Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXVI (1964)
- Issue
- 5 (Mayo, 1964)
- Date
- 1964-03-01
- Page
- Seite 17 (sequence 17)
- Language
- German
- Belongs to
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MAYO 1964 BOLETIN INFORMATIVO 17 CARTA DE MADRID: Con don Ramón Menéndez PidaI Por Marc Turkow Madrid (OJI).— Excepcionalmente emotivo e interesante fue para mí el encuentro con don Ramón Menéndez Pidal, una de las personalidades más importantes de la cultura española de nuestros días, no sólo en su país, sino también en todo el mundo! de ihabla castellana. “Tiene la autoridad del glorioso filólogo e historiador respecto a la lengua, la literatura y la historia de España y su proyección dentro y fuera de la península. Con don Ramón llega la ciencia filológica e ¡histórica espa¬ ñola a su más alta cumbre 'hasta hoy”. Con estas palabras es caracterizada don Ramón Menéndez Pidal en una nota a propósito de su nuevo libro sobre el Padre Bartolomé de las; Casas, defensor de los indios sojuzgados en América, que acaba de publicar la editorial madrileña Espasa-Calpe. El 13 de marzo cumplía don Ramón 95 años de edad, y para el futuro próximo tiene proyectado realizar una visita de diez días al Estado de Israel para ser huésped oficial del Instituto de Intercambio Cultural entre Israel, América Latina y España. Lo lacompañarían ,en ese viaje su hijo de 68 años y su nieto de 40 que, como él, son investigadores y catedráticos de la Universidad de Madrid. La entrevista con el eminente hombre de letras fue concertada con ayuda del Presidente de la Comunidad Israelita, señor Max Mazín, quien me acompañó en mí visita. La casa que ocupa Menéndez Pidal, en la calle Condes del Val número 23, en un viejo y magnífico barrio! residencial de Madrid, más que morada parece un museo y una biblioteca nacional. Grandes salas con anaqueles repletos de miles de libros de distintas épocas y en diversos idiomas. Son libros que el gran estudioso y pensador viene reuniendo durante toda su vida. Junto a ellos, numerosos diplomas de los distintos títulos y distinciones honoríficas con que fue galardonado por instituciones y países, y gran número de antigüedades de todo género. Don Ramón no se dejó esperar mucho. Con rápidos pasos, casi diría juveniles, entró en una de sus piezas de trabajo del primer piso donde lo aguardábamos. De mediana estatura, más bien delgado, plateados los cabellos y la aristocrática barba a la española, don Ramón nos saluda y nos invita a sentarnos junto a él en el rincón donde le agrada conversar con sus invitados. Desea, ante todo, que le informe cómo están algunos amigos suyos de la Argentina, tales como Arturo Capdevilla, Jorge Luis Borges y otros. Le interesa también tener noticias sobre la Argentina en general. Le hablo después del Congreso Judío Mundial y de. la iniciativa que su Ejecutivo Sudamericano trajo al Tercer Congreso de las Academias de la Lengua, realizado en 1960 en Bogotá, respecto a la eliminación del Diccionario de la Real Academia Española de las acepciones peyorativas en palabras tales como “judío”, “judiada”, “fariseo”, “marrano”, “cohén”, “sinagoga”, etc., que ofenden la dignidad judía. Le informo, sobre la actividad 'desarrollada en dicho Congreso por el Dr. Moisés Goldman, en nombre del Ejecutivo Sudamericano del C. J. M., labor que se vio coronada por el éxito, ya que la iniciativa contó con el apoyo de todos los académicos latinoamericanos presentes en Bogotá, donde la ponencia fue votada favorablemente. Sólo la delegación española tuvo una posición adversa. Don Ramón Menéndez Pidal, en su carácter de presidente vitalicio de la Real Academia Española, se halla perfectamente informado scbre el particular. Y1 tiene la impresión de que el asunto está favorablemente resuelto dentro del espíritu de la decisión del Congreso de Bogotá, que dispuso no sólo la eliminación del Diccionario de las acepciones ofensivas al pueblo judío, sino que hizo también extensiva ese voto —de acuerdo con la especial propuesta del Presidente del Ejecutivo Sudamericano del Congreso Judío Mundial, Dr. M. Goldman,— a las referencias de igual carácter con respecto a cualquier otro pueblo, raza o credo. El señor Max Mazín, por su parte, recordando la posición de los dos delegados españoles, dice: “García Gómez fue el principal opositor ...” (García Gómez fue embajador español en Damasco y presidente de la Asociación pro Cultura Islámica en la península). Don Ramón se ríe: “La posición de García Gómez salta en todas partes... ¡Pero si eso es absurdo! ¡Si está contra el espíritu de -os tiempos actuales! El Papa Juan XXIII lo comprendió perfectamente, y también Paulo VI lo entiende, a través de las