Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXV (1963)
- Issue
- 11 (Noviembre, 1963)
- Date
- 1963-11-01
- Page
- Seite 16 (sequence 16)
- Language
- German
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16 BOLETIN INFORMATIVO NOVIEMBRE 1963 ARTE Y ESPECTACULOS AARDN COPLAND EN SANTIAGO: "NO ESCRIBIMOS MUSICA PARA COMPARARLA.. En gira de acercamiento cultural visitó Chile el conocido compositor y director norteamericano Aaron Copland, quien dictó en nuestra capital tres conferencias y dirigió un concierto de la Orquesta Sinfónica de Chile. Gentilmente invitado por el Instituto de Extensión Musical de la Universidad de Chile y el Departamento de Prensa de la Embajada de los Estados Unidos, tuvimos oportunidad de asistir a la conferencia de prensa, que nuestro visitante o f r e c 'ó. apenas llegado al país. La biografía, que se repartió antes de iniciarse dicha conferencia constató lacónicamente: “Nació en Nueva York, en 1900”. Demasiado escueto. Vamos a buscar datos más explícitos. Las encontramos en la enciclopedia de ILink: “Aaron Copland —Brooklyn, EE. UU., 1900”. Eso sí, ahora sabemos, que Aaron Copland es un hijo de Brooklyn, de este pedazo de tierra que en proporción a su extensión ha dado a los Estados Unidos más personalidades de la vida artística que ninguna otra parte de su territorio. El es hijo de este barrio, cuyo ritmo de vida es único en todo el mundo, de este rincón, donde se funden elementos judíos, irlandeses e italianos para dar lugar a algo nuevo, típicamente neoyorkino. Y esto surge también a través de su música. Es la segunda vez que Copland viene a Chile. Ya estuvo aquí en 1941, dirigiendo la Orquesta Sinfónica y dictando conferencias. Nos conoce. Habla castellano y le son familiares nuestra música y nuestros músicos, muchos de los cuáles han sido discípulos suyos: Juan Orrego Salas, Carlos Riesco, Celso Garrido Lecca. INTEGRAR, NO UNIFORMAR Después de las introducciones de rigor, la conversación deriva hacia un tema particularmente interesante para nosotros. Alguien le pregunta qué influencia tiene el folklore, especialmente el Jazz, en la música seria de los EE. UU. Después de aclarar que, equiparar al jazz con el folklore norteamericano es caer en una simplificación ¡peligrosa, que fácilmente puede falsear las perspectivas, el maestro Copland continúa: “Yo pertenezco a una generación, que no creía en la existencia de un folklore norteamericano. Después de todo, hemos venido de todas partes del globo. con nuestras costumbres, con nuestras tradiciones y con nuestros cantos. Tal idea estaba muy generalizada, allá por el año 1925, hasta que la invención de la cinta magnética hizo posible a los peritos , coleccionar los elementos folklóricos de todos los Estados de la Unión. Y, repentinamente nos dimos cuenta de que este folklore, en el cual no habíamos creído, existía. Nos encontrábamos con himnos religiosos de la Nueva Inglaterra, con baladas, con cantos de los obreros ferroviarios y con canciones de los cowboys, y un sinnúmero de otras cosas más. Lo más extraño era, que las propias melodías tradicionales europeas adquirieron, después de cierto tiempo, características nuevas. No perdieron las primitivas, eso sí que no, pero añadieron algo nuevo, algo difícil de explicar, algo típicamente norteamericano. Así, por ejemplo, conocemos una vieja canción escocesa de la que sabemos que fue introducida en nuestro país hace más o menos doscientos años. Esta canción, cantada por alguien de las montañas de Kentucky es, por mucho que conserve similitudes con la versión primitiva, algo totalmente diferente de ésta, y forma hoy parte de nuestro folklore”. Continúa el maestro Copland expresando, que es, a su modo de ver, algo característico de la cultura estadounidense de que ésta surgió a través de la integración de muchas