Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXIV (1962)
- Issue
- 11 (Noviembre, 1962)
- Date
- 1962-11-01
- Page
- Seite 13 (sequence 13)
- Language
- German
- Belongs to
- journal issue
- OCR quality
- 77% known words query
- IRI
…/8553624-8558349-9194519--3667-8558640- Visual Library
- page viewer of the UB Frankfurt
OCR text
NOVIEMBRE 1962 BOLETIN INFORMATIVO 13 LA VIDA EN UN CENTRO RURAL Por Ira Kahn Antes de que nadie soñara acerca de la región de Lajisch, constituía cada colonia agrícola una unidad independiente que debía suplir sus propias necesidades en materia de producción (centros de comercialización de leche, vegetales, frutas y productos avícolas, granos y depósitos de forraje, un taller de reparaciones mecánicas, etc.), así como sus propios servicios de consumo, tanto en el aspecto material como cultural. Todo ello es sumamente costoso, y exige la labor de especialistas para que pueda ser eficiente. Pero, en la mayoría de los casos, las nuevas colonias no poseían ni los fondos ni el material humano necesario para dichos propósitos. Con el establecimiento de la región de Lajish, se concretó la idea de un centro rural, con el fin de concentrar los servicios de producción y consumo. La propuesta fue aprobada, y es así como surgió Nehorá, el primer centro rural israelí, hace alrededor de 5 años. Siendo una nueva idea, ha venido “haciendo historia” desde entonces, y no sólo en Israel. Nehorá se halla al servicio dé seis moshavim: Otsem, Shajar, Uir-Jen, Zobar, Noga y Sdé-David. Con el correr del tiempo, se adhirieron Jad Natán y Kojav. mientras que Jeletz y Tlamim, que se hallan geográficamente más alejados, mantienen menos contacto con Nehorá debido a la distancia, aunque, por hallarse en la “Ruta de Nehorá” pueden utilizar muchos de sus servicios. LAS INSTITUCIONES DE NEHORA ¿Cuáles son las instituciones de Nehorá? Una de ellas es la estación de tractores, que mantiene una maquinaria agrícola específica como, por ejemplo, arados, sembradoras, cosechadoras, etc. La estación de tractores mantiene su propio personal y brinda sus servicios a cada uno de los moshavim, a través del contacto con el secretariado de las respectivas colonias. La segunda de las empresas es la estación de clasificación y comercialización de legumbres y otros vegetales. El tercero de los servicios es el depósito que provee forraje, semillas, fertilizantes químicos, implementos agrícolas, etc. La cuarta institución es la escuela. Los niños acuden a ella de todas las colonias de la vecindad en autobuses especiales provistos por el Consejo Regional (el cuerpo municipal especial). Es ésta la mayor y más importante de las instituciones de Nehorá, y no hay duda que su influencia se nota en toda la comunidad. Fue inaugurada inmediatamente después de la fundación de Nehorá, ya que se trataba de una urgente necesidad, debido al hecho que las distintas colonias no tenían posibilidad alguna de proporcionar maestros a cada clase por, separado. Hasta entonces, los niños eran ubicados en clases mixtas, integradas por alumnos de edades diversas, con los lamentables resultados que eran de esperar. En Nehorá, a pesar del gran número de niños de las siete colonias, las clases se inician en la fecha indicada para el comienzo del año escolar, y cada uno de los maestros concentra en su propia clase de 30 a 40 niños. La escuela se convirtió así en un verdadero “crisol de diásporas”, abarcando niños del más diverso origen. El primer año fue el más difícil pues,, además de aplicar el programa común de estudios, era necesario convertir cada una de las clases en una unidad social. Ello se debía no sólo a la diferencia de costumbres y tradiciones, sino también a la ausencia de una lengua común, ya que la mayoría de los niños habían inmigrado recientemente al país. Pero, con el correr del tiempo, su- W* ' halla de servicio durante las 24 horas del día. El almacén cooperativo: Nehorá posee un supermercado y una tienda de ramos generales que provee - de telas, calzado, utensilios