modificaciones que fueron introducidas en la liturgia católica. Si los jefes de la Iglesia católica cambian tan radicalmente su posición con respecto a los judíos, ¿cómo podemos quedarnos nosotros en la vieja postura hacia el Judaismo, que, por otra parte, es falsa e injusta?” Don Ramón toma un trozo de papel y hace algunas anotaciones. Llamará a los dirigentes responsables de la Real Academia y conversará con ellos sobre el particular. Me autoriza también a que, cuando visite la Real Academia Española y hable con les académicos, algunos de los cuales me indica, mencione mi conversación con él. Pasamos a otros temas. El señor Mazín le pregunta sobre su viaje a Israel. Nos contesta que es una vieja aspiración suya visitar el Estado Judío. Menéndez Pidal es un conocido amigo de los israelitas, y esto lo ha expresado en numerosas ocasiones, también en sus obras. Nos dice que no desea perder tiempo con ceremonias oficiales. Quiere conocer el país, quiere ver cómo los judíos reconstruyen su patria. Pero sobre todo le interesa encontrarse con los judíos españoles. Pese a las injusticias que se cometieron con ellos, los judíos de origen español fueron, durante sus migraciones, los que difundieron la lengua y la cultura hispanas. El ladino es una gran herencia de su pasado. Salónica fue un centro de hispanidad. En Latinoamérica los judíos sefarditas también hicieron mucho por la cultura española. ¿Y el Romancero español? ¡Qué tesoro! Las canciones judías del Romancero figuran entre sus lecturas favoritas desde hace muchos años y hasta el día de hoy. Desea saber cuál es la_situación de la lengua española en Israel. En todos los países donde los judíos se radicaron desde su salida de España llevaron consigo el idioma español. Pero en Israel, donde tienen una lengua y una cultura propias, seguramente la cosa será diferente. Los mayores, que llegaron allí con el idioma español, probablemente lo conservarán; pero la joven generación seguramente pasará al hebreo. ¿Se estudia el castellano en las escuelas israelíes? Su nieto, que es un investigador del folklore, se interesa especialmente por ese problema. El señor Mazín le informa que en Israel aparecen dos periódicos en ladino; que en Dimona el español es el idioma corriente; y que hay kibutzim donde podrá fácilmente entenderse en castellano, porque viven allí jóvenes judíos sudamericanos que se educaron en ese idioma. “iSería una lástima que nuestras culturas se separaran”. observa el eminente sabio hispano. “Durante siglos hemos marchado juntos. Hay que buscar la forma de complementarnos mutuamente”. La plática gira ahora alrededor de su nuevo libro y dél problema de los indios en América. Por ahora se han publicado comentarios positivos sobre la obra. Pero don Ramón está seguro que también se le criticará por la severidad con que trata al Padre Las Casas, el sacerdote que en el siglo XVI acusó a Jos conquistadores españoles de dar trato inhumano a los indios. Menéndez Pidal sostiene que el Padre Las Casas falsea la historia y lo caracteriza como paranoico. Esto lo escribe desde el punto de vista científico, como historiador. Le cuento al distinguido maestro español que el problema de los indios se torna ahora sumamente actual en algunos países de Latinoamérica. Los indios comienzan a exigir no sólo el mendrugo para ellos y sus numerosas familias, sino también los derechos políticos nacionales que les corresponden, y según refirió recientemente Carlos Miaño Pique en “La Prensa” de B. Aires, se reveló en sesión secreta del Gobierno peruano que los indios planeaban crear en el Cuzco una república independiente, restableciendo el reino de los Incas.— (OJI). ESPAÑA E ISRAEL Por Benno Weiser JERUSALEN.— La próxima visita de don Ramón Menéndez Pidal vuelve al tapete la cuestión de las rélaciones entre Israel y España. Si la visita del Papa carecía de carácter político —porque así se repitió con insistencia— la de Menéndez Pidal es apolítica por razones más convincentes. El anciano, que el 13 de marzo último cumplió 95 años de edad, nunca fue una figura política, se destacó en su campo —como filólogo e historiador— tanto en tiempos de la monarquía como de la república, y bajo el régimen franquista. El hecho de que haga este viaje pese a su edad patriarcal, señala hasta qué punto el Estado de Israel ha logrado despertar el interés de los hombres de espíritu. Es además una peregrinación a un mundo que se achica sin cesar: el de los que hablan el idioma judeoespañol o ladino. Viven hoy en Israel la mayoría de los judíos de Yugoeslavia y Bulgaria que lograron sobrevivir al exterminio nazi. Viven también muchos judíos oriundos de Turquía, otro baluarte de los judíos sefaraditas. Muchos