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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1973-06-01 · 6 (Junio, 1973) · p. Seite 16

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXXV (1973)
Issue
6 (Junio, 1973)
Date
1973-06-01
Page
Seite 16 (sequence 16)
Language
German
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16 JUNIO 1973 VOLVIENDO A CASA por Ruth SelLgman El mensaje telefónico fue claro: “Encontrémosnos a las 3 en la calle Dubnow, número 7. Viajaremos a Kfar Etzión juntos”. Calle Dubnow, número 7 es la sede del movimiento de kibutzim religiosos. El día era claro, pero se me cerraban los ojos. Me quedé en vela toda la noche, leyendo todo el material que pude encontrar acerca del Bloque Etzión y sus cuatro colonias sitiadas que —durante cinco largos meses, sostuvieron una operación que ayudó a salvar a Jerusalén— pero a un precio trágicamente alto. En Kfar Etzión había solamente nueve sobrevivientes, incluyendo seis heridos que habían sido evacuados previamente. Leí sobre la última hora de Kfar Etzión y no podía creer que luego que los colonos entregaron las armas, abrieron fuego contra ellos. Esta fue la razón del alto número de bajas. Primer establecimiento en los territorios Poseo otros datos acerca del kibutz que fue fundado en 1943, destruido en 1948 y vuelto a fundar en 1967. Fue la primera colonia civil, establecida en los territorios. Ahora su número se eleva a cuarenta. Supe que hay treinta y seis parejas, nueve de ellas americanas, amigos de mi sobrino y de su esposa. Tenía saludos para las dos parejas americanas, que acaban de ser padres. Esto no es algo inusitado en Kfar Etizón cuyo impresionante crecimiento vegetal ha producido ya 56 niños en menos de cinco años. De modo que pensé que no me faltaba información al dejar Tel Aviv, pero cuando le pregunté a Yoanan, el conductor bigotudo de nuestro auto, por qué se había integrado a Kfar Etzión, la respuesta me dejó totalmente sorprendida: “Mi padre fue asesinado allí”. Descubrí que Yoanan es uno de los veinte hijos de Kfar Etzión que están realizando hoy el sueño de veinticinco largos años, o sea volverá su hogar. El silencio que se produjo fue quebrado por la charla en los asientos de atrás del auto de 'fova y Judy, dos miembros americanas del kibutz que vinieron a Tel Aviv por el día a hacer algunas compras. Descubrí que Tova, que estaba en su segundo embarazo, llegó al kibutz hace dos años, cuando su primogénito contaba solamente con nueve semanas. Cuando le pregunté qué hacía en el kibutz, ella se puso a reir. “Soy la mujer orquesta. Me ponen allí donde hace falta una persona más”. Judy, que forma parte de unos 14 ó 15 solteros del kibutz, está encargada del control de la calidad en la fábrica de metales. Yohanan no es muy locuaz pero lo llevé a que contara algo de su vida. Durante la Guerra de los Seis Días, estuvo luchando en el Canal de Suez. Cuando la guerra terminó, se dirigió a Kfar Etzión inmediatamente. Volvió por su cuenta, silenciosamente, para ver el lugar donde había nacido, el lugar sobre el que tanto oyó hablar. Tres meses más tarde volvió con otros diez muchachos y una chica, por su cuenta, sin planificación, en forma espontánea, que hacía recordar a la época de poblaciones que establecían por la noche, y en secreto en Palestina. Yo comenté que, desde junio de 1967, cuando volvió a ser posible el acceso a los territorios, no esperó mucho para pedir permiso, para franquear los obstáculos burocráticos, conectados con el establecimiento de una nueva colonia. “Tres meses, una vida”, me contestó y me hizo callar. Fuerza en movimiento En el kibutz, me encontré con el secretario Hanan, un ex-estudiante de una ieshiva, que fue uno de los liberadores de Jerusalén, que formó parte de las primeras tropas que entraron a la Ciudad Vieja de Jerusalén, Por muchos —dentro y fuera del kibutz— es visto como la fuerza motriz de la idea de un restablecimiento, el idealista práctico que no aceptaría negativa alguna de parte de la autoridad burocrática, cuya actitud ante el restablecimiento de Kfar Etzión fue bastante tibia. Hay una ligazón entre todos los sobrevivientes, pero sobre todo entre los nacidos en el lugar, que, a través de los años, se mantuvieron en contatco, asistieron juntos a campamentos de verano, a campamentos de trabajo más tarde, a viajes, y a la conmemoración anual celebrada cada 14 de mayo recordando a los caídos, en el Monte Herzl. Los hijos e hijas de Kfar Etzión se reunieron tres semanas después de finalizada la Guerra de los Seis Días. Como Hanan describe el encuentro, “el tema de la agenda era simplemente qué hacer. Yo conocía a Kfar Etzión. Pero, si bien yo crecí allí, si bien llegué a los cuatro años y medio de edad, cuando volví encontré sólo un baldío, una región desolada y descuidada”. Fue enviado un cuestionario a .las cincuenta personas, hijos e hijas de Kfar Etzión, preguntándoles si tenían interés en volver, en formar una colonia colectiva. Hanan me dejó leer las respuestas, algunos diciendo que estaban dispuestos a volver, sin poner condiciones, sin preguntarse por la forma que habría de tomar la colonia. Otros indicaron el deseo de terminar sus estudios. Con todo, hubo también los que no estaban dispuestos a abandonar sus posiciones, familias y oportunidades profesionales. La guerra personal de Dorlt Dorit narra su historia personal. “Yo era una maestra, enamorada de mi profesión: enseñaba en una ciudad de