Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXIX (1967)
- Issue
- 9 (Septiembre, 1967)
- Date
- 1967-09-01
- Page
- Seite 23 (sequence 23)
- Language
- German
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SEPTIEMBRE 1967 BOLETIN INFORMATIVO 21 SHMUEL IOSEF AGNON * EL CORAZON CONMIGO A Sulamita, la más hermosa de las niñas, quise entonar un canto, pues la amo a ella entre todas las del pueblo. Se avecina su cumpleaños y me dije: Le compondré un canto y lo engarzaré con rimas, como hacen los vates. Fui a las Rimas y les rogué: Oídme, por íavor, que compongo un canto para Sulamita, la más hermosa. Y vine a que me prestéis consonancias, porque es un canto para su cumpleaños. Las Rimas me contestaron: Bueno es lo que te propones. Con todo, tráenos vocablos y te daremos consonancias, tantas como tu alma apetece. Y podrás realizar lo que deseas. Fui a las Palabras y les dije: Deseo componer un canto para Sulamita y acudí a las Rimas a que ellas me prestasen consonancias. Más me dijeron las Rimas: ve a traernos vocablos, que te daremos consonancias. Vengo entonces a vosotras, oh Palabras: prestadme vocablos para el canto a Sula- Publicamos en la presente edición tres cuentos del laureado escritor Shmuel Iosef Agnon, el que recibiera hace ahora un año, junto con Nelly Sachs, el Premio Nobel de Literatura. Estos tres cuentos, aparecidos igual que la presente biografía en la revista Israel y América Latina demuestran claramente el singular estilo del escritor y las profundas raíces que tiene su arte en nuestra fe y nuestra historia. Por eso no hemos vacilado en incluir aquí también el cuento de Pesaj, que si bien no corresponde precisamente ¡a esta época del año judío, es característico de una de las facetas más sobresalientes del estilo de su autor y cuyo valor literario lo eleva muy por encima de cualesquiera “literatura de circunstancias”. La Academia Real de Letras de Suecia otorgó el premio a Shai Agnón “por su hondo arte narrativo con motivos de. la vida del pueblo judío”. Nelly Sachs fue galardonada por “sus sobresalientes obras líricas y dramáticas que interpretan con emocionante fuerza el destino de Israel”. La Academia calificó a Agnón de “el más eminente escritor de las letras hebreas mita en el día de su cumpleaños. Escucharon las palabras y adujeron: Bien te aconsejaron las Rimas. Pues sin palabras no hay nada, que el comienzo de todo es el Verbo y si faltare el Verbo, se arrasaría todo, Pero ve a la Cabeza. Acaso te facilite una idea y nosotras te daremos vocablos, con los que irás a las Rimas y te darán consonancias. Y unirás las palabras con las rimas. Y harás tu canto para esa Sulamita el día de su cumplea¬ ños. Me presenté ante la Cabeza y se lo conté todo. Y no quiso marchar conmigo. Alegó que no es decoroso para persona alguna entonar cantos. Es especial, ahora. Sin embargo no me aparté de su lado, Rogué hasta el ridículo, hasta que accedió a ir conmigo a una de las Ideas, para que ésta me acompañe cuando vuelva a las Palabras y a las Rimas y emprendiese la composición del canto para Sulamita. modernas que gradualmente penetró la barrera lingüística ... ”. Agnón es el primer escritor hebreo en ser galardonado con esta alta distinción en el ámbito de la literatura y el primer israelí que recibe el premio Nobel. Shmuel Iosef Agnón, hijo de Shalom Czaczkesz, nació en Buczacz, Galitzia, el 17 de julio de 1888. Recibió una educación judía tradicional y prácticamente comenzó a escribir en la niñez. Su primera obra —un poema en hebreo intitulado “Un pequeño héroe”— fue publicada cuando tenía poco más de quince años. A los 18 años se trasladó a Lvov para colaborar en un periódico hebreo, y en 1908 llegó a Viena camino de Palestina. Por un tiempo vivió en Jaffa. Firmó su primer cuento corto, “Agunot”, con el pseudónimo de Agnón. En 1910 se trasladó a Jerusalén donde continuó escribiendo y