Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXX (1968)
- Issue
- 10 (Octubre, 1968)
- Date
- 1968-10-01
- Page
- Seite 7 (sequence 9)
- Language
- German
- Belongs to
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OCTUBRE 1968 BOLETIN INFORMATIVO 7 EL GRAN MAGO En el 25? Aniversario de la muerle del Prof. Max Reinhardt E1 31 de octubre de 1943 murió en Nueva York, donde estaba exiliado, el Prof. Max Reinhardt, pocas semanas después de haber podido celebrar, el 9 de septiembre, su 709 cumpleaños. En aquella oportunidad, estando ya gravemente enfermo, el gran hombre de teatro se levantó una vez más de su lecho de enfermo para asistir, según su costumbre, a los servicios religiosos de Yom Kipur, orando y ayunando todo el día en una sinagoga de Nueva York. Esta sería su última salida. Franz Werfel llamó una vez a Reinhardt el “Salvador del teatro de habla alemana’’. Si se considera la enorme plenitud de sus creaciones escénicas, la duración de su influjo, el brillo que emanaba de sus realizaciones, entonces se le puede dar el rango real entre los directores de teatro y directores de escena de medio siglo. Cuando en 1901, después de haber actuado durante diez años bajo la dirección de Otto Brahm, tomó a su cargo, junto con algunos amigos, el Cabaret berlinés “Schall und Rauch” (que posteriormente fue el “Kleine Theater”) comenzó aquella carrera que debía llevar a las más altas cumbres del arte. Su nombre real era Goldmann y había nacido en 1873 en Badén bei Wien. Escogió el apellido Reinhardt, no para esconder su origen judío —siempre confesó orgullosamente pertenecer a su pueblo— sino como nombre artístico. El joven actor que alentaba en él se complacía en la representación naturalista de personas ancianas, pero su gran fantasía escénica sólo pudo imponerse a través de su actuación como director de escena. Cuando su genio se elevó después a la cumbre, debía iniciar una lucha contra el estancamiento por una parte y contra un naturalismo exagerado por otra. Comenzó con nuevos métodos, con iluminación adecuada a lo representado, con plásticos decorados, con masas populares increíblemente vivaces, con el escenario giratorio introducido por él, con una nunca antes vista magnificencia en la combinación de colores, con siempre nuevas, geniales y efectivas innovaciones escénicas. Ya en el año 1904 tomó Reinhardt a su cargo el más espacioso “Neue Theater am Schiffbauerdamm”, para luego después, cuando Brahm se trasladó del “Deutsche Theater” al “Lessingtheater”, tomar a su cargo el antiguo y afamado centro artístico en la Schumannstrasse (hoy Max Reinhardtstrasse), que había nacido a comienzos de la década del 1880 y que existe aún hoy, incólume. Y ahí vivió el mundo un suceso artístico de primer orden: “El Sueño de una Noche de Verano” de Shakespeare recibió una escenificación que semejaba al Renacimiento. Nunca antes había aparecido tan fabuloso un bosque a la luz de la luna. Todo el mundo de los clásicos fue liberado de todo agregado en la década hasta 1914, y fueron restauradas en su valor puramente humano y permanentemente válido. Agregó a su casa los más íntimos “Kammerspiele”, y en ellos, donde se interpretó a Strindberg y Schnitzler, Wedekind y Stucken, acercó tanto los hechos escénicos al espectador, que éste era capaz de percibir las más delicadas emociones del alma. En aquellos tiempos la fama de Reinhardt colmó todo el mundo teatral, y tomó a su cargo el “Volksbuehne” durante los años de la guerra, agregándolo a sus anteriores actividades. LA EPOCA DE ORO DEL TEATRO ALEMAN Durante la Guerra Mundial lo mandaron a los países escandinavos’ neutrales, para que allí trabajaran él y su afa- GRATIS A i i Venga a nuesiro' Baile el 26 de Octubre Ihr Treffpunkt in Santiago R estaurant BELLEVUE Hnerfanos 886, Ecke Estado — Tel. 395432 im 12. Stock des Astor-Gebaeude. mado conjunto a favor de la cultura alemana. Y después vino la época de postguerra con nuevas y gigantescas tareas: ya antes había organizado grandiosas y gigantescas escenas de masas en “Edipo Rey”, en la “Orestíada” y en “Milagro”, e hizo transformar el viejo “Circo Schumann” en un “Grosses Schauspielhaus”. Pero esta experiencia fracasó. En el “Theater der Fuenftausend” no se pudo desarrollar el drama. Decepcionado, el maestro se alejó de Berlín para ir a Viena. En el “Theater in der Josephstadt”, un centro artístico ideal, realizó durante varios años grandes planes. Y luego, en contraste con su fracasado experimento, se construyó el intimo “Theater der 500” en el Kurfuers’tendamm de Berlín, para montar allí las obras de la sociedad moderna en escenificaciones magistrales. Sin embargo, el “Deutsche Theater” siguió siendo su centro artístico preferido, al cual siempre volvía, aunque sólo como Director de Escena invitado, a medida que se acercaba el año 1933. Pero paralelamente funcionaban los “Festivales de Salzburgo” fundados por él, que alcanzaron fama