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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1960-05-01 · 5 (Mayo, 1960) · p. Seite 18

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXII (1960)
Issue
5 (Mayo, 1960)
Date
1960-05-01
Page
Seite 18 (sequence 18)
Language
German
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18 BOLETIN INFORMATIVO Mayo 1960 r EL DARWINISMO En 1959 celebramos el centenario del libro de Charles Darwin “El origen de las Especies”. Aunque es de sobra conocido el impacto de dicho tratado sobre el pensamiento cristiano, poco se ha hablado de su influencia sobre el judaismo. En el mundo gentil, las consecuencias de la publicación del tratado de Darwin fueron profundas y violentas. Muchas corrientes protestantesse dividieron en grupos de partidarios y de adversarios de esta nueva teoría, lo que, en un momento dado, llegó a amenazar la existencia misma de importantes agrupaciones luteranas. El Vaticano, por su parte, se vio obligado a exigir de los sacerdotes en general y especialmente de aquellos que se dedicaban a la enseñanza, de que condenasen formalmente al “modernismo” y se abstuviesen de enseñar las teorías preconizadas por Darwin. En los EE. UU., la agitación llegó tan lejos que algunos Estados dictaron reglamentos especiales, declarando fuera de la ley a las teorías de Darwin y prohibiendo su divulgación, aún en instituciones universitarias. Paradojalmente, la consecuencia más inmediata fue un renacimiento del estudio de la Biblia a la luz de las nuevas teorías y una revisión de la interpretación que hasta entonces se había dado al texto de las escrituras. Según Darwin, las pruebas presentadas por él demostraron que las especies existentes hoy en día no se hallaban en eí mundo desde un principio sino que son el producto de una lenta evolución desde formas mucho más primitivas. Esto, en síntesis, era la así llamada teoría de la evolución. No era una idea nueva ni mucho menos. Miles de años antes ' ya la había stócríido el filósofo griego Anaximander y en los siglos subsiguientes otros filósofos le habían apoyado. Pero Darwin fue el primero en suministrar pruebas científicas, fundamentando sus ideas. Mostró en su libro de que la vida, tal como nosotros la conocemos, había evolucionado a través de un proceso de selección natural y de que las especies que habían sobrevivido eran las más capaces de responder a las exigencias del ambiente y que de modo alguno eran fruto de un acto creador original. Tales pensamientos, obviamente no se reconcilian con la tradicional concepción de la creación del mundo, expresada en los primeros capítulos del Génesis, ni tam- poco con las ideas según las cuales los hombres eran una especie de criaturas superiores, inferiores sólo a los ángeles. Pues bien, si esto era el impacto de las teorías de Darwin sobre i el mundo cristiano, ¿cuál fue su influencia sobre los Judíos? Desde luego, no fue tan profunda, ya que nuestra religión no se basa en artículos de fe dogmáticos y tampoco en promesas de salvación. Sin embargo, el golpe fue bastante fuerte, pues, ante todo, estas ideas dieron impulso a numerosas corrientes reformistas, las que hasta entonces se habían mantenido más o menos latentes y, a su vez, obligaron al judaismo tradicionalista y a los grupos ortodojos a tomar posiciones y revisar sus concepciones fundamentales. La reacción de los círculos ortodojos no se dejó de esperar. Rechazaron indignadamente cualquiera teoría que no concordaba con el texto literal de la Biblia, a la que adhirieron con máximo vigor. El movimiento reformista propiamente tal, el primero que auspiciaba un alejamiento de la interpretación ortodoja, se vio a su vez profundamente afectada y alentada por las nuevas ideas las que no tardaron de ser aplicadas no sólo en el campo biológico, sino también en la investigación y estudio de las ciencias del espíritu. Considerando que su base, tal como lo expresó Abraham Geiger, uno de los dirigentes más distinguidos de esta corriente, era que la esencia del judaismo lo constituyen sus principios éticos universales y no las incidencias históricas. Geiger aceptaba como único fundamento de autoridad a la razón y, conforme a sus puntos de vista la ley tradicional