Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XIX (1957)
- Issue
- 10 (Octubre, 1957)
- Date
- 1957-10-01
- Page
- Seite 12 (sequence 12)
- Language
- German
- Belongs to
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12 BOLETIN INFORMATIVO Octubre 1957 LA VOZ INFANTIL LA SUKA UNA LEYENDA POPULAR CUANDO Tzvi, el patrón, trajo las primeras tablas y tablones para la construcción de la suká, anunció nuestro vecino Moshé, perito en la materia, que ella sería con la ayuda del Se ñor, única en su género, ¡ur.a suká como no ha habido ot-a igual! Yo estaba deseoso de saber cómo se levantaría la suká con tan escasas tablas. Pedí a mi madre que me permitiera presenciar y observar la cons trucción. Hasta el mismo Moshé me concedió su permiso: y no sólo eso, sino que me asoció a su trabajo, instituyéndome su ayudante, es decir: estar a su lado, servirle y alcanzarle los objetos indispensables. Demás está decir que recibí el empleo con gran alegría; y en verdad, no fue poca la ayuda que presté a Moshé: le ayu dé a mover con los labios mientras daba de golpes al martillo, le ayudé yendo con él a casa a almorzar, le ayudé a reprender a los pequeños para que no molestasen en nuestro trabajo: pedía Moshé un pico, yo le alcanzaba un martillo; pedía un clavo yo le daba la tenaza. Otro, en su lugar, seguramente, va se hubiera enfurecido y hubiera tirado el martillo o la te ¿taza a la cabeza de sü ágil ayudante. Pero Moshé era bueno y noble como pocos hay en el mundo; nadie podía jactarse de haberlo visto enojado. Tan entregado estaba al trabajo de la construcción que quedé admirado un día al ver la suká terminada. ¡No cabe la menor duda que el cielo aportó su ayuda! — ¡Ven y te mostraré la suká que construimos! —dije a mi padre tomándolo de la manga y arrastrándolo hacia afuera Mi padre paseó su mirada por nuestra obra, la detuvo en Moshé y a través de una sonrisa le preguntó, señalándome: ¿Has aprovechado, por lo menos, en algo su ayuda? —¿Si la he aprovechado? ¡Es un ayudante único en su género! ¡Nadie ha visto otro igual! respondió Moshé y miró, de pa, so, con expresión de pena y sufrimiento el techo de la suká. ¡Si trajera el patrón las ramas que prometió, podríamos convertir a nuestra suká en algo único en su género, como no ha habido otra igual! Tzvi postergaba el envío de las ramas de un día para otro, hasta que el Todopoderoso se apiadó de nosotros y en vísperas de Jag Hasukot, trajo Tzvi un carro lleno de cañas y juncos, de esos que crecen en la otra orilla del río. Entonces, nos pusimos, yo y Moshé a techar la suká. Es decir, techar, techó Moshé y yo permanecía a su lado espantando las cabras que se habían precipitado sobre los juncos, como quien se precipita sobre un hallazgo. Yo no entiendo qué gusto encontraron las cabras en esas cañas verdes y amargas. La casa de Tzvi se encontraba descubierta y casi en la vía pública; las cabras nos acosaban hasta la muerte, sin que pudiéramos hallar escapatoria. No alcanzaba a espantar una cuando ya la otra vení; hago pues lo humanamente posible, echo a una, me enfrento con la otra y ellas... Como si nada, vienen y van. Me armé de un palo y me planté en guardia: —¡Fuera, cabras estúpidas! ¡Tontas! ¡Tonta! ¿Otra vez has vuelto? ¡Fuera! ¡Al diablo! ¡Fuera! Lo que no podía entender era cómo se habían enterado que teníamos juncos verdes. Seguramente se habrán pasado el aviso una a la otra; la noticia cundió como relámpago y entonces las cabras afluyeron hacia nosotros, en masa, y yo, solo, frente a todas, doy con el palo a derecha e izquierda con todas mis fuerzas, en una lucha vana e in¬ útil. Acabada la construcción de la suká, y puesto el enramado sobre el techo, quedaron las cabras en actitud interrogante, las cabezas hacia arriba rumiando idiotamente. Tomé mi venganza y les dije: —¿Por qué no coméis ahora las cañas, cabras estúpidas? Parece que entendieron mis palabras, una a una se fueron alejando en busca de otros lugares de pastoreo. Y nosotros nos pusimos a decorar y adornar el interior de la suká. Primeramente arrojamos sobre el piso arena rojiza, luego adornamos las paredes con toda clase de frazadas que tomamos en préstamo de nuestros tres vecinos. Cuando se acabaron las frazadas acudimos a las mantas y cuando tampoco ellas alcanzaron echamos mano de cualquier