civilizaciones sin que éstas llegasen a ser uniformes, sino conservaron su vitalidad y carácter, aunque transformándolo. EL ARTE VA DE ADENTRO HACIA AFUERA No podía faltar la pregunta política. Uno de los asistentes a la reunión se encargó de formularla. “Ud. maestro, nos ha hablado de la música funcional, en su relación con la composición de música incidental para películas, obras de teatro, etc. ¿Qué opina usted de los gobiernos o de los partidos políticos, que pretenden hacer de la música un todo funcional?" Sin vacilar un instante, viene la respuesta, tajante y precisa: “Para mí. la creación musical en relación con determinadas otras artes, por ejemplo la ilustración o ambientación de obras teatrales y cinematográficas, es algo absolutamente legítimo. Tan legítimo como lo es, cuando un autor quiere dar expresión a sus sentimientos patrió ticos, componiendo una obra relacionada con algún episodio de la historia El maestro Aaron Copland de su patria. Pero para que esto sea arte, es necesario que sea espontáneo. La música, como todo arte se proyecta de adentro, del corazón, hacia afuera, hacia la colectividad. No es la comunidad la llamada a indicar al compositor qué temas tratar ni cómo tratarlas, lo cual, dicho sea de paso, no la exime de su obligación de ayudar a la creación artística. Y agrega: “Sé, que esta opinión no es algo meramente personal, sino que la comparten conmigo todos los compositores del mundo”. Termina, y de inmediato continúa el diálogo al responder a otra pregunta, en la que se le pide su opinión sobre la música contemporánea en relación con las creaciones de los maestros del pasado. Es un tema que daría para largo, pero el maestro <Copland logra resumirlo admirablemente: “No OCTUBRE El atraso de la .primavera tuvo benéfica influencia en el ambiente musical de nuestra capital, por cuanto hubo en Octubre una serie de presentaciones, dignas de los meses cumbres de la temporada oficial. Nos referimos en primer lugar al concierto de música de Aaron Copland, con el cual el “Instituto Chileno Norteamericano de Cultura” celebró sus 25 años de existencia y en segundo término, al concierto de clausura de la Temporada de Primavera de la Orquesta Sinfónica de Chile, que presentó bajo la dirección de su titular, Víctor Tevah, el oratorio de Haendel “Judas ¡Maccabeo”, obra programada originalmente para el concierto de clausura de la “Temporada Oficial” de Invierno. Si bien la interpretación de la obra de Haendel, tanto por parte del conjunto orquestal, como por los solistas y, sobre todo por el coro, guiados todos en forma irreprochable por el maestro Tevah, era, a todas luces un acontecimiento artístico de primer orden, fue el concierto de Copland, junto con las tres conferencias dictadas por este eminen músico norteamericano, el hecho que durante Octubre vitalizó nuestro ambiente musical que, normalmente en esta época del año, comienza a languidecer. No es necesario estar de acuerdo con las tendencias que predominan en la música de Copland. Su mera presencia, la franqueza con que las expresó, MUSICAL su interpretación por nuestra “Orquesta Sinfónica”,, sirvieron de punto de partida a una interesante y prolongada discusión en nuestros círculos musicales, a una controversia bienvenida en nuestro ambiente, por lo general tan extremadamente conformista. O, ¿sería tal vez mera casualidad, que la excelente conferencia que sobre música electrónica y concreta dictara Assuar y que fue auspiciada por el IEM, haya tenido lugar justamente a ios pocos días después que el maestro Copland dejó entrever, ¡que no creía mucho en el (futuro de esta clase de música, ilustrando su tésis con ejemplos que, quizas no hayan correspondido a los autores más preclaros de esta nueva música? Otro concierto revelante fue el del “Conjunto de Cámara” de la “Orquesta