Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXII (1960)
- Issue
- 1 (Enero, 1960)
- Date
- 1960-01-01
- Page
- Seite 9 (sequence 9)
- Language
- German
- Belongs to
- journal issue
- OCR quality
- 76% known words query
- IRI
…/8553624-8557783-9194452--2787-8557792- Visual Library
- page viewer of the UB Frankfurt
OCR text
ENERO 1960 BOLETIN INFORMATIVO 9 CONMEMORANDO EL CENTENARIO DE HERZL (1860- 1960) YO OI H El 2 de mayo de 1960, se cumplirá el centenario del natalicio de Teodoro Herzl creador del sionismo político. En la última sesión del Comité de Acción Sionista, se resolvió dedicar el año que media hasta la celebración del XXV Congreso Sionista Mundial, en agosto del año entrante, como “Año de Herzl”. El artículo que se lee a continuación encierra el significado de estar dedicado no solamente a una de las facetas típicás —y poco conocidas— de la vida del ¡lustre procer, sino también tiene especial importancia por estar escrito por Israel Cohén, veterano sionista que acompañó a Herzl desde sus comienzos, sobrevivió el fecun. do camino del sionismo a través de sus sesenta años de existencia y tuvo la dicha de ver el alumbramiento del sueño de Herzl — la fundación del Estado Judío. El 29 de agosto próximo se cumplirán sesenta y dos años desde el Primer Congreso Sionista, que sentó las bases del movimiento que condujo al establecimiento del Estado de Israel. Sólo aquellos que fueron contemporáneos del suceso pueden recordar la apatía, indiferencia y oposición con que fueron recibidas las ideas de Herzl en los círculos influyentes, cuando fueron dadas a conocer por vez primera, y, en verdad, durante muchos años después. Habiendo tenido el privilegio de ver y oir por primera vez al fundador del sionismo político, én 1896, puedo recordar el cinismo con que eran recibidas las referencias a su nombre, y el abuso y el ridículo a que fueron sometidos sus primeros seguidores. Eramos mirados como ajenos y excéntricos, y el menor epíteto insultante que nos aplicaron fue el de maniáticos. Nuestros críticos remarcaban habitualmente que nosotros nos tornaríamos más sensatos a medida que creciéramos y abandonaríamos entonces lo que ellos veían como una locura pasajera. De ninguna manera Inglaterra fue excepción a esta actitud de hostilidad: por el contrario, algunos dirigentes de la comunidad anglo - judía sobresalían por su militancia antagónica. Herzl creía que la aceptación de su proyecto dependería en gran medida del apoyo que recibiera de los principales representantes de esta comunidad. El tenía el más alto concepto de Inglaterra como nación (la había visitado por primera vez en 1885, en su búsqueda de material periodístico), y sentía que si sólo lograba ganar a algunos de sus dirigentes judíos, obtendría mayor éxito en el continente. El antiseiñitismo no prevalecía en este país como en el otro lado del Canal, y Herzl era, ZIONISTEN-CONGRESS. Vorläufige Anzeige. Am A* M. o*d 17. AupM 1007 finde! In Manchen eia ffdiounyw der &onMm «MIL Sweok dkaee Oongneni fet, eine Annäherung and VenUndigimg evteoben «Uen BaMUe hrrftefaufnhren and den gemehmmen Bestreben einen einheitlichen Zag ea rerMhen Der Ooognee wird die WOneche unserer «n rerechiedeoea Orten be&Cngteo Brüder entgegen •ebnen and die Mittel sar Abhilfe h— Wer am Congren theOranahmen gedenkt, hat eich bis splteetons IS. August anransldon. Ote Anmeldestellen in den einselnea Lindern (Landeeconutds) werden demnächst bekanntgegeben. VariMBg können Anmeldungen an du Ceotratbureau des Congreeeee (Verein JBkm*. Wien 0. Bembrtndtttrasee 11» gerichtet werden. Die Angemeldeten werden die Eintrittskarten rechtzeitig sugeeteflt erhaben. Rh Unterkunft der Oongresathettnehmer ht Manchen, wird auf Wunsch Vorsorge getroffen werden. Die officiefle Einladung atnn Gongraese wird, von slnuntlichen Ei obere fern unterfertigt, an Vereine und Körperschaften verschickt werden, eobald die Tagesordnung endgütig feeUteht. Den Congreee-wird der Alterspräsident eröffttan. hierauf erfolgt die Coastituirui*. Die Tiilw^l langen sollen nach den OrundsAtsen einer vernünftigen und würdigen Bwfefireiheit geleitet werden. Für Jeden Punkt der Tagesordnung wird ein Referent aufggslelh, an den schon jetst direct sdn durch Vermittlung du Vereine »Zion" in Wien, MtUheihmgen gerichtet werden können. Die bisher hwHmmtsn Referate sind: die Lage der Juden hi den einselnea Landein (ein Spectahwferent (Dr Jedes Land), Wiim—iiti sociale und frätische Zustande. Referent Herr Dr.Max Nordnu, in Perle. (84 Avenue de VS*** k) Ae Colonisetion, Ihre bisherigen Ergebnisse und ferneren Ausrichten. Agrv scho,;~*-iT-Jn commercieOe, technische Fragen. Referent Herr Wtty Bambus, in Barfiw, <Yt (MUowstfmse m V die Aufgaben der jüdischenWohlthltigkeit <n Palistinsa Referent Hr. Dr. Hirsch HiMishebner InOsUn. 4) Finaasfragen, Referent Herr Dr. Max Bodtnheimsr in Köm a. Rh. (HohensoBerering 10} 9) die Joden frage und der nftchste diphxnatisHw Congreee der Qrossmlchte, Referent Dr. thnrir Hanl m Wten (IX Berggmm 6) 0 eins Bnchiokuaf. der Pariser Weltausstellung 1900 mit jodtechen Coteofeiproducre» Die weiteren Punkte dek Itgeeordnung sind spater sw pubheiren. Die officieBen DsfegHen der elngeiadmen Vereine und Körperachaftep werden i_ tchen eine besondere Berathong abhaften und deren Ergebnise dem Congresee mflthnflsa Viele praktische Fragen^ welche den Oongress beeebiftigen werden^ enthalten ein BbwmI «cu ActthBttt und können daeshalb nlchf Monate vorher formuKrt wrden. Findet cs dar Congraea für ftMMg, so wird er ein Bsecutireoratt *ur Führen* der jödbriwn Angelegenbeiten bis sn seinem nächsten Zusammentritt ehweteen. 8o erfaeften die gemeinsamen BedOrftusse ein Organ. Es wird mn Zufluchtsort fl* die Wtecfw nnd Beschwerden nnsemr Brfider gmchalhn.' Die Judenreche muee dem Belieben vereinseiter Ihniiii» - vie gutwillig dieee auch seien — entricht sein. Es muss ein Forum entstehen, vor dem Jeder fite *s was er In der Judensache thut und Matt sur Rechenschaft gesogen werden kann. Dem wird sieh kern redtteber Mann widereetean. Wir sind dar The&nahme aller Menechwi gewiss, die unseren Oedanken richtig verstanden tnbe* Es handelt sich darum, eine dauernde, gesicherte Heimat für diejenigen Juden au schaffen, welche sich an ihrmi Jelrigen Wohnorten nicht asetmiliren können oder wollen. Der Oongrem au München wird seifen, was der Zionismus ist nnd will Dass er etwas ist und dam sr etwas wflL Dr. Thnntfnr Harrt Facsímil del comunicado provisional, firmado por el Dr. Herzl, respecto a la convocatoria del Primer Congreso Sionista en Basilea. ABLAR Por ISRAEL COHEN en consecuencia, más bien opñmista en su espera de un mayor grado de simpatía y aprobación en Londres que en París o Viena. El instinto que lo impulsó a hablar ante un auditorio en Londres, aún antes de publicar el folleto “El Estado Judío”, escrito en esa época, resultó sano según probaron los acontecimientos posteriores. Cuando Herzl llegó a Londres, proveniente de Viena, a fines de noviembre de 1895, con una carta de introducción de Max Nordau a Israel Zangwill, la ciudad estaba envuelta en niebla. Zangwill vivía entonces en una casa de Killburn, compartiendo un estudio con su hermano Luis, y la conversación entre los dos hombres de letras fue más bien lenta y ardua, pues Herzl eligió hablar francés, en el cual Zangwill no era experto. Y, cuando Herzl fue a ver al jefe de los “Jovevei Tsión” en Gran. Bretaña, coronel Albert Goldsmid —quien estaba entonces al mando del cuartel general militar en Cardiff— su conversación se desarrolló también con cierta dificultad, pues su interlocutor no comprendía bien el alemán. Pero estas dificultades iniciales fueron rápidamente