Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XVIII (1956)
- Issue
- 1 (Enero, 1956)
- Date
- 1956-01-01
- Page
- [Seite] (sequence 1)
- Language
- German
- Belongs to
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REOACCIONi S.C. I. B’NE J1SROEL AV. PORTUGAL 810, TEL. 33096 CASILLA 2487. SANTIAGO CHILE LETIN INFORMATIV MITTEILUNGSBLATT UR A L I SR AELITA "B ' N J I S R O E L" AÑO XVIII — N.o 1 SANTIAGO DE CHILE Enero, 1956 SAFED, O EL LABERINTO BE SIETE COLORES por las Llegamos a Safed en la noche. Además, la feria había pasado. La de los pintores, cuando el nudo de callejuelas de los artistas* se convierte en bazar mágico, y los estudios se abren para que el público los visite a su antojo. En parte nos compensó de estas, demoras la llegada a un hotel que ha sido, como toda la ciudad, hogar de pintores, y la charla con Ernanuelq Romano. Hace cosa de dos años que llegó a Safed, de paso, Emanuele Romano. Venía de Roma, de la calle Margutta, que como se sabe es un angosto corredor de 300 ó 400 metros por ílonde hia panado toda la bohemia artística de Italia, en los últimos cien años En esa callecita llena de secretos, Emanuele se sentía en el centro del mundo. De su mundo c-.e óleos y acuarelas. Era hijo de un judío genial, del escultor Glicenstein, pero decidió poner a un lado el nombre de su padre y llamarse Romano por dos razones: la una, por dejar solo, como en un altar, al viejo a quien él venera; la otra, porque Roma era para el mozo el lienzo vivo en donde comenzó a jugar a los colores. Emanuele Romano amaba y ama a -1a ciudad eterna, y no podía esperar que en el pueblecito de Safed hubiese ambiente para un artista acostumbrado a las grandes metrópolis del mundo. Pisó, sin embargo, las piedras de la ciudad y se sintió cautivo. Encontró una nueva bohemia que se embriagaba con poesía de El Cantar de los Cantares, que vagaba por las noches a lo sonámbulo oyendo resonar el arpa del rey David, que se exaltaba recordando las luchas de los filisteos. Sin pensarlo dos veces se metió en una de esas casitas que se agazapan en un recoveco, montó sus caballetes, y ipintó furiosamente. Como no había pintado nunca en Roma. Se metía a la sinagoga como un niño que por primera vez cayese en las profundidas de sus misterios. Veía a los rabíes de luengas barbas ievantar ascendían por el aire imágenes vivas de la plegalos brazos al cielo en actitud bíblica, y le parecía que ascendían por. el aire imágenes vivas de la plegariaf que volaban por la penumbra ángeles y querubines. En Safed hay una antigua sinagoga, de luces inciertas, a cuya atracción mágica nadie ha podido escapar. Me dijo Emanuele: Esta noche les llevaré al barrio de los pintores... Habíamos conversado en la terraza del hotel no sé si cinco minutos o media hora. Al despedirse, pensé: La feria ya pasó, pero nos queda Emanuele Romano que tiene abierto un bazar en su conversación. Lo ' '-4 * WmÉ mám. GERMAN ARCINTEGAS. AHORA. ENTRE LA CREACION Y EL ODIO “Israel es un. mundo que avanza” (Foto “Ercilla”) decía todo con sencilla naturalidad, pero en su voz tranquila se reflejaban las tonalidades de un espíritu de vitral. Como cuando pasa la luz por la rosa de Notre Dame en París. Pasamos a cenar y encontramos que el comedor del hotel era una galería de pintura moderna. Tuvo' el administrador, para hacerla, una idea genial. A Safed llegaban los artistas sin un cobre. Sin hacer cálculos, el hotel les dio a todos mesa bien servida a cambio de pinturas. Se mostró tan generoso el administrador que se le tuvo por un loco. Hoy resulta que esas han' sido las comidas mejor pagadas del mundo. Esos pintores, que llegaron en la inopia, hoy son famosos. El artista en Israel entra en una corriente de pasiones místicas que da a la expresión plástica vibración de eternidad. Si se quisiera buscar un término exacto para decir qué es 'hoy la pintura judía habría que redescubrir una palabra vieja y multiplicarla por muchos siglos más; la palabra sería Renacimiento. Pero un Renacimiento que va mucho más atrás de lo que fué el italiano del siglo XV, que trabaja con valores místicos, resucita historias sagradas de los tiempos bíblicos, traslada la leyenda heroica de Moisés al forcejeo mortal de nuestra época. Es un Renacimiento profundamente más humano, lo mismo en el dolor que en la esperanza, porque no nace de una simple curiosidad arqueológica como en los días de Pío H, de un debate académico como en la Florencia de Lorenzo el Magnífico, sino del martirio de las multitudes que inventó la científica crueldad demoníaca de Hitler. Cuando un pintor como Castel imagina cuatro ángeles que ascienden entre nubes de tormenta llevando el arca sagrada, una arca resplandeciente de rústica be. Meza provinciana, mientra? abajo duerme la aldea su sueño de fe milenaria, se renueva en la pintura todo el día, es decir, de la más larga esperanza que haya registrado la humanidad. Llegó puntual Emanuele Romano y nos llevó a las calles de los pintores. Todavia se veían los grandes carteles de la feria. Hechos con el entusiasmo que puede poner un pintor para anunciar alegremente su propia fiesta. Las callejuelas, muy estrechas, de caracoles retorcidos, de vericuetos, por donde en otros tiempos debieron llevarse las cabras ■ al mercado, se veían limpias como si piedra por piedra las hubiesen lavado. Esa gente tiene un concepto de bohemia decente. Teníamos que detenernos a la entrada de cada casa, porque en la puerta, en el bocallave, en el golpeador, en el nombre, cada artista había dejado en hierro, en piedra o en madera una huella de su genio. La casa de Emanuele quedaba al final del barrio. Mientras bajábamos me contó de sus entusiasmos. Fué él quien me dijo de la emoción que le producía el mar de Galilea. Cada vez que llego a la orilla, comentaba, se me representa Jesús iluminado que avanza sobre las aguas. Las aguas más azules, bajo el cielo más limpio, con las nieves del monte Heranón al fondo. Esa noche, el mayor interés de Emanuele no estaba en llevarnos a su casa, sino al museo de su padre, que él cui. da. La historia de Glicenstein es típica de los artistas judíos. Nació en 1870 en una pequeña aldea rusa, en Tu. reck. Su vocación de escultor, le empujó, de niño, a salir hacia Europa Central. Llegó a Munich y se ganó un pre. mió para estudiar en Roma. Cuando Rodin vió en París sus obras, las acogió con júbilo: hizo que en el salón de 1906 se colocara el Mesías de Glicenstein aJl lado de sus propias esculturas. De ahí en adelante, hasta cuando murió en 1942, atropellado por un automóvil, Glicenstein no hizo sino ascender. Sus obras están esparcidas por el mundo. Pero “su” mu. seo es el que existe en Safed. Emanuel no se decidió por la escultura, como su padre. Su obra de pintor, la que he visto en su casa, es la del hombre que después de haber asimilado las revoluciones técnicas del arte moderno afirma su personalidad en el tema de Israel. Es hombre de sensibilidad delicada y profunda vocación mística. Sus escenas de la sinagoga, sus rabíes, el pastor y las ovejas, son temas que se repiten en la pintura de estos lugares, pero que él trata con colores de mariposas de Muzo o del Brasil, que decutare a través de perspectivas imprevistas, dejando una impresión de poemas pintados que sintetizan el espíritu de Israel. El museo Glicenstein es un homenaje a la memoria del grande escultor que podría recordar lo que se ha hecho en París con la casa de Ro. dín, con la diferencia: aquí se trata de un museo íntimo. Además, el de Rodin está en París de Francia, y el de Glicenstein en Safed, no muy lejos del mar de Galilea. Obras de Glicenstein existen en el museo de arte moderno o en el Petit Palais de París, en el museo nacional de Cracovia, en la galería de Bellas Artes de Roma, en el museo de Brooklyn, pero para ver el conjunto de su creación artística hay que ir a Safed. Jean Cassou, en el libro dedicado a Glicenstein, insistía en la impresión de materia viva que dejan sus grandes esculturas en madera tallada. Esto es lo que se ve de bulto en el museo. Evas, Adanes, pastores, soldados heridos, (PASA A LA PAG. 11) "Asáj mar i'MIftii.'" - ■> - «MUWIMfc'1 mm JOSEPH STERN: “UN RINCON DE SAFED” “¿Cómo ha podido agarrar en esa roca el arte de todos los tiempos?”