cesa: manteles, sábanas, pañuehs. Terminada la parte decorativa sacamos de la casa las mesas 1 y las sillas, los candelabros y las velas, las fuentes y los platos, ias cucharas, los tenedores, los cuchillos, y las tres mujeres, llegaron todas juntas a la suká para prender las velas y bendecir la santidad de la fiesta. Como música de violín me supo la melodía dei kidush de mi padre, esa dulce melodía que se vuelca en los oídos y ensancha el corazón. En aquel momento me vi como príncipe, mi suká era mi palacio, palacio fastuoso de reyes. Aquí bendeciremos mañana con el sheje-jeianu la más bella y aristocrática de to das las frutas, el cidro y, ¿quien habrá de igualárseme entonces? Después de la consagración reí vino, enjugamos nuestras manos y cortamos el pan. Las tres mujeres de la casa trajeron el buen pescado caliente y pimentoso que se anuncia desde lejos. Cada uno está sentado a su mesa rodeado de su familia y mu chas manos remojan el crujien te pan blanco en la salsa calien te de pescado, cuyo sabor es más dulce que el buen vino. Una brisa suave se filtra a través del escaso techado y las delgadas paredes: las velas llamean con destellos misteriosos y todos saborean con apetito la cena festiva; y se me ocurre entonces que nos es esta una suká, sino un amplio y hermoso palacio pleno de luz y todos nosotros sus moradores, hijos de reyes, que beben y comen y gozan de la magnificencia del mundo... ¡Felices vosotros, hijos de Isra el! —pienso en aquel momento— ¡Felices que lo habéis merecido! ¡Qué otro pueblo, fuera de Israel tuvo el privilegio de estarse sentado en una suká tan bella, totalmente cubierta de verde, su piso de arena rojiza, adornadas sus paredes con toda clase de bellas frazadas y servida la mesa con los más exquisitos manjares: pan blanco, pescado pi mentoso, sopa de fideos y carne de pollo que dentro de un... Y de pronto, ¡traj! El techo entero con sus olorosos juncos cayó encima de nuestras cabezas... Las velas se apagaron y en medio de la obscuridad y del susto, todos nosotros, junto con las mesas, los panes, la vajilla, el pescado pimentoso, caímos a tierra. En medio de la catástrofe, una criatura extraña con aspecto de cabra, forcejeaba por salir, sin éxito. La luna alumbraba por encima de nuestras cabezas, las estrellas titilaban en las alturas: la cabra logró ponerse en pie, asustada y temblorosa se nos quedó mirando con ojos de tonta, como un peque- ñuelo en falta. De pronto salió disparando por encima de nuestras cabezas, por encima de las mesas y de las sillas dadas vuelta: en su huida angustiosa percibimos su balido prolongado: Me-e-e! Las mujeres gritaban, los niños lloraban, la suká... un verdadero campo de batalla. — ¡Linda suká han levantado en honor de la fiesta! —nos dice Tzvi, el patrón y nos echa una mirada de reproche— una suká tan fuerte y firme que una sola cabra pudo echar abajo! —Lo cierto es que suká como ésta, ¡no ha visto nadie otra igual...! DIE ZUKUNFT DES ZIONISMUS (Fortsetzung von Seite 7) Der Staat macht keinen Unterschied zwischen dem Juden, der erst gestern hierherkam, und dem, der sein ganzes Leben hier gelebt hat... Meiner Meinung nach ist es auch nicht richtig, einen Unterschied zwischen jenen Juden im Ausland zu machen, die unsern Siedlern seit Jahrzehnten beim Aufbau des Staates behilflich sind, und solchen, die erst von neun Jahren damit begonnen haben oder auch erst im vorigen Jahr”. Und nun die Folgerung: Das juedische Volk in der ganzen Welt ist der wichtigste und dem Staat Israel ergebenste Freund, aber der Charakter des Staates wird von denen geformt werden, die an seinem Aufbau mitarbeiten und in ihm leben. Es ist unausbleiblich, dass die Juden Israels sich von denen in der Diaspora unterscheiden, und je mehr der Staat waechst und je unabhaengiger er wird, desto groesser wird dieser Unterschied werden. Es kommen jetzt einige Forderungen fuer die Zukunft und Einigkeit des juedischen Volkes: “Das juedische Bewusstsein der Jugend in Israel und im Ausland zu vertiefen; Ihre Verwurzelung mit der juedischen Vergangenheit und ihrem juedischen Erbe zu staerken; ihre Bindung und die Werte des messianischen Erloesungs-Gedankens zu intensivieren” . Das Gefuehl gemeinsamen Schicksals und der Zusammengehoerigkeit der Juden der ganzen Welt, aller Generationen