de cocina, etc., que los almacenes locales de cada Moshav no venden. El “Bet-Haam” (Casa del Pueblo) es una amplia sala que sirve como cinematógrafo, teatro y salón de recepciones y célebraciones regionales, así como de centro de actividades sociales para jóvenes y adultos. El Consejo Regional de Lajish (que sirve no sólo a la región de Nehorá sino a todo el área de Lajish) tiene su “cuartel general” en Nehorá y constituye la autoridad municipal de la zona. Bajo teriales de construcción, los pisos, anegados de cal y las ventanas llenas de restos de masilla. Todo esto era muy natural, pero cuando vimos que en la casa no había agua corriente comprendimos que estábamos por convertirnos en pioneros. La corriente eléctrica llegó a Nehorá recién el año siguiente. Los planes para la construcción de un supermercado eran maravillosos pero, entretanto, recorríamos diariamente los cuatro kilómetros que nos separaban del moshav “Noga”, el planeta más cercano al centro solar Nehorá. De Noga retornábamos con cualquier cosa que nos vendiesen en el almacén: pan, verduras y, en especial, kerosén. El kerosén nos daba luz por la noche, : nos permitía cocinar las coj midas y calentar el agua pa-! ra bañarnos y lavar la ropa. GALLINAS PIONERAS ¡ EJ moshav Noga se halla; habitado por gente prove- , niente de Kurdistán y del Norte de Irán; su almacén cooperativo se ajusta, lógica- I mente, a las demandas de los clientes, y la mitad de su estantería se halla cubierta por I botellas de “arak” (bebida ' fuerte e incolora, con ligero I gusto a anís). Fuera de pan! y Kerosén, no había mucho ■ que pudiésemos comprar. No- í ga no es aún una colonia agrícola propiamente dicha, y gran parte de su población trabaja en labores de cons¬ JARDIN DE INFANTES Los traen y los llevan pararon los niños las dificultades idiomátic.as y, de la mezcla de diferentes grupos y culturas, surgió una sociedad infantil sólidamente uni-; da. i Naturalmente, la escuela de j Nehorá no ha alcanzado aún! el nivel educacional de las I escuelas veteranas, pero tal ¡ finalidad no se halla demasiado lejana. Algunos de los maestros viven en Nehorá con sus familias, mientras que otros son muchachas que cumplen su período de servicio militar como educadoras en colonias fronterizas. Las celebraciones de cumpleaños, en la escuela de Nehorá, se llevan a cabo conjuntamente para toda la zona, y los ubicuos autobuses transportan a los padres a cada uno de los festejos escolares. Otra de las instituciones esenciales es la clínica regional. El equipo medicinal de Nehorá incluye un médico residente, una nurse responsable por la enfermería regional, nurses que habitan en los Moshavim y mantienen una enfermería en cada uno de ellos. El médico visita los Moshavim una vez por semana en un orden prefijado, y recibe diariamente a los pacientes de urgencia en la clínica regional. Naturalmente, se halla dispuesto a acudir a llamadas de emergencia durante las 24 horas del día. Su función es la de médico familiar en toda la región. La clínica dental funciona tan sólo algunos días : por semana, por cuanto no | hay suficiente trabajo para ¡ justificar la residencia de un! dentista. Una ambulancia se ] s "'****■*! i su jurisdicción sé hallan coni : centrados problemas de educación, seguridad, caminos, | electricidad, etc. LA INICIACION < \ Cuando arribamos a Nehoi rá en agosto de 1956, mi es-! posa Nahará (la similitud en j el nombre es puramente accidental) llegó en calidad de maestra, mientras yo me des- ¡ empeñaba como instructor de la agencia judía para la cría de ganado. Nuestro hijo Omrí tenía entonces un año de edad. Debemos considerar como un privilegio el haber sido partícipes de la primera etapa de la creación. Al llegar al lugar nos encontramos con I veinte casas, construidas no j en el deficiente sistema de i monobloques que yo había! visto en muchos Moshavim,; sino en forma de amplias y \ aireadas viviendas rurales, \ que, de acuerdo a los planes, ¡ de fomento de Lajish, estaban destinadas a atraer