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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1961-10-01 · 10 (Octubre, 1961) · p. Seite 17

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXIII (1961)
Issue
10 (Octubre, 1961)
Date
1961-10-01
Page
Seite 17 (sequence 17)
Language
German
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Octubre 1961 BOLETIN INFORMATIVO 17 “Así nació Israel” es el acertado resumen con que el crítico de “Ercilla” califica de “buena” la película EXO- DUS. Realizada por Otto Preminger, el producto de “Porgy and Bess”, “Carmen Jones”, “Bonjour, Tristesse”, “Anatomía del Crimen”, etc., según la famosa novela de Leon Uris, esta película forma un importante eslabón en la cadena de acontecimientos que, como el Juicio Eichmann, de nuevo han puesto al descubierto ante la opinión pública las atrocidades e injusticias cometidas contra los judíos durante y aún después de la segunda guerra mundial. Aunque es difícil evaluar el impacto que la película pueda tener sobre la conciencia universal, en comparación con la novela, creemos que ambos se complementan felizmente: la película será vista por un número mucho mayor de personas que no tienen el suficiente nivel educacional o la paciencia para hacer el esfuerzo que supone la lectura de un libro tan extenso, si bien tan emocionante como éste. La novela de León Uris es esencialmente periodística y polémica, animada del ardiente deseo de su autor de mostrar ante los ojos del mundo, en los más vivos colores, la heroica lucha del pueblo judío por reconquistar su patria, por tener un hogar, después de tantos sufrimientos. Este fin es plenamente logrado por el autor, pero, sin duda, a costa de la calidad artística de la obra. Desgraciadamente, esta falla tiende a agravarse con la EXODUS adaptación fílmica de la novela. En un libro, los personajes adquieren realidad para el lector que los adorna con rasgos físicos según su propia imaginación y que interpreta a su manera los móviles de sus actos. En cambio, la adaptación en la pantalla la que no ha sido concebida como una pieza teatral desde el principio, deja mucho menos lugar a la colaboración mental del espectador, aunque por otra parte puede tener un impacto visual más fuerte sobre la gran mayoría de la gente: un poco a manera de estatuas pintadas a todo color, los actores naturalmente personifican a los héroes lo mejor que pueden, y como ellos los conciben, de modo que de su actuación depende la imagen que el espectador se hace del personaje, imagen que muchas veces difiere substancialmente de las ideas del autor. En nuestra opinión, Preminger y Dalton Trumbo, el libretista, hicieron una adaptación fílmica bastante acertada de un argumento tan difícil; pero siempre dentro de las limitaciones de una película, por más monumental que sea: tuvieron que cortar escenas y personajes de mayor y menor importancia, y sobre todo, tuvieron que comprimir en unas pocas frases metidas en medio de una conversación, los antecedentes completos de la vida y de los sufrimientos de varios personajes, antecedentes de primordial importancia para la comprensión de su comportamiento, sobre todo de parte de un público Obra de Duerrenmatt estrena la Sociedad de Arte Jiscénica Como acontecimiento de primer orden se perfila la temporada que a fines de octubre iniciará la Sociedad Nacional de Arte Escénica en el Teatro Municipal. Este grupo, al cual debemos un inolvidable “Gran Teatro del Mundo” presentará en esta oportunidad una obra de Inés Moreno, intitulada “Mientras llegue el día” y una tragicomedia de Dueren. matt “Rómulo Magno”, cuyo estreno en Europa centró en su oportunidad la atención de todos los círculos artísticos e intelectuales. Nuestro público ya tuvo oportunidad de conocer otra obra de Duerenmatt, estrenada por el Teatro Alemán Kammerspieie, “La visita de la señora anciana’’ y seguramente verá con gusto esta nueva muestra del arte del renombrado escritor suizo. CjÁcMinfioo liquido polvos que no coonce ni aprecia mayormente la sicología de aquellos perseguidos. Así, para los que hemos leído el libro, Paul Newman es más Paul Newman que Ari Ben Canaan; Eva Marie Saint es más “american” todavía de lo que nos imaginábamos a la sufrida Kitty Fremont, y Sal Mineo, a pesar de una excelente actuación, no es el atormentado y trastornado Dov Landau, de la novela. Los