Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXVII (1965)
- Issue
- 2 (Febrero, 1965)
- Date
- 1965-02-01
- Page
- Seite 9 (sequence 9)
- Language
- German
- Belongs to
- journal issue
- OCR quality
- 73% known words query
- IRI
…/8553624-8559342-9194610--4427-8559373- Visual Library
- page viewer of the UB Frankfurt
OCR text
BOLETIN INFORMATIVO 9 FEBRERO 1965 la v% ínpaKnft- NIÑOS: Dirijan su correspondencia a RAJEL Casilla 2487 - Santiago E L B O L E TIN INFORMATIVO UNA HISTORIA VERIDICA Queridos f)¿ñ moá Queridos niños: Ha llegado Febrero, Uds. dirán: termina Febrero, pero nosotros, para poder darles a leer a fines de Febrero esta página, debemos prepararla tres semanas antes. Como prometido, in cluye la publicación de los resultados finales de nuestro concurso 1964. Felicito a los primeros muy efusivamente como también a todos los demás, por la forma entusiasta con que nos han acompañado durante todo el año, haciendo de “Voz Infantil” jm entretenimiento para los ni¬ ños como también para los grandes, que tampoco dejan de leerla. La fiesta de repartición de premios, como ya lo habíamos anunciado, se llevará a efecto el domingo 21 de Marzo, en Portugal 810, a las 11 horas. El ¡requisito es asistir disfrazado, enmascarado, maquillado, etc. (Al mejor disfraz de cada sexo, se le otorgará un premio). Así reunidos recibirán los premios al psfuerzo y entusiasmo y aprovecharemos de conmemorar la linda fiesta de Purim. Lleven a ,sus amigos, ¡todos serán bienvenidos! Cariñosamente, Shalom, Rajel LOS KIBUZIM El avance , que ha tenido Israel se debe no sólo al idealismo y al trabajo incesante de sus habitantes, sino también al .programa de trabajo en conjunto, o sea, “todos para todos”. Estos son los Kibuzim. La gente de los Kibuzim sacaron las piedras del árido suelo, trabajaron incesantemente, pelearon contra los Invasores árabes durante años, pero finalmen. te su labor está dando sus frutos. Resplandecientes, valles. que desde la altura se ven de alegre colorido. Pero aún duermen con el arma debajo la cama, secan pan. taños y convierten las regio, nes áridas en zonas fértiles. Comen juntos, hombres y mujeres efectúan una labor En una estación de servicio en el Desierto de Arizona un cartel dice: “Cargue nafta en este surtidor,- los otros son espejismos”. La temperatura más alta registrada hasta ahora en el Sahara, es la que se comprobó el 13 de septiembre de 1922 en Aziza, a 25 millas al sur de Trípoli (Libia): 57“ a la sombra. Esta es por otra parte, la temperatura máxima registrada en el mundo en lugares habitados. extraordinaria y también en una unidad éxtraordinaxia pasan los años de su vida. Además, tienen programas culturales, tienen colegios con profesores preparados, enfermería, cunas para los recién nacidos, etc. La mujer cuida los niños, trabaja en la lavandería, arregla los trajes, cocina, etc. El hombre se preocupa del trabajo pesado (trabajar en la tierra, en el campo);y se hace cargo de los negocios que hay que hacer, como por ejemplo comprar semillas, tractores, etc. Los kibuzim son ejemplos de lo que la unión y el esfuerzo pueden hacer para el bien de todos. Arturo Manes El límite Sur del Sahara se está desplazando. En efecto, sus arenas avanzan hacia el Ecuador a una velocidad de 700 a 1.000 metros por año. Si hiciéramos una escapadita al Sahara, no debería sorprendernos ver muchas piedras, en razón de que las 415 partes del terreno está formado de rocas y piedras y sólo 115 sé halla cubierto de arena. Enviado por Carlos Gristani. —Por favor, mamá, cómprame un perro —suplicaba Anita— un perrito chiquitito. No molestará, yo lo cuidaré, le daré de comer, lo bañaré... La señora miró a Anita severamente: Ya te he dicho que no podemos tener perros en un departamento tan chico; ensucian y arruinan todo. —No ensuciará, yo le ense¬ ñaré, le... Un basta! de la mamá dejó truncas las palabras en la boca de Anita, que se convenció de la inutilidad de sus tentativas: la mamá no le compraría nunca un perrito. Y habría sido tan lindo tener uno. Hacía tiempo que Anita soñaba con un cachorro vivaracho y afectuoso, que jugaría con ella, la querría, la seguiría por todas partes. El encargado de la perrera municipal abrió tremendos ojos de sorpresa cuando la rubia niña, poniéndose en puntas de pie para llegar a la ventanilla, pidió con la mayor tranquilidad: —Quiero siete cachorritos. —¿Siete cachorritos? ¿Todos juntos? —balbuceó el buen hombre. —No