mundial, los cuales dirigió desde el vecino palacio Leopoldskron durante todo el tiempo en que esto fue posible en Austria. Allí llevó al más grande éxito la obra “Jedermann”. Los éxitos de Reinhardt no se pueden separar de los grandes artistas que él descubrió o atrajo a sí, de su gran creador de escenarios, el Profesor Ernst. Stern. Gertrud Eysoldt y Lucy Hoeflich, Moissi, Kayssler, Wegener, para nombrar sólo unos pocos, encontraron bajo su dirección las más completas posibilidades de expresión para sus grandes aptitudes. Albert Bassermañn, famoso ya bajo la dirección de Brahm, vio cumplido su sueño de interpretar con él durante varios años a los clásicos. Y ¿qué habría sido del más tarde tan desagradecido Werner Krauss si el genio de Reinhardt no lo hubiera descubierto y ayudado? En 1938 emigró de la Euro- ’ pa perdida para él con su segunda esposa, la maravillosa Helene Thimig, a los EE.UU. Allá escenificó el film “Sueño de una Noche de Verano” y algunos otros planes encontraron su realización parcial. Sin embargo, el verdadero trabajo de su vida lo había dejado en su antiguo hogar, que le debe infinitamente tanto. Quizás no exista nunca más nuevamente alguien como él. Julius Bab, su gran biógrafo, le dedicó hace ya 25 años, los siguientes versos de despedida: “El mago levantó la varita. Un arco iris se levantó resplandeciente del suelo húmedo, un coro de figuras brillantes pareció elevarse de este torpe mundo. Una tormenta ha destruido este mundo; el mago que extrae figuras de la nada se ha ido. Sólo permanece, agradeciendo, la obra magnífica y llena de colorido que él creó”. CURT WILK Traducido por Corma Rosenfeld ARTE, LITERATURA FESTIVAL LIRICO 1968 *Si bien en el número anterior habíamos comentado que la Temporada Lírica 1968 se caracterizaba por la interpretación de obras del gran repertorio, relativamente desconocidas en Chile, ello no vale para las dos óperas con las que concluyó la temporada, pues tanto “Aída” como “Madame Butterfly” constituyen parte obligada de toda temporada lírica, realizada en el país desde hace muchos años. Es por ello aún más difícil presentar algo fuera de lo común y el haberlo logrado es una distinción más de los maestros Capobianco y Guadagno. AIDA Con un reparto estelar, decorados hermosos, una orquesta entusiasta y un juego escénico novedoso y atractivo se conjugaron todos los elementos para hacer de “Aída” una de las raras grandes noches de “gran ópera”. El papel" de “Aída“ fue interpretada por Ellinor Ross que ya conocíamos como “Lady Macbeth”, haciendo gala de extraordinarias condiciones vocales e histriónicas. Como “Amneris” actuó Marta Rose. Si bien aparecía un poco cansada en el primer acto logró superarse en los actos siguientes para llegar a una interpretación sobresaliente en su gran escena del acto tercero en la que dominaba su contralto cálido y vigoroso. Entre los hombres sobresalía Sheril Milnes (Amonasro) quien supo dar al desafortunado rey etíope todo el calor humano y todo el brillo vocal que este difícil papel exige. Jorge Algorta (Gran Sacerdote) como siempre el artista serio, dedicado y de grandes condiciones. Intencionadamente hemos dejado para el último al tenor Bruno Prevedi (Radames), quien debutó en “Aída”, conquistando desde el primer momento al público por su extraordinario registro, hermoso timbre de voz y fuerza vocal. Muy bien se desempeñaron en los papeles secundarios una serie de cantantes nacionales, elementos de la Escuela de Arte Lírico Municipal, cuya labor es digna del mayor encomio, habiendo formado ya elementos de gran valía para la ópera nacional. Tanto el coro como la orquesta se desempeñaron a conciencia bajo la batuta eficiente del maestro Guadagno, quien obtuvo una concertación digna de todo elogio. El hermoso juego escénico; decorados, trajes e iluminación estaban a cargo del director de escena Tito Capobianco, el que nuevamente demostró sus extraordinarias cualidades de Regisseur. MADAME BUTTERFLY Concluyó la Temporada 1968 con “Madame Butterfly” de Puccini en la que volvimos a escuchar al tenor Prevedi, confirmando la opinión que en ocasión de la presentación de “Aída” nos habíamos formado. Como “Madame Butterfly” se presentó Raina Kabaivanska, destacando no sólo sus grandes condiciones vocales sino a la vez su cultura musical y escénica. Correcto el desempe¬ ño de Carlos Haiquel como Cónsul y digno de elogio —como siempre— la interpretación del papel del Bonzo por Jorge Algorta. La orquesta y coros bajo la dirección del maestro Guadagno se desempeñaron correctamente y el juego escénico, realizado por hermosos decorados de Guillermo Nú¬ ñez fue dirigido con la habilidad acostumbrada por el director Tito Capobianco. HE. LOS JO» SE DIVIERTEN EIU IA DISCOTECA COLERICA el 26 de Octubre Fábrica de Pasteles "LA ALEMANA" BILBAO 910 Wie immer die beliebten Spezialitaeten, iB. Kranzkuchen, feine Gebaecke, Torten, etc. in reichhaltiger Auswahl.