fomento. Sabía que si venía a Kfar Etzión, debía abandonar la enseñanza, si no permanentemente, por lo menos por un largo período de tiempo. Luché conmigo misma”. Ella, como Hanan, sabía que debía volver, que el sueño que ambos soñaban no era meramente sentimental, sino parte integrante de sus vidas, una certeza inconciente que algún volverían a la tierra que es parte de su herencia y redención. Ahora, madre de dos ni¬ ños, casado, no había lugar para el arrepentimiento o la duda. Hanan, también es casado, padre de tres. Encontró a su esposa, Rajel, en el kibutz. Sus padres son sobrevivientes de Massuot Itzjan, uno de los otros establecimientos del bloque. Fueron tomados prisioneros, no asesinados como los miembros de Kfar Etzión. Después de liberados de un campo de prisioneros en Transjordania, ayudaron a fundar un nuevo Massuot Itzjan, en el sur de Israel. Allí creció Rajel “pero cuando fue reconstruido Kfar Etzión, debí volver. Mi madre enseñó a los primeros niños del kibutz. Nuestras raíces estaban en la zona. Y, agrega, “No había muchas chicas el primer año aquí”. Dificultades del primer año El primer año fue un año difícil. Como comenta Hanan: “Llegamos antes de que hubiesen las mínimas condiciones para instalarse. No estábamos realmente preparados. La nieve, por ejemplo, nos tomó de sorpresa. Nuestro generador fracasó. Con todo, después de un año teníamos cincuenta personas aquí —viviendo y trabajando. “Está convencido de que triunfaron porque “no esperamos que todo se arreglara. Asumimos el desafío. Fue la realidad que nos trajo al punto que hemos alcanzado, una colonia visible y floreciente". No hay dudas acerca del éxito logrado por el kibutz, tanto económica como socialmente. Los jóvenes —y pocos tienen más de treinta años— están cultivando claveles a título de experimento en invernaderos y criando una especie nueva de pavos, en minatura. Están fabricando candelas, desarrollando la industria metalúrgica, y administrando una escuela de campo a la que asistieron el año pasado más de diez mil estudiantes —de Israel y del exterior— durante cuatro días o una semana estudiando historia, arqueología, geografía, geología de la zona. La síntesis del pasado y del presento De noche, las luces de Alón Hashvut, el nuevo centro regional de la zona, se destacan ilumiando los campos. También hay un nuevo kibutz en los alrededores, Rosh Tzurim, La negativa del Gobierno para impedir el establecimiento en Londres de una oficina filial de Palestine Liberation Organisation (PLO), causó una tormenta de protestas en ambas ramas del Parlamento y en la Prensa. Israel también apremió al Gobierno Británico para retirar su consentimiento para la apertura de tal oficina. Los israelíes están convencidas que ésta —la única oficina que se ha abierto alguna vez en un país occidental— será utilizada para actos de terrorismo. Michael Fidler, miembro del Parlamento, presidente de la comisión de Diputados, escribió a la Secretaría del Parlamento y a la Secretaría del Exterior, destacando la naturaleza asesina del PLO y especialmente de su afiliada Frente Popular para la Liberación de Palestina, quienes asumieron responsabilidad en la masacre del Aeropuerto de Lod. Joseph Godber, Ministro de Estado en el Ministerio del Exterior, a cargo de los asuntos del Oriente Medio, informó al parlamentario Fidler que el Gobierno no tiene poder legal para rehusar el permiso para que la PLO abra una oficina en Gran Bretaña. Pero cualquier actividad que realice la oficina y construido en el lugar de una de las colonias destruidas, y poblado por la juventud de los movimientos kibutzianos religiosos. Una ieshiva y un campo militar son los otros vecinos judíos. Pero, de noche, a pesar de las luces, hay quietud y soledad Kfar Etzión está a veinte minutos de Jerusalén pero es un mundo diferente, un paisaje de rocas desnudas. Es un mundo, sin embargo, donde la historia parece resurgir, donde el pasado y el presente se reencuentran. Es un mundo donde es posible ver caminando a los patriarcas —Abraham, Isaac y Jacob. Es un mundo donde David apacentaba su rebaño, y los Maeabeos libraban sus guerras. Es un mundo donde se está haciendo todavía la historia. cualquier representativo de la PLO que esté fuera de la ley, llevará ciertamente a la acción apropiada que se tomará en contra de ellos. En una editorial, el Jewish Chronicle afirma que es dudoso que el terrorismo contra Israel se vea muy afectado en la práctica por el establecimiento en Londres de una oficina del PLO. Existen en el país cualquier número de oficinas de organizaciones extremistas y su existencia ciertamente no implica ningún asentimiento de lo que ellas representen o hacen. No está en contra de la ley si el PLO, tal como lo afirma, quiere poner el caso de los árabes palestinos ante el público británico. En todo caso, lo que está vulnerable frente a la crítica, según destaca el periódico, es que cuando el PLO se acercó al Ministerio del Exterior y al Ministerio del Interior, no se hizo ningún intento de descorazonar a la organización para establecerse en Londres. El periódico concluye que la libertad de expresión es un derecho humano básico en este país, pero que no implica la libertad de complotar o de preparar actos de terrorismo. El establecimiento de la oficina del PLO en Londres debe ser tratada como una materia que necesita de la mayor vigilancia. TORMENTA SOBRE EL CENTRO P.L.O.

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