familias sin preparación agrícola previa. En efecto, nos enamoramos de .inmediato de nuestra casa, y nos abocamos a la tarea de limpiar y orde- . nar a fin de ponerla en conj diciones habitables. Nuestro j “jardín” se encontraba cu-! bierto por todo tipo de ma- REPARTO A DOMICILIO La “leche’’ en polvo quedó atrás trucción, forestación, y ciertos empleos de emergencia. For ello, no había aún producción de legumbres en los campos. Nosotros, como agricultores veteranos, estábamos acostumbrados a abundante verduras frescas, huevos y leche. Aquí, sin embargo, nos convertimos en consumidores de leche en polvo, huevos en polvo, etc. A fin de no convertirnos en polvo nosotros mismos, decidimos plantar nuestra propia huerta, rezando en el ínterin para que Omrí resistiese con su dieta polvorosa hasta nuestra primera cosecha. Nuestros ruegos fueron escuchados. Yo construí un pequeño gallinero con capacidad para 12 gallinas ponedoras, compré dos sacos de forraje, y al poco tiempo estábamos comiendo huevos frescos. En cuanto a la leche, el problema no fue solucionado tan fácilmente, y continuamos bebiendo leche en polvo por espacio de dos años, excepto en las festivas ocasiones en que yo lograba traer un litro de leche de la ciudad. Más tarde, cuando Iad Natán comenzó a comercializar su producción de leche a travésde Nehorá, llegaba la leche en el autobús junto con los escolares y sus libros; la plaza en que se hallaba encuadrada la escuela se convirtió en el lugar fijado para que las madres esperasen el arribo del “autobús de niños y leche”. SOLUCION A LOS PROBLEMAS Poco a poco fueron hallando su solución los problemas físicos del lugar pero, al mismo tiempo, comenzamos a percibir el gran problema general que, en realidad, constituyó la razón por la que fuimos enviados aquí. Nahará comenzó a enseñar en la escuela regional, mientras que Omrí quedaba al cuidado de una vecina. Nunca logré comprender claramente como Nahará logró, finalmente, obtener el control de ese grupo de niños y, poco a poco, traerlos a un punto en que pudiesen ser denominados “una clase escolar”. Un niño comenzó a leer, otro aprendió los rudimentos de la suma y de la resta, y todos ellos conocen la Biblia. Gradualmente,^ se fueron estableciendo calurosos lazos entre Nahará y los niños, y muchos de éstos comenzaron a acudir a ella para consultarla acerca de sus problemas personales (era la única de las maestras que también era madre de familia; las otras cinco eran jóvenes que se hallaban cumpliendo su servicio militar). Siendo una ex miembro de Kibutz que nunca había sido responsable absoluta por el cuidado de un hogar, un marido y un niño —además de 38 alumnos— debió Nahará enfrentarse con algunos problemas muy difíciles, muchos de los cuales fueron solucionados durante las noches, a la luz mortecina de una lámpara de kerosén. Como un auténtico caballero, decidí relevarla de la obligación de cocinar (en este campo era yo mucho más experimentado que ella, tomando en cuenta mis años de estudiante). Más tarde, cuando las condiciones se tornaron infinitamente más favorables, volví a desempeñarme más de una vez comoi “amo de casa”, y he comenzado a comprender que, en opinión de Nahará, gozaba yo de una alta estimación como cocinero y este es, evidentemente, mi destino. Mis propias experiencias iniciales como instructor en la cría de ganado fueron similares, básicamente, a las de Nahará; la gente, así como las condiciones objetivas, eran primitivas y reacias a poner en práctica métodos modernos. Mi trabajo, lógicamente, se cumplía en los diversos moshavim y no sólo en Nehorá. Un único autobús pasaba a las 6.15 de la mañana y recolectaba a su paso a la gente de todos los moshavim, por lo cual un viaje de 20 minutos solía tardar, aproximadamente, una hora. Como ocurre frecuentemente en Israel, y especialmente en las regiones de fomento, mucha gente no trabaja en su lugar de residencia y debe viajar a sus obligaciones diariamente. Ocurre así que la misma gente se en- (Pasa a la Pág. 19)