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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1956-12-01 · 12 (Diciembre, 1956) · p. Seite 14

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XVIII (1956)
Issue
12 (Diciembre, 1956)
Date
1956-12-01
Page
Seite 14 (sequence 14)
Language
German
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14 BOLETIN INFORMATIVO Diciembre, 1956 CONCURSOS RESULTADO DE LOS CONCURSOS i 6 A 11 AÑOS 1. — El monte más alto de Israel es el Mirón, con una altura de 1.208 metros. 2. — Artistas chilenos: Claudio Arrau (pianista), Ramón Vinay (tenor), Rosita Renard (pianista fallecida) y Víctor Tevah (director de la Sinfónica de Chile). I 12 A 15 AÑOS ¡ 1. — Palabras que se pueden extraer de Januca: nuca, cuna, cana, una, aca, etc. 2. — Los ríos de Israel son: Jordán, Jarkón y Hakishon. PUNTAJE FINAL 6 A 11 AÑOS 1. —Daniel Bab.. 90 puntos. 2. — Stephen Holland. 60 puntos. 3. — Simón Roñes. 60 puntos. 4. — Frank Rubens. 45 puntos. 5. — Victoria Nathan. 30 puntos. 6. — Franki Meinhardt. 20 puntos. 12 A 15 AÑOS 1. — Tomás Reich. 150 puntos. 2. — Winston Teitler. 135 puntos. 3. — Gaby Nathan. 55 puntos. 4. —Nili Roñes. 40 puntos. 5. — Mariana Benger. 25 puntos. 6. — Silvio Conforti. 15 puntos. NO OLVIDEN: los dos primeros de cada grupo están premiados. Estos son los bravos muchachos que con su sangre defienden nada más que sus derechos y su honor. NUESTRO CUENTO: EL MARTIR DE MARRUECOS (Continuación del número anterior) —Estoy dispuesto a soportar los mismos sufrimientos de mis hermanos y a sufrir todo lo que ellos sufran y a depositar mis esperanzas en Dios, en cuyas manos se halla la vida de todos los seres”. Al oír estas palabras, todos los circunstantes prorrumpieron en llanto, y Rabí Iehudá se dirigió a su yerno, y le dijo: —‘‘Quiero que me jures, que serás para mi hija, padre y que la protegerás cuando le falte su padre, y ése será su consuelo y su alegría. ¡Prométeme que has de abandonar este país, tierra de maldad y de esclavitud! Hay países en el mundo, en que los seres humanos no son tratados como el ganado y las fieras; no se oyen en ellos voces de oprimidos, pues sus reyes gobiernan con equidad y sus príncipes con rectitud; hay países en que una sola ley y una sola justicia y un solo amor se brindan a los habitantes. Juradme, hijos míos, que después de mi muerte abandonaréis todos esta tierra empepada de la sangre de vuestros abuelos!" —“¡(Lo juramos!” —contestaron todos al unísono. —“¡Y ahora basta de estas cosas! —dijo el padre— pues viene a nosotros el Sábado, que nos ha sido dado por Dios para consolarnos de las fatigas de la vida, para llenar nuestros hogares de luz y nuestras almas de júbilo. Por lo tanto, quitemos de nosotros las preocupaciones, compazcámonos en Dios y santifiquemos el día séptimo como corresponde”. —“ ¡Ay, mis buenos hijos —respondió Rabí Iehudá— es que el fin de mi padre, que reposa en el Paraíso, se halla frente a mis ojos! El era rico y misericordioso y amado por todos. Y sucedió que en tiempo de guerra ensañónse el rey con él y lo encerró y torturólo hasta la muerte, y confiscó todos •us bienes. ¿Y acaso soy mejor que mi padre, para que este rey me beneficie y no ponga su mano sobre mí? He confiado la mayor parte de mi dinero a depositarios fieles en tierras extrañas, dejando para mí nada más que lo indispensable. Y he puesto esta semana mi testamento ■ en manos del jajam, el rabino de nuestra comunidad; leedlo y os enteraréis de todo. Aunque pensé radicar - me en otro país, no puedo abandonar a mis hermanos ni las tumbas de mis antecesores. Por lo tanto, aquí me quedo, y, al igual que Don Isaac Abarbanel, Todos se sentaron a la mesa. El rostro del anciano Rabí Iehudá, expresaba nobleza y majestad; sus retoños como jóvenes olivos en torno a la mesa; el cuarto y todos sus enseres llenos de esplendor; los grandes candelabros de siete brazos cuyas velas esparcían claridad como luz del día, y la mesa cubierta de vajilla de plata, todo constituía un espléndido cuadro, el más caro de los que teníamos entonces y de los que poseemos hoy. Rabí Iehudá levantó una copa de vino selecto y santificó el sábado en alta voz, y todos los familiares repitieron tras él sus palabras en voz baja. Los ojos del anciano se llenaron de lágrimas, pero no estalló en llanto; su rostro expresaba tristeza y calma a un tiempo, mientras su corazón estaba con Dios, pues todo lo que vendría sería obra de sus manos. Y cuando él alcanzaba a los comensales la copa de la bendición, estruendo y alborozo resonaron en