Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXVIII (1966)
- Issue
- 11 (Noviembre, 1966)
- Date
- 1966-11-01
- Page
- Seite 19 (sequence 19)
- Language
- German
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NOVIEMBRE 1966 BOLETIN INFORMATIVO 19 EL CDNGRESD JUDID MUNDIAL LA VOZ DE UN PUEBLO Extracto de una charla dictada por don Gil Sinay, Presidente del Comité Representativo, en reunión del Consejo de Representantes de la “B’ne Jisroel”. SINTESIS HISTORICA El Congreso Judío Mundial es un organismo coordinador y representativo de jerarquía universal, en el que participan en igualdad de condiciones todas las comunidades judias del mundo. Su idea fundamental está basada en la necesidad de que exista un instrumento que pueda hablar por todo el pueblo judío en su condición de tal, idea que ya fue formulada por Theodor Herzl al afirmar: “Somos un pueblo”. Ya en el siglo pasado se habían hecho varias tentativas de crear organismos supranacionales representativos del judaismo, de los cuales el que mayor renombre llegó a alcanzar era la Alliance Israelite Universelle. Sin embargo, en aquella época, no prosperó ninguna de estas iniciativas que quedaron limitadas al campo de la filantropía. Hacia fines de 1918, al terminar la primera guerra mundial y al celebrarse la Conferencia de Paz de Ver salles, el judaismo se dio cuenta nuevamente que era indispensable contar con un organismo representativo del pueblo judío. Fue en esta época cuando en los tratados de paz se insertaron clausulas protectoras de los derechos minoritarios y fueron numerosas las delegaciones que acudieron para solicitar a los aliados victoriosos que Incluyeran a las minorías judías entre las protegidas por estas cláusulas. En un momento dado había tantas delegaciones en Versalles, que la labor de éstas, en lugar de prosperar, se vio entorpecida, lo que condujo ä la creación de un Comité de Delegados que asumió la representación de todas y coordinó su actividad. Pasada esta situación de emergencia se produjo un nuevo período de inactividad que duró hasta el •advenimiento del nazismo en 1933. Como consecuencia de este hecho fue fundado en 1935 el Congreso Judío Mundial que quedó constituido como vocero autorizado del judaismo mundial. Su primer presidente fue el Rabino Stephen Wse, junto con el doctor Nahum Goldmann. Se preveía entonces que la labor del Congreso sería mucho más amplia que la de un mero comité de emergencia, por lo que fue dotado con los consiguientes órganos administrativos, siendo su más sobresaliente la Asamblea Plenaria a reunirse cada cinco años. En el intertanto, un pequeño Comité Ejecutivo quedaría encargado de la conducción de los negocios. La Asamblea Plenaria de Bruselas ha sido la quinta asamblea y asistieron a ella aproximadamente 500 delegados de más de 50 países. De los países socialistas participaron solamente delegados de Rumania y Hungría. DIALOGO JUDIO - ALEMAN, PROBLEMA NO RESUELTO Uno de los acontecimientos que mayor atención atrajo fue el foro sobre las relaciones judío-alemanas, que figuraban en el temarlo como “niálogo judío-alemán. Problema no resuelto”. Este foro desde el primer momento del Congreso, había dado lugar a muchas discusiones. Numerosas eran las voces disidentes que en un momento dado amenazaban con hacer fracasar esta reunión, Sólo después de cuidadoso maniobrar, el doctor Goldmann logró un acuerdo en el sentido que aquellas delegaciones que estaban en desacuerdo con la realización del foro, mani;estaran su oposición con anterioridad a la iniciación del mismo y se retirarían posteriormente de la sala. Así se hizo; el doctor Goldmann, luego de haber abierto la sesión, ofreció la palabra a los grupos opositores. En primer lugar habló el señor Isaac Rembar, representante del Partido Revisionista de Israel, un excelente orador y un distinguido periodista, quien, en términos fuertes y con un patetismo desgarrador recordó la hecatombe causada por los nazis, recordando que muchos de los que habían tomado parte activa en la masacre aún no habían sido llevados a la justicia. “Al subir a esta tribuna se alzarán