Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XV (1953)
- Issue
- 12 (Diciembre, 1953)
- Date
- 1953-12-01
- Page
- Seite 9 (sequence 9)
- Language
- German
- Belongs to
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TEWET 5714 N.o 12 AÑO II BOLETIN INFORMATIVO Este es nuestro número aniversario. ¿Recuerdan cuando hace un año, para Janukah, apareció el primer número de “La Voz Infantil”?. Entonces muchos de Uds. me escribieron felicitando la idea y prometiendo su cooperación para que cada número fuera mejor que el anterior. Algunos, realmente cumplieron sus buenos propósitos, contestando siempre a los concursos, aunque a veces ésto les significó un esfuerzo; mandando chistes, pequeños artículos, etc. A muchos sin, embargo, tengo que echarles en cara de que no me ayudaron bastante. ¡Acuérdense que en primer o segundo número yo les advertí que el buen éxito de nuestra hoja dependía más de Uds. que de mí! Y así se lo sigo repitiendo. Ahora viene la “época de vacaciones. Durante un par de semanas todos saldrán a veranear y comprendo que no quieran preocuparse de cosas tan pesadas como escribir: sin embargo, el rresto del tiempo, lo pasarán en Santiago y con mucho tiempo disponible, del cual les ruego me dediquen aunque sea una hora semanal. Si algunos juntaron los números de “La Voz Infantil”, aprovechen el tiempo para echarles una revisada y según los temas que ya aparecieron enviarme una lista de los temas (sean estos de historia judía, biografías, vida en Israel, etc.), que quieren leer y que aún no han aparecido. Si leen algún buen libro mándenme un pequeño resumen, indicando el título de la obra, el autor y el contenido en> unas pocas palabras (no tienen que ser libros sobre temas exclusivamente judíos), y así podemos hacer una sección en la cual cada niño que quiere leer algo bueno y se encuentre desorientado va a encontrar la solución. ¿Qué les parece la idea? Si la creen buena aplíquenla al momento, enviándome el resumen del libro que están leyendo actualmente. Durante los dos meses de verano sólo haremos concursos para entretenerlos, no contando el puntaje, para que aquellos que salen a veranear no pierdan sus chances. En el número del mes de Marzo aparecerá el próximo “Gran Concurso” del cual no les adelanto nada, porque será una sorpresa. Aprovechen este tiempo para enviarme chistes, comentarios sobre libros, o relatos y artículos de cualquier especie, incluso poesías. También me alegraría mucho de recibir una crítica de cada uno de Uds., en la cual expresan cuáles cosas no les gustan en la Voz Infantil, qué temas encuentran aburridos, etc. En este número termina también el “Concurso Literario” y el concurso de puntajes. Los resultados los encontrarán en la sección concursos y también allí figurarán los premios. Repito nuevamente mi llamado a los niños que obtuvieron diplomas la vez pasada para que me envíen de inmediato sus direcciones, y nombres completos. Felices vacaciones! y como siempre un cariñoso “SHA- LOM”. BAÍ SHEVA ROMPECABEZA ONCE COLIFLORES Hay un grave problema en el Kibutz. El javer que dirige la hortaliza dijo a los niños que se encargan de plantar; que quería que plantaran las 11 coliflores de manera que formen 12 líneas rectas con 3 plantas por cada línea. Ellos no saben cómo hacerlo, puedes ayudarlos tu? CAMINITO DE LA ESCUELA Esta vez Pinocho quiere ir de veras a la escuela. ¿Será porque se acerca fin de año y le tomó miedo a ios exámenes? Busca para él el camino más corto que le permita pasar por el menor número de flores. Con once plantas de coliflor i'íPfWfmm JOJALA LLEGUE! ON SHREIG Encontramos al pequeño Ajmed en el momento en que se escondía en uno de los gallineros de la aldea árabe conquistada. Cuando se inició nuestro ataque sus padres habían huido con los demás habitantes y en su prisa por huir, abandonaron todos sus bienes y a su hijo de nueve años de edad. Al principio lo metimos en la cárcel con los otros, pero