la calle, cada vez más cerca. Rabí Iehudá se levantó de su sitio y exclamó: —“Oíd, queridos hijos! El corazón me dice que ha sonado mi hora; mi padre desde las alturas me llama hacia él, y yo voy. Mas, vosotros, hijos míos, guardad mis palabras y cum- ¿PARA QUIEN EL NEGUEV? Durante el mes que acaba de transcurrir, se han oído por doquier voces acerca del Oriente Medio y de sus problemas. En los países occidentales aumenta la presión contra Israel. El énfasis se pone casi totalmente sobre concesiones territoriales por parte de Israel en favor de los estados árabes. Le tesis propuesta es muy simple. Israel ctesea la paz con los estados árabes, pero los estados árabes no desean la paz con Israel. Si Israel ha de disfrutar de paz (y las poiencias occidentales se han expresado de acuerdo en que así debe ser), debe estar preparado a dar algo en cambio. Lo que los árabes desean más que ninguna otra cosa es territorio de Israel; por lo tanto Israel debiera entregarles parte de su territorio. Las potencias occidentales estarían dispuestas entonces a decir a los árabes que el precio pagado por la paz es justo. Son variados los puntos subrayados por norteamericanos y británicos acerca de esta cuestión, pero las diferencias son de grado y no de especie. Básicamente los Estados Unidos y la Gran Bre-* taña demandan la cesión de territorio por Israel. Esta demanda es presentada, por lo menos por los árabes, en nombre de “resoluciones de las Naciones Unidas” en un esfuerzo para hacerla más respetable. Pero las actuales fronteras de Israel fueron trazadas en ios acuerdos de armisticio que cada uno de los estados árabes firmó libremente en diversas fechas del año 1949. Estos acuerdos no solamente fueron registrados ante las Naciones Unidas, sino que fueron explícitamente apoyados por plidlas, y que la paz sea con vosotros!” Oyóse un fuerte golpe en la puerta. Rabí Iehudá descendió los escalones y preguntó: —“¿Quién es?” —“En nombre del Sultán, abre, judío, tu puerta!” Oyóse, en respuesta, una orden desde afuera. La puerta se abrió, y el jefe de los eunucos del rey entró en la casa seguido de diez hombres armados. —“¿Qué exige el Comendador de los Creyentes?” — preguntó Rabí ilehudá. —“Otro poco y lo sabrás —respondió burlonamente el eunuco —cuando lleguemos a tu cuarto te lo diremos todo”. Rabí Iehudá llegó a la habitación y tras él los emisarios del rey. Todos sus familiares lo rodearon y permanecieron desconcertados en torno. El eunuco dijo: —“El rey manda que comparezcas ante él y que registremos todas las habitaciones de la casa ¡(Lee esta orden!” Rabí Iehudá leyó la orden del rey. Y mientras hablaba, se dirigió al guardarropa, sacó su túnica de seda verde, la vistió y dijo: — ¡“En marcha!” —“ ¡No, nos abandones, padre! —exclamaron los hijos—. Mientras estemos vivos te defenderemos”. —"Calmaos, hijos! —respondió el anciano— Si es de Dios que siga el destino de mi padre, bendito sea el Dios justiciero”. El eunuco, ordenó a sus hombres: —“Vosotros tres, Jasán, Iazid y Alí, conducid al judío ante nuestro señor. ¡Cuidadlo, pues responderéis por él con vuesel Consejo de Seguridad en su resolución del 11 de agosto de r949. De hecho, esta Resolución del Consejo de Seguridad es el único pronunciamiento obligatorio de las Naciones Unicas acerca del tema de las fronteras entre Israel y los estados árabes. Los acuerdos de armisticio que confirma solamente pueden ser alterados mediante negociaciones libres entre los países signatarios: Israel por una parte y Egipto, Jordania, el Líbano y Siria por otra. Ninguno de los países signatarios, ni nigún otro país, puede imponer legalmente cambio alguno. Vale la pena detenerse por un momento en esta demanda de concesiones territoriales por parte de Israel. Israel siempre ha dicho que está disuesto a crnsiderar algunos ajustes de fronteras en el curso de negociaciones de paz, si es que dichos ajustes son del interés mutuo de las partes interesadas. Las fronteras actuales, tal como las fronteras entre otros países cualesquiera, están su jetas a cambio si las partes interesadas concuerdan acerca de ello. La actitud de Israel nunca ha sido rígida ni es rígida ahora. Pero los estados árabes han exigido siempre mucho más. Se han negado a iniciar negociaciones de paz con Israel, pero no han vacilado en exigir que Israel entregue el Néguev o por lo menos parte de él. Cuando los árabes hablan do ‘resoluciones de las Nacio- -e- Unidas”, se refieren a la resolución de la Asamblea General del 29 de noviembre de 1947, pero hay tres puntos que '-onsideran