frente a vosotros los rostros de los seis millones de víctimas. Recordadlos y sed dignos de ellas”. Fueron las palabras con que cerró su intervención. Le siguieron varios otros oradores que expresaron idénticos sentimientos. Con posterioridad a estas intervenciones y una vez que las delegaciones opositoras se habían retirado, comenzó el diálogo, correspondiendo la palabra en primer término al distinguido historiador judío, profesor Gershon Sholem. El señor Sholem leyó una larga y bien documentada exposición sobre las relaciones entre judíos y alemanes. Sus estimaciones culminaron en la apreciación que para la actual generación era imposible olvidar el pasado ni perdonar. Mas, sólo sabiendo lo que sucedió en el pasado, podría superarse el presente para que quizás, algún día futuro, se reanudaría el diálogo, tan bárbaramente interrumpido por el nazismo. Le siguió con la palabra el profesor Golo Mann, quien ante todo hizo una exposición de carácter personal. Manifestó que no le había sido fácil aceptar esta invitación, pues, al hablar ante esta tribuna le embargaba un sentimiento de vergüenza. Si bien él, personalmente no había participado en la masacre y sus antecedentes personales y familiares le darían incluso cierta indemnidad, no se consideraba libre de la responsabilidad colectiva que, como alemán, debía asumir por las atrocidades cometidas por su nación y en nombre de ella. “Los asesinatos de los años 1935 a 1945 penden sobre mí cual una sombra que me impide el goce de la vida”, expresó. Manifestó seguiaamente, que nunca había necho distinción entre alemanes y judíos. Los judíos en Alemania eran para el tan ¿lemanes como sus demás conciudadanos y por ello, el fenómeno del antisemitismo y del nacional-socialismo era tanto más inexplicables por cuanto se había logrado una verdadera integración judíoalemana. Quizás la falta de capital de los alemanes ha. bría sido haber considerado el fenómeno del hitlerismo como algo dentro de las nor. más ccirUntes y de no haberse dado cuenta hasta que era demasiado tarde de su carácter esencialmente malvado y diabólico. Inmediatamente después habló el profesor Salo Barón, uno de los historiadores judíos más destacados de la ép'/ca actual, quien puso de relieve que al recibir la invitación para hablar en esta mesa redonda, no había pedido dejar de recordar que hace justamente veinte anos había recibido otra carta de autoridades judías, comunicándole que su padre y dos de sus hermanos habían sido asesinados por los nazis. En seguida, se refirió largamente a la historia de las relaciones judeo-alemanas, haciendo ver que ellas no sólo eran una historia de persecuciones y de sangre sino también de comprensión y de amor. Citó el profesor Barón Publicamos a continuación el texto de un mensaje entregado por el Comité Representativo a la Delegación Parlamentaria de la URSS que recientemente visitara nuestro país. En nombre de la Colectividad Judía de Chile, que cuenta con 35.000 personas de las cuales muchos tienen ascendencia rusa, este Comité representativo de la Colectividad Israelita de Chile se complace en darles una cordial bienvenida y desearles feliz estada en este país como también el fortalecimiento de los lazos de amistad y cooperación existentes entre la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas y Chile de cuya nacionalidad somos parte integrante. Al dirigirles este mensaje, hemos recordado con especial agrado la participación de la URSS y su valiente ejército en la derrota del nazismo, en la liberación de millares de hermanos nuestros sobrevivientes de los campos de concentración y en la creación del Estado de Israel. Es por ello que se justifica ampliamente nuestra creciente preocupación por la situación existente en su al eximio dramaturgo Lessing quien en la figura del judío Nathan había creado un modelo de tolerancia y de hombría de bien. Aludiendo finalmente a que muchas naciones habían logrado superar los abismos que en un tiempo las separaran, expresó su confianza que algún día el diálogo judío-alemán podría reanudarse. Por último habló el doctor Eugen