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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1965-07-01 · 7 (Julio, 1965) · p. Seite 18

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXVII (1965)
Issue
7 (Julio, 1965)
Date
1965-07-01
Page
Seite 18 (sequence 18)
Language
German
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18 BOLETIN INFORMATIVO JULIO 1965 EL JUDAISMO FRANCES EN LA ACTUALIDAD Por Jacques Lazarus Paris (OJI).— La Población judía en Francia se estimaba antes de la segunda guerra mundial en 300.000 almas. La tercera parte de esa comunidad fue arrasada por los nazis. Después de la liberación de Francia se produjeron varias olas de refugiados de Europa Oriental y Egipto. Con la inmigración de Noráfrica, especialmente de Argelia, que tuvo lugar en los años de 1956 a 1960, la judeidad francesa volvió a su nivel prebélico. En 1960, empezó el éxodo de Argelia que culminó en el verano de 1962, con el arribo de 110.000 refugiados de ese país independizado. Además, durante la década pasada llegaron unos 70.000 inmigrantes judíos de Marruecos y Túnez. Todo ello convirtió a la comunidad judía de Francia en la numéricamente más importante de Europa, con un total de más de medio millón de almas. La judeidad argelina se ha trasladado, prácticamente toda a Francia. De los 150.000 individuos que contaba en 1964, no quedan más que unos 3.000 en Argelia, principalmente en las grandes ciudades, como Argel y Orán, y aun estos remanentes abandonan gradualmente el país. Sólo unos diez mil judíos argelinos se establecieron en Israel. La razón de la escasa emigración a Israel es bien sencilla: los judíos de Argelia se sienten franceses; no se consideran en Francia como inmigrantes, sino como repatriados. Sus antepasados ya. eran ciudadanos franceses, desde el célebre decreto de Cremieux en 1870. Su idioma es el francés y así toda su cultura. Participaron activamente en los dos guerras mundiales al lado de Francia (en la primera fueron muertos en los campos de batalla 2.850 judíos argelinos de un total de 70.000, que significa un porcentaje muy elevado). Se sintieron como hijos legítimos de Francia hasta en las horas más trágicas para el judaismo, como en los ataques an ti judíos de tiempos de Dreyfus, en la época de la infiltración nazi y luego bajo el régimen de Vichy. Su patriotismo francés no impidió que sus relaciones con los musulmanes fuesen ampliamente liberales y que lucharon con denuedo por el progreso social de toda la población de Argelia. Los musulmanes, de su parte, trataron a los judíos como hermanos fieles en las horas más negras de Vichy. Desde hacía tiempo la Comunidad Judía de Argelia, afiliada al Congreso Judío Mundial, formaba parte del judaismo francés, como rama de su órgano central, el “Consistorio”. Aun su nombre oficial era, como el usado en Francia, ‘Consistoire Central des Israélites de Algérie”. Desde 1918 iba una corriente casi incesante de profesionales y hombres de negocios judíos de Argelia a Francia para radicarse. Con la inmigración en masa, resultante de la guerra civil y la independencia de Argelia, los judíos de esa tierra vinieron a transformar materialmente el aspecto de la comunidad judía en Francia, en lo que atañe a su distribución geográfica, condición económica y social y hasta su estructuración religiosa. La afluencia de la inmigración de Africa del Norte igualó desde luego, en sus aspectos numéricos, a los sectores ashkenazí y sefardí de la comunidad francesa. En lo sociológico, los argelinos constituyen mayormente una clase media, pero ésta es más liberal que la clase media judía de Francia: aparte de los profesionales que la componen, incluye también a numerosos empleados .artesanos y pequeños comerciantes, así como empleados de gobierno. En lo religioso, la nueva inmigración está profundamente apegada a la tradición, contrariamente a las costumbres del judío francés, para quien la religión no es sino cosa de conciencia individual. La recepción y establecimiento de los "repatriados de Argelia’’ presentó a la comunidad judía de Francia con un problema máximo, sin paralelo en sus anales. Aparte de la loable labor del mismo gobierno francés y su Ministerio de Repatriación (que ya no existe), los judíos del país se abocaron a múltiples problemas, para cuya solución crearon el Fondo Social Judío Unido y contaron con la asistencia activa del “Joint” de los Estados Unidos y de otras comunidades judías de Europa Occidental. Los judíos argelinos contaron con la ayuda del gobierno en forana