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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1955-08-01 · 8 (Agosto, 1955) · p. Seite 12

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XVII (1955)
Issue
8 (Agosto, 1955)
Date
1955-08-01
Page
Seite 12 (sequence 12)
Language
German
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12 BOLETIN INFORMATIVO Agosto, 1965 V oca biliario Hebreo EL CEDRO DE H E RZ L Cada mes publicaremos diez palabras esenciales. EJAD: UNO. SHTAYIM: DOS SHALOSH: TRES. ARBA: CUATRO. JAMFSH: CINCO. SHtlSH: SEIS. SHEVA: SIETE. SHMONE: OCHO. TECSHA: NUEVE ESER: DIEZ. BüSM MÜMOft DOS AVIADORES Es día de fiesta. Los aviones vuelan muy bajo sobre TEL AVIV. Una escuadrilla hace piruetas en el aire hasta formar las letras J. A. (Jeil Avir, Ejército de Israel). Entre la muchedumbre, contemplando el desfile, cementan dos israelíes. Uno de ellos dice a su compañero lanzando un suspiro que encierra preocupación y orgullo a la vez:? Seguro aue mi hijo está entre ellos. —¿De dónde lo sabes? —Es aviador. ¡Aviador diplomado. La verdad es que siempre volamos juntos: El vuela y a mí se me vuela el alma. EN EL COLEGIO PROEEijOit.fi: Un comerciante recibe diez cajones de paquetes de tallarines con cinco paquetes en cada caión. ¿Cuántos paquetes son y que operación se efectúa? POLITA: Una multiplicación señorita. PROFESORA: Muy bien. ¿Y cuál es el producto de esa multiplicación? POLITA: Un producto alimenticio, señorita. CONCURSO DIBUJEMOS AUN SIN SABER Amiguitos, para el mejor dibujo de este mes quisiera de Uds. un cuadrito de cómo se imaginan el Desierto Neguev, recordándoles yo, que a orillas de la carretera de los automóviles, nuestros bravos javerim y joveroth, han logrado el crecimiento de grandes árboles que de 'tro de unos pocos años prestarán innumerables servicios. Si Uds. no han visto nunca una foto, hagan trabajar vuestras imaginaciones y veremos los resultados, si quieren asegurar el triunfo ¡colores en sus dibujos! GEOGRAFIA DE ISRAEL La pregunta de este mes: ¿Cuáles son los mares que bañan las costas de Israel? ¿COMO SE DICE EN HEBREO? TEMPRANO .. MAÑANA.. ... PAPA.. ... MAMA.,, ... ... ... CASA.. AMIGO. .. SILLA.. .- ... YO . .. .. FLOR.. LIBRO . ... Manden las soluciones. Cada palabra un punto Es demasiado fácil. ¿No creen ustedes? LA CASA ILUMINADA (continuación) Tal pavor hizo presa de él, que se precipitó a la calle, echóse a correr por la ciudad en la que un sol violeta se desplomaba sobre torres, templos y personas. , Corrió y corrió. Instintivamente sus pasos le guiaron al lugar que más atracción ejercía sobre él y que era donde se estaba levantando por orden de Nemrod. el rey, la alta torre cuya cúspide querían hacer llegar al cielo. Era la célebre torre de Babel. En la creencia de que el firmamento se venía abajo cada 1656 años, Nemrod y los suyos habían ideado construir una suerte de pilar, un soporte a prueba de todos los vientos para evitar la catástrofe, ¿Cómo le gustaba al niñito mirar la labor de los hombres y aquel esfuerzo por Subir, subir!! Más aquel día lo que le fué dado presenciar le hizo derramar lágrimas de piedad e indignación. Ya se habían construido siete pisos escalonados de la torre. Mediante peldaños levantados al oriente y occidente subían los jornaleros cón su carga de ladrillos, bajando en seguida el material en busca de nuevo. - '* .Continuara) Hace más de medio siglo, : el Kaiser Guillermo II de i Alemania, amigo del Sultán | de Turquía, Abdul Hamid, j vino a visitar la Tierra Sani ta. E! cable telegráfico entre Jerusalén y Constantinopla zumbaba incesantemente, ya que se hacían minuciosos planes de mejorar el camino entre Jaffa, en el Litoral, y Jerusalén, en los montes de Judea. Miles de "fellahs” (campesinos árabes) y sus mujeres y niños pavimentaban las carreteras y enderezaban los caminos de tierra. Miles de presos construían puentes y portales en honor del distinguido huésped del Sultán. Al mismo tiempo vino otro hombre a visitar Eretz Israel, uno a quien el Kaiser, sarcásticamente, había apodado “Rey de los Judíos”. El hombre entró al país sin nomna, sin ser aclamado. Nineun camino se había pavimentado en su honor; ninguna salva fue disparada para saludar su llegada. Era el doctor Teodoro Herzl. Cansado y descorazonado, Herzl vino a las costas de Jaffa. Su episodio en Alemania con el Kaiser había sido desalentador. El monarca germano había mirado al “Rey de los Judíos” sin pacienda ni simpatía. El Sultán de Turquía se había reído de él desde las alturas de su trono, le había dado obsequios, pero ninguna promesa. .. Herzl sabía que sólo un hombre podía influenciar a Abdul Hamid. Ese hombre era el Kaiser Guillermo II. Y el Kaiser estaba por visitar la Tierra Santa. Era la hora de venir a presionar nuevamente con su solicitud. Al sur de Jaffa, sobre el camino a Jerusalén, se encuentra la primera escuela agrícola judía, Mikvé Israel. Cuando el Kaiser y su comitiva fueron a orar en la Ciudad Santa, se detuvieron a visitar Mikvé Israel. Una multitud de judíos y árabes se reunió a ambos lados del camino para poder ver al César germano. Un arco de honor se había erigido en homenaje a los visitantes, y los escolares cantaron cánticos de bienvenida. —“¡Hedad!” —¡Viva el Kaiser! Silencio. Sólo el batir de cascos del caballo real. Miles de ojos están fijos en el monarca. