Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Journal
- Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
- Volume
- XVII (1955)
- Issue
- 9 (Septiembre, 1955)
- Date
- 1955-09-01
- Page
- Seite 22 (sequence 22)
- Language
- German
- Belongs to
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22 BOLETIN INFORMATIVO Septiembre, 1955 Vocalbuiari© Hebreo NAJMAN SE SUMERGE Y PESCA Cada mes publicaremos diez palabras esenciales. g§J5 .esquina .PUERTA YOM .DÍA MALON.HOTEL TAJANA.ESTACION GIBOR.HEROE SHEMESH. SOL GADOL ..GRANDE ESER. .DIEZ MARAK.SOPA boim humor METALES ' PROFESORA: ¿Qué pasa si tú Juanita pones una barra de fierro ei. la ventana? JUANITA: Se oxida señorita, PROFESORA: Muy bien. ¿Y si pones una barra de oro? JUANITA: Se la roban, señorita. LA INFLACION ’ MAMA: ¡Por Dios ya no se qué hacer, es el colmo, las cosas suben día a día! HIJITA; ¿Te gustaría que bajaran las cosas mamá? MAMA: ¡UF! Me encantaría. HIJITA: ¡Qué bueno mamá, ahí tienes algo que ya bajó, las notas en el colegio. Enviados por Tomás. INGENUO ' Un niñito pasa con su mamá por el lado de un gran edificio en que se divisan en el techo dos chimeneas, una grande y otra pequeña, la grande echa grandes bocanadas de humo, mientras la chica está apagada. El niño detiene a la mamá y le pregunta seriamente: Dime mamá, cuando la chimenea chica crezca, la van a dejar fumar. 1 PUNTAJE TOMAS REICH. 56 puntos FRANKI MEINHARDT 25 puntos WINSTON TETTLER. 25 puntos n“"m """ 23 puntos 15 puntos 10 puntos 10 puntos 10 puntos DANIEL BAB. RAFAEL THORMAN. ANTONIETA CAROLA NEUBAUER. YEHUDI TAUBER. ANDRES POGOYELSLY . Resultados de nuestros concursos: Los mares que bañan las costas de Israel son: el Mediterráneo y Mar Muerto. EN HEBREO SE DICE: TEMPRANO.MUKDAM MAÑANA. BOKER PAPA.. ABA mama.i.!.’!!!!!.."!!!!!! ima CASA.BA1T amigo.üjaver SILLA.. . KISE YO.. AN1 flor.;•.. üperaj libro. SEFER LA CASA ILUMINADA (Continuación) De pronto uno de los hombres, después de colocar en lo alto el voluminoso ladrillo que traía en las manos y cuando emprendía el descenso, perdió pie, cayendo al vacío y estrellándose centra el suelo. Ante el doloroso estupor de Abraham nadie interrumpió el trabajo, ni se escuchó un sólo ¡Ay! de horror y compasión. Más he aquí que de inmediato a otro de los alba- ñiles se le escapaba de entre las manos el ladrillo que transportaba hacia arriba. Entonces si que se oye un coro de lamentos ¿Un ladrillo perdido! ¿El tiempo que lleva subir otro! Al ver esto Abraham huyó del lugar con inmensa pena. Desde aquel instante quedó trunca la construcción de la torre de Babel, porque si uno pedía al otro por un martillo el otro no le entendía. (Continuará) Aletas, un cesto de material plástico para los pescados, y un fusil, cuya forma exterior se parece a un verdadero fusil. El fusil está construido a base de un principio del palo de escoba “perfeccionado” por Najmán, con algunas peque¬ ñas innovaciones. La flecha se libra al presionar el gatillo, y tiene aproximadamente un metro de largo. Cuando toca al pez, salen de ella dos cuchillos pequeños, los cuales se hunden profundamente en la carne del pescado; la flecha está unida al fusil por un cordel plástico firme. Basta, entonces, un pequeño tirón, y la flecha junto con el pescado llegan a manos de Najmán. Najmán se sumerge, queda bajo el agua el tiempo que puede retener su respiración, pesca, echa los pescados al cesto y sube. UN PEZ AYUDA AL OTRO i Cuenta Najmán: i —Los peces seguramente creen que yo soy un pez grande. Los peces pequeños me temen mucho. Pero yo no los necesito a ellos. Yo pesco solamente peces de más de treinta centímetros de largo; también ellos se asustan de mí. Tratan de huir, pero la flecha es más rápida que ellos. Es interesante constatar cuánta fuerza tiene un pez tan chico como ése. La flecha se inserta en su cuerpo, pero él sigue viviendo y aleteando, y trata de huir tirando vigorosamente de la cuerda. Una vez sucedió algo muy raro. La flecha se hundió en un pez-espada... De pronto apareció otro pez espada, que asió con su boca al herido y lo tiró de la cola, tratando de librarlo de la flecha ... A veces, un pez entra en el pequeño hueco de una roca, y estoy obligado a tirarlo ' con toda mi fuerza. Existe una clase de peces que hinchan su cabeza cuando lo necesitan. Una vez mi flecha hendió un pez de esa clase. El pez hinchó su cabeza y ella quedó atascada entre las rocas; tironeé con todas mis fuerzas y casi me quedé sin aliento hasta que por fin pude sacarlo. “TENGO MIEDO...” —Pero las cuevas en las rocas tienen un defecto: son obscuras. Veo todo-borroso y centelleante, y reconozco más o menos a los distintos peces por sus diversos colores. Empero, a veces me equivoco y justamente viene un pez grande o peligroso. Y a los grandes y peligrosos —yo les tengo miedo”. Hay de qué temer en el agua. Hay sollos, de los cuales hasta los menores pueden herir a un ser humano con sus filosos dientes; hay medusas que segregan veneno, así como pulpos, esos enormes monstruos marinos que pueden estirar instantáneamente ocho largos brazos que se parecen a otras tantas serpientes negras, y que están sembrados en todo su largo de pequeñas bocas que parecen botones grises. Un pulpo grande puede eliminar a una persona fácilmente. “Abraza” el cuerpo con sus ocho brazos, lo estrangula y chupa la sangre con las bocas de los brazos. Por eso Najmán trata de alejarse de ellos y, para mayor seguridad, siempre lleva consigo un cuchillo para defenderse de ellos y de otros peces dañinos. Así pesca ya hace tres años. Y en este tiempo, su amigo •y él alcanzaron a conocer todo el mundo submarino de la costa de Tel-Aviv. —Puedo dibujar un mapa de todas las rocas y todos los barcos hundidos en el mar de Tel-Aviv —dice. —Aún los nombres de los lugares podría apuntar, pues mi amigo y yo les pusimos nombres especiales. LA LOCURA DEL MAR Muchos colores variados y brillantes; seres que brillan, corren a todos lados, casi siempre en cardúmenes... raros seres marinos, de diversos colores... un pez come a otro... -Hay días en que los peces nadan con mayor rapidez que la acostumbrada, como si estuviesen enojados o nerviosos, y ésto — Najmán lo aprendió por experiencia — es signo de que al día siguiente el mar estará embravecido. En el agua todo se deforma y los peces son más livianos. A mediodía, la obscuridad es mayor que por la ma¬ ñana (pues los rayos solares se quiebran en el agua). De noche no se puede pescar, pero a Najmán le gusta nadar a esa hora y ver los peces que alumbran en la obscuridad... —El mar apasiona— dice Najmán. —Es un mundo en sí mismo, con sus leyes, sus costumbres y su vida. Y quien comenzó a profundizar alguna vez en ese mundo, no lo dejará más, pues se une al mar con un amor especial, al cual nosotros llamamos: “la locura marina”. Discurso pronunciado en el Servicio Religioso Juvenil del Shabat 31 de Julio por el alumno Thomas Reichmann En la sidra que se leerá la próxima semana se habla de uno de los últimos discursos que pronunció Moisés antes de que su pueblo entrara a Canaán. Este pueblo yá había cumplido con los 40 años de prescripción en el desierto, a que los había condenado el Eterno, a causa de la" erección del becerro de oro frente al Monte Sinaí, y por eso .Moisés se dirige a eMos con las siguientes palabras: “porque no hablo con vuestros hijos, que 'no conocieron la severidad del Eterno vuestro Dios, su grandeza, su fuerte mano y su brazo extendido”. “Porque no vieron sus signos y sus plagas, los destrozos que causó en el ejército egipcio y lo que nos hizo en el desierto hasta qüe habéis llegado a este lugar”. Estas palabras “con su fuerte mano y brazo extendido” las habréis oído Uds. muchaá veces, en la Hagada de Pesach se habla de ellas y en muchas otras partes en la Biblia. Estas palabras unidas siempre con la memoria del cautiverio egipcio, y de la libertad que nos concedió el Eterno, nos recuerdan que nosotros éramos un pueblo sojuzgado y que Dios nos dió la libertad, deteniendo a los egipcios con fuerte mano y brazo extendido; y más que eso, junto con la libertad nos formó como pueblo, porque en el desierto de Sinaí fue cuando esa horda de perseguidos por el faraón, ante la comunidad de enemigos y bajo la hábil dirección de Moisés, se transformó en un pueblo con un fin y una religión. Y Moisés les recuerda la promesa hecha por el Eterno, la promesa de darles un país donde corran ríos de leche y miel... “a un hermoso país, de arroyos, vertientes y lagos, que surgen de las planicies y de los montes. Tener un país en que corra la leche y la miel. Esta fue la gran esperanza que pudo sostener a este pueblo por más de 40 años, en su peregrinaje por el desierto. Y varios siglos después cuando habían ya perdido esa tierra, volver a ella fue la eterna esperanza, esperanza que se prolongó por más de 2000 años, y que sólo hace 8 años pudo ser cumplida. Escurioso observar cómo era el país de Israel en lös tiempos bíblicos y como es ahora, antes era un país surcado por arroyos, ríos y lagos, en el prosperaban el trigo, los cereales y la vid y florecían plantas como las higueras, granados y olivos, sus monta¬ ñas contenían minérales de cobre y hierro. Actualmente después de 2000 años de despreocupación éste, otrora rlco país, está convertido en sus 3|4 en un desierto y muchas minas o están olvidadas o dejadas de lado. La labor de reconstrucción que está desarrollando el actual estado de Israel constituye la admiración del mundo contemporáneo. Día a día, palmo a palmo, se le están, arrebatando tierras al desierto, plantando árboles, anegando terrenos. Pronto estará todo tan fértil como lo que nos cuenta la Biblia. Pero después de esta des-, cripción de la tierra prometida, advierte Moisés que más tarde, cuando les vaya bien, cuando sean ricos y posean mucho ganado y mucho dinero, que no se enorgullescan y piensen que toda su fortuna ¡a consiguieron con el esfuerzo de sus brazos, y olviden por eso al Eterno, que los sacó de Egipto, porque todas sus fuerzas y energías vienen de la mano de Dios. Y que recuerden que no por sus'merecimientos les da el Eterno ese naís maravilloso, porque ellos siempre fueron tercos y testarudos, sino por la maldad y acciones desalmadas de sus habitantes y además para cumplir con la palabra dada a Abraham, Isaac y Jacob. (Pasa a la página 2i>