superadas una vez que Herzl habló a los Macabistas, colaboró con un artículo en la “Contemporary Review” y, sobre todo, después que publicó su sensacional folleto en febrero de 1896. Herzl recibió una cortés y paciente atención por parte de los pilares de la comunidad en una serie de entrevistas privadas. Entre aquellos que vio en los primeros días se hallaban el Gran Rabino doctor Hermann Adler, Sir Samuel Montagu (más tarde, el primer 'Lord Swaythling), Asher Myers (el editor del “Jewish Chronicle”), y el Rabí S. Singer. Pero de ninguno de ellos recibió apoyo o estímulo. Myers le pidió una exposición escrita del proyecto, con el resultado que su colaboración en el “Jewish Chronicle” del 17 de enero de 1896 fue la primera declaración autorizada sobre su proyecto, que apareció impresa. Fue sólo después de algunas semanas que apareció su folleto “Der Judenstaat”, publicado en Viena el 14 de febrero. Una traducción inglesa de Sylvie D’Avigdor (una hermana del difunto Sir Osmond d’Avigdor-Goldsmid) fue publicada en Londres poco después; pero, aunque el precio del ejemplar era de sólo un chelín, no pudieron venderse siquiera doscientos de ellos. A comienzos de Enero, Herzl fue nuevamente a' Londres para tratar de formar una “Comisión de Estudio”. Otra vez se dirigió a los Macabistas y mantuvo conversaciones con prominentes personalidades. Pero no se materializó ninguna “Comisión de Estudio”, de modo que decidió apelar al público judío. El lugar elegido para su primera reunión pública en elEast End de Londres fue el salón del Club de Trabajadores Judíos, en la calle Great Alie. Como yo vivía a pocas docenas de metros de allí, pude llegar temprano y asegurarme un buen asiento. Erauna calurosa tarde de domingo, el 12 de Julio, y el salón, que podía dar cabida sólo a unos pocos cientos de personas, se colmó rápidamente hasta la sofocación, en tanto quedaban A HERZ fuera y en las calles vecinas miles de personas que la policía debía mantener a distancia. Luego. de la fría y crítica recepción que le brindaron los Macabistas, la clamorosa bienvenida acordada a Herzl por su auditorio del East End, cuando apareció sobre la plataforma, fue de lo más alentadora y satisfactoria. La gran mayoría de los presentes eran refugiados que escapaban de Rusia, de los progromes y de la reaccionaria Rumania, y que habían ido excitándose hasta un alto grado de expectación. Y, cuando echaron la primera ojeada al hombre que —según ellos creían— habría de conducirlos de regreso a la Tierra Prometida (y que, según falsos rumores, había ya mantenido una conversación con el Sultán de Turquía), dieron rienda suelta a sus emociones en una explosión de atronadores aplausos. Su aparición personal los había ganado inmediatamente. Aunque en esa época era sólo un hombre joven de 36 años, no tenía solamente apariencia de mayor edad con su larga barba negra, cortada en forma cuadrada (como la de un emperador asirio), su larga levita negra, su semblante digno, su alta e impresionante presencia y sus profundos ojos negros, sino que parecía un hombre venido de un mundo diferente. Era, indudablemente, un hombre elegante, mucho más imponente que cualquiera de los potentados u hombres de Estado —Sultán o Kaiser, Rey o Papa— con los cuales él discutió más tarde el reestablecimiento de su pueblo en su antigua tierra. Recuerdo bien que en aquella reunión, Herzl habló con calma, y en un tono de voz deliberadamente agradable y resonante, sin gestos histriónicos y sin ningún intento de declamación o deseo de estimular pasiones. Su discurso fue el de alguien convencido de sus ideas y de la practicabilidad de sus planes, y él mismo se dirigió a las mentes de sus oyentes, no a sus corazones. Es dudoso que fueran muchos los que entendieron completamente el elegante y literario alemán en que él se expresaba; pero todos