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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1968-06-01 · 6 (Junio, 1968) · p. [Seite]

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXX (1968)
Issue
6 (Junio, 1968)
Date
1968-06-01
Page
[Seite] (sequence 5)
Language
German
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JUNIO 1968 BOLETIN INFORMATIVO KURT R. GR DSS MANN: Tareas Monumentales - Insuficientes Intentos de Solución Cuando el 30 de ábril, el aún atrayente Gobernador de Nueva York, Nelson A. Rockefeller, se presentó en Albany, capital del Estado de Nueva York, ante los micrófonos y ante numerosos representantes de la prensa, todos sabían que ya había conseguido ser el candidato oficial a la Presidencia por el Partido Republicano. Detrás de él estaban sentados sus más íntimos e importantes amigos políticos, los cuales siempre lo habían presionado para ir a una elección por su partido. Fueron decisivos para el cambio de opinión de Rockefeller, los resultados del viaje de información del Senador Thurston Morton de Kentucky y del antiguo diputado William Miller, el cual en 1964 se presentó como candidato a la Vicepresidencia con Barry Goldwater. Miller era tenido por tan reaccionario y enemigo de Rockefeller, que su aceptación en su círculo íntimo despierta justificadas preguntas. En todo caso, el resultado de la investigación a través del país demostró que Nixon no posee de ninguna manera, como lo sostiene el Newsweek, la mayoría de los delegados .del P.R. de parte suya y qué Rockefeller tendría una buena oportunidad de ser candidato del partido, a pesar de sus decepcionantes experiencias de 1964 en San Francisco. La declaración de Rockefeller reforzó y confirmó este análisis. El ponerle a las personalidades políticas las etiquetas de “liberales”, “conservadores” o cualquier otra no puede efectuarse ya en los tiempos actuales. El país enfrenta problemas tan extraordinarios, que hasta ahora trató de solucionar con medios insuficientes, que la filosofía política de Rockefeller es hacer el intento de devolver al país la confianza en sus instituciones, de mantenerlo libre. Rockefeller había hablado hace poco, por ejemplo, sobre los candentes problemas por resolver en las ciudades, para cuya solución y cumplimiento se necesitarían inmediatamente 150 mil millones de dólares. Su principal rival, Richard Nixon, consideró este discurso como utópico, y dio a entender que, según la antigua doctrina republicana, el ahorro es necesario para restablecer el equilibrio de la economía hogareña. En su última conferencia de prensa, Rockefeller volvió a ese plan, el cual no sólo defendió sino que lo proyectó como uno de los puntos más importantes de su programa. LAS POSIBILIDADES EN LA BATALLA ELECTORAL Rockefeller se lanza ahora a la batalla electoral, ya que no hay posibilidad de presentar su nombre en alguna de las elecciones primarias. En la misma situación se encuentra Hubert Horatio Humphrey, que proclamó su candidatura últimamente. La diferencia entre la candidatura de Rockefeller y la de Humphrey, es naturalmente considerable. A Humphrey no le faltará el dinero para la campaña, al igual que a Rockefeller, pues una serie de millonarios de Wall Street ayudarán al Vicepresidente. Mientras que Rockefeller puede desarrollar su propia política y su propia filosofía en la campaña electoral, por estar libre de cualquier responsabilidad sobre los últimos cuatro años, Humphrey descansa, como lo expresó, en la política de Kennedy-Johnson-Humphrey, -sus éxitos o sus fracasos. Mientras que Rockefeller no es responsable ni del comienzo de la desagradable guerra de Vietnam ni de su ampliación, y se pronuncia ya ahora por un fin rápido y honorable de esta guerra bajo la consulta del Frente de Liberación Nacional en un gobierno de coalición, Humphrey tuvo que reconocer que él había aprobado el bombardeo de Vietnam del Norte más allá del paralelo 17. La dificultad de Humphrey será lograr distanciarse de la política de Johnson, sin perturbar las relaciones personales entre ambos. Rockefeller, en tanto, es totalmente libre e independiente en cuanto a este problema. Ya no es ninguna proeza ser contado entre las palomas que han hecho su nido en las vigas del Departamento de Estado. Pero la fuerza de Rockefeller frente a Humphrey consiste en que, como uno de los hombres más ricos del país, tiene sensibilidad y comprensión para las imprescindibles y necesarias tareas que hay que realizar. Desea unir a la nación, y eso desea Humphrey. Esto puede descartarse como un lugar común, pero es decisivo el cómo se logra esta unidad. Las próximas semanas traerán, pues, vivos debates en la carrera hacia la Casa Blanca. LAS ELECCIONES PRIMARIAS Humphrey tiene la historia en su contra, pues desde Martin van Burén en 1836, ningún Vicepresidente logró conquistar la Casa Blanca en una campaña electoral. Es cierto que la posición del Vicepresidente ha tomado mayor importancia desde los días de Eisenhower, que su responsabilidad es mayor, que su relación con el pueblo es más intensiva gracias a la televisión. Pero, no obstante, Humphrey aún no tiene la candidatura en su bolsillo. Los resultados de las elecciones preliminares serán decisivos, pues en ellas su nombre sólo figuraría como matriculado. No hay ninguna duda de que Humphrey, el “guerrero feliz” como se le llama, es apoyado por una parte de las directivas de los sindicatos (Meaney), por los políticos del Sur, por el mundo de los negocios, por una gran parte de los senadores y de la Cámsra de los Representantes, sin mencionar las minorías, como los polacos, húngaros, sin olvidar los judíos, los cuales están nuevamente preocupados por Israel a causa de las últimas catilinarias de Nasser. Pero también es cierto que Humphrey se ha alejado de sus antiguos amigos liberales, y en oposición a Kennedy y McCarthy, la juventud no ve en él al hombre capaz de resolver los inmensos problemas de la nación con los medios adecuados. LA RENUNCIA DE GOLDBERG Mientras que la lucha por la Casa Blanca se torna cada día más complicada y frenética, en el escenario político del país se producen hechos que no pueden ser pasados por alto. Arthur Goldberg, quien ha representado a los Estados Unidos durante tres años ante las Naciones Unidas, ha abandonado su cargo bajo circunstancias que llevaron a una profunda discusión. Cuando Arthur Goldberg fue designado por Lyndon B. Johnson hace tres años para ser el sucesor de Adlai E. Stevenson, era él uno de los nueve jueces de la Corte Federal Suprema, un cargo vitalicio, y todo jurista con algunas aptitudes sueña con sentarse en una de las nueve sillas disponibles. Goldberg dejó su cargo, obedeció el llamado de su Presidente, por su sentido del deber y su patriotismo. A los tres años renunció. Noble como es, niega estar decepcionado, tener diferencias con el Presidente o que sus relaciones personales con él se hayan enfriado. Pero quien revise el texto de la conferencia de prensa en que Johnson dio a conocer que Arthur Goldberg había obedecido a su llamado y lee la casi fría carta de despedida que el Presidente escribió a Goldberg, llegará a la conclusión de que la caritativa versión de Goldberg sobre su alejamiento es un acto de generosidad hacia Johnson, el cual no ha corres pondido aún a este acto. Nadie ha hecho tanto como Goldberg para conseguir una solución pacífica al conflicto de Vietnam. Pero, si bien Johnson alabó tantas veces la habilidad de Goldberg en el arte de la discusión, eligió a otros dos hombres para conferenciar, llegado el momento, con Hanoi. En los interminables debates sobre el conflicto del Medio Oriente, Arthur Goldberg, a pesar de sus públicas simpatías, cumplió la política de su Gobierno no sólo en la letra sino también en el espíritu. Quien haya presenciado esos debates, habrá tenido que admirarse con frecuencia de la paciencia de Goldberg, pues los delegados árabes no se detenían ante ofensas que muchas veces eran de naturaleza antisemita. Incluso cuando Goldberg se vio obligado a defender algo que, como en el caso del buque Pueblo, de acuerdo con las informaciones existentes ahora, no valía la pena defender, lo hizo con aquel natural sentido del cumplimiento del deber que le es propio. Ahora que Goldberg, al abandonar las Naciones Unidas porque puede servir mejor a la paz como un particular, el Presidente ha repetido aquella triste actuación que ya presenciamos al retirarse Gardner, el Ministro de Salud y Cultura, quien cometió el “delito” de dar a los problemas sociales del país prioridad sobre las aventuras militares. El intercambio de cartas fue frío, como en el caso de Goldberg, y demostró que Johnson soporta con mucha dificultad la crítica de sus más estrechos colaboradores. LA MARCHA DE LOS POBRES La marcha de los Pobres hacia Washington, que el asesinado Martin Luther King había planeado ya para abril, puede demostrar en qué medida los problemas sociales ocupan el primer plano y con qué exactitud ven Rockefeller y Gardner la relación entre la inmensidad de los problemas y los insuficientes medios para solucionarlos. Esta marcha comenzó con una vanguardia de 150 líderes negros, portorriqueños, mexicanos, etc., los cuales pasaron por los diversos ministerios para presentar sus peticiones. En las próximas semanas llegarán más y más pobres a Washington, se levantará una ciudad de carpas y algunos miles de estos pobres desean quedarse allí hasta que el Congreso convierta en leyes las medidas necesarias para terminar con la cesantía permanente desde hace varios años, con la desnutrición de millones de norteamericanos y para garantizar un salario mínimo. Todo indica que en el actual Congreso hay pocas posibilidades de cumplir con los justificados deseos de los pobres — y por eso todos ven con cierta preocupación la aglomeración de cientos de miles de personas en Washington. 30 años INDUSTRIA MADERERA FERNANDO MATER S.A. FABRICA DE MUEBLES INSTALACIONES OFICINA LOCAL COMERCIAL GENERAL VEtASQUEZ 1280 FONOS 95872 98575 STG0.

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