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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1967-06-01 · 6 (Junio, 1967) · p. [Seite]

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXIX (1967)
Issue
6 (Junio, 1967)
Date
1967-06-01
Page
[Seite] (sequence 1)
Language
German
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BOLETIN INFORMATIVO SOCIEDAD CULTURAL ISRAELITA ' B ' N E ) I S R O E L - D«a PORTE PAGADO TARIFA REDUCIDA Inscripción 283 PUBLICACIONES PERIODICAS REOACCION: S.C.Í. B'NE ymOB. AV. AORTU3AI tw CAttUA UU StMMO CMHf AÑO XXIX N<? 6 BOLETIN INFORMATIVO JUNIO 1967 EN LA HORA DEL TRIUNFO Se repitió el milagro bíblico de la victoria... Esta página refleja tres rostros. El primero se lo dimos en los tensos momentos de espera. Un cerco mortal se cerraba inexorablemente en torno a Israel. El implacable enemigo proclamaba su determinación a completar el exterminio de nuestro pueblo. Una mitad del mundo lo estimulaba a emprender la tarea asesina. La otra mitad, atendiendo su diario quehacer, permanecía impasible. Fue entonces que íbamos a decir que no todo estaba perdido, que los tiempos habían cambiado desde Auschwitz y Treblinka, que había un pueblo judío decidido a defender su derecho a su vida, su patria, su libertad. Mas, llegó la madrugada del 5 de junio de 1967. El enemigo creyó llegada la hora para su guerra “santa” genocida. Y las fronteras y ciudades conocieron el rugir de los cañones y el estruendo de las bombas. Fue entonces, pasando de la tensión enervante de la espera a la tensión mortal del combate, que Íbamos a decir que ia fortaleza de Israel no caería. Que había una dirección eficiente. Que había un pueblo consciente del dramático momento que vivía. Que imperaba un sentimiento de solidaridad que llegaba a la disposición absoluta a cualquier sacrificio. Que los pertrechos, si bien distaban de igualar la aplastante superioridad material de los incontables enemigos, parecían suficientes y adecuados a las necesidades. Y que gracias al empleo inteligente y coordinado de todos esos factores, Israel podía y más que eso, debia triunfar. Pero nuevamente fuimos arrollados por la ya vertiginosa rapidez db los acontecimientos. Se repitió el milagro bíblico de la victoria de David sobre Goliat. A la vista de un mundo incrédulo, se logró un triunfo sin precedentes no sólo en la historia de los conflictos armados, sino en la historia de la lucha del espíritu contra la materia, del bien contra el mal, de la vida contra la muerte. Hace casi dos milenios que los judíos, representando el espíritu, perdieron el Templo, a manos de los romanos, encarnación del materialismo de una tara y civilización ajenas. Durante casi dos milenios, generación tras generación formulaba la promesa del “próximo año en Jerusalen”, sin verla cumplida. Ha sido la nuestra la generación bendecida. Primero, el 15 da Mayo de 1948 —a 5 días en el mes de Iyar de 5TC8— con ei establecimiento del Estado de Israel. Y hoy, en este 8 da Junio de 1987 —en el día 29 d 1 mes de Iyar de 5227—, en que por primera vez ha vuelto a erar ante los rpstos de ese Templo, el Jefe de un Estado Judío independiente. En su oración vibraba la emoción del momento estelar que le tocó vivir, que a todos nos tocó vivir, estallaba el llanto por las vidas sacrificadas en aras de Israel, cantaba el júbilo por ia redención. Es así como estamos dándole forma a esta página por vez tercera. Y es así como nos hallamos, sobrepasados por los acontecimientos y sobrecogidos por la emoción, imposibilitados para relatar los acontecimientos, incapa c e s de expresar esta emoción. Hay horas en la vida de un pueblo, en que el hálito misterioso de la historia mece su rostro y lo purifica. En una hora como esa, las palabras nada expresan. Su grandeza hay que vivirla, sentirla, mas no narrarla. Han qi?:dado atrás las noches de angustia. Se acercan a su término los días de lucha sangrienta. Ha triunfado el Derecho sobre la Fuerza, la Justicia sobre la Agresión, la Democracia sobre el Fascismo y sus aliados. Ha triunfado Israel. ¡Que sean benditos los que dieron sus vidas por su país, por su pueblo, por nosotros! Un nuevo capítulo de nuestra historia se abre. Nuevos horizontes se vislumbran y nuevas esperanzas nacen, como también serán nuevos los problemas que inevitablemente surgirán. No es la victoria militar lo que Israei había anhelado, sino la Paz. Pero hay situaciones en que sólo una victoria militar puede allanar el camino a la paz. Detengámonos por un instante. Dejemos el núato de esta victoria, el diálogo sobre la paz, por unas horas, hasta mañana solamente. Para saborear en este día de hoy, toda la emoción, to do el llanto, todo el júbilo. ATSCHEKA

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