Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXI (1959)
- Issue
- 8 (Agosto, 1959)
- Date
- 1959-08-01
- Page
- Seite 17 (sequence 17)
- Language
- German
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Agosto 1959 BOLETIN INFORMATIVO 17 Todos Aprenden Hebreo (Conclusión de la pág. 15) EL PUERTO DE HAIFA, ESFUERZO Y ROMANCE lllll WÈMÏWy. EL PUERTO Y LA BAHIA DE HAIFA Paisaje de encanto y emporio de actividad. — ¡En seguida verá! —dice la maestra y comienza a indicarnos: —Francia, Polonia, Italia, Persia, Egipto, Hungría, Escocia, Rusia Irak, Túnez... representantes de diez diásporas distintas, solamente en este grupo. En el Vlpán hay 160 alumnos, originarios de 23 naciones diversas. Es natural que demostremos especial interés por el ruso, rubio y con facciones de gentil. Hace unos siete años se trasladó con su familia a Polonia y de allí emigró a Israel. —¿Tenía ocupación allí? —¡Cómo no! Estudió leyes y ejerció durante dos años las funciones de fiscal. —¿Fiscal? y con esa sonrisa. —No confíen demasiado en sonrisas •—nos dice. —Y, díganos, ¿hubo veces que Ud. se vio en ,1a obligación de condenar a alguien a cadena perpetua? Nos sonríe nuevamente:— Yo me ocupé solamente de casos sin importancia, crímenes comunes y no ideológicos. Este muchacho, Vladimir, nació en una aldea, no tuvo educación judía, aunque algo oyó de ‘Moshé Rabenu”. ¡Cómo iba a ser de otra manera si tenía abuelita! Con su esposa, oriunda de Varsovia, habla polaco, y con su madre, ruso. Ambas mujeres se entienden perfectamente en idish. Nos interesamos por las profesiones de los alumnos, y ésta es la respuesta. 26 empleados, 41 tenedores de libros, 21 maestros, 12 estudiantes, 2 profesores de matemáticos, 3 ingenieros, 10 abogados, 5 enfermeras, 4 oficiales de ejército, 6 economistas, 3 médicos, 3 artistas y 6 periodistas... ¿Periodistas? Interesante. Deseamos develar el delicado interrogante de ¿cómo es posible tomar la pluma en una democracia popular? No muestran muchos deseos de contestar; el tema no les resulta agradable pero sí les interesa saber si lograrán trabajo aquí ,en Israel. ¡Trabajo! ¡Este es el problema! ¿Qué harán cuando finalicen el curso? Se nos aclara que los directores del Ulpán también se ocupan, en lo posible, de solucionar este problema. Organizan cursos breves conforme con las diversas profesiones y oficios y adecuados a las exigencias propias de nuestro país. Además, procuran ayudarles a obtener trabajo. El último año fueron organizados cinco de esos cursos en el marco de la institución, y gran parte de los participantes han logrado ubicarse a satisfacción. ¿Es posible exigir más de una escuela que se ocupa de la enseñanza del hebreo? La joven directora, Shulamit Katznelson cree, de todo corazón, que éste es el único camino para que los alumnos sean educados según las enseñanzas de Rabí Akiva, que predicaba la comprensión y la paciencia. Ella está convencida que el Ulpán Akiva es una olla en cocción, y cuanto más variados sean los condimentos, mejor gusto tendrá el plato que resulta. Según la tradición del instituto, uno de sus principios es que reine una atmósfera de intimidad. Nuestra entrevista se lleva a cabo en la sala de recibo. Estamos sentados en cómodos sillones y nos acompa¬ ñan una decena de alumnos que acaban de gozar de las delicias de la siesta. Preséntense — invita Shulamit, y según se estila aquí, cada uno lo hace según su nombre de pila: ..Clara, nacida en Checoslovaquia, se encuentra diez años en Israel. Enseña arte culinario, pero como no conocía bien el idioma, tomó seis meses de vacaciones y vino a perfeccionarse. Nataniel, joven de New Jersey, llegó al país hace siete semanas. En su país formaba parte de una escuela reformista y se dedica a escribir versos. En Israel ya ha escrito algunos poemas como “El Monte Sion” y “Sábado en Jerusalem”, y esto no es sino el principio. Sonia, turista