta! —replicó Uuzi—. ¿Crees acaso que lo principal para mí era pagarlo bien y divertirme? Cuando llegue a la ciudad, lo primero que haré es correr a casa, a ver a mi madre. Hace tres meses que no sabe nada de mí y no cabe la menor duda que quiere verme. Verá que estoy sano y salvo y se tranquilizará. Lo esencial, que no se preocupe. A su lado seré muy feliz. Para qué necesito a Ajmed. —Tienes razón —le dije—. Tampoco tenemos que enojarnos con Ajmed. También él pensó «ue la primera era su madre, ella está antes que el hermoso mundo que tú le prometiste y huyó, pues, a su encuentro. Uzi se hundió en sus pensamientos y por fin dijo: —¡Ojalá llegue sano y salvo! id BUEN MUHOft ¡1 ¿Sí? UN TURISTA DEL GRAN MUNDO Un turista norteamericano visita el Jardín Zoológico de Tel Aviv. El guía le muestra todos los animales, pero el turista expresa, cada vez más su desprecio. Cuando llegan a la jaula de los leones, dice: “¿Estos pobres animales se llaman entre ustedes leones? En Nueva York ni los llamaríamos gatos”. Una serpiente gigante es para el señor turista un simple gusano, y agrega: “En nuestra América son 50 veces más grandes”. Por fin llega a una jaula donde se encuentra una tortuga gigante. Pregunta el turista: “¿Qué es esto? El guía le contesta: “Una simple pulga casera de nuestra Tel Aviv”. AGLOMERACION —Me casaría con Miriam aun hoy mismo, si pu. diera conseguir una casa. —¿Y no pueden vivir con los padres de ella? —Eso no entra en cálculo. Los padres viven con los abuelos. Resultadas del Concursa l.er Premio: Thómas Relch. 2.o Premio: Manuel Krauskopf y Ursula Bab. NUESTRO, BUZON 3.er Premio: Alberto Pfifferling y Hanna Tauber. RESULTADO DEL GRAN CONCURSO LITERARIO l.er Premio: Jana Tauber; 2.o Premio: Hanna Oppenheimer. 3.er Premio: Ursula Bab. PREMIOS DE COOPERACION (por el envío de artículos, chistes, etc.). Miguel Kottow y Hanna Oppenheimer. Ruego a todos los niños premiados vengan a la Bne’ Jisroel, el día Lunes 21 de diciembre entre 6.30 y 8 de la tarde a retirar sus premios. Aquellos niños que sean de provincia mándenme al momento sus direcciones, para enviarles los premios. Supongo que todos conocen la dirección de la Bné Jisroel; Portugal 810. En este momento todos estarán pensando: “eso de los premios está muy bonito, pero en qué consisten los regalos?”. Pues no se lo voy a decir. Los niños premiados tendrán que esperar hasta el 21 y los demás lectores hasta el próximo número de “La Voz Infantil” donde les describiré detalladamente cada premio. Hasta el 21 entonces, y los felicito. BAT SHEVA Sabré: ¡Qué te pasó que dejaste de enviar la interesante colección de datos estadísticos sobre Israel? Eva: Después que respondí a tu última carta (de hace más o menos 2 meses), diciéndote por intermedio del Boletín que no había recibido la carta a que aludías y rogándote que me enviaras un resumen de lo que en ella decías no he vuelto a saber nada de tí. ¿Qué te pasó? Espero tener pronto noticias tu. yas. SaMta: La Página Juvenil que aparece a partir del presente número está dedicada a gente mayor de 16 ó 17 año,s por lo que no creo que será adecuada para tí. La respuesta de cómo y dónde se repartirán los premios la encuentras en la sección Concursos. ¡Envíame chistes! Jana: Los diez puntos que te debía te los sumé. Espero que ahora estés conforme. VIAJE EN AUTOBUS La mayoría de mis viajes por Israel los he hecho en au. to; con el tren todavía no puede llegarse a muchos lugares y el autobús constituye en realidad el principal medio de comunicación en Israel. Pero la desgracia es que, justamente por ello, los autobuses van siempre llenos y hay que esperar a veces mucho tiempo hasta tomar alguno. Con suerte podrá pescarse uno y conseguir asiento, pero por lo general —y más aún subiendo en algún tramo de la ruta— cabe esperar una buena serie de apretujones y pisotones de bien prensados pasajeros. Pero estas pequeñas penurias son bien compensadas por el hecho que en el autobús se puede apreciar al pue. blo vivo, en su plena sencillez y policromía, con sus costumbres sanas y democráticas. QUIEN ES QUIEN.. . MOSHE SHARET Moshe Sharett nació el 5 de Octubre de 1884, en Rusia. En el