más vinieron de Egipto cuando, a raíz de la restauración del Estado de Israel primero, ¡y de la Campaña de Sinaí, después, la mayoría de los judíos egipcios debían abandonar sus hogares. Y entre los que habían integrado la colectividad judía de Palestina antes del resurgimiento de Israel, también se contaba una apreciable proporción Jde sefaraditas. Estímase que uno de cada siete israelíes hablan el ladino, es decir el español del siglo XV al que se han incorporado algunas raíces hebreas. Don Ramón, en su formidable obra sobre el Romancero hispánico, dedica un lugar especial a las romanzas sefaraditas y ésta será su oportunidad de volver a encontrarse con los depositarios de las romanzas. Pero a propósito de la visita vale la pena analizar las relaciones —o más bien la falta de tales— entre Israel y España. España es —con excepción de Alemania— el único país europeo (o del mundo occidental) que no mantiene relaciones diplomáticas con Israel. Ello quizá se deba, en primer término, al hecho de que cuando se restauró el Estado de Israel los recuerdos de la segunda guerra mundial estaban todavía demasiado frescos como para que Israel pudiese solicitar ser reconocido por España, que abiertamente ¡había coqueteado con la Alemania de Hitler, responsable del exterminio de seis millones de judíos. Cuando poco después de que Israel fuera acogido en el seno de las Naciones Unidas, solicitó ¡España su ingreso, el régimen español movilizó gran número de emisarios, entre Ellos varios judíos sefaraditas, para inducir al Gobierno de Israel a no votar en contra de esa solicitud. Uno de los argumentos esgrimidos por tales mensajeros fue que España —a pesar de sus simpatías por Alemania— había dado refugio a todo judío perseguido por los nazis que lograba cruzar los Pirineos y que, además, sus cónsules habían otorgado ¡pasaporte español a todo judío que alegaba origen sefaradita, salvando así la vida de otros miles de judíos. Pero el Gobierno de Israel no podía rendirse entonces ante este argumento. El hecho de que la matanza de seis millones de judíos no hubiere inducido al régimen franquista a desligarse de Alemania, pesaba más que los gestos de buena voluntad española hacia unos cuantos miles o, en el mejor de los casos, unas cuantas decenas de miles de judíos. Por lo tanto, y a pesar de los muchos pedidos en sentido contrario, Israel votó contra la admisión de España. Ello se volvió el “pecado original” en la conducta española hacia Israel. Porque, con el andar del tiempo, cambió en Israel el clima respectivo. Cuando los alemanes comenzaron a pagar sus fuertes indemnizaciones tanto a judíos individuales como al Estado de Israel, se entablaron toda clase de reía ciones con Alemania, aunque no se llegó a las relaciones diplomáticas. Pero el jefe de la Misión de Adquisiciones israelíes en Colonia, que tenía a su cargo el convertir los pagos alemanes en maquinaria, barcos, etc., contaba con el rango de embajador y era un embajador en todos los aspectos prácticos. Se inició un intercambio comercial siempre creciente entre jos dos países, llegando a ocupar Alemania el tercer lugar en las exportaciones israelíes. También se intensificó, de año en año, el turismo alemán ,a Israel, compuesto en su mayoría por jóvenes que querían expiar los crímenes cometidos por la generación de sus padres. En vista, pues, de que las relaciones con Alemania existen de facto, ya no parece tan lógica la ausencia de relaciones con España, aunque se podría argüir que la Alemania de Bonn no es la de Hitler, mientras que el régimen de España sigue siendo el mismo que apoyó a Hitler. Pero ello sería hilar muy fino, pues existen también quienes afirman que la Alemania de hoy es la misma que la de Hitler y que en todo caso miles de ex nazis han vuelto a ocupar cargos públicos. Sea como fuere, a 20 años de la segunda guerra mundial el gobierno de Israel estaría probablemente menos decidido a oponerse a las relaciones con España. Pero ocurre que la situación también ha cambiado para España. En 1949 el voto de Israel habría equivalido a un certificado de buena conducta que, en aquel entonces, hubiese sido valioso para abrir las puertas de las Naciones Unidas a España. Desde entonces, España llegó a ser admitida en la ONU, es hoy aliada de Estados Unidos —vale decir del campo democrático— y ya no precisa tal certificado. Ante la falta de una utilidad inmediata, el régimen español pudo tomar en cuenta los argumentos en contra de las relaciones con Israel. Por sus posesiones en Africa, España tiene interés en convivir todo lo bien que pueda con el mundo árabe. Podría ser que a larga no resista los vientos de independencia que soplan por el (Pasa a la Pág. 23)