cuando recibimos la orden de permanecer en el lugar lo sacamos para nos hiciera los mandados. Sus tareas eran múltiples: se ocupaba de limpiar la pieza que nos servía de dormitorio, sacaba el agua del pozo, daba de comer a las aves, y cuidaba del par de asnos que había caído en nuestras manos. Ajmed cumplía religiosamente con todo cuanto se le pedía y comenzamos a tomarle afecto. En un principio temimos que tratara de huir y llegara hasta las líneas enemigas, pero con el tiempo nuestras dudas se disiparon por completo. Tuvimos la oportunidad de comprobar que, de haberlo querido, hacía tiempo que lo hubiera hecho. Al parecer se sentía bien entre nosotros. Ajmed se había dispuesto, en un rincón de nuestra pieza, una cama. No le faltaron frazadas ni colchones en la aldea abandonada. En una casa halló un toalla y un cepillo de dientes. Se los llevó consigo y, por la mañana, pedía a uno de los muchachos que le diera un poco de pasta dentrífica y como un gran ceremonial, se limpiaba los dientes. Cuando construimos, con dos escaleras y una lata, algo que se parecía a una ducha, fué Ajmed quien la aprovechó más que todos nosotros. Cada uno contribuyó a su vestimenta. Una vez que se despojó de su larga túnica rayada hecha pedazos y sucia y vistió los pantalones cortos de Amram, que le llegaban hasta cerca de los tobillos y la camisa de Uzi el gordiflón, cuyo bolsillo le caía exactamente a la altura de la cintura, adquirió Ajmed una nueva presencia. La gran novedad en el guardarropa de Ajmed lo constituía el calzado. Toda la vida la pasó descalzo y ahora sus pies nadaban dentro de un par de zapatos de trabajo de Najum. Y hasta calcetines le di yo. Su vestimenta provocaba risa, pero terminamos por acostumbrarnos, cuando la completó con una gorra vieja que formaba parte de elas reservas de la compañía. Con el tiempo se creó una verdadera amistad entre Uzi, nuestro sargento, y Ajmed. Uzi era alto y ancho de espaldas. Tenía un lindo bigote como cuadra a un comandante de ley, y en efecto, eso era. Con él estábamos dispuestos a ir a cualquier parte y emprender cualquier acción. Ajmed se esmeraba, sobre todo, en servirle debidamente: le cepillaba los zapatos, le lavaba la ropa y le wmm. mm mMíM mm arreglaba la cama. Uzi, por su parte, gustaba pasar horr? enteras con el niño. Conversaba con él y le enseñaba ivrit Le regaló un cuaderno y un lápiz y le enseñó a escribir las primeras letras. Estas conversaciones y estas leccio. nes constituían para nosotros el más exquisito de. los deleites, pues era lo único que teníamos para romper la inactividad y el aburrimiento. No* divertíamos en debida forma. Ajmed no había salido nunca de su aldea y todo cuanto Uzi le contaba le resultaba nuevo y raro. No era nada fácil explicar a un niño así, que era cine, por ejemplo. Y Uzi trataba de hacerlo: —Ajmed, fíjate, aquí hoy un cuadro. Le mostraba una foto de jinetes en una revista ilustrada. Y ahora imagínate este cuadro sobre una tela blanca, un paño que cubre toda la pared. Los caballos se echan a correr y los jinet los azuzan con sus látigos. Mientras tanto tú oyes el ruido de sus herraduras y los gritos de sus jinetes. Esto es el cine. —¡Por Alá! —exclamaba Ajmed emocionado—. Pero si los caballos corren se saldrán del marco y la tela blanca se romperá y ya no quedaré, nada. La cosa nos hacía estallar de risa. Pero Uzi se armaba de paciencia y respondía: —No se salen porque los cuadros van pasando y uno sigue al otro. ¿Comprendes0 —¡Sí! —respondía Ajmed un tanto vacilante. Lo que Uzi jamás pudo des. cribirle fué el mar. —¿Ves el cielo? —trataba de explicarle—. Imagínale que todo ese celeste se e-> tiende a tus pies hasta lejoi,! muy lejos hasta el horizo,;- | te. Pero en lugar de cielo es | agua. A esto se le llama mar. ¡ Una sonrisa de incredulidad se dibujaba en el rostro de Ajmed. —¿Y cómo se concent' j tanta agua en un mismo lugar? —preguntó con algo d* descaro. —Así se creó, con el mun-