Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XXI (1959)
- Issue
- 5 (Mayo, 1959)
- Date
- 1959-05-01
- Page
- Seite 17 (sequence 17)
- Language
- German
- Belongs to
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Mayo 1959 BOLETIN INFORMATIVO 17 PRIMER SEMINARIO - CAMPAMENTO Por Arie Barón SILUETA DE CESAR TIEMPO Por José de I. Núñez y Domínguez Las líneas que reproducimos a continuación, son obra del ex Embajador de México en Chile y cuyo fallecimiento, hondamente lamentado, acaeció en esta capital hace pocas semanas. Don José de J. Núñez y Domínguez traza en ellas un vigoroso retrato del escritor judío - argentino, César Tiempo. Fueron publicadas en el suplemento literario dominical de “El Mercurio” del día 22 de marzo pasado: Entre el 15 y el 26 de Febrero pasado se realizó en Piriápolis, Uruguay, un seminario - campamento de juventudes afiliadas a la Centra. Asistieron alrededor de 35 jóvenes de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, fluctuando sus edades entre los 16 y 25 años. Auspició este seminario-campamento la Centra, cuya sede se encuentra en Montevideo. La dirección estuvo a cargo de Guenther Kaufmann y Pedro Widmann, ambos de Uruguay, en la parte técnica y por el Rabino Egon Loewenstein de Chile en el aspecto intelectual y Judío, el cual fue asesorado por los Rabinos P. Hirsch y J. Harf de Argentina. Las actividades se distribuyeron entre Estudios de Problemas Judaicos y aspectos prácticos de dirección de grupos juveniles, amén de las derivadas de la vida en campamento, o sea: paseos, excursiones, cantos, bailes, etc. Durante todo el período del seminario reinó un ambiente de franca camaradería y compañerismo; factor decisivo para el éxito del seminario. El objetivo del campamento fue el de reunir a las juventudes de las comunidades de los diferentes países; jóvenes que con el tiempo llegarán a tomar los puestos de aquellos que hoy dirigen los destinos de las comunidades judías de América del Sur. Hacerles comprender esta situación y plantearles el problema de la continuidad de la vida colectiva judía en la Golá (Diasporá). Se trataba además de encontrar una respuesta a la interrogante de lo que era realmente la juventud judía de América del Sur, conocer sus ideas y pensamientos. Con este objeto se preparó un programa de estudios y charlas que fue ampliado, dado el interés que demostraron los integrantes ante estos problemas que les atañen directamente. De este programa de estudio desearíamos destacar algunos temas: Informes sobre la situación de las organizaciones representadas; Situación de la juventud Judía en los diversos países Sudamericanos; La Biblia como objeto de estudio; ¿Qué es un Judío, qué es un sionista?; La juventud latinoamericana, situación e intereses; ¿Qué significa para nosotros la tradición judía?; Educación en los movimientos juveniles; La cuestión judía y el comunismo (Conferencia dada por el Embajador de Israel en Uruguay, Excmo. Sr. Arieh Eschel); ¿Por qué deben estudiar nuestros hijos la historia de sus padres y abuelos? (Charla dictada por uno de los padres); y muchos otros más. De gran importancia fue un cuestionario presentado a los integrantes al llegar; se consultaron sus opiniones respectos a algunos de los problemas por estudiar. Al finalizar el seminario-campamento se constató el siguiente trabajo realizado: Los jóvenes adquirieron los principios de una educación judía completa, que ellos mismos van a tener que completar en cuanto lleguen a sus diversas organizaciones y hogares. Principios pedagógicos y judaicos para comenzar la educación y dirección de grupos menores. Primera formación de un FRENTE JUVENIL JUDIO en AMERICA DEL SUR: “JAZIT NOAR DROM AMERICANIT”, para organizar el trabajo en común entre las organizaciones de los diversos países. Se amplió el problema de la realidad: “Qué somos, qué pensamos y hacia dónde nos dirijimos”. No encontrando su solución, sinó un camino judío que guiará a ella. Se hizo ver la necesidad de un mayor contacto entre la juventud judía de los diversos países. Cada comunidad y organización, a pesar de tener elementos humanos similares, sigue un desarrollo diferente en cada país, encontrando una solución local a sus propios problemas. Por ello la necesidad de mayor contacto y relaciones. La primera medida para ello es determinar la fecha para el próximo seminario-campamento interamericano. Se editará una revista periódica para los diferentes países, estudiando y analizando los diversos problemas que los atañen. Entre los objetivos de primordial importancia para las agrupaciones y movimientos juveniles jpdíos está la educación