en general y la biblia en particular, deberían estudiarse aplicando tales principios, lo que daría por resultado el reconocimiento de que ellos son el producto de un largo proceso evolutivo y, por lo tanto, sujeto a modificaciones. Esta actitud, abiertamente reñida con la posición ortodoja, dio origen a un largo y serio conflicto entre ambas corrientes, sosteniendo los ortodojos de que Geiger era “un estudioso aplicado que estaba tratando de descubrir lo que ya fue revelado a Moisés en el Monte Sinai”. Geiger sostuvo que el Judaismo, al igual que cualquiera otra manifestación de la vida, no podía escaparse de la ley evolutiva. Afirmaba que la Torá —tanto la escrita como la oral— lejos de haber permanecido inmóvil a través de los tiempos, había sufrido alteraciones y cambios, tanto en la letra como en la interpretación de la misma. El Judaismo conservador, por su parte, tampoco pudo evitar el impacto de las nuevas teorías y, aunque sus dirigentes no llegaron a los extremos del movimiento reformista no dejaron de reconocer la importancia de las nuevas ideas. Zacharias Frankel, el fundador y teórico máximo de esta comente, demostró que la ley oral había sufrido frecuentes modificaciones como consecuencia de determinadas circunstancias históricas. Tal actitud era, desde luego inaceptable para los grupos ortodojos, lo que comprendemos fácilmente al imponernos de las siguientes líneas del libro de Robert Gordi “El Judaismo en la vida contemporánea”: REBECA MATTE 65 Nuevo TELEF. 393220 construcciones arquitectura interior instalaciones comerciales proyectos de muebles Y EL PENSAMIENTO JUDIO por Charles E. Shulman “En décadas recién pasadas se ha utilizado en muchas oportunidades la frase “Torá Misinai” —Torá del Sinaí— como sinónimo de “Torá Hashamayim” —Torá divina—. Tal procedimiento es profundamente erróneo ya que la primera frase no aparece en la literatura rabínica excepto en la Mischna, donde tampoco asume característica ni de término técnico ni de una expresión fundamental de la fe. Recién en épocas relativamente nuevas se ha pretendido de que toda la torá —tanto la escrita como la oral— fue revelada íntegramente a Moisés en el Monte Sinaí. Tal “dogma” significaría prejuzgar a hechos que sólo el estudio desapasionado de las fuentes, tanto literarias como históricas puede decidir legítimamente. La influencia más profunda la ha tenido la teoría de ■ la evolución sobre el movimiento reconstruccionista cuyo fundador es Mordechai Kaplan, el que se distingue por el deseo de sintetizar al judaismo con los argumentos científicos. Según los reconstruccionistas, en siglos pasados cuando filósofos como Filón o Maimónidés tuvieron que tratar problemas que no cuadraban dentro de una interpretación literal de las Escrituras, recurrieron a la metáfora. De este modo se pudo mantener ajustado el judaismo al pensamiento de la época. Pero esto sólo era un procedimiento escapatorio, aceptable exclusivamente para aquellos que consideraban al texto literal de la Biblia como una revelación divina, única e inamovible y a las diferentes interpretaciones temporales como otras tantas. Partiendo de esta base, nada en la Biblia podría ser contrario a la razón ya que cualquiera interpretación metafórica era admisible. Se podía adaptar el texto a las más distintas circunstancias, haciendo variar solamente su interpretación. Este método alegórico se aceptaba mientras no se habían iniciado los estudios lingüísticos del texto bíblico, los que revelaban que los textos habían sido redactados por diferentes personas en épocas distintas. Esto cuadraba más con la teoría evolutiva por lo cual el reconstruccionismo acepta a la biblia como documento histórico y reconoce su valor simbólico, mas considera por lo menos gran parte de ella como obra humana sin que haya mediado revelación divina directa. En su obra, “El Judaismo como Civilización” el Dr. Kaplan resume su pensamiento como sigue: “Es esencial que se produzca una reorientación para que la religión pueda sobrevivir: reorientación que no puede ser lograda solamente intentando de armonizar las enseñanzas tradicionales con las revelaciones científicas. Se exige imperiosamente una nueva interpretación, un acercamiento a las fuentes