estaban bajo el hechizo de su inspiradora personalidad y su sinceridad radiante. Lo que ellos no comprendieron, lo sintieron, ciertamente; y, cuando él se sentó, la ovación que le brindaron excedió en volumen al tibio aplauso otorgado por los Macabistas . Los organizadores de la reunión habían tratado de inducir a Sir Samuel Montagu (quien representaba a Whitechapel en el Parlamento y era presidente de la Federación de Sinagogas) a que presidiera este acto; pero, aunque aquel eminente banquero había presidido previamente reuniones públicas de los “Jovevei Zion” en los cuales había declarado su simpatía por la idea del retorno de los judíos a su tierra ancestral, no quiso arriesgar su reputación de financista avezado en un movimiento cuyo futuro le parecía tan dudoso. El daría a Herzl su apoyo bajo tres condiciones: las grandes potencias deberían aprobar definitivamente su proyecto; la Jewish Colonization Association debía darle la mitad de su capital de 10 millones de libras, y el Barón Edmond de Rothschild debía integrar el Comité Ejecutivo. Como ninguna de estas condicione^ podía ser cumplida y Montagu rehusó presidir la reunión, se invitó al coronel Goldsmith a que lo hiciera. Pero éste declinó el ofrecimiento con el argumento de que no podía participar en un movimiento político internacional mientras retenía su condición de oficial del ejército en servicio activo. La presidencia fue tomada, en consecuencia, por el doctor Moisés Gaster, “Jajam” de la Comunidad Sefaradi, quien había sido un activista entre los “Jovevei Zion” de Rumania y cuya defensa del Sionismo incomodaba a los líderes de su congregación. Hubo otros oradores en la Tribuna, pero ellos no formaron un coro armonioso, pues, mientras que Gaster dio su elocuente apoyo, otros trataron de enfriar el entusiasmo general con pedidos de cautela. El orador que provocó mayor aplauso fue un maestro hebreo local, Efraim Ish-Kishor, cuyo discurso en idish, pronunciado con fanático fervor, indujo al auditorio a ovacionarle de pie y despertó comentarios lisonjeros en el propio Herzl. Cuando salía hacia la calle, encontré a la multitud esperando aún pacientemente ver de nuevo al hombre que estaba anunciando una nueva época en la historia judía, y, con vítores y aplausos lo siguieron hasta que se perdió de vista. Al día siguiente, Herzl fue a una reunión del comité ejecutivo de los “Jovevei Zion”, en la esperanza de obtener el apoyo de aquél, pero falló en su intento. El declaró que estaba en contra de la colonización judía en Palestina, a menos que los judíos pudieran defenderla con su propio ejército, y que continuaría en contra de la infiltración en el país, aunque tuviera la oposición de todas las sociedades “Jovevei Zion”. Como resultado, la reunión tuvo un abrupto final. Un par de días más tarde, Herzl cruzaba el canal, de regreso a Francia, y en su Diario describió las “peculiares emociones” que experimentó cuando estaba sobre la plataforma del East End: “Yo vi y escuché cómo surgía la leyenda sobre mí. El pueblo es sentimental: las masas no ven claramente. Yo creo que ellos ya no tendrán más ahora un concepto claro sobre mí. Una bruma está comenzando a surgir a mi alrededor, que puede convertirse quizás en una nube, en la cual yo marcharé hacia adelante”. Poco después de su arribo a París, tuvo una entrevista largamente solicitada con el Barón de Rothschild, pero el Barón se opuso a todo lo que tuviera la naturaleza de un movimiento político. Por consiguiente, Herzl —profundamente decepcionadoregresó a Viena, y comenzó a tomar disposiciones para organizar un congreso de judíos de muchas partes del mundo, el cual tomó a la postre la forma del primer Congreso Sionista. Tuvo que enfrentar toda clase de dificultades, que hubieran acobardado a cualquier hombre con menos coraje o con (Pasa a la Pág. 17)