de sus componentes hacia un judaismo íntegro; es decir hacia los valores religiosos, culturales, nacionales y tradicionales del pueblo judío. Estrechar, además, con todos los medios posibles los lazos con Medinat Israel, a fin de conseguir la mayor identificación posible con ella. Crear seminarios para los futuros madrijim de las diversas comunidades y organizaciones. Creación de servicios religiosos juveniles judíos permanentes. Además de dar conocimientos judíos a la juventud, es necesario darlos también a los padres, de esta manera será posible ayudar más efectivamente la educación judía de la juventud. Tomando en cuenta el cuestionario antes mencionado y las demás observaciones, se llega a una serie de conclusiones. La mayor parte de los jóvenes que asistieron al seminario, vinieron con la idea de pasar unas vacaciones descansadas, actitud que también toman en sus propias organizaciones. Los conocimientos judaicos no son profundos y les basta a ellos y sus padres, con ellos. Sus intereses e ideales son mínimos. Tienen miedo a un ideal, y, más aún a un trabajo activo en las agrupaciones; pueden comprometerse demasiado, y, lo demuestran con una actitud indiferente. Los padres mismos temen que sus hijos adquieran ideales judíos-sionistas y, que traten de guiar sus vidas según estos ideales. Vinieron al seminario cargados con todo este bagaje de impedimentos. Allá se les abrió una visión nueva, y relaciones nuevas con el judaismo y sionismo. Vislumbraron un camino nuevo, en el cual ellos también pueden encontrar sus objetivos y tomar parte activa en ellos. Dar un contenido judío-sionista, un ideal judío y juvenil a sus propios aspiraciones de juventud; esto fue lo que ellos llevaron a sus casas, a sus compañeros y organizaciones. Fueron contagiados con este entusiasmo ya descrito, y son ellos que quieren a su vez contagiar y propagar ese mismo entusiasmo a sus compañeros que aún no pasaron por esta experiencia. Es a ellos que debe darse todo el apoyo y entusiasmo de nuestra parte; ellos serán, nuestra juventud, que sostendrá el judaismo en los días por venir. Ahora, no basta con el entusiasmo contagiado, es necesario encontrar objetivos a esta juventud, pues, no satisfacen los ya existentes, y debemos dar nuevos valores a nuestra juventud, pues ella es el futuro del pueblo judío. Berta Singerman fue la primera persona que me habló de César Tiempo, señalándolo como un poeta de personalidad extraordinaria, que en Buenos Aires gozaba de sólida reputación entre la intelectualidad. Después vi el nombre de César Tiempo a la cabeza de enjundiosos artículos —casi ensayos— en las ediciones dominicales de “El Nacional”, y cuando llegué a Chile, a menudo encontré en el más conspicuo diario de Santiago —“El Mercurio”— y en las principales revistas, las colaboraciones que enviaba y envía desde Buenos Aires el autor de “Sábado Pleno”, que así se intitula su más famoso y celebrado poemario. Pero nuestra amistad comenzó cuando el poeta Jesús Flores Aguirre, entonces consejero de la Embajada de México en la República Argentina, nos puso en directo contacto, en ocasión de que estaba editándose en la urbe del Plata mi libro “Cartas sin Sobre”. César Tiempo quedó encargado de vigilar la impresión, y con ese motivo se intensificaron nuestras relaciones epistolares. Ello originó que prestara yo mayor atención a las producciones periodísticas de César Tiempo, encontrando en ellas, a través de una gran riqueza de léxico y de una genuina profundidad de pensamiento, la cualidad máxima que lo caracteriza: su bondad. En efecto, en todo lo que escribe se traduce la generosidad de su espíritu, la cordialidad de un alma que se da a los demás, para hacerlos resaltar: el propósito de sacar a la luz muchas vidas que realizaron acciones insignes, pero que se desconocen y que, sin embargo, son dignas de inmortalizarse. Por estos sentimientos, digamos de filantropía, el ilustre escritor Dámaso Alonso dijo con plena razón: “La literatura de César Tiempo tiene por motor central esta doble aspiración: Se¬ ñores de este mundo, déjenme ser bueno y séanlo ustedes también”. Y esto se comprueba cuando se conoce personalmente a César Tiempo. Al saber de mi llegada a Buenos Aires, acudió en el acto a verme; y desde el primer momento me di cuenta del hombre singular que me tendió los brazos fraternalmente. Respiraba bondad su ancha cara, y en sus ojos cegatones, tras los gruesos cristales de sus lentes, se remansaban también los sentimientos más nobles. Y un bello día puso en mis manos su obra “Sábado Pleno” (nuevo libro para la pausa del sábado), que de inmediato me puse a leer, recibiendo la mayor sorpresa, al encontrar en esos versos a un altísimo poeta, a un incomparable artífice del verso, que no sólo domina la técnica con una verdadera maestría, sino que en su temá- WP/./' CESAR TIEMPO tica halló esa fuente de dolor, que su raza perseguida ha vuelto copiosa durante sus siglos de desventura. César Tiempo, que llegó desde muy niño a la Argentina, nació en Ucrania, y su nombre es Israel Zeitlin. Su familia, para salvarse de los terribles “pogroms”, se embarcó para América, y desde entonces vive en Buenos Aires, “cuyas encrucijadas, dice César, conozco mejor que los caminos del cielo”. De esa manera empezó a escribir “el doloroso poema épico de la emigración”, y tras de varias experiencias, se convenció de que era la literatura el camino por donde debía marchar en el mundo contemporáneo de escritores que alcanzaron tanta renombre, como Fernández Moreno, Méndez Calzada, y otros. Con ellos entró de lleno en la senda de las letras y desde luego se distinguió por su castizo lenguaje y la estructuración maciza de sus versos, a la par que por sus ensayos intrínsecamente literarios, en defensa también de la raza israelita, por la que ha quebrado lanzas en sonadas campañas. Mas su gran revelación fue el libro para la pausa del sábado, que mereció el Primer Premio Municipal de Poesía, y lo colocó en primera línea entre los bardos argentinos actuales. Simultáneamente se consagró al teatro y es ahora uno de los autores escénicos más populares de Buenos Aires. Su obra “Pan Criollo” obtuvo el Premio Nacional de Teatro, lo mismo que la “Dama de las Comedias” y recientemente “El Vendedor de Manzanas” le ha significado sonado triunfo. El periodismo lo ha llamado a sus filas, y los más acreditados diarios bonaerenses han contado con su colaboración. En el cotidiano israelita “Amanecer”, del que es uno de los principales redactores, publica sabrosas y eruditas crónicas y comentarios del día. Para mí, César Tiempo, poeta ante todo y sobre todo, tiene su culminación literaria en el poemario “Sábado Pleno”. Sus versos, que presentan la visión de los barrios judíos, con esos personajes que a pesar de sus expansiones sabáticas de alegría llevan siempre impreso un sello de congoja, son alucinantes, aprietan el corazón de angustia, aunque nos deleitan con su forma impecable y la novedad de sus bellezas metafóricas. Sin duda, César Tiempo es el primer poeta israelita contemporáneo de habla española. En “Sábado Pleno’, como asienta Cansinos Assens, “trans porta a la clave moderna los encantadores trinos de los ruiseñores iranios, de los grandes cantores como Hafis y Ornar Khayyam”, porque César Tiempo es un “sabio manipulador del verbo, exhumador de viejas palabras y creador de vocablos nuevos, bellos y gozosos, como pájaros recién nacidos cual las imágenes que expresan”. Imágenes originales, como cuando al hablar de una mujer amada, piensa que “en la estrella nunca alabada blandí su nombre, como una bandera”, o cuando, al meditar en las miserias de la tierra, asienta que “con pañuelos de luna pretendemos enjugar las tinieblas del mundo”. Sin embargo, creo que en los poemas de tema judío es donde César alcanza su más elevada exteriorización de sentimiento y pensamiento, como en “Pogrom”, “Saludo del Inmigrante Israelita”, “Himno de las Muchachas Judías”, “Cementerio Israelita”, “Noche Hiemal en el Ghetto”, etc. Por sus versos se desflecan las “barbas talmúdicas” de los viejos israelitas, “la voz tallada en llanto” de las muchacnas trabajadoras de la colonia, todo un mundo de trabajo de pena antiquísima, de lucha. Me recuerdan aquellos poemas de Rosenberg, en que describía la miseria de los judíos en Nueva York, en medio de la indiferencia de los potentados de Wall Street. César Tiempo es el exégeta en español de su raza, cuyos conflictos anímicos ha sabido comprender y levantar hasta las alturas del arte. ¡Pobre judía pobre de ojos [descoloridos que ve pasar la fúnebre carroiza de los días con esa indiferencia de los sue- [ños vencidos y las manos vacías! ¡Y las ma- [nos vacías! Esta es su tónica; y como se ve, el poeta pone en ello su acento desgarrador y compasivo, y sus manantiales misericordiosos se derraman así a cada paso, produciéndonos una entrañable emoción. La bibliografía de César Tiempo es ya vasta y de fina calidad. Pero mi propósito, al trazar estas líneas, no ha sido el de hacer un estudio crítico de su personalidad literaria. He deseado tan sólo rendir un tributo de admiración al gran poeta y al hombre bueno que ha sabido escalar la cumbre porque ha tenido “la santa sabiduría de mirar la vida con ojos inocentes”.