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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1965-07-01 · 7 (Julio, 1965) · p. Seite 6

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXVII (1965)
Issue
7 (Julio, 1965)
Date
1965-07-01
Page
Seite 6 (sequence 6)
Language
German
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6 BOLETIN INFORMATIVO JULIO 1965 LA VIDA, UN “Si deseáis creer — amad”. Eso lo que Martin Buber enseño, también lo vivió. Sionista por convicción, este pensador judío, quizás el más grande de nuestra época, se empeñaba, a pesar de todos los obstáculos, en predicar la amistad hacia los árabes de Palestina. Fue él el primer ecumenista judío, quién, no obstante venerar la grandeza de Jesús hasta el límite de su fe judía, gentilmente y sin polémica definió el abismo que media entre el judaismo y el cristianismo, abismo que sólo Dios puede superar. Dirigente del judaismo alemán hasta su emigración a Palestina en 1938, luchó contra el nazismo con dignidad patriarcal. Más, a pesar de ello aceptó recientemente una distinción académica alemana y levantó su voz contra la ejecución de Adolf Eichmann. Este hombres Martin Buber, aquel hombre en que se unieron la fe y el amor, murió recientemente en Jerusalén a la edad de 87 años y su deceso ha sido llorado por hombres de su propia fe, por personajes que profesan otras religiones y por muchos que no tienen creencia religiosa alguna. YO Y TU Frágil y pequeño, con una barba majestuosa y “ojos penetrantes e incorruptibles”. Así Hermann Hesse, un cristiano, ha descrito a Martin Buber al que calificó como “uno de los pocos hombres sabios que hay en la tierra”. Su sabiduría brilló en muchos campos, ya sea en su traducción poética de la Biblia al idioma alemán, ya sea reviviendo leyendas casi olvidadas del misticismo jasídico, ya sea formulando su visión de la educación judía para el mundo contemporáneo o defendiendo el socialismo kibutziano y el mensaje espiritual del sionismo Todo esto, él lo dejó como herencia a sus hermanos judíos. Pero, tal como lo recuerda su amigo Rabino Abraham Heschel de Manhattan, Buber insistía en que “no era un filósofo netamente judío sino que traía un mensaje universal”. Firmemente arraigado en el judaismo, Buber habló al mundo enseñando una filosofía del diálogo, cuyo “Leitmotiv” es que “toda la vida es un encuentro”. Para él. muchos llegan a alcanzar la plenitud de su existencia solamente a través de su encuentro con Dios y con sus semejantes. Para muchos pensadores cristianos, la filosofía de Buber era un correctivo vital de la tensión existencialista de nuestra era y los grandes pensadores que se encuentran ligados a él forman una especie de lista de honor de la teología de hoy: Tillich, Niebuhr, Maritain, Berdiev, Barth y muchos otros más. DOS BOLSILLOS Hace sólo dos décadas atrás, Buber estaba casi desconocido fuera de los círculos judíos. Hoy, sus obras se encuentran en todas las librerías universitarias y su “Yo y Tú” ha llegado a ser tan familiar como el “salto existencialista” de Kierkegaard. Profundamente arraigado en la tradición, la voz de Martin Buber tiene no obstante ello, un acento profundamente contemporáneo. Su insistencia en las relaciones humanas auténticas ha sido una advertencia oportuna para un mundo que cada vez se deshumaniza más. Su visión del hombre que camina por un angosto sendero de “santa inseguridad” parece acertada a muchos que tiemblan añte la ámenaza apocalíptica d e nuestros tiempos. Pero al igual que muchos otros filósofos que crearon conceptos de valor perdurable, es posible que Buber pague por ello con el anonimato, mientras sus ideas continuarán haciendo impacto en la conciencia de) mundo occidental. Pero para Buber, el espíritu .siempre era lo primordial. Lo que le importaba por sobre todas las cosas, era que los hombres viviesen en armonioso diálogo. Poco le preocupaban los honores temporales y muchas veces citaba la advertencia de un maestro jasídico, de que e) hombre debiera tener dos bolsillos en su vestimenta, de las cuales extraer lo que le hacía falta. En uno de ellos deberían encontrarse las palabras “Por mi fue creado el mundo”, en el otro la advertencia: “De polvo eres y en polvo te convertirás”. (“TIME”) FEDERACION SIONISTA RECORDO A MARTIN RURER SE PREPARA VELADA CULTURAL EN SU HOMENAJE En sesión de la Federación Sionista antes de iniciar el estudio de los diferentes puntos de la Tabla de Trabajo, el Presidente del Ejecutivo don Hermán