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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1967-05-01 · 5 (Mayo, 1967) · p. Seite 31

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXIX (1967)
Issue
5 (Mayo, 1967)
Date
1967-05-01
Page
Seite 31 (sequence 31)
Language
German
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MAYO 1967 BOLETIN INFORMATIVO 31 UN RECUERDO PERENNE YAD VASHEM El abuelo Ziskind, vivía solo en una pequeña casita, en un barrio en las afuera de la ciudad. Una vez al mes, los sábados en la tarde, venía su querita nieta, Raya, con su joven marido, Yehuda a visitarlo. ¡Visita por cumplir! El abuelo los recibía siempre con un dulce hecho en casa, galletas y dos vasos de té cargado. Acostumbraba a contarles, apenas entraban, la historia de su pueblo natal de Ucrania, donde toda su familia había sido aniquilada. Y siempre agregaba: de toda nuestra familia no queda ningún recuerdo. Solo tierra y polvo. Ni una lápida. Imagínense, de una Kehilá de 20.000 almas judías, ni un solo recuerdo. Y entonces sacaba una fotografía, que tenía escondida en un montón de papeles. Era de su nieto Mendele, un niño de 12 años, muerto en Europa. Mostraba la foto a Yehuda y decía: —Este niño era un genio. A los 11 años ya había terminado el conservatorio de música, recibiendo una beca del gobierno. A esa edad, fue considerado un gran violinista. Un genio. Mira, ¡qué frente! Y el abuelo guardaba la foto con un quejido, diciendo : —Ningún recuerdo, nada. Esa escena se repetía cada vez que la nieta y su joven marido llegaban a visitarlo. Siempre contaba la misma historia y la joven pareja tenía que soportar esta historia de la catástrofe judía mil y una vez. Y un día, contaron al abuelo Ziskind, que Raya estaba esperando familia, una obsesión se apoderó del viejo; quería, que el niño por nacer, llevara el nombre de Mendele, en recuerdo de su nieto desaparecido. —Mendele, exclamó Raya riendo, que nombre tan feo; con un nombre así, el niño será infeliz toda su vida. —Sí, Raya, sí —afirmaba Yehuda, sería una locura. —Además, agregaba Raya, nosotros ya hemos decidido que nombre ponerle. Si es mujer, se llamará Osnat, si es hombre, Ehud. La madre de Raya, Rajel, hija del abuelo Ziskind, les decía, que el abuelo no daría su brazo a torcer y como porfiado que es, insistirá sólo én el nombre de Mendele. Además —decía— bueno, ¿y qué de malo hay en el nombre de Mendele? —¡Qué es lo que dices, mamá! —protestó Raya, un nombre tan del Galut, tan horrible. Nunca sería capaz de pro nunciarlo. ¿Quieres mamá que odie a mi hijo? Su madre, la tranquilizaba deciéndole, que por una cosa tan pequeña no odiarás a tu hijo. —Lo odiaré, gritó Raya. Para mí sería igual, si me dijeras, que voy a tener jan hijo con joroba. Y por lo de más, decía, ¿para qué?, ¿para qué? —Bueno ■—contestó la madre, por este viejito deben hacerlo. Y a lo mejor, agregaba, debemos dejar un nombre como recuerdo de nuestros parientes desaparecidos. —Pero, yo no quiero, gritó empecinada Raya. No quiero recordar siempre las cosas de aquellos días tremendos. No puedo ni quiero que el recuerdo ande por mi casa y que el pobre pequeño lo lleve. —Bueno —dijo la madre — si no quieres el nombre Mendele, cambiémoslo por Menajem, nombre hebreo bastante bonito e israelí a la vez. —Menajem, tampoco me gusta —dijo Raya— me recuerda a un chico débil y feo. Mamá, concluía, para que haces de esto una tragedia, como si fuera vida o muerte. No quiero hablar más de eso. Yehuda y yo, hemos decidido y basta. Dos semanas antes del nacimiento de la guagua, fueron a su acostumbrada visita donde su abuelo Ziskind. El, los recibió como de costumbre, pero esta vez no les mostró la foto de Mendele, sino se dirigió de inmediato a Yehuda y le dijo: quiero hablar contigo. Y de inmediato agregó: me dijeron que no quieren llamar a su futuro niño con el nombre de mi nieto Mendele. ¿Me puedes explicar por qué? —Yehuda comenzó a balbucear, diciendo: Es que... es que este nombre simplemente no nos gusta. —Entiendo, dijo el abuelo conteniéndose, entiendo, que Mendele no les guste, no es un nombre hebreo, es un nombre en idísh, pero