año 1906, se radicó definitivamente en Palestina. Estudió en el Gimnasio de Herzl y después se tituló en la Universidad de Estambul en Turquía. Después de la 1.a guerra mundial .Volvió nuevamente a Palestina para seguir sus estudios y finalizarlos en Londres, donde se casó con una colega de estudios. Volvieron juntas a Palestina, donde se dedicó a la política zionista desde hace 20 años. El se esforzó durante la 2.a Guerra Mundial para formar un ejército judío y luchar contra los nacis. Al crearse el nuevo estado de Israel fué nombrado Ministro de Relaciones Exteriores. El l.o de mayo de 1949, Israel fué aceptada en la ONU por la intervención de Moshe Sharret. Habla ocho idiomas y firmó un convenio cultural entre Chile e Israel. Porteña (Colaboración al Concurso Literario). Quien está por poco tiempo en el país y desea conocer muchos lugares, deberá recurrir en algunas ocasiones al automóvil, pues no a todas partes se puede llegar en ómnibus. Pero algunos viajes deben hacerse necesariamente en estos grandes vehículos. Así lo he hecho, y no poco he gozado con las escenas y las conversaciones que se me presentaron en tales travesías. En primer lugar, de parte del chofer. El chofer de ómnibus en Israel constituye por sí mismo un raro ejemplar. Ya bien parece un tipo lacónico e incluso algo enojado. Pero esto es una primera impresión, una ilusión óptica so. lamente. En realidad, y por lo general, es un muchacho alegre y bonachón, y... un hombre inteligente también. Debe, por supuesto, cuidar el reglamento del chofer y no entrar en grandes conversaciones con el pasajero, pues esto puede molestarlo en sus maniobras. Pero el chofer ya se da maña para hacer ambas cosas a un tiempo: atender bien el mando del vehículo y no permanecer callado y sólo ante el volante. ¿Y cómo puede, en realidad, exigirse de él que permanezca aislado en su asiento? Aquí viaja el pueblo, a su lado —el pueblo llegado de todo el mundo, el pueblo que viene de un campamento, que va a un campamento, del trabajo y al trabajo— y él, el chofer, que no participe en las alegrías y las penas de ese pueblo que cada día lleva de un lugar a otro? Haría falta ser de hierro para permanecer ante el volante indiferente a ese hervidero de vida que se agita en el ómnibus, allí a sus espaldas. Un viaje así me quedó bien grabado en la mente, y en parte lo he anotado también. Iba de Tel-Aviv a Tiberia y debía detenerme primero en Haifa. Fui entonces con ómnibus a Haifa, de allí en otro a Afula y luego en coche a Tiberia. H. LEIVIK Al subir al ómnibus ya estaban todos los asientos ocupados, de modo ¡que quedé parado adelante, cerca del chofer. Uno de los últimos asientos lo ocupaba una mujer en estado de gravidez avanzada, con un niño en sus brazos. El ómnibus, bastante viejo y destartalado, por cierto, se sacudía y bambaleaba regularmente. Ya saliendo de la ciudad oigo cómo el chofer se dirige a uno de los pasajeros de los asientos posteriores para que tenga el bien de cambiar su lugar con la mujer del fondo. —¿Por qué? —pregunta el aludido. —¿No ve que está embarazada? Y encima lleva un chico en sus brazos, y no le ha de sentar muy bien que digamos, ese lugar en el fondo. Allí sacude más el vehículo. —¿De dónde ve todo eso? —pregunta el pasajero, no del todo satisfecho. —Por mi espejito lo veo. Sea tan amable y haga como le digo. El pasajero, aunque no del mejor talante, se levanta y ofrece su lugar a la buena mujer que le agradece, enternecida, a lo que el interpelado contesta que no a él sino al generoso chofer debe dar las gracias. Así lo hace la mujer, y el chofer la dice: —No tiene por qué agradecer. Cuando nace el hijo querido, no se olvide de invitarme. La mujer se ruboriza un tanto y can agradable sonrisa agrega: —¿Y si es nena? —De parte mía, ya asiento que sea nena —retruca animoso el chofer—. Entonces me invitará al brindis, con licor y masas. —¡De mil amores! —le contesta. El diálogo se desarrollo en un buen idish. Y aquí añade contento el chofer: —Todá robá (muchas gracias, en hebreo). —¡Pero venga realmente!— persiste la pasajera. (Conclusión en el próximo...)

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