Schachner rindió homenaje a la memoria del eminente filósofo judío Martín Buber (Z. L.) fallecido hace poco en Israel. Se refirió en grandes rasgos a la vida y obra espiritual de Martín Buber que dejó huellas indelebles en los conceptos filosóficos del pensamiento judío contemporáneo. Después de un silencioso homenaje de todos los asistentes, se acordó organizar una Velada Cultural en memoria del difunto que se llevará a efecto el miércoles 21 de Julio, a las 21.30 horas, en la Sinagoga del Círculo, Serrano 214. DE "EL MERCURIC!” MARTIN BUBER 0IA EXISTENCIA DIALOGAL Con un análisis rico de pensamiento metafísico y lucidez poética, Martín Buber contribuyó como pocos a elucidar que el yo humano es constitutivamente dialogal. Este centro consciente y libre, del cual emanan percepciones y decisiones, y que cada uno considera como un mundo cerrado y opuesto a todo lo que no és él, resulta en la meditación de Buber íntimamente habitado por lo “otro”. De donde nos encontramos con la sorpresa de que, mientras nos consideramos como un yo, concluimos por ser radicalmente un “nosotros”. Lejos de estar dentro, estamos en una especie de paradójico dentro-fuera, que convierte a la intimidad humana en una emocionante y maravillosa _cosmovisión. Expliquémonos brevemente. Puesto a examinar nuestra realidad personal, descubrimos poco a poco que ella consiste en una apertura. No somos el ser impenetrable que son el mineral y la piedra, sino que nos hallamos en una condición eminentemente abierta, en una porosidad que aloja en nuestro yo lo distinto de él. En el principio fue la relación, la vinculación entre el ser y lo que no era su ser, afirma toda la filosofía buberiana. En virtud de esto, y por la fecundación que lo “otro” nos proporciona, logramos ese milagro inestable y fluid o que consiste en ser precisa y exactamente un “yo”. En su libro “Yo y Tú” se formula la concepción de ese Yo como una triple relación. La primera, según sintetiza Pedro Lain Entralgo. que lo ha estudiado con serenidad y afinidad, es la de ese Yo con la naturaleza, la segunda, con los demás hombres, y la tercera, con las esencias inteligibles. De ello deriva que, ya esté en presencia de objetos, personas o ideas, estoy siempre en cierto modo fuera de mí. No siempre, indudablemente, el hombre se halla en ese estado de comunicación con lo ajeno a él. Puedo situarme ante el árbol, mi semejante o una esencia inteligible, como ante algo extra¬ ño y reducir mi contacto con él a sólo una esfera o propósito útil. El árbol, el prójimo, el pensamiento pasan a ser así obietos aue yo aprovechola rama para cobijarme en busca de frescor, el individuo para solicitar un servicio, la Idea para capturar la noción ou^ encierra. En este caso, el “otro” .se rebaja a la categoría de “ello”, de lo que está allí, aue no dejo penetrar en mi ser y al que sólo aludo o acepto en la medida en oue lo subordino a un interés o necesidad míos. A la inversa, si me sitúo ante el árbol para verlo y penetrarme de su belleza colorido, línea, o sea, de su entidad allí presente, o si me diriio al prójimo como a un ser humano en cuanto a singularidad y libertad que se abre ante mí con la misma falta de fatalidad que compruebo en mi ser, o si, en fin. desvelo en la idea una esencia que en ella palpita vivamente, me encuentro inevitablemente ante un “tú” Surge de aquí la contraposición de los dos tipos de relaciones: la del Yo-Tú y la del Yo-Ello. En aquélla la realidad existe en forma de presencia, de vida, de complemento necesario e imprescindible de mi propio ser. El árbol y el animal existen franciscanamente como entidades animadas, en las cuales despunta un ligero preludio de comunicación. Tienen algo que decirme y yo también puedo decirles algo En la relación humana la compenetración es más perfecta, pues hay ya dos conciencias enriquecidas en la recíproca vivificación, que se comunican mediante el lenguaje. Y las ideas, a su vez, me elevan a un orden en que tácitamente late no sólo ia inteligencia que las emite sino también la realidad hacia la que ésta nos remite. En la relación. Yo-Eilo todo desciende al nivel del objeto, del mecanismo, de la inercia. Sólo estoy ante mi Yo, pero ahora éste se halla cerrado, mudo, sin diálogo posible. Puede advertirse, por lo pronto, que el diálogo'no es sólo el intercambio de conceptos o palabras sino algo muchísimo más metafísicamente entrañable. Sin lo “Otro” no puedo existir: sin el árbol el animal, las cosas, los seres humanos, mi espíritu no tiene siquiera la posibilidad de manifestarse y tomar conciencia de sí propio. El Yo aparece, y en eso Buber coincide con el tomismo, como un reflejo, como una respuesta reflexiva, que el individuo profiere al ser interrogado por la realidad. Ahora bien, si la naturaleza humana es dialogal será también social. Puesto que la relación humana es, en cierto modo, la esencia humana no cabe pensar en ningún hombre aislado, separado, retraído de una comunidad Las críticas y observaciones formuladas por Buber a! “Dasein” heideggeriano y al “Para-sí” de Sartre, emanan de que en tanto éstos dos radican el yo en un Ser que sólo se busca para llegar a ser, el maestro hebreo afirma la pertenencia radical del ser personal a un mundo del cual se nutre y en el cua: se realiza. Es inevitable que en esta ruta hacia la trascendencia, en que ser ya es de por sí trascender, la metafísica de; Buber debe postular la realidad de Dios. Detrás de un universo que es fundamentalmente relaciones de “Yos” y “Tús”, ios primeros tienden por necesidad e inclinación ontológica hacia un Sunremo Tú, que dé razón v haga posibles los demás. “El sentido de la vida humana, dice el filósofo judío, en lo absoluto, reside en que ella trasciende efectivamente su propia relatividad”, es decir, que atribuye “no menor realidad que a sí mismo a aauello con lo cual se enfronta y puede entrar en una relación real, de ser a ser”. Y añade: “Pues, a pesar de su unicidad, el hombre, cuando se sumerge para alcanzar su fondo, no encontrará nunca un ser entero en sí y en contacto, como tal, con lo absoluto. No es en virtud de una relación cualquiera con su propio SI sino sólo por una relación con otro SI, como el hombre, llegará a su integridad Este otro SI puede ser tan limitado y relativo como él; en el uno—con—el—otro (nosotros), hacemos la experiencia de lo ilimitado y de lo absoluto”. Pero si el hombre es ente sócial, volcado a la comunidad, debe advertirse el doble peligro de la oclusión en sí mismo, que es la limitación individualista, y de la disolución en la comunidad, que es el colectivismo. El Yo se pierde y frustra como perso na, tanto si se niega a la relación con la realidad y lo “otro” como si se enajena en la colectividad, volviéndose mera parte y adherencia de ésta. “El individualismo sostiene Buber, ve al hombre sólo en el estado de relación consigo mismo,- el colectivismo no ve en absoluto al hombre, ve sólo la sociedad En el uno el rostro del hombre está deformado,- en el otro, está enmascarado”. De allí también que para la metafísica buberiana, enclavada en lo más íntimo y cálido de la posición existencial, el “nosotros, la relación que acerca y enlaza los términos relacionados pero no los desfigura ni desvirtúa, sean tan detestables el egoísmo de la individualidad como la destrucción de la asfixia en la colectividad. Su libro sobre “El problema del hombre” concluye con frases proféticas. J^Veo asomar en el horizonte, anuncia, con la lentitud de todos los procesos de que se compone la historia auténtica del hombre, un gran descontento que no se parece a ninguno de los hasta aquí conocidos. No se trata ya, como hasta ahora, de oponerse a una tendencia dominante en nombre de otras tendencias sino de rebelarse contra la falsa realización de un inmenso anhelo de comunidad auténtica. Se luchará contra su imagen deformada y por su forma pura, tal como ha sido contemplada por generaciones humanas llenas de fe y de esperanza. Y el primer paso ha de consistir en echar por tierra una falsa alternativa aue ha abrumado el pensamiento y la vida de nuestra época, la alternativa entre individualismo y colectivismo”. Fernando Durán V. NOTICIAS DEL JISHDV Cardenal Silva Henríquez Radio de Israel trasmitió en el Hogar de Ancianos composición chilena ■Como primer acto de la “Semana de Confraternidad” celebrada recientemente en Santiago, S. E. el Cardenal Mons. Raúl Silva Henríquez visitó el Hogar Israelita de Ancianos de la calle Villagra. Iniciando un programa de intercambio musical Chileno- Israelí, la radioemisora “KoJ Israel” transmitió recientemente la Sinfonía “Noche de Cristal” del compositor chileno León Schidlowsky. AGRONOMOS CHILENOS A ISRAEL Invitados por el gobierne sobre “Planificación Rural”, de Israel viajaron a la Meorganizado conjuntamente diná seis agrónomos chilenos por el gobierno de Israel y ia para participar en un curso OEA. de tres meses de duración 51^4

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