Menajem, que malo hay en Menajem? —Es un nombre no israelí, dijo Yehuda, es un nombre de la diáspora. —¿Diáspora? —g rito el abuelo. ¿Diáspora?, todos hemos venido de allá. Yo, tus abuelos, todos. —Pero, nosotros nacimos aquí, argumentó Yehuda, eso es algo diferente. —Oye ignorante, habló con desprecio el abuelo, tú crees que aquí es todo nuevo?, ¿qué todo lo que había allá pasó y no existe más, que no hay continuidad, que Uds. comienzan todo de nuevo? —No he dicho todo eso, se defendía Yehuda, solamente dije que nosotros nacimos aquí, en Israel. —Naciste, dijo irónicamente el abuelo, muy bien ¡qué gracia! pero dime, en ¿qué eres tú superior a aquellos que nacieron allá? ¿Eres más capaz que ellos? ¿más inteligente? ¿tu sangre es más roja? —Yo no he dicho eso. Sólo decía que aquí es algo diferente. —¿Qué sabes tú, pobre hombre, que había allá? ¿qué sabes que clase de gente eran aquéllos? ¿qué sabes de la vida que llevaron en sus kehilot? —Está bien, comenzó a razonar Yehuda, pero ahora ya no tenemos ningún nexo con ellos, ninguna relación. —¡Ah!, nexo, relación, dime Yehuda, con ¿quién tienen Uds. relación? con ¿que tienen Uds. alguna conexión? —Nosotros, contestó Yehuda, tenemos un nexo con esta tierra, donde nacimos y que nosotros mismos la hemos formado. —Tonto, empezó a decir el abuelo Ziskind reposadamente, ¿tú crees que la gente De Aaron Megued puede llegar a un desierto y formar un pueblo? Crees, que tú eres el primero de una nueva nación? ¿No eres acaso hijo de un padre o nieto de un abuelo? ¿Piensas olvidarlos? ¿Te avergüenzas de ellos que eran mil veces más cultos que tú? Yo te diré, lo que es un nexo, una relación: Nexo es recuerdo, ¿entiendes? El ruso mantiene un nexo con su pueblo gracias a que recuerda a sus antepasados. Se llama Iván, igual que su padre, su abuelo, hasta su primera generación. Y ningún ruso decía que desde hoy y en adelante no me llamaré más Iván, y que soy el primero de una nueva nación rusa ¿entiendes? y tú te avergüenzas de llamar a tu hijo Mendele, porque eso te puede hacer recordar que habían judíos, que se llamaron con ese nombre. Tú crees, que hay que borrar el nombre de la faz de la tierra, que no quede ningún recuerdo. ¡Ah! hijos, hijos míos, Uds. no saben lo que hacen. Uds. terminan el trabajo que comenzaron los antisemitas. Ellos borraron sus cuerpos y Uds. sus nombres y sus recuerdos... No hay continuidad, no quieren un testimonio. Lo Yad Velo Shem, ningún recuerdo perenne. Muchas confusiones se formaron en la mente de Yehuda, al salir de la casa del abuelo. Por un lado sabía que para estos viejos no vale ningún argumento de ahora. Yehuda sabía que hay dos generaciones que separan 'entre sus diferentes mentalidades. A veces creía que debía haber contestado al viejo con la típica expresión Sabré: Zeu Ze Vejasal La visita de Simón Wiesenthal a los EE. UU. quedó marcada por la publicación de “Asesinos entre nosotros”, un libro de memorias referidas a las trágicas experiencias en los campos nazis, como también detalles de sus actividades en el rastreo de criminales de guerra nazis responsables de las matanzas en masa de judíos. La reputación del señor Wiesenthal como un judío dedicado a asegurar pruebas contra millares de nazis que participaron en la exterminación de los judíos y su afán de llevarlos ante los jueces — es mundial. Es quizás la persona más temida por la multitud de criminales nazis actualmente dispersos por el mundo, que viven bajo nombres falsos. Ha reunido testimonios referentes a crímenes nazis contra los judíos en unos mil lugares diferentes, y su fichero de criminales nazis indica una “existencia” de unos 22.500 asesinos sueltos. Sus servicios como cazador de los nazis han sido reconocidos por las autoridades militares estadounidenses, en Alemania y en Austria. Arquitecto por formación, ha elegido, luego de la caída del régimen nazi, dedicarse exclusivamente a la caza de los nazis culpables en depor- COMUNIDAD CRONICA AARON Aarón Megued, escritor y redactor literario de “Masa”, nació en Polonia en 1920. Emigró a Israel junto con sus padres en 1926. Su niñez pasó en la Moshava Raanana. Terminó sus estudios