los voy a llevar todos ahora —dijo la niña—; déme uno. Luego volveré por los otros. Efectivamente, la niña volvió varias veces al corralón municipal para llevarse un cachorro por vez, hasta que, feliz y contenta, apretó entre sus brazos al sexto perrito, penúltimo de la serie, que la miraba curiosamente con sus ojitos brillantes y bonachones. La mamá de Anita estaba preocupada; a su hija seguramente le ocurría algo. Iba todas las tardes a hacer las tareas con una compañera de colegio y volvía a cabo de dos horas con aire de cansada. Durante el almuerzo, su pequeña estaba quieta y callada. Después de la comida, no se acostaba enseguida como de costumbre, sino que volvía a inclinarse sobre los cuadernos. —Pero, ¿no hiciste ya las tareas con tus amigas? —preguntó la mamá sorprendida. —No he tenido tiempo para terminarlas —respondió la niña, ruborizándose. La mamá empezó a sospechar que su hijita le ocultaba algo, y una tarde, haciendo de “detective”, la siguió de lejos. La vió entrar en una lavandería y salir casi inmediatamente con un atado. Anita se subió a una vieja bicicleta y se alejó, pedaleando muy de prisa. La mamá entró en el negocio, y a la señorita que vino a su encuentro, le preguntó a ñoca de jarro: —¿Qué viene a hacer mi hija aquí? —¿Su hija? ¿Quién es su hija? —Es la chiquilla que acaba de salir. —¡Ah! ¿Ud. es la mamá de Anita? Una chica muy trabajadora, ligera, correcta... —Pero, ¿me puede explicar, qué hace Anita aquí? —¡Cómo!, ¿no lo sabe? Hace más o menos un mes, buscábamos un muchacho para el reparto. Ud. comprenderá, con las fiestas aumenta el trabajo y, bueno, se presentó Anita. No queríamos tomarla, porque buscábamos un muchacho, pero la pequeña es tan despierta y ha insistido tanto... parecía que tenía necesidad de ganar algo, pcbrecita. —¿Necesidad de ganar...? La pobre señora no salía de su asombro. No era rica, pero a su hijita jamás le había faltado nada... En este momento volvía Anita y al ver a la mamá se llevó las manos a la boca y retrocedió. Pero la señora la detuvo y le dijo severamente: —Explícame este asunto. Anita sacó del bolsillo del guardapolvo un paquetito de recibos y se los alargó a la mamá: eran todos extendidos por la perrera municipal, cada uno por la adquisición de un perro. —Aquí tiene —explicó Anita, y la voz le temblaba —la plata que ganaba era... para eso. Tú no querías comprar el cachorrito, y entonces... “Los acomodé en casa de mis amigas; casi todas tienen un patio donde colocar una casita y los padres no les dicen nada. Cada tanto tiempo voy a verlos, son tan lindos —continuaba afanosamente la niña, mirando el ceño fruncido de la madre— ahora iba a dejar de hacer el reparto. Con las propinas de hoy ya me alcanza para el séptimo cachorrito. Mira --y mostró la palma llena de monedas. La madre se sintió conmovida y un poco culpable por no haber comprendido el cariño de su hija, y no haber apreciado su esfuerzo. Además, si las otras niñas Podían tener sus cachorritos, ¿por qué no iba a poder tenerlo su hijita? Seguramente que lo cuidaría lo suficiente para que no molestase. Sí, sin duda, merecía un premio, ya que había deseado tanto al perrito, que había hecho ese sacrificio. Decidió entonces acompañar a su hija en su minuto triunfal: sí, se lo había ganado en buena ley y es justo premiar a los hijos cuando realizan una hazaña. Con estos pensamientos la señora tomó a su sorprendida chiquilla de la mano y se dirigieron con paso firme a la perrera municipal. El encargado del corralón vió llegar a su pequeña cliente, esta vez acompañada por su mamá, y le sonrió con simpatía. El también admiraba la tenacidad de la niña de la que se había hecho gran amigo. Tomó una pelotita tibia de piel color café con leche entre sus manos y le dijo: —Tengo un cachorro magnífico “señorita”. Lo he reservado para tí. Es el último, ¿verdad? —Es el último y es mío — gritó triunfante Anita, dirigiéndose una mirada de gratitud a la madre. Ahora, en la plaza del barrio, por las tardes, se puede ver una extraña procesión: Siete niñas en fila india que llevan a pasear a siete perritos vivarachos, blancos, negros, marrones, jaspeados... Enviado por Carlos Gristani GRAN VELADA DE PURIM Invitamos los colaboradores de la "Voz Infantil' y a todos los niños en general, a la gran velada de Purim y repartición de premios a nuestros periodistas juveniles, a efectuarse el Domingo 21 de Marzo, a lias 11 A,M. en Avenida Portugal 810 ¿LO SABIA?