religiosas con espíritu „científico, con aquel espíritu que no reconoce una verdad absoluta y revelada, sino un proceso intelectual en el cual los errores poco a poco son eliminados. Partiendo de estas premisas, de que no conocemos la verdad divina y definitiva, eliminamos desde un principio toda posibilidad de conflicto entre los conceptos religiosos y científicos. Los conflictos que el darwinismo ha originado dentro del pensamiento judío, aún no se han calmado. Las corrientes se encuentran en pleno flujo y, hasta que no encuentren su cauce definitivo, sería aventurada cualquiera tentativa de predecir su ulterior orientación. Mas, queda ya demostrado de que solamente una minoría insignificante continúa adherida a los conceptos estrictos de que la ley es fruto de una revelación sobrenatural, infalible y definitiva y por tanto inamovible. Esta situación se ha hecho más aguda en los EE. UU. donde, después de la guerra, se ha producido un vuelco de las masas populares hacia la religión, el cual, sin embargo, no se manifiesta tanto en un renacimiento del interés por lo metafísico sino por los contenidos sociales y éticos del pensa- Nueva York (OJI).— Mientras el Sindicato de Trabajadores Marítimos en Nueva York seguía montando guardia frente al barco egipcio “Cleopatra”, para no permitir el desembarco de su carga, en se¬ ñal de protesta por el boycot árabe contra Israel, el Congreso Judío Americano pidió nuevas vistas judiciales contra la discriminación antijudía de “ARAMCO” (Compañía Arabe- Americana de Petróleo). Esta demanda, formulada por el Lie. Shad Polier, jefe de la Comisión de Derecho y Acción Social del Congreso, se basa en el fallo unánime que el Tribunal de Apelaciones del Estado de Nueva York aprobó. El fallo del alto tribunal calificó de “arbitraria y caprichosa” la decisión de la Comisión Antidiscriminatoria del Estado a efecto de desechar la acusación del Congreso Judío í-nritrq “ARAMCO”. Como se miento religioso, amén del deseo de muchos de “pertenecer” a una comunidad. El judío americano busca, más que nada, esta sensación de que pertenece a una comunidad religiosa integral, cuya tradición puede transmitir a sus hijos. Parejo con ello corre, desde luego, también una mayor observancia de los preceptos religiosos tradicionales, lo cual, sin embargo parece de grado secundario. Difícilmente cambiará el judío americano sus usos y costumbres, frutos de una sociedad libre, donde él se ha criado y desarrollado, por los preceptos que considera él, en muchas oportunidades, como reñidos con su forma específica de vida. La ley es, por lo tanto, para él más que nada una herencia preciosa, un símbolo de supervivencia que una vivencia real y efectiva. Es imposible predecir cuál de las corrientes se impondrá en definitiva dentro del judaismo en el mundo occidental. Los nombres muchas veces no son más que etiquetas superficiales y no siempre representan el sentir de las masas afiliadas a las diferentes comunidades. Sin embargo, estas corrientes nacidas bajo el impulso y la influencia de la teoría de la evolución serán de enorme trascendencia al definirse la fisonomía del judaismo que emergerá de las contradicciones del presente. sabe, el jefe de la comisión, Elmer A. Cárter, tomó dicha decisión después de consultar con el Departamento de Estado, el cual, según cargos del Congreso, recomendó sostener la actitud de “ARAMCO” por tratarse de importantes “intereses nacionales” de los Estados Unidos. Después del fallo del Tribunal de Apelaciones, declaró el Lie. Shad Polier, se abre nuevamente el camino para una investigación completa de la acusación del Congreso, en el sentido de que “la compañía ha1 utilizado la pregunta sobre religión que aparece en sus formas de solicitud de empleo, como un ardid para vedar a los judíos no solamente su empleo en Arabia Saudita, sino hasta en las operaciones de la compañía en la ciudad de Nueva York, donde tiene más de 800 Arv-inlpa^ns”. (“Congress Bi-Weekly”) FALLO CONTRA EL "ARAMCO" ES OTRO GOLPE CONTRA EL BOYCOT ARABE EN NUEVA YORK YESO ROMERAL TABIQUE PROMONTA Progreso y Economía para las Construcciones Distrib.: SODIMAC - S.A.C. SAAVEDRA BENARD AGENCIAS GRAHAM S. A. C.

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