en el Liceo Herzlía de Tel-Aviv. En los años 1946- 1948 al estar en EE. UU. ayudó a fundar el Jalutz- Atzair. Estando en Norteamérica publicó dos libros para niños (“A los niños de Yemen” y “Janá, la heroína”). Desde 1950 vive en Tel-Aviv. Su primer libro en Israel vio la luz en 1950 (“Viento del Mar”). Es un compendio de cuentos de la vida de un nuevo kibutz en que sus personajes, hombres de puerto, ISRAELITA VALPARAISO LITERARIA MEGUED pescadores y campesinos luchan por su existencia. En su libro “Israel Javcrim”, Megued nos presenta los problemas de la generación después del nacimiento del Estado y sus confíctos de los ideales sionistas por un lado y la realidad de la vida diaria por otro. De este último libro está extraído este pequeño cuento “Yad Vashem” (Un recuerdo perenne). Algunos de los libros de Megued, han sido traducidos a otros idiomas y han aparecidos en Inglaterra, Estados Unidos, Argentina, Suiza. Muchas de sus comedias teatrales han sido presentadas en Israel. Entre ellas “Hedva y Yo”, “I like Mike”, “Hana Senes” y otras. (eso es y asunto terminado», y si no lo habían hecho era solamente por respeto. Por el otro lado, en su interior creía, que tal vez el abuelo tenía, razón. Pasaron las dos semanas, el niño nació, le pusieron el nombre de Ehud. No Menajem y menos Mendele. Y cuando al cabo de unos meses, fueron a visitar al abuelo Ziskind, llevándole también al pequeñuelo, Ziskind to miró, no dijo una sola palabra. Se veía que estaba desilusionado, porque su nieta Raya, no le había dejado un recuerdo. Y al salir de la casa del abuelo, Raya, tomando en sus brazos a su nene, estalló en llantos. Parecía que su recién nacido necesitaba mucho amor, mucho cariño, pues se veía, como si el niño fuese solitario en el mundo. Huérfano de padres. Traducido por Isaac Bergstein. (“Boletín de la Comunidad de Valparaíso”). tar, torturar y asesinar a judíos, antes que esos asesinos pudieran burlar la justicia como resultado de la prescripción legal. Wiesenthal no cree que debe considerarse a todos los germanos culpables por lo que ocurrió a los judíos bajo el régimen nazi. En realidad, habla muy alto de algunos funcionarios quienes secretamente le ayudaron en momentos críticos cuando estaba a punto de ser fusilado. Incluso testificó en favor de algunos nazis que ayudaron a los judíos por el mero hecho de detestar la brutalidad y el sadismo de los SS — las tropas de élite de los nazis. Dedica todo un capítulo a un sargento alemán quien fue sentenciado a muerte por una corte de la Gestapo cuando se descubrió que ayudaba a gente judía en el gheto de Wilna donde sus jefes habían asesinado a 80.000 judíos. Todo esto muestra que Wiesenthal no es meramente un “vengador fanático”, sino un hombre que cree que los asesinos nazis que todavía andan sueltos deben ser encarcelados y castigados. Muchos criminales nazis gozan todavía de plena libertad y no abandonan la esperanza de ver revivir el nazismo en Alemania. Así resulta Por Boris Smolar del capítulo que trata de la organización secreta subterránea de los nazis ODESSA (Organisation der SS-Angehoerigen). Revela cómo la red de ODESSA opera en contrabandear nazis importantes desde Alemania, radicándolos en España, Egipto, Siria y ciertos países sudamericanos. Habla de los enormes fondos acumulados por miembros de las organizaciones secretas nazis en diversos bancos en varios países y de los tesoros en oro en el fondo de varios ríos. Informa cómo una lista de bienes ocultos de la Gestapo cayó en manos de los americanos: 50 cajones de monedas de oro, cada uno de 40 kilos; 5 cajones de diamantes y joyas; dos millones de dolares y dos millones de francos suizos y una colección de estampillas de cinco millones de marcos de valor. Nota que el gobierno austríaco no desea que los criminales nazis ya descubiertos sean juzgados y acusa a las autoridades militares británicas de los días de ocupación de haber mostrado poco interés en cazar a los criminales nazis: Tenían más interés, dijo, en impedir la emigración de los judíos liberados a Israel, que en detener a los nazis. (JTA).

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