de subvenciones mensuales, similares a las que otorgó a los demás repatriados de Argelia, y asistencia especial para su establecimiento económico. Pero los refugiados de Maruecos y Túnez, extranjeros en Francia, tuvieron que estar enteramente a expensas de la comunidad judía. Entre ellos había familias cuantiosas que habían abandonado todos sus bienes para poder salir de sus países de origen. Comían estrictamente kosher. Había entre ellos muchos ancianos para cuyo número no bastaban los asilos existentes. Se han presentado asimismo enormes dificultades en los campos de la religión, la cultura, la educación y otros. La comunidad judía de Francia, lejos de tener una organización homogénea y cabal, se vio completamente desorientada al encarar a doscientos mil recién llegados, dispersos por todo el país, entre ellos decenas de miles de menores. La dispersión es apenas imaginable. Cientos de familias se han establecido en lugares que jamás habían conocido comunidad judía. Otros miles se presentaron en centros que carecían de todo contacto con el judaismo y ahora son los nuevos inmigrantes los que, en medio de sus mil y un problemas y obstáculos, están reconstruyendo comunidades, hasta ahora carentes aún de sinagogas y de alimentos kosher. En algunos puntos está n restaurando centros abandonados, como en el caso de Carpentras, Provenza, ciudad renombrada por su antigua gran sinagoga. Algunos números para ilustrar los cambios ocurridos: París y sus suburbios cuentan actualmente con unos 300.000 judíos. La comunidad de Marsella, que tenía 5.000, se expandió inopinadamente a 80.000; los 3.000 de Tolosa se volvieron 18.000; en Lyón ya hay 20.000 y otros tantos en Niza. A lo largo del Mediterráneo, con su clima más benigno para originarios de Africa, están brotando muchas comunidades nuevas. También muchas familias judías se han establecido casi al azar, incluyendo Estrasburgo, Orleans, Perpignán, Avignón, Havre, etc. Muy particularmente nacieron comunidades en la parte sur de Francia, pero otras hicieron su aparición en el norte. Sólo en los alrededores de París, en localidades pequeñas donde nunca había habido judíos, han surgido como cien comunidades nuevas. De estas últimas, algunas se han organizado bien, merced a la estrecha colaboración de la comunidad de París. Mencionaremos las establecidas en M a s s y-Antony, Sarcelles, Fontainbleau y Villiers-le- Bel, donde se han construido ya centros comunitarios y sinagogas, así como instituciones educativas. Pero en la gran mayoría de los casos, ni se puede soñar todavía con semejantes planteles. Frecuentemente se celebran oficios religiosos en la habitación de un refugiado, y lo mismo va para las clases de religión y tradición. En otros casos ha sido un cura o pastor quien facilitó un local para los rezos judíos. Se han celebrado servicios de Iom-Kipur en salas de cinema, .hasta en circos. (A propósito, esto sucede anualmente en el mismo París, donde se alquila para las fiestas mayores el Cirque d’Hiver para los ofi- E1 siguiente artículo del Dr. Goldmann fue redactado a base de su conferencia de prensa en Nueva York, de fecha 10 de junio de 1965. Nueva York (OJI).—Con mucha frecuencia se suele torcer el carácter del problema de los judíos en Rusia, resultando que se lanzan ataques injustificados que sólo pueden demorar la solución del problema y aun redundar en perjuicio de la judeidad soviética. El problema no entraña la persecución en el sentido ordinario de la palabra, si bien en muchas partes de Rusia existe el antisemitismo y es menester criticar al gobierno por no intervenir con mayor energía contra los incidentes antijudíos, máxime cuando el ’ --^mitismo es un delito penado por el código penal de la URSS. Empero comparar. en cualquier forma, la política del gobierno soviético con la de los nazis no sólo es una tergiversación horrorosa,- es además muy injusto para con la Rusia Soviética, que salvó a cientos de miles de judíos que escaparon de los nazis al comienzo de la segunda guerra mundial. eios de miles de judíos provenientes de Orán). A despecho de las facilidades de integración de los funcionarios de Argelia en Francia, se siente una gran escasez de maestros, funcionarios y jefes espirituales. Se ha movilizado a muchas personas capacitadas, con o sin remuneración, para asistir en las clases religiosas; ios voluntarios provienen a menudo de escuelas en las que ellos mismos cursan ahora sus estudios, como en “Torá Vetsión” de París. También se hace un esfuerzo en el campo de la educación judaica de la juventud. La comunidad de París ha creado un departamento especial al efecto y la organización ’’Bnei Akiba” colabora activamente. Sin embargo, hay muchos miles de jóvenes abandonados y aislados que han perdido todo contacto con el judaismo. Las autoridades francesas dan grandes muestras de comprensión para las necesidades religiosas de los judíos inmigrados de otras tierras, a pesar de la separación formal entre la Iglesia y el Estado. Con frecuencia brindan las facilidades de alguna oficina pública, como sala de ayuntamiento u otra, para las clases o para oficios religiosos. En materia de inhumación, separan lugares especiales en los cementerios públicos para los judíos. También autorizan la labor de shojtim visitantes para proveer a las pequeñas comunidades judías de carne kosher. Más a despecho de todo ello, y de los empeños de la El problema en Rusia no consiste en que se niegue a los judíos sus derechos cívicos o la posibilidad de ganar para el sustento y seguir carreras profesionales; consiste en que se niegan a los judíos las facilidades para mantener su identidad judaica y para llevar una vida de minoría religiosa y nacional distinta y reconocida como tal por la ley. El principal alegato que los soviéticos esgrimen para su defensa es de que su política relativa a las nacionalidades que otorga una autonomía considerable a las minorías, particuiarmente en el campo de la cultura, se base en la concentración territorial de esas minorías. Mas este argumento no es válido, puesto eme se otorgan tales facilidades a minorías mucho más pequeñas que la de los judíos, como por ejemplo, a los alemanes, gran parte de los cuales coiaboraron con los nazis durante la guerra, y ellos tampoco están concentrados en un territorio, sino distribuidos por varios estados de la URSS. Actualmente se brindan derechos culturales a los alemanes, como el de sostener escuelas en alemán, publicar diarios en alemán y tener sus propias misma comunidad, la estructura comunal es muy frágil. Por otra parte, el carácter laico de la vida en Francia contribuye al avance de la desjudaización. Esta se facilita especialmente por la libertad, la igualdad y la hospitalidad francesa, que no discrimina contra nadie por su origen o creencias. Creo que si no se toman medidas rápidas, el proceso de asimilación hará estragos en la masa de repatriados. Para este mismo fin se ha formado una Asociación de Judíos de Argelia, la cual cuenta con el apoyo y todas las facilidades del Congreso Judío Mundial y de su Sección Francesa, a la cual esta afiliada. Desde septiembre de 1963, aparece en París la revista mensual “Information Juive”, que con anterioridad se publicara en Argelia. Es el órgano de la Asociación. Sin pretender volverse, el órgano central de integración para los recién llegados, la Asociación desea contribuir en esa tarea. La Sección Francesa del Congreso Judío Mundial trabaja activamente a favor de tal integración organizando conferencias regionales, grupos de estudio, concentraciones juveniles, coloquios de intelectuales, etc. Pero se trata de una tarea inmensa. Para concluir, el éxodo de doscientos mil judíos de Africa del Norte y su establecimiento en Francia han impuesto a la comunidad de este país un pesado fardo, pero al mismo tiempo, le ha abierto nuevas perspectivas para su rejuvenecimiento y progreso. organizaciones. Todo esto se está negando a los judíos. Por tal motivo, es menester que la judeidad mundial siga, despertando a la opinión, pública en apoyo de su demanda de que a la minoría judía se le dé igual trato como minoría. Mas no hemos de esperar que podamos forzar a la Unión Soviética a que cambie su política bajo el impacto de ataques y métodos extremistas ante los cuales una gran potencia seguramente no va a doblegarse. Nuestra única esperanza está en obtener el apoyo de personalidades y grupos cuya opinión es altamente respetada en el gobierno soviético, como asimismo, en 'conseguir contactos con ese gobierno empeñándonos en convencerle de que es contra sus propios intereses proseguir su actual política y antagonizar con ello a millones de judíos y no judíos que creen que la judeidad soviética tiene un sagrado deber de defender su carácter particular, mantener sus relaciones con el pueblo judío como tal v que se permita a los que así lo deseen que se reúnan con sus familiares en Israel y otros países. EL PUEBLO JUDIO ANTE LA URSS POR EL DR. NAHUM GOLDMANN (PRESIDENTE DEL CONGRESO JUDIO MUNDIAL)

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