und an allen Orten zu konsolidieren und vor allem die “juedische Erziehung fuer die juengere Generation in der Diaspora sicherzustellen; Engeren Kontakt zwischen den Juden im Ausland und denen in Israel herbeizufuehren und die juedische Jugend in Israel wie in der Diaspora fuer Pionierarbeit auszubilden, die die Inhalte des messianischen Gedankens in die Praxis umsetzt” . Als Nahum Goldmann die Rednertribuene bestieg um aus dem Stegreif zu antworten, sahen sich die Zuschauer im Geiste in die Zeiten jener Zionistenkongresse der dreissiger Jahre versetzt, in denen Weizmann, der grosse Vorgaenger Goldmanns, am Ende der Generaldebatte sich mit den fuehrenden Koepfen der Bewegung auseinandersetzte. Er beginnt seine Rede mit einer Huldigung der grossen zionistischen Fuehrerpersoenlichkeit Ben Gurions, um jedoch sofort danach zu bemerken dass grosse Maenner die Dinge manchmal zu einfach saehen. Die Dinge seien viel komplizierter. Und dann erinnert er daran, dass das Volk von Israel nicht aus eigenen Anstrengungen heraus seinen Staat konsolidieren koenpg weder wirtschaftlich^uuch politisch, noch kulturell. “Auf viele Jahre hinausfaehrt Go’idmann fort-wird Israel Partner aus der Diaspora brauchen und nicht nur Leute, Cafe spenden, wie Ben Gurion es definiert hat. Wenn wir die Juden in der Diaspora nur als Bringer von Geschenken ansehen, so werden sie nicht mehr lange schenken. Man schenkt eine Zeitlang, aber nicht eine unbegrenzte Zeit lang. Die Juden in der Diaspora leisten ihre Beitraege nicht nur aus philantropischen Motiven. Sie geben sie als einen Ausdruck ihres instinktiven Wunsches Partner beim Aufbau Israels zu sein, obwohl sie selbst noch nicht dorthin kommen, um sich anzusiedeln. Solange der Staat noch nicht konsolidiert ist, werden viele Juden ausserhalb seiner Grenzen weiterleben. Wenn nun ein Mann von einer so grossen moralischen Autoritaet wie Ben Gurion sich dahin aeussert, dass ein ausserhalb Israel lebender Jude nicht mehr als ein Helfer sein kann, dann ist das ein schwerer Schlag fuer alle Juden in der Diaspora. Vergessen wir doch nicht, dass ein grosser Teil des Inhalts des juedischen Lebens in der Welt in diesem Kontakt mit Israel ’ e. üitSer Inhalt bullte nicht geschmaelert werden. Meinungsverschiedenheiten, ueber diese Frage sind gefaehrlich. Sie koennen sich vertiefen, bis schliesslich eine Situation erreicht wird, in der es, wie es Jacob Klaztkin einmal prophezeit hat, eine normale Nation in Israel und einen Haufen von Zigeunern und Ueberresten von religioesen Juden in der uebrigen Welt gibt...” Natuerlich ist damit die Diskussion nicht abgeschlossen. Ben Gurion spricht von der hohen Warte des Geschichtsphilosophen mit dem Blick in die Zukunft. Nahum Goldmann ist der praktische Politiker, der die Schwierigkeiten seiner Stellung kennt und seine Mitarbeiter verteidigt. Beide erwaehnen nicht, dass die Definition des Zionismus als einer Nation auf dem Marsche noch keineswegs veraltet ist und dass das wahre Problem sagen wir einmal die Ordnung dieses Marsches ist. Wir alle wuenschen, dass nicht nur alte und verfolgte Juden nach Israel kommen und wissen, das besonders die Jugend sich den Ehrentitel des Zionisten durch persoenliche Teilnahme an dem Aufbauwerk erwerben muss. Es geht aber nicht nur um einen Ehrentite1r,i» , - -it . r. jynaiiiik aes Aufbaus in Israel, die frische Atmosphaere eines Landes in dem der Arbeiter nicht als Proletarier angesehen wird, sondern als Pionier, die Freiheit des Blicks und nicht zuletzt die dauernde Gefahr, sind die Elemente die fuer Jahr hunderte der juedischen Jugend gefehlt haben. Diese Erfahrung stellt eine Bereicherung der juedischen Jugend dar die heutzutage in der Galuth nur allzu oft nach neuen Werten im Judentum sucht, ohne sie zu finden. Das von Achad Haam geförderte geistige Zentrum in Israel hat sich verwirklicht. Heute wuerde Brandeis seine Kritik an dem Erziehungswesen und den Aufbaumethoden nicht mehr aufrechterhalten. Und die Konsolidierung die Nahum Goldmann erwaehnt, ist auf dem Marsche. Wann sie erreicht wird haengt nicht nur von den Geldmitteln und der politischen Hilfe der amerikanischen Juden ab. Er wird sich erweisen durch die Haltung der juedischen Jugend in der Galuth. Hoffen wir dass sie den erneuten Ruf Ben Gurions gehoert hat. JUAN AUFRICHTIG