Gerstenmaier, distinguido parlamentario alemán, quien destacó el señalado honor que le había significado la invitación de hablar ante este foro que consideraba como una invitación hecha al Parlamento alemán Dor el Parlamento judío. Al igual que el profesor Mann, consideró al nazismo como un fenómeno inexplicable pero dormitivamente vencido c n:zo hincapié que la República Federal había dado muestras de sus deseos de reparar, siquiera en parte las injusticias y las maldades cometidas. Si bien estas reparaciones íateriales nunca podrían reparar el daño causado, serían una demostración de arrepentimiento y del deseo alemán de llegar a normalizar sus relaciones con el pueblo judío. Después de los oradores principales, varios delegados hicieron uso de la palabra. El doctor Goldmann resumió las expresiones vertidas por los diversos participantes en el debate haciendo hincapié en que el perdón por los crímenes cometidos no estaba en manos de los hombres. Recalcó que si bien Alemania había demostrado su intención de cumplir con las reparaciones materiales, en el orden moral aún quedaba mucho que hacer. AUSENCIA DEL JUDAISMO SOVIETICO Aparte del foro mencionado y de otras discusiones abiertas sobre tópicos de interés general, el Congreso se preocupó sobre todo de asuntos políticos y organizacionales de interés común para todos los judíos. La composición de las delegaciones era sintomática para la situación del judaismo, pues si bien estaban representados todos los países occidentales, faltaban los representantes del judaismo soviético y de otras repúblicas populares, a pesar de que, a fin de evitarles cualquier problema se había desistido de colocar su situación en el orden del día. Resumiendo, destacó el orador, que el objeto primordial del Plenario había sido dar una demostración palpable de la unidad del pueblo judío. Este objetivo había sido alcanzado brillantemente. Pese a todos los contratiempos y a todas las corrientes adversas, la idea de la unidad del pueblo judío había sido reafirmada brillantemente. Cierto era, que aún quedaba mucho que hacer, pero indudablemente se había dado un gran paso adelante. PREOCUPACION país de la fracción indi« ""e se compone de varios millones de personas que sux.un por no haberse normalizado todavía su status en lo cultural, en lo religioso y en el derecho a reunirse con sus familiares del exterior. Al respecto es penoso comprobar que en la práctica, aún no ha sido factible realizar los postulados constitucionales que aseguran a todas las nacionalidades étnicas el goce de libertades esenciales como ser la publicación de libros, periódicos, obras teatrales, etc., en número correspondiente a su importancia numérica como ocurre con otros grupos de las diversas nacionalidades soviéticas. También se evidencia la necesidad de que sea respetada la libertad religiosa de esos hermanos nuestros en cuanto a la organización de comunidades, mantenimiento de seminarios teológicos, etc., por cuanto correspondería al indiscutible derecho de cada hombre, pueblo, nación, raza o cultura a expresar su propia identidad, enriqueciendo y robusteciendo así la unidad integral de las comunidades nacionales en que desarrollan su existencia. En atención a lo que antecede, venamos con profundo agrado que ustedes transmitiesen a las autoridades correspondientes de la URSS la manifestación muy sincera de nuestra preocupación y de nuestro anhelo que dicha situación se normalice cuanto ,antes y considerasen que este llamado nuestro no obedece sino al espíritu de solidaridad, confraternidad y amistad que nos anima como adherentes al ideal de una perfecta convivencia en la paz y justicia, al igual como fue manifestado últimamente por numerosos intelectuales, dirigentes comunitarios, incluso algunos partidos comunistas que miran con simpatía los logros de la Unión Soviética y desean no verlos empañados con algunos hechos negativos. Reconocidos de antemano por su preferente atención, nos suscribirnos de Uds. como' muy Attos y Ss. Comité Representativo de la Colectividad Israelita de Chile Gil Sinay, Presidente, Robert Levy, Secretario General.