conveniente olvidar En primer lugar, fueron ellos quienes hicieron todo lo nosible para impedir mediante la fuerza de las armas que la resolución de la Asamblea Getras vidas! Y nosotros quedaremos aquí para registrar la casa”. Cuando salía Rabí Iehudá con sus guardianes, volvió el rostro hacia sus vástagos, elevó sus palmas y exclamó: —“ ¡Recibir mi bendición; en;1 cielo volveremos a vernos!" Cuando lo conducían por la calle, todos los rostros palidecieron, y un grupo de jóvenes animosos se reunió a su alrededor .dispuestos a luchar con sus guardianes, y rescatarlo de sus manos. Mas, él les dijo: —“No os alteréis, amigos míos, pues si así se ha dictado mi sentencia en el cielo, y sirva mi muerte para redención de mis pecados y de los de toda la Casa de Israel. Confiad en Dios y creed en su socorro, que no tardará, y aun verán vuestros ojos días mejores”. Todos los circunstantes pro-! rrumpinron en llanto, y se oyeron voces: —“ ¡Cayó la corona de nuestra sien! ¡Qué será de nosotros! Rabí Iehudá fué arrojado a la mazmorra debajo del palacio real; allí quedó encerado en espera de su sentencia, a vivir o a morir. Esa noche, el monarca no pudo dormir. Pero sus desvelos no trajeron socorro a Israel como como en los días de Asuero, sino martirio y torturas terribles para un solo judío y llanto y aflicción para su grey. Largo rato dió vueltas el rey, sin reposo, y en su excitación hizo sonar la campanilla y llamó a su guardián. —“ ¡Que venga inmediatamente el eunuco!” —ordené el Sultán. (CONTINUARA) neral se pusiera en vigor. En segundo lugar, la resolución del 29 de noviembre de ly47 asignó a Israel la ttoalidad del Néguev. Por lo tanto, al exigir los árabes que Israel entregue el Néguev desafían la resolución en vez de actuar de conformidad con ella. En tercer lugar, nada hay en la resolución que dé derecho a ningún estado árabe existente a heredar parte del ex territorio de Palestina y, especialmente, nada hay que autorice a Egipto o a Jordania, que limitan con el Négtiev al oeste y al este, respectivamente, a exigir parte del Néguev. La verdadera razón para la demanda de que Israel entregue el Néguev debe ' buscarse en otra parte. Es verdad que los árabes dicen que el Néguev interrumpe la unidad territorial del mundo árabe, formando una cuña entre Egipto y Jordania e imposibilitando las comunicaciones directas por tierra sin el consentimiento de Israel. Sostienen que esta situación es intolerable. Pero también aquí olvidan convenientemente un hecho importante: nunca hubo continuidad territorial entre Egipto y Jordania. El Néguev, incluso cuando era parte de Palestina, constituía una cuña entre Egipto y Jordania y la única diferencia es que antes estaba en manos de la Gran Bretaña mientras que hoy está en manos de Israel. He aquí, tal como se ve con más y más claridad a medida que transcurre el tiempo, la verdadera razón de la presión que se aplica actualmente a Israel. Es Gran Bretaña la que necesita el Néguev; no los países árabes. Los países árabes no necesitan esta “continuidad territorial”. No hay caminos, ni ferrocarriles que conecten a Egipto y Jordania a través del Néguev meridional. El territorio de Egipto y Jordania a ambos lados del Néguev es desierto puro: el desierto de Sinaí en Egipto y el de Moab en Jordania. No hay ciudades ni aldeas separadas entre sí. Lo único que se ha separado es la base británica en Jordania de lo que queda de la base británica en el canal de Suez, y como los Estados Unidos ejercieron una influencia poderosa sobre Gran Bretaña para que evacuara sus fuerzas de la zona del canal de Suez, el Gobierno norteamericano encuentra difícil ahora resistir la presión británica en favor de anexar el Néguev de Israel a Jordania, facilitando de esta manera la “reactivación” de la base de Suez por las tropas británicas. Esta es la verdad del asunto. Según todas y cada una de las resoluciones de las Naciones Unidas, el Néguev pertenece a Israel. Ningún otro país posee derechos morales sobre el lugar. Durante siglos el Néguev ha yacido abandonado, despoblado y desdeñado: Israel lo ha traído a la vida, ha invertido millones en su desarrollo y en la explotación de sus recursos naturales; ha trazado mapas, ha construido reservones de agua y caminos. Por sobre todas las cosas, el pueblo de Israel ha ido a vivir al Néguev, en decenas de puntos entre Beer Scheva y Eilat sobre la costa del Mar Rojo. Israel nunca abandonará sin lucha una sola pulgada del Néguev. De “Israel y América Latina”.

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