de los Estados Unidos, permanecerá en el país aproximadamente doce meses, cuatro de los cuales los pasará en el Ulpán. No traten de adivinar su edad, pues se van a equivocar. ¡Con decirles que ya tiene tres nietos! Les prepara una sorpresa maravillosa: ¡la abuela hablará hebreo! Aviva, es polaca, casada con un judío. En la casa todos hablan hebreo salvo ella. —¡Qué idioma más raro tienen usteds!, comenta. Rajel, bonita, hija única de una acaudalada familia japonesa. Es tan linda que uno se pregunta cómo los japoneses le permitieron abandonar el país. —El hebreo —nos dice sonriendo, es tan difícil como el japonés. Temo que ni dentro de veinte años consiga dominar este idioma... Lo dice, naturalmente, en hebreo. Lea, una señora con muchos años y muchos kilos. Se presenta de la siguiente manera: “Yo, mi nombre Polinsky Lea. Yo, de Polonia vine. Hace mes y medio, yo aquí. Yo también hablo un poco hebreo. Quiero decirles, este instituto me gusta mucho. Ahora me van a perdonar, voy a continuar en polaco.. .” —¿Vamos por un instante a “Glil-Iam”? No será más que una breve visita, para conocer este otro tipo de Ulpán, el llamado Ulpán avodá. A decir verdad ésta es la única escuela “normal” de hebreo. La mayoría de sus alumnos son jóvenes quienes pagan, con medio día de trabajo, cuatro horas de estudio. Más de treinta ecuelas de este tipo se abrieron durante los últimos seis años. “Glil-Iam” tiene nada más que un año de vida, y la mayoría de sus alumnos son de Europa Oriental. —Después de una permanencia de seis meses en el lugar —nos cuentan los maestros, miembros del kibuz, aprenden a conocer, por lo menos, dos cosa^: el hebreo, y que el kibuz no es un koljoz. Es verdad que son pocos los alumnos que deciden permanecer en el kibuz, pero los miembros de “Glil-Iam” se contentan también con estos “pocos”. Nos presentaron a un grupo de jóvenes, y quedamos completamente pasmados de sus conocimientos. Había allí una joven oriunda de Hungría, de unos 17 años, que hablaba hebreo con tal fluidez, que dudamos seriamente fuese alumna. —Dinos •—le preguntamos, ¿cómo sucedió la cosa? Ella nos contesta en forma breve y concisa: —Cuando vine aquí hace unos diez meses, conocí a un joven de Turquía. El hablaba solamente turco, y yo únicamente húngaro. Y bien, como se darán cuenta, era imprescindible encontrar un idioma común. —¿Y no encontraron ningún otro lenguaje común?, pregunta uno de los alumnos, con sorna. —N o s o t r o s vamos en serio —contesta la joven. Estamos por conseguir vivienda... LA INAUGURACION OFICIAL La construcción del puerto se inició en el año 1929. En 1932 se descargó el primer buque y en el año siguiente se inauguró oficialmente el puerto. En 1934 se exportó petróleo por primera vez a través del oleoducto. El muelle petrolero, sin embargo, se concluyó apenas en 1937, y el de carga en 1938. En 1943 pasó el puerto de manos de la administración aduanera a la de los Ferrocarriles Palestinos. En 16 de mayo de 1948, las autoridades portuarias británicas entregaron el puerto a la municipalidad de Haifa. Los últimos soldados británicos se embarcaron allí el 30 de junio de 1948. El año siguiente alcanzó el movimiento portuario de pasajeros la cifra máxima registrada hasta entonces. Un año más tarde empezó la construcción del puerto Kishón y en 1952 se ensanchó el muelle y se pusieron los cimientos del silo Dagón. 1954 fue un año importante para el puerto: en ese año se inauguró el muelle de pasajeros, llegó el astillero flotante adquirido a tenor del acuerdo de indemnizaciones germano-israelí y se descargó el primer buque en el puerto de Kishón. En 1955 entró en actividad el silo Dagón y en el mismo año amarró en el puerto de Haifa la mayor nave que nos había visitado: el transatlántico Nieuw Amsterdam, con un arqueo de 36.667 toneladas. En 1957 alcanzó el movimiento portuario de mercancías las 2.021.000 toneladas y al igual que los habitantes del país, “se encamina hacia el tercer millón” . En el período transcurrido desde la instauración del Estado, el puerto se enfrentó con numerosas dificultades. Desde el 15 de mayo de 1948 hasta el 31 de mayo de 1957, se invirtió en él un total de 35.000.000 de libras, 29.000.000 de las cuales en el puerto mismo y el resto en el silo y el astillero flotante. Estos datos, sin embargo, dicen menos que las reminiscencias de un obrero portuario veterano —José Burg—- cuyo lenguaje pintoresco les confiere vida y colorido. RECUERDOS DE UN VETERANO Lo encontramos en la cubierta del barco “Israel”. Es un hombre robusto, de edad mediana, que inmigró a Palestina en 1935 y se incorporó a un kibuts cuyos miembros residen ahora en Afek. En aquel entonces habitaron con otros colonos sin tierra la bahía de Haifa, cerca de Kiriat Jaim. Porque tenían que vivir y porque era oportuno “infiltrarse” en el puerto árabe, puramente árabe en aquella época, formaron la “Plugat Hayam” (escuadra naval) y José, junto con algunos compañeros suyos, se dirigió al contratista árabe que los empleó por un jornal de 24a 29 piastras. Con el tiempo, los obreros judíos aprendieron de los árabes y dominaron el trabajo, logrando en 1936 hacer fracasar el intento del Mufti de paralizad el puerto. Después de la guerra, muchos kibutslm sin tierras lograron establecerse; una parte de los miembros, sin embargo, y entre ellos también Burg, prefirieron quedarse en el puerto. El trabajo en el puerto no cesó siquiera durante los disturbios de 1947. Aquel día dramático de abril en que la Haganá liberó Haifa, nuestro amigo se encontraba en servicio militar, pero ya unos días después volvió al puerto para ver a miles de árabes con sus familias presos de pánico, que esperaban la llegada de barcos que los evacuarían. Inútilmente trataron los judíos de inducirlos a quedarse. También aquellos árabes que por espacio de años trabajaron con los judíos en el mejor acuerdo, fueron víctimas víctimas de la psicosis general del éxodo. “Con toda probabilidad —dice Burg— tenían la esperanza de volver gloriosos, pero se equivocaron...” UN OFICIO NUEVO A pesar del abandono de los árabes, el trabajo en el puerto no había parado ni un solo minuto. Al proclamarse el Estado, los nuevos inmigrantes vinieron a reemplazar a los trabajadores árabes y aunque al principio surgieron numerosas dificultades porque se trataba de obreros no especializados, con el tiempo aprendieron el oficio. Uno de los capítulos más románticos de las reminiscencias de Burg es la inmigración clandestina. Los obreros portuarios salvaron a decenas de refugiados, especialmente los llegados a bordo del “Transilvania”. Los obreros solían vestir dos trajes y pasando a bordo daba uno a los “ilegales” y así los contrabandeaban como obreros a través del portón ante los ojos de los policías británicos y árabes. Hoy en día trabajan en el puerto no sólo obreros veteranos sino también sus hijos y nietos. En especial los oriundos de Salónica, los primeros changadores y obreros portuarios judíos, trabajan ya en este oficio en la tercera generación. También otras comunidades empiezan a reconocer que no todo hijo de sastre debe convertirse necesariamente en maestro o doctor. Especialmente en el garage y los talleres del puerto hay muchos jóvenes que se hicieron cargo que el puerto les ofrece un sustento igualmente bueno, si no mejor que una fábrica u otro lugar. Y ello es, amén de una buena administración, mayor racionalización y modernización del puerto, la mejor garantía de conseguir ulteriores logros en los “próximos 25 años”. (Crónicas de Israel). ESTIBADORES JUDIOS Abuelos, hijos y nietos. immmm ati'l -«pT-*4?#^ L 0$ lu Z&lr***rXS+Ofhl l 'JrF ■.’ ft-ífS-U-, , \si ‘ r ' “ i , _ , -tfuríj'# .,•? L." mmm SifÉÉ ■ JgB ilii ¡ís/fíjc.-ji: wímm ¡ÊÈËÈËÊÊS: ifüÉSÍ&vtet! ill lita mm a32 Éiíüsl mm mm! J gggfl i*