que más fielmente personifican sus papeles, son Jill Hayworth, com ola dulce Karen Hansen; Lee J. Cobb, como Barak Ben Canaan, y Ralph Richardson, como General Sutherland. Sobresaliente es el trabajo de Preminger en las escenas en el campo de concentración, a bordo del “Exodus”, y sobre todo en los emocionantes episoidos de la liberación de los prisioneros y del salvamento de los niños de Gan Dafna. Es la secuencia de escenas como éstas la que hace pasar volando las 3 1|2 horas de esta película que a pesar de todas sus fallas indudablemente ha logrado el propósito de León Uris de divulgar entre los “gentiles” una de las epopeyas más emocionantes del pueblo judío. Klaus Hannach “Así nació Israel”: Escena del puerto de Haifa en “Exodus” (Foto: Gentileza “United Artists”) El salvamento de los niños: una de las escenas más emocionantes. (Foto: Gentileza “United Artists”) AMERICAN REPERTORY THEATER (1) 'The Skin of our Teeth". Todo un acontecimiento constituyó la visita que nos hizo el American Repertory Theater, encabezado por Helen Hayes, June Havoc y Leif Ericson. Dentro del repertorio relativamente reducido que nos trajo esta compañía, “The Skin of our Teeth” de Thornton Wilder, fue la única obra de tésis. Esta pieza, escrita por Wilder durante la segunda guerra mundial no ha perdido nada de su actualidad y se ha mantenido fresca y lozana. Se aparta —como es habitual en Wilder— de las normas teatrales tradicionales, utilizando medios que muchas veces pueden parecemos rebuscados, artificiales e incluso antiteatrales pero que no obstante contribuyen poderosamente a hacer convivir al espectador con lo que acontece en el escenario. Antiteatral también es lo que plantea Wilder y que no es nada menos que un examen de toda la prehistoria e historia de la humanidad, desde los tiempos glaciales hasta las catastróficas guerras de nuestra época contemporánea, para desembocar en la pregunta del porqué del resurgimiento milagroso del hombre cada vez que la adversidad parecía haberlo derrotado definitivamente, sólo para volver a caer víctima de sus propios instintos nefastos. Thornton Wilder reduce toda la humanidad a un sólo núcleo, la familia Antrobus, la cual vive simultáneamente en dos planos —en el presente y en la época en la cual quiere situarnos el autor. Esta construcción, extremadamente artificiosa e inverosímil, resultaría totalmente inaceptable en cualquier otro autor que no fuere precisamente Thornton Wilder. Mas él, con su lenguaje poético, con la fuerza, la sinceridad de sus ideas y, sobre todo, con su acabado oficio que sabe utilizar todos y cada uno de los recursos propios del teatro y de los otros que no lo son, logra que durante las tres horas que dura el espectáculo, vivamos transportados a este mundo a la vez fictivo y real que él nos presenta. La pieza, imbuida de una profunda religiosidad, es —lo que ya se desprende de lo antedicho, optimista, didáctica y pragmática. Fluye de ella el profundo sentido de responsabilidad hacia sus prójimos que anima a su autor y que él quiere comunicarnos. Es, más que una pieza teatral, una crónica dramatizada, y como tal emociona y cumple con su objetivo. El elenco, que la brindó en el Teatro Municipal, la interpretó en forma muy acertada. La excelsa actriz que es Helen Hayes, dio a su papel de Mrs. Antrobus toda la humanidad, el optimismo y heroísmo que el papel exige. Su mímica, sus gestos y, su voz llenan el escenario del Teatro y hacen exigir de inmediato el contacto entre el público y la actriz que no se interrumpe durante todo el tiempo que dura el espectáculo. June Havoc, en el rol de Sabina —Lilith— supo conferir a su rol hondura y dignidad, manteniéndose alejada en todo momento de los asomos de frivolidad en los cua- :es sería muy fácil de caer. Mr. Antrobus, interpretado por Leif Ericson, constituyó una personificación excelente del hombre que avanza, retrocede, yerra y vuelve' a encontrarse a si mismo. Siempre supo Ericson encontrar el acento justo sin exagerar en ningún instante. A estas primeras figuras secundaron dignamente Carlton Coiver y Dorothy Sands, amén de numerosos actores y actrices que desempeñaron papeles secundarios. La dirección de Marceña Cisney estuvo a la altura de la obra y de sus grandes intérpretes, confiriendo al espectáculo vigor y unidad.

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