Filarmónica”, el cual, bajo la dirección de Juan Matteucci nos presentó varias obras de autores ingleses de diferentes épocas en interpretaciones dignas de elogio. Si agregamos a ésto una nutrida serie de recitales, tanto de solistas como de agrupaciones de cámara, si mencionamos la creación del ‘Trio de Canas”, el cual llena una sentida necesidad de nuestro ambiente, comprenderá el lector porqué no hemos vacilado en considerar a Octubre, uno de los meses más brillantes del ano musical en curso. J. M. hay tal comparación. Un dia, un alumno me decía, que no c o n t i n uaría componiendo, pues sus obras jamás alcanzarían la perfección de las de -Haydn. Al principio me quedé pasmado, después pensativo. No somos nosotros los que determinaremos qué quedará para el futuro. Lo único que sabemos, es que hoy no podemos escribir como lo hicieron Haydn o Beethoven. Ellos en su tiempo, tenían ¡ sus problemas peculiares y las posibilidades expresivas propias de su tiempo. Nosotros no escribimos música para compararla con la de otros autores, sino para dar expresión a los sentimientos del hombre contemporáneo. Hoy y aquí, en ninguna otra época y en ningún otro lugar. Creo que sufrimos de un “complejo de obras maestras”. No hay necesidad de que todas las sean. Jamás fue así. Lo único que .tenemos que hacer es seguir trabajando en la mejor forma que nos sea posible. Ya el futuro se encargará de seleccionar". Y así toca a su término la conferencia de prensa de Aaron Copland, fie aquél músico de quién dijera el musicólogo Carlton Sprague: “Aaron Copland es, sin duda, el primer compositor norteamericano. Puede ser grandioso, solemne o jovial, austero o recargado. Como profesor, conferenciante, compositor, planista y director. Copland ha tenido más influencia que ningún otro compositor ahora activo en los Estados Unidos“. El que ha tenido oportunidad de escucharle y de conocer sus obras, no puede sino confirmar esta opinión. Hans Engel EL CONCILIO FRENTE A LOS JUDIOS ¡ El Papa Paulo VI expresó que uno de los pro- , pósitos del Concilio es obtener la amistad entre la | Iglesia Católica y todos los creyentes no cristianos | en un solo [Dios, tales como judíos y musulmanes. Aseguró a todos los que creen en un solo Dios, de cualquier religión que fuesen, que tiene “estima” para ellos y que están incluidos en el pensamiento de la iglesia. EL JUDAISMO, PRECURSOR DEL CRISTIANISMO i Una propuesta para que la religión judía sea considerada por la iglesia católica como antecesora del catolicismo, fue hecha en sesión conciliar. Uno de los participantes declaró al respecto : “Puesto que la iglesia ha existido desde la creación del mundo, la iglesia del Antiguo Testamento no fue solamente una preparación, sino en sí una verdadera iglesia y sociedad perfecta”. REDEFINICION DE LA IGLESIA Una definición básica del carácter de la iglesia católica que resultaría más atractiva para los no católicos y los no cristianos, fue pedida por varios oradores durante las sesiones del Concilio Ecuménico. También hubo una sugestión para que la declaración “De Ecclesia” contuviese una mención especial de los judíos como “el pueblo de Dios” del Antiguo Testamento. Expertos vaticanos destacan que esa sugerencia, hecha por Mons. Septer, Arzobispo de Zagreb, no debe ser confundida con una eventual declaración sobre las relaciones entre católicos y judíos. “No hay nada todavía en manos de los obispos sobre los judíos” —dijo un experto autorizado— “pero esperamos que habrá”. Fue esta una prudente referencia al hecho, confirmado independientemente, que tal declaración no ha sido solamente redactada, sino que ya tiene título. Se llamaría “De catholicarum habitudine ad non christianos et maxime ad judeos” (Sobre la actitud de los católicos hacia los no cristianos y especialmente los judíos). (“Mundo Judío”).