Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXIII (1961)
- Issue
- 4 (Abril, 1961)
- Date
- 1961-04-01
- Page
- Seite 16 (sequence 16)
- Language
- German
- Belongs to
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16 BOLETIN INFORMATIVO Abril 1961 SIMON DUBNOW por Saúl Goodman El presente ensayo es el resumen de un artículo publicado en “Commentary” de diciembre de I960 Simón Dubnow, vastago de un ilustre linaje de sabios y de rabinos, nació el 10 de septiembre de 1860. Recibió una educación judía tradicional, pero ya en su más temprana juventud sintió la influencia del movimiento iluminista. Al igual que muchos de sus contemporáneos, Dubnow era partidario de la asimilación, conforme a los precedentes establecidos por el Judaismo de la Europa Occidental, pero la ola de violencia que azotó a las comunidades judías de Rusia a raíz del asesinato de Alejandro II, echó por los suelos toda esperanza de lograr, dentro/ de un régimen liberal, una emancipación e integración gradual de la judería residente en territorio ruso. La profunda crisis que estos acontecimientos produjeron en el seno de la intelectualidad judía en la Rusia de entonces, indujo a Dubnow a revisar sus conceptos y a reinterpretarlois. Fruto de tal labor han sido la “Historia de los Judíos en Rusia y Polonia”, la “Historia del pueblo judío en el mundo” y un sistema de filosofía del judaismo, expresado en sus “Cartas sobre el judaismo nuevo y antiguo”. Dubnow era el primer historiógrafo de las comunidades de la Europa Oriental, aquel segmento del pueblo Judío que hasta entonces no había recibido su merecida atención de los demás historiadores judíos de la época (Jost, Graetz y Geiger). Fue además el primero en utilizar conceptos y métodos modernos en sus estudios históricos. Mientras que Graetz, continuando las líneas de los historiado',res tradicionales se concentró en el desarrollo cultural y en la martiriología, Dubnow destacó la importancia de los factores culturales, sociales y económicos. La “Historia del Pueblo Judío en el mundo” es la primerai escrita desde un punto de vista laico y liberal y representa por lo tanto, el primer intento de un judío de, interpretar su historia sin recurrir a la teología ni a la metafísica. Su filosofía del judaismo es fruto de sus estudios históricos y se encuentra condicionada por ello. Hay —según él— tres etapas de la evolución de la nacionalidad, demostradas a mano del ejemplo judío: Raza, territorio y cultura, y el grado de cultura alcanzado por un pueblcf puede medirse por la primacía que asigna a los e 1 e m e ntos anteriormente mencionados. Un pueblo, cuyo único factor de cohesión es él de la raza, se encuentra en su grado más bajo de desarrollo, el territorio significa ya una etapa intermedia y la cultura —como en el caso de los judíos de la diasporá—- es la cumbre a la que puede llegar una nacionalidad. Basado en tales consideraciones, Dubnow estimaba que la victoria de los fariseos sobre los saduceos era la victoria del espíritu sobre la política y el militarismo, de lo que concluyó que la nación judía, ya antes de su dispersión, se definió más bien por su espíritu que por su territorio. Por espíritu, Dubnow no sólo consideró a la religión sino incluyó en este concepto la gama más amplia de expresiones culturales. Rechazó de este modo la tesis de que la religión era la causal de la supervivencia, la que —según afirmaba— se debió más bien a una “indomable voluntad de sobrevivir”. Al igual que muchos historiadores del siglo 19, Dubnow estaba profundamente influido por las corrientes intelectuales prevalecientes en su época. De Comte y Spencer adoptó la idea de una evolución constante, hizo suya la teoría de Ernesto Renán en el sentido que la nacionalidad era más bien el resultado de una voluntad subjetiva que la resultante de condiciones externas, tales como estado, territorio, o idioma, y por último utilizó abundantemente la dialéctica hegeliana. Así por ejemplo, la utilizó para afirmar su teoría básica, expresando que la tesis la constituirían las masas ortodoxas, la antítesis, los asimilacionistas, mien tras que la síntesis la constituirían los intelectuales judíos del nuevo cuño como Ajad Ha-am, él mismo y sus amigos, les que unían en si la herencia histórica con la cultura occidental. Estaba profundamente convencido de que esta clase intelectual surgiría como grupo directriz de la judería del siglo XX, creando un nuevo modo de convivencia judía. El problema fundamental presentado por Dubnow consiste en saber si el grado de autonomía necesaria para asegurar la supervivencia cultural!del jfujdaísmo, puede ser obtenido en la Diaspora. Para Dubnow, la Diaspora es un factor inamovible dentro de la vida judía. Rechazó los sueñcis grandilocuentes de Herzl, él que pretendió que la vida judía debería normalizarse siguiendo los moldes de los demás pueblos. Para Dubnow, quien consideraba a los judíos más bien como “pueblo supranacional” que “anormal”, esto habría significado un retroceso dentro de su proceso de evolución histórica. Ahora bien, los sionistas políticos no eran los únicos en mirar cota pesimismo la posibilidad de supervivencia judía en la Diaspora. Los sionistas culturales, bajo la inspiración de Aja Ha-am, llegaron a conclusiones idénticas. Estaban convencidos de que el gran error del sistema de Dubnow consistía en suponer que los judíos podrían obtener derechos “nacionales” en los países huéspedes. Aún más, según Ajad Ha-am, incluso si tales derechos se consiguiesen, ellos no bastarían para asegurar la continuidad de la cultura judía, sino que su supervivencia dependía del desarrollo1 de un centro en Palestina donde podría surgir una cultura conforme a la ética nacional, aceptable para todo el pueblo. Cabe recalcar aquí que Dubnow no se opuso a la idea de que “Palestina podría llegar a ser un laboratorio donde se desarrollaría una cultura popular pura, más auténticamente judía que la de la Diaspora”. Ahora bien, qué podemos aprender hoy en día de Dubnow, a la luz de los acontecimientos de nuestra época: Su gran mérito consiste en primer lugar en que, al racionalizar la cultura judía y despojarla de sus ropajes metafísicos, la hizo apetecible para muchos que se encontraban al margen del movimiento espiritual judío. Aún aquellos que afirman que una cultura judía viviente no puede desarrollarse fuera del marco religioso, harían bien en meditar sobre el análisis de Dubnow, de cómo los judíos lograron conservar su carácter propio; “Si entendemos las leyes de nuestra supervivencia y conocemos las condiciones en que ella se encuentra basada, entonces la fe en nuestra continuidad se transformará en acciones positivas, aunque ellas quizás no estén de acuerdo con el Shuljan Aruj. Llevamos sobre nosotros una tradición de lucha, un cctmbate perenne para obtener y mantener autonomía comunal apropiada a los usos y costumbres de la época y para educar a nuestros hijos en colegios y en el hogar dentro del espíritu de nuestro pueblo, a fin de cultivar los atributos de la cultura nacional básica e incorporarla a la cultura universal.” El judaismo americano tiende hoy a acentuar la búsqueda de sus raíces ancestrales dentro del marco de una cultura netamente secular. Y Dubnow, quien abrió para nosotros este camino, seguirá siendo considerado como uno de los guías más importantes para la comprensión de lo que eramos, de lo que somos y de cómo hemos llegado a serlo. AMELUX im tíM. <k tmmoá T3 C O" a o a X o o* 3 LAVABLE e Inalterable al frío y calor Resistente y Elástica Iluminación homogénea Adaptación a millares de diseños r^ La maravilla de I F/IIWIELA S> "SODILEC", EDIFICIO FAMELA DAVILA 675 POR RECOLETA RECEPCION DE AVISOS para el BOLETIN INFORMATIVO Nueva York 52 - Of. 412 - Tel. 87765