Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXVI (1964)
- Issue
- 8 (Agosto, 1964)
- Date
- 1964-08-01
- Page
- [Seite] (sequence 25)
- Language
- German
- Belongs to
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AGOSTO 1964 BOLETIN INFORMATIVO 23 MEDIO SIGLO DE INQUIETUD i i i i i i r da muy sensible en este conglomerado plurinacional. A las perspectivas de la derrota, a la miseria se sumó ahora la esperanza de un mundo mejor, y asi fue que, mientras Alemania extremaba sus esfuerzos tratando de llevar adelante la guerra, Austria quedó fuera de combate. Alemania siguió sola, hasta que incluso el Alto Mando tuvo que rendirse a la evidencia que la guerra estaba perdida. Durante años, el ejército, extremando su soberbia, había mantenido ignorante al pueblo y al gobierno de la verdadera situación, así que la revelación de la trágica verdad causó un impacto indescriptible. Pasada la primera impresión, los civiles imploraban al Estado Mayor, especialmente al Comandante en Jefe, el general Ludendorff, de mantenerse, hasta obtener siquiera una paz decorosa. La respuesta fue terminante. “Al igual que tuvimos que vernos obligados a suspender nuestra última ofensiva cuando nos dimos cuenta que el eventual éxito no guardaba relación con nuestro sacrificios en hombres y equipo, debemos decidirnos ahora a poner fin a la guerra. Cada día acerca al adversario a sus objetivos y sólo servirá para perjudicar nuestra posición en las eventuales negociaciones de paz. Por eso no podemos perder tiempo. La situación ha empeorado radicalmente y sólo es cuestión de días o de horas, que el enemigo se dé cuenta de nuestra posición desesperada”. ■El espanto y el terror hicieron presa del gobierno alemán y si no hubiera sido por la acción resuelta de ios partidos de oposición, se habría producido una catástrofe. El Kaiser huyó, desertaron los militares, dejando a los dirigentes político frente a una disyuntiva, en cuya gestación no les había cabido intervención alguna. Era en aquel entonces, cuando se sembró aquella leyenda de traición, que más tarde iba a dar frutos tan espantosos. A instancias del Alto Mando no fueron militares, sino representantes de los poderes civiles, parlamentarios, los que tuvieron que cruzar las líneas del frente para negociar un armisticio. Pocos años más tarde, esta acción de supremo patriotismo les iba a ser agradecido con el asesinato y la difamación. Duras eran las condiciones del armisticio, pesadas las imposiciones del tratado de paz. La desunión reinaba en el campo victorioso. Si bien todos estaban de acuerdo, que había que desarmar la maquinaria bélica alemana, Inglaterra y los Estados Unidos proponían tender la mano a una nueva Alemania democrática, integrándola al concierto pacífico de las naciones. A ello se opuso tenazmente Francia, que había tenido que afrontar los mayores sacrificios en vidas y bienes y se encontraba prácticamente desangrada. Francia necesitaba rehacerse v desterrar al mismo tiempo el temor a la invasión alemana que tantas veces había asolado el suelo francés. Tríunfója tesis francesa, y las condiciones del tratado de paz fueron redactadas acorde. La Asamblea Constituyente, que mientras tanto había sido convocada en Alemania, dudó si aceptarlas o no. ¿Podia sobrevivir la república alemana que acababa de nacer, sobrellevando cargas tan pesadas? Solo accediendo a las insistencias de los altos jefes militares, que temían la ocupación militar del país y la consiguiente destrucción de la leyenda que en el intertando habían comenzado a forjar la República de Weimar aceptó el tratado de Versailles y desistió de su proyecto primitivo de resistencia pasiva y de desobediencia civil. Comenzaron a volver las tropas y, extraña ironía, era Friedrich Ebert, un presidente social-demócrata, quien les dio la bienvenida, exclamando: “Volvéis invictos en el campo de batalla”. LOS AÑOS DEL 1920 Comenzó la época de postguerra. Volvían los combatientes y los exilados. Se encontraban con un mundo cambiado. Stefan Zweig lo describe así: “...Dado el derrumbe general de la moral, ningún campesino pensaba en vender su manteca, sus huevos y su leche. Guardaba cuanto podia y esperaba que lo visitasen en su casa, compradores, que ofrecían mejores precios. Muchos tenían que despojarse de sus anillos matrimoniales y del cinturón con que sostenían sus pantalones, sólo para poder alimentar el cuerpo...”. Con el término de la guerra, la paz no había vuelto al mundo. Estallaban los conflictos por doquier, ya sea entre las naciones, ya sea entre los hombres de un mismo pueblo. Se sublevaban las colonias, se derrumbaban los valores morales les que habían era tradición, resuelta a lanzarse Impetuosamente al futuro .. Cada modo de expresión.. . se esforzaba para hacer ostentación radical y revolucionaria ... La pintura nueva declaró caduco todo lo que habían creado Rembrandt, Holbein y Velásquez, e inició los más furiosos experimentos. .. En todas partes proscribióse el éléments» fuerzos tuvieron su culminalia y de Rusia. El 30 de Eneción en el pacto Briand-Kelro de 1933, después de interlog, firmado después de torminables meses en que gotuosas negociaciones prelimibierno tras gobierno, muchas nares en 1928. Dice en sus veces al margen de la legapartes más trascendentales: “Convencidos que ha llegado el momento de renunciar a la guerra como herramienta de la política internacional y con el propósito de mantener las relaciones pacíficas y amistosas entre sus pueblos, ... las altas partes contratantes declaran solemnemente que condenan la guerra como medio de solución de conflictos internacionales y renuncian a ella como instrumento político en sus ^elaciones entre sí. lidad, había tratado de enderezar la nave del estado el Presidente von Hindenburg llamó al líder del partido nacional-socialista, a formar gabinete. Así y mientras las llamas del “Reichstag’’ incendiado iluminaban la capital. murió la democracia alemana. Comenzó la era del terror desenfrenado, El mundo civilizado no quiso, no era capaz de darse cuenta de lo que sucedía en Alemania. Zweig lo describe de esta manera: Un ejército de desocupados vagaba por las calles de las ciudadés. Dedicados a los oficios más humillantes, eran terreno fértil para la demagogia. que cualquier conflicto o litigio que pudiera surgir entre ellas, será solucionad o exclusivamente por medios pacíficos”, comprensible... Cuanto más Entre los 63 signatarios aei joven era un individuo cuanpacto estaban Alemania, Itato menos había aprendido, lia y el Japón. "... Debo confesar que en el año 1933 y aun en 1934 no creíamos posible en Alemania o en Austria, ni la milésima parte de lo que iba a Las altas partes consobrevenir. El nacional-sociatratantes acuerdan, lismo, con su técnica de engaño inescrupuloso, se cuidaba mucho de manifestar el radicalismo total de sus propósitos, antes de haber endurecido al mundo”. tanto más grato impresiona' ba en virtud de su falta de trabazón con todo lo tradicional. Comenzó una época de éxtasis entusiasta y de engaño ilimitado, una mezcla sin igual de impaciencia y de fanatismo. Todo lo que era extravagantes... vivía momentos de auge: teosofía, ocultismo, espiritismo, sonambulismo, . antroposofia, quiromancia, grafolog^a, los dogmas hindúes de yogi y el misticismo paracélsian o”. (Stefan Zweig: “El mundo de ayer”). Pero aún quedaba una esperanza, aquella que había hecho que los hombres y las mujeres hubiesen soportado años de sufrimiento atroz: “Terminada esta guerra, se proscribirá el uso de la fuerza en las relaciones internacionales y se llegará al esta- . blecimiento de una verdadey espíritusra comunidad de los pueblos’, sostenido a Nació la ‘‘Liga de las Na- SURGEN LOS MONSTRUOS Una prosperidad engañosa volvió a florecer en la tierra. Poco iba a durar. En Alemania se habla autoproclamada un dique contra el bolchevismo. El mundo lo creía. No contaba nada más que eso. Había que darles lo que querían, había que hacer concesiones y cerrar los ojos ante la opresión, ante el ase slnato sistemático de adver - 1929 se produjo el derrumbe garios políticos y ante la ola total de la economía del occidente. La desesperación se apoderó de los hombres sin trabajo y sin pan. Los pueblos se convirtieron en presa fácil de los extremistas que surgieron por doquier. En Alemania, que todavía sufría el impacto de su derrota, estos grupos de fanáticos tomaron auge inusitado, alentados por el ejemplo de Itade violencia antisemita que, casi de inmediato, se desencadenó. La Olimpíada de 1936, vió a altos dignatarios de todo el mundo civilizado hacer antesala en la cancillería del Reich, ansiosos de estreohar la mano del asesino más alevoso del que haya memoria. (Pasa a la Pág. 24) generaciones, florecieron los ciones”. Pocas veces, tantos ismos más espectaculares, saludaron con tanto alborozo una ola de buscadores leí a algo tan insignificante, placer mas desenfrenado se los EE. UU., blondo caso arrastraba por el mundo. La omiso del solemne comproxniguerra había desatado un inso de su Presidente, volvie— fiemo, había traído un cumulo de problemas, sin solucionar ninguno. Las naciones nuevas, surgidas a raíz de la ron a su tradicional aislamiento, con lo cual la Liga quedó, desde un principio, condenada a la inanición. conflagración, no hallaban pronto, el palacio de Ginebra como afirmarse, dictadores y no era más que una tribuna caudillos reemplazaban a gosin resonancia real. Los esbiernos legalmente constituítadistas se dieron cuenta que dos. millones de hombres que había que recrear un sistema habían perdido la fe, vagade seguridad colectiva, si ban, dispuestos a venderse al querían que el mundo siguiemejor postor. Los vencedores, ge siquiera aparentemente la„ euforia ordenado. Así, mientras prinirawíi f0, oSe enc°r}- tipiaban a calmarse las olas traban frente a graves crisis ¿el cataclismo de 1914-1918 nupn°hahílS tuvo lu&ar el acontecimiento más sensacional de la prime- **?£”ra mitad de la década del dMoqotraUSSSt*“quT matan Te Cúndia el ejemplo de la re- Cercaron v eámronlasbases volución rusa. Sus aliados de í“5**^ antaño trataban de interve nir militarmente, pero no sólo fueron derrotados, sino vieron peligrar la disciplina de sus nropias tropas. “La generación de postguepara un entendimiento. En el Pacto de Rapallo comenzó a vislumbrarse una nueva esperanza. ¿O era acaso una amenaza? Había que actuar. Desde entonces datan los esfuerzos para establecer un rra se emancipó de golpe, sistema de pactos que garanbrutalmente de todo lo que tizasen el statu quo y las tenía .validez hasta entonces modalidades de la conviveny dió la espalda a todo lo que cia Internacional. Estos es- Neville Chamberlain — “El hombre del Paraguas” Traicionó la libertad para “salvar la paz”, y cosechó la guerra. i