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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1961-07-01 · 7 (Julio, 1961) · p. Seite 13

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXIII (1961)
Issue
7 (Julio, 1961)
Date
1961-07-01
Page
Seite 13 (sequence 13)
Language
German
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JULIO 1961 BOLETIN INFORMATIVO 13 Eichmann en la trampa, Por GERMAN ARCINIEGAS EL JUICIO DEL EXTERMIN ADOR EDUARDO HARDY R. El 25 de abril de 1944, este Joel Brand que atraviesa la sala de la corte en Jerusalén y se sienta en el banco de los testigos a pocos metros de la butaca que ocupo en la sala, se entrevistó por primera vez en una habitación del Hotel Majestic, en Budapest, con este Eichmann que vuelve a encontrarse ahora frente a frente con Brand. Eichmann ya no está en uniforme, sino como una fiera que cayó en la trampa de vidrio. Lo vemos reducido á un pobre ser humano, insignificante, que viste como vistió cuando no era sino un vendedor de gasolina. Joel Brand, ancho de espaldas, fornido, rubio, pecoso, va relatando palabra por palabra cuanto ocurrió hace dieciocho años en el Majestic de Budapest. Repite las duras condiciones que le imponía Eichmann cuando le propuso el cambio de “sangre por mercancías”. Imita los mismos gestos, repite las mismas palabras: “¿Sabe usted quién soy yo? He estado al frente de la Aktionen en Alemania, Polonia y Checoslovaquia. ¡Ahora le toca el turno a Hungría! Sé* sus relaciones con el comité judío internacional y veo que con usted puedo negociar. ¡Sangre por maquinaria, maquinaria por sangre! ¿Qué tipo de judíos quiere? ¿Mujeres que puedan criar? ¿Hombres capaces de engendrar?”. Eichmann, pálido, inmóvil, sin mirar ni un instante al público, con los labios delgados como el filo de un cuchillo, tenía ante sus ojos que no parpadearon, al mismo pobre judío a quien con esas palabras azotó en 1944. Para Eichmann esto tiene que ser como una' pesadilla. Su convicción de que podría exterminar como ratas a los judíos se ha convertido en la imagen de una república que a los trece años de vida es una de las naciones más admirables del mundo, y una nación que lo ha cazado, lo ha metido en una trampa de vidrio, y va a juzgarlo con todo el orden de la corte más corecta del mundo:. Cuando comienza Ja sesión de la corte —los jueces llegan siempre a la hora exactÜ—, todo el mundo, se pone de pie. Eichmann es el primero en hacerlo. Se levanta como movido por un resorte, junta los talones, se cuadra al estilo de un recluta prusiano. Es una disciplina con servilismo . Hace diez y ocho años no era sino el pobre diablo que de repente se vio con traje de oficial, estrenó autoridad, y pensó hacer la grandeza de Alemania reventando judíos. Un nazi, en su pobre mentalidad enfermiza de triunfador envalentonado, representaba lo mejor de Europa y del mundo, y lo que quedara fuera del nazismo, escoria, porquería. Le nació esta singular filosofía en el repentino ascenso de vendedor de gasolina a gran oficial del Reich. Ahora no es sino el fugitivo que huía como una rata, un muerto que camina, a quien obligan a repasar paso a paso la historia de su propia vida. Eichmann le propuso a Brand en el Majestic: “Le cambio judíos por camiones. ¿Cuántos judíos tengo? No sé: hagamos un negocio redondo por un millón. Le doy cien judíos por camión. No me interesa dinero, ni cosas fabricadas en Hungría. Váyase usted a Estambul, conéctese con su gente, y mande camiones. Que sean buenos camiones, aprobados con ciertas cosas como café, té, jabón, se le aceptarán con gusto. ¡Váyese! ¡Lo llevaremos hasta el avión!”. Este negocio, que dejó pequeñito a Shylock, tenía su trasfondo. El pobre Joel Brand oía la propuesta mientras le llegaban noticias de lo que ya estaban haciendo en los campos de concentración. Asesinatos en masa. Su cuñada y la familia de su cu¬ ñada ya habían caído. A Brand se le dejaba salir, pero dejando en rehenes a su mujer y a su hija. Los camiones representarían la última esperanza, y había que intentar en el mundo libre esta salida única. Todos sabemos lo que luego pasó, o se está sabiendo ahora a través de este juicio. En Estambul los ingleses no admitieron la propuesta. No dejaron que Joel Brand buscara camiones americanos para salvar judíos . Eichmann, enfurecido ante el fracaso del negocio, hizo azotar quince veces a la mujer de Brand. Cuando Eichmann le decía a Brand: “Si nos agrega un poco de jabón se lo agradeceremos”, estaba jugando con la insinuación más perversa: De la grasa del judío muerto. Eich- En su décimotercer aniversario como Estado, Israel juzga a Adolfo Eichmann. Según el cable, cuando se inició el juicio, Gideón Hausner, Procurador General de Israel, señalando con un dedo en dirección a la jaula de vidrio que protegía al inculpado exclamó: Este es el juicio del Exterminador”. Cabe preguntarse: ¿Es realmente el juicio del exterminador, o él del instrumento de exterminio? Este último es el punto de vista de la defensa. Es sumamente interesante entonces discutirlo. De acuerdo con lo que el cable nos trae desde Jerusalén, la defensa presenta al señor Eichmann como una pobre víctima de un sistema autoritario e inhumano. Un pobre engranaje, un mero instrumento de aniquilamiento. ¿Qué Eichmann obedeció órdenes? Esto es evidente. Pe ro también es evidente, que como ser humano las debió someter (aunque sea interiormente) a una crítica. Si En el transcurso de un juicio académico contra Adolf Eichmann, organizado “por la Academia de Derecho de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica, se virtieron, por parte de una de las personas que participaron en el juicio, expresiones hirientes, destinadas a inducir a dudas sobre la veracidad de la masacre de judíos, realizada por los nazis. Sobre el particular, el Comité Representativo envió una nota de protesta al se¬ ñor Director de la Escuela de mann hacía jabón para tener limpios a los nazis... Sólo el azar y la fortuna, y los designios de Dios, han podido salvar a los dos actores del drama del Hotel Majestic y colocarlos otra vez frente a frente, aquí en la corte de Jerusalén. ¡Y cómo! Hay en la sala seiscientas personas que todos los días siguen en silencio, sin que los jueces acepten la más leve manifestación, el proceso. Son hijos cuyos padres murieron en los campos. Ni uno solo deja de tener en la historia de su familia el recuerdo de uno que murió por obra del pálido, inmóvil, insignificante vendedor de gasolina aue está ahí en la trampa de vidrio. Joel Brand, mirando fijamente a Eichmann, le ha repetido sus palabras: “Yo le ofrezco vagones de judíos que le despacharé como mercancía alemana, a cambio de camiones”. Y Eichmann no sale ahora de su asombro al descubrir que los judíos no eran cosas, sino seres humanos, y que como seres humanos le han traído para juzgarle en una forma en que un nazi jamás pudo coneebir que pudiera realizarse un juicio. JERUSALEN, junio de 1961. (“El Mercurio”, de Valparaíso). su repudio ante la matanza hubiese alcanzado a un nivel normal, alguna reacción debería haberse producido en su interior. Pero esta reacción, por lo visto, no se produjo. Otra declaración que nos trae el cable: “Mi mayor satisfacción era obedecer órdenes”. Es decir, Eichmann podía sentir satisfacciones, no era entonces totalmente insensible. Un hombre que siente satisfacción, también puede sentir repulsión. ¿Dónde se vio esta repulsión? Nosotros, pensando como judíos, es decir, dando más importancia al concepto de autodeterminación, de dignidad humana que al concepto de “honor” basado en la obediencia ciega, consideramos desde nuestro punto de vista a Eichman como a una aberración da género humano. Pero tratemos de ver a Eichmann no como un fenómeno aislado. Tomemos como máximo culpable al sistema, antes que al individuo. Insistamos, sin embargo, que hay graduaciones en el concepto de culpa y que si bien Leyes, la cual recibió la siguiente contestación: Muy señores míos: Acuso recibo de su Atta. de 29 de Mayo ppdo. en que Uds. se refieren al juicio académico que, en torno al proceso Eichmann, organizó recientemente la Academia Jurídica de esta Facultad. Estimamos y agradecemos la satisfacción con que Uds. han recibido la iniciativa de la Academia Jurídica al examinar un problema que preocupa la atención público mundial. Creemos que la protesta que Uds. formulan en cuanto a la intervención del P?'ofesor señor Sergio Miranda, es producto de un malentend i do. Es efectivo que las afirmaciones primeras del Profesor Miranda provocaron la airada reacción de algunos miembros de la colectividad israelita, presentes en la reunión. Pero no es menos cierto que el Sr. Miranda se preocupó de dejar constancia que sus afirmaciones en tornol a la determinación del número de victimas de la acción nazi no tenían por objeto minimizar o ridiculizar el problema, sino dejar en evidencia que en éste, como en otro tipo de asuntéis se podía apreciar la falta de elementos probatorios exactos que pudieran servir de base para hacer afirmaciones precisas y categóricas en reconocemos al sistema como máximo culpable, debemos reconocer que un sistema está formado por hombres. En este plano de culpabilidad, Eichmann es un culpable de segundo orden. Pero insisto que culpables de segundo orden son los que mantuvieron en pie ese sistema. Si Servatius insiste en presentar a Eichmann como un hombre, pero como un hombre sin iniciativa ni voluntad para discutir principios éticos (que en nuestra opinión deben estar por sobre los gobiernos), entonces consideremos a ese hombre como un desequilibrado y por consiguiente como un sistema de desequilibrados al sistema que lo respaldó y, aprovechando este juicio, ataquemos al nazismo y lo que de él queda (que no es poco), como una aberración del concepto de ser humano. Confiemos en que este juicio sea el de una época, de un estado de cosas, de un sistema y no tan sólo el de un individuo. Condenando a Eichmann, condenen a todo eso. cuanto a cifras. Recordamos haber oído expresar al Prof. Miranda, que él reconocía ser una misma la gravedad de los hechos, ya se tratare de uno, cien o seis millones de víctimas. Esto en lo relativo a las expresiones vertidas por el citado profesor. En lo que se refiere al tono hiriente o irónico que haya podido emplear el señor Miranda, nosotros no podemos pronunciarnos. Uds. pueden tener la seguridad absoluta que ningún organismo de la Universidad Católica puede solidarizar con expresiones que constituyen una incitación a la discriminación racial, ni mucho menos, ofrecer tribuna a quienes quieren predicarla. Estamos ciertos que la respetuosa atención prestada al curso del debate por ei señor Agregado Cultural de la Embajada fie Israel en Chile y por Tos numerosos miembros de la colectividad israelita constituyen la demostración más amplia del convencimiento que ellos han tenido de la claridad de conceptos que rige en esta Universidad para juzgar al problema de la discriminación racial. Aprovecho para saludar a Uds. con toda atención. (Firmado): GMO. PVMPIN BA- LLONI, Subdirector de la Escuela de Leyes. Presidente de Academia Jurídica. Testigo contra un Asesino Nazi ¿QUIEN PUEDE TESTIMONIAR CONTRA RICHARD NITSCHKE — ASESINO DEL RABI LEINER? Un oficial de la S. S. nazi, llamado Richard Nitschke, fue acusado de asesinato, que cometiera en 1942, en la población polaca de Wlowa, situada sobre el río Bug. Una de sus víctimas fue el Rabino Salomón Samuel Leiner. El Jefe espiritual judío fue asesinadlo vilmente a balazos por Nitschke en el cementerio judío de Wlodawa, dice la acusación. Otra parte de la acusación inculpa a Nitschke de haber organizado y dirigido la deportación en masa de los judíos de Wlodawa al campo de muerte de Sobidor. Si en alguna parte del mundo hay sobrevivientes de la “campaña” indicada, deben enviar desde luego sus declaraciones al Congreso Judío Mundial, el cual colabora-estrechamente con la Procuraduría de Justicia. Los testimonios deben ser enviados o expuestos verbalmente, al Director del Instituto de Asuntos Judíos del Congreso, DR. NEHEMIA ROBIN SON, 15 EAST 84 TH STREET, NEW YORK 28, N. Y. RECEPCION DE AVISOS para el próximo número del BOLETIN INFORMATIVO hasta el 25 de julio en Nueva York 52 - Of. 412 - Tel. 87765 CARTA DE DA UNIVERSIDAD CATOLICA AL COMITE REPRESENTATIVO

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