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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1960-02-01 · 2 (Febrero, 1960) · p. Seite 13

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XXII (1960)
Issue
2 (Febrero, 1960)
Date
1960-02-01
Page
Seite 13 (sequence 13)
Language
German
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Febrero 1960 BOLETIN INFORMATIVO 13 EL CINCUENTENARIO DE LA MUERTE DE LOMBROSO CESAR LOMBROSO tó.\ÍA*SÍ. En la bella e histórica ciudad de Verona se levanta el monumento a un sabio extraordinario, debido al cincel de Bistolfi: César Lombroso. Al pie de la estatua hay una inscripción latina que afirma que aquel hombre “se asomó con amor científico a los abismos de todas las miserias morales, e irradió de verdad la humana justicia”. En efecto, Lombroso fue el iniciador de los estudios sobre el delincuente y del delito con el método experimental, correspondiéndole la gloria de haber fundado la Antropología Criminal que estudia el sujeto activo de la delincuencia y pasivo de la represión, tanto en sus caracteres físicos como psíquicos. El eminente antropólogo había nacido en la tierra de Romeo y Julieta el año de 1836 y murió el 19 de octubre de 1909, por lo que acaba de cumplirse el cincuentenario de su fallecimiento, Médico de profesión, estableció en el Hospital de Santa Eugenia, en Pavía, el primer departamento para locos, sustentando también por primera vez en la Universidad de aquella villa la cátedra de enfermedades mentales, y figurando también como maestro en la Universidad de Turín. En 1871 al practicar la autopsia del criminal Vilella, encontró en su cráneo la fósela occipital media, lo que hizo exclamar a Lombroso: “El problema de la naturaleza del delito se me apareció súbitamente iluminado, como una vasta llanura bajo un cielo infinito”. “Entre alienados y criminales no había diferencia de calidad, sino de grado. Unos y otros eran atávicos”. En 1876 publica un libro que provocaría grandes discusiones científicas y señalaría nuevos derroteros: L’Uomo delinquente. Dicha obra aprovecha los estudios antropométricos sobre cuatrocientos penados y da origen al nacimiento de la escuela positiva que adopta el método de observación y la experiencia para el estudio de los problemas de la criminalidad. El delincuente según él, reproducía los caracteres de los hombres primitivos y de los animales, pero se le planteaba el problema de por qué el hombre delincuente tenía esas anomalías. En 1886 un soldado epiléptico, en Misdea, súbitamente disparó su arma sobre algunos compañeros que dormían en el cuartel, matando a varios. Estudiando la personalidad del sujeto, Lombroso llegó a la conclusión de que la criminalidad es una variedad de la epilepsia, en la que las convulsiones están sustituidas por impulsos violentos e irresistibles a cometer el delito. Entonces comienza su cruzada para que las leyes punitivas no se inspiren en el delito como un hecho abstracto, sino que atiendan, preferentemente al examen del infractor. Al efecto, atacó el proyecto del Código represivo para Italia, por no haber tenido en cuenta las nuevas ideas. A sus esfuerzos se debió la reunión, en Roma, del Primer Congreso de Antropología Criminal, donde la Escuela Positiva fue consagrada en 1886. Al año siguiente concurrió al de París, donde tuvo que enfrentarse a los representantes de la Escuela Sociológica francesa, porque se le reprochó su tendencia a criminalizar todos los caracteres anatómicos. Lombroso contestó que él no había estudiado especialmente los caracteres anatómicos, porque los considere preferentes, sino porque eran aquéllos que habían quedado más abandonados por los investigadores; pero insistió en la existencia de un tipo criminal. Según Lombroso, el criminal nato es como un salvaje que nace con los instintos y las pasiones de los hombres primitivos y por lo tanto, es un ser anormal; una especie de loco moral con un fondo epiléptico, y cuyo estado atávico le acarrea una detención en su desarrollo ético y físico. Por lo tanto, la doctrina lombrosiana dejó sentado que el delito tiene por origen un fenómeno natural provocado por el atavismo. La degeneración, la epilepsia y la locura moral. En consecuencia, el delincuente nace delincuente y más que predispuesto está destinado al crimen, sin que el medio ambiente sea capaz de modificarlo al respecto. Asimismo, esta tendencia se puede reconocer por las peculiaridades externas, tales como la Por el DR. LUIS GARRIDO estatura en relación con la braza; el peso; la relación del cráneo con el volumen y con las medidas de los diámetros y las curvas longitudinal y transversal; con la esclerosis, y las suturas craneanas, y con las anomalías nasales. También se puede advertir en los apéndices cutáneos en los dientes, en los ojos, en las orejas, en el tronco, en las partes blandas del cuero, en los caracteres funcionales motores y en los de carácter psfcjuiqo como la insensibilidad moral, la violencia, la pereza, y los defectos del sentimiento y de la inteligencia. En el curso de los Congresos de Antropología Criminal, se produjeron críticas sobre el tipo criminal y la doctrina de Lombroso. Manouvrier, en el Congreso de Bruselas señaló que se pueden encontrar peculiaridades anatómicas en delincuentes retrasados que no tienen en sí mismas nada de anormal, ni siquiera de nocivas, y que no pueden servir para caracterizar al delincuente, pues a ninguna de esas características se les podría atribuir el constituir una disposición innata hacia el delito. En la misma Italia, la obra del maestro de Pavía y de Turín tuvo terribles adversarios como Luis Luchini, el padre Gemelli y el profesor Mara¬ ño L. Patrizi. Drill sostuvo que el tipo criminal, como tal, no puede existir, no se da una manera especial de vivir, propia de los criminales, que sea susceptible de engendrar un tipo específico. El delincuente no nos ofrece nunca un tipo particular, que pueda estimarse como característico, sino diferentes tipos defectuosos . La reacción contra las teorías de Lombroso fue vigorosa. Ferri sostuvo que el criminal nato es no más que un hombre predispuesto al crimen, pero que no cometerá delitos más que bajo la influencia de ciertas condiciones del medio telúrico y social. Por su parte, Gabriel Tarde negó el tipo criminal, como producto antropológico, sosteniendo que es más bien un tipo social y profesional. Lacassagne interpretó los estigmas degenerativos no como atávicos, sino como consecuencia inevitable del desenvolvimiento anormal del tipo humano, que sufre la influencia nefasta de los factores criminógenos del medio, como el alcohol y las enfermedades, que pueden perturbar el funcionamiento orgánico, intelectual y moral del hombre; afirmaba, además. Que el delito está generado por un doble factor individual y social, este último de variados aspectos como el clima, la religión, la raza y el medio económico educativo. Lombroso desafió durante su vida a sus adversarios para que encontraran pruebas de su teoría en sus propias investigaciones. El antropólogo belga Vervaeck cumplió el encargo y sostuvo que las ideas de Lombroso brindan soluciones a problemas de etiología y profilaxis criminales, pero se¬ ñalando que la antropología criminal no se podía reducir al estudio de la naturaleza biopsíquica del delincuente. Y así vemos que profesores como Griffith y Goring, al revisar sus propios trabajos a la luz de la doctrina de Lombroso, niegan algunos de sus aspectos, pero aceptan otros. Goring, por ejemplo, admite la existencia de un tipo físico, mental y moral de personas normales que pueden delinquir, pero al mismo tiempo señala que hay hombres que adolecen de defectos en su constitución física y en su capacidad mental, con reiterada conducta antisocial. También señala “que la característica psicológica fundamental de los delincuentes es la deficiencia intelectiva. Esta deficiencia alcanza también a los caracteres somáticos, y tiene por origen la debilidad intelectual”. Y aunque Goring no habla del tipo criminal, sostiene, sin embargo que hay relaciones entre los defectos físicos y la inteligencia. Hoy día puede afirmarse que las ideas de César Lombroso han sido reinvidicadas. En efecto, a pesar de las críticas, se continuaron haciendo aplicaciones prácticas de la antropología criminal, principalmente en Bélgica e Inglaterra. En este último país, Goring examinó una gran cantidad de criminales, para concluir que la inteligencia defectuosa es el factor preponderante, desde el punto de vista de la constitución vital, que contribuye a la etiología del crimen, y así mismo que la criminalidad se hereda en proporción igual a la de la tuberculosis, pues el 68 por ciento de los delincuentes tienen parientes criminales, cuyo número varía según los delitos, pero comprobando, sin embargo, que el delincuente puede sobreponerse por la educación a sus tendencias delictuosas. Por su parte, el doctor Vervaeck estudió la constitución anatómica de los reclusos de las prisiones belgas, logrando datos que lo inclinaron a proponer en el Congreso Penitenciario de Londres de 1925 que se hicieran aplicaciones de la Antropología criminal en los servicios científicos penitenciarios. En los Estados Unidos se llevaron a cabo, a virtud de las ideas de Lombroso, investigaciones sobre la existencia del espíritu criminal o sea la disposición mental que lleva al sujeto a delinquir. Sánete De Sanctis estudió en Breslavia a cuatrocientos mendigos para buscar el nexo entre criminalidad y debilidad mental, dando su estudio como resultado la cifra de un 50 por ciento de neuropáticos y de un 25% de deficientes del desarrollo por detención del mismo. El propio De Sanctis trabajó por la dirección bio-psicológica de la doctrina lombrosiana en la cual el profesor Patrizi logra se¬ ñalar mediante diversos trabajos, que el camino de la antropología criminal tiene que ser psicológico, convergiendo a la sociología, procedente del terreno de las llamadas ciencias morales y preocupándose por la clasificación de los delincuentes. Esta ruta la continuó en España el profesor Sábilas. Como se ve, las ideas de Lombroso, aunque criticadas, originaron el estudio somático y psicológico del delito considerando a éste una manifestación anti-social, que debe ser diagnosticada y combatida. Han sido rehabilitadas en muchos aspectos —como admite Cuello Calón— las afirmaciones de Lombroso, que aún revisadas y transformadas subsisten en lo esencial. La concepción de la antropología criminal, señala Carrara, tiene por base el atavismo y aún no ha perdido ni su consistencia, ni su valor, y encaja de modo perfecto en el estado actual de la biología. Por su parte, la endocrinología, según estudia Jiménez de Asúa, ha contribuido recientemente a explicar los estigmas de la criminalidad natal y con ello a actualizar la tesis lombrosiana. Particularmente los trabajos de Heindl y de Mezger han apoyado las ideas del maestro de Pavía y de Turín. El primero, verbi gracia hizo una distinción entre los delincuentes natos o congénitos y los de tipo criminal específico caracterizados por un psique y un soma concreto, pero otros autores sólo admiten a los primeros. Lo que actualmente se considera insostenible de la teoría de Lombroso, es la concepción de las anomalías morfológicas como expre- (PASA A LA PAG. 14) DISTRIBUIDOR Radios Philips Discos de todas las marcas fabricadas en el país Artículos Marmicoc — Famela — Sindelen — Grawor — Electron — Coronel LAVADORAS "BENDIX" Antiruidos nuevos para radios Agujas de Diamante y Radios ” Concertina " material "Philips Holland" 100% importado y armado por WALTER GOLDSCHMIDT RADIO - TECNICO Gran Avenida 4311 — Fono 50711

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