realizó una labor de investigación en la Biblioteca Nacional. En 1913 se dirigió a Berlín para estudiar y preparar material de investigación. Por aquel entonces sus cuentos cortos fueron publicados por primera vez en forma de libro, y fue en la capital de Alemania donde conoció a Martín Buber y comenzó a colaborar con el eminente filósofo en la colección de cuentos jasídicos. En 1919 contrajo enlace con Ester Marx a la que conoció en Berlín, y con la que tuvo una hija y un hijo. En 1924 regresó a Jerusalén y poco después realizó una gira por las comunidades judías de Polonia y Galitzia. Las experiencias recogidas durante ese viaje forman la base de su novela “Huésped por una noche” Fuimos a la Idea. La vimos rodeada de sabios y de ancianos. Le dije: Se avecina el cumpleaños de Sulamita y quiero obsequiarle un canto. Las Rimas y las Palabras me mandaron a la Cabeza para que me sea vocero delante tuyo, cuando viniese a hacer el canto, y me acompañares a las Palabras y las Rimas. Levántate entonces mi buena Idea; y ven conmigo. Respondió la Idea y me dijo: ¿Esperas, acaso, que deje mi lugar junto a los ancianos y a los sabios, para revolotear entre las Palabras y las Rimas? No quiso la Idea seguirme a pedir vocablos y AGNON1 publicado en 1932. En 1951 visitó Noruega y Suecia. Agnón escribió sólo tres novelas: “El dosel matrimonial”, publicada en 1930, una historia picaresca de la Galitzia del siglo XVIII; y la mencionada obra “Huésped por una noche” y "Sólo ayer”, historia de los primeros pioneros de Israel. Sus numerosos cuentos se desarrollan en Galitzia, su comarca natal, y en Polonia, Lituania, Alemania e Israel. Sus obras completas de carácter literario fueron publicadas por la Casa Editorial Schoken de Tel Aviv. Escribió, además, “Libros, Escritores y Cuentos” y “Días de temor reverencial”, leyendas y comentarios sobre las fiestas judías más solemnes. En 1936 fue honrado con el título de doctor honoris causa por el Seminario Teológico Judío; en 1935 y 1951 fue galardonado con el Premio Bialik de la Municipalidad de Tel Aviv, y en 1950 y 1958 le fue adjudicado el Premio Israel. En 1963 le fue otorgado el Premio Irving y Bertha Neuman del Instituto de Estudios Hebraicos de la Universidad de Nueva York y en 1962 fue honrado con las llaves de Jerusalén. Las obras de Agnón fueron traducidas a diecisiete idiomas, y el año pasado salió a luz una selección de sus cuentos cortos en sueco bajo el título “I avets Mitt” (En Alta Mar). Entre los que enviaron felicitaciones a Agnón figura el escritor español José María Pemán, frecuentemente considerado como candidato al Premio Nobel, quien en una conversación telefónica de Cádiz expresó su satisfacción de que el país divino (Israel), al que visitó hace poco, haya sido galardonado por la Academia Sueca. consonancias para el canto que quiero presentar a la hermosa Sulamita, la niña a quien amo. Me alejé de la Idea muy afligido, porque quería componer un canto a Sulamita el día de su cumpleaños. No me acompañó la Idea a las Palabras ni a las Rimas, ni me ayudó a componer el canto. Encontróme el Corazón y vio que estaba triste. Me preguntó: ¿Por qué tu pena? Le conté que fui a las Rimas, que ellas me mandaron a las Palabras, que las Palabras me remitieron a la Idea, pero que la Idea rehusó a venir conmigo. Yo deseaba ciertamente componer un canto para Sulamita, la más hermosa, el día de su cumplea¬ ños. Y ahora, ¿cómo lo haré y cómo me presentaré ante las Palabras y las Rimas, si no tengo Idea? Se apiadó el Corazón y dijo: yo animaré tu boca y compondrás el canto para Sulamita, la más hermosa de las niñas, pues yo la amo y tus versos me deleitan. Y así, hablando conmigo, me tocó la boca. Y entoné un canto a la hermosura Sulamita, en el día de su cumpleaños, un canto distinto de los que canté hasta entonces con ideas, con palabras y rimas. Porque mi corazón estaba conmigo y con mi boca. (Obras completas, tomo II.) Extraído del Boletín del Centro P. E. N. en Israel, N? 8, Enero 1965. Traducción de Bar-Kojba Málaj. Revisada por Natán Gorelik. (Israel y América Latina). LA MONEDA Un hombre muy pobre que volvía de la Sinagoga, donde había celebrado el advenimiento del Sábado, vió de pronto una moneda en el camino. El pobre se dijo entonces: —Buena me ha jugado el azar, pues ¿qué puedo hacer si hoy es Sábado y no debió tomarla? De haberla encontrado antes de oscurecer, habría podido comprar con ella unas cuantas pasas de uva y vino para la Santificación, o comprar pan de trigo, o cualquier otra cosa para celebrar ,el Sábado. Fue a su casa y recibió el Sábado sin vino y sin pan de trigo y sin cosa alguna placentera, y lo santificó con un pedazo de pan negro. Por la mañana, cuando iba a la Sinagoga, se dijo aquel pobre: —Iré y la contemplaré. Si no la vio y no la levantó alguno que no observa el Sábado, la hallaré en su sitio. Al llegar allí vio que no era una moneda de cobre, sino de plata. Se dijo entonces: —Doble suerte la mía; pensaba encontrar un cobre y encontré una real moneda. El señor, loado sea, me somete a una gran prueba— y enderezó sus pasos hacia la Sinagoga. Después de la oración, díjose el pobre: —Ahora, ya no la encontraré. Muchos habrán pasado junto a ella, y muchos la habrán visto. ¿Acaso es posible qué no la advirtiesen y la tomaran? De todos modos, iré hacia allí: si no la recogieron, veré si en verdad es de plata, y si la recogieron, me libraré de ideas prohibidas y no pensaré más en ella. Llegó y la vio en el mismo lugar, tal como estaba en la víspera, tal como estaba por la mañana. Sólo que la moneda de la víspera era de cobre, y la de la ma¬ ñana era de plata; y he aquí que ésta ahora de oro. —Si no es cosa de magia, es obra del sol, ya que el sol del mediodía se refleja en ella y la hese parecer de oro. Y si no es de oro es de plata, con toda seguridad. Y di jóse el pobre para sí: —¡Cuámtas cosas podrían comprarse con esta moneda! No tengo más que levantarla, y de inmediato estarían en mis manos todos los placeres del mundo: pan blanco, y un poco de vino y arenque y otras cosas buenas con las que se puede regalar el Sábado y el cuerpo... salvando las distancias. Lo consideró el pobre una vez y otra vez, pero estaba lleno de reverencia sabática y volvió a su casa con las manos vacías. A la hora de minjá, la segunda oración, no fue a ver la moneda. —Quien sabe si podré resistir a la tentación. Pude vencerla el Sábado, cuando todo estaba cerrado, pero en minjá, tal vez no; dentro de una hora abrirán los negocios, y aromas de comidas y bebidas vendrán de ellos a mis narices; temo no poder contenerme. Pero la tentación es a veces más fuerte que el hombre. El intenta vencerla, pero ella lo envuelve, diciéndole: —¿Acaso digo que la tomes en tus manos? Se la empuja suavemente con el pie, se la aparta hacia un lado, o se le coloca una piedra encima, no sea que venga alguno y la recoja. Cuando terminó la oración de minjá, acudió de nuevo al lugar; mirar no es pecado. Era aquella la hora del crepúsculo. El sol estaba en su ocaso y desprendía chispas de oro. Apenas.llegó el pobre junto a la moneda, la encontró en su sitio, pero no era una, eran muchas monedas. Tal vez no fuesen muchas, sino aquella única que se proyectaba alrededor, como sucede con una moneda que cae entre desperdicios y éstos resplandecen gracias a ella. Sea como fuere, aquella moneda era de oro. Si se inclinara y la tomase podría mantenerse con ella dos, tres semanas. ¿Acaso son tantas las necesidades del pobre? Con una moneda de oro puedes hacerlo subsistir varias semanas. Di jóse el pobre: —Bueno es que en mi casa no haya con que preparar la tercera comida, y libre de ella, pueda pararme aquí y contemplar la forma de una moneda. Es tonto el que ha dejado aquí su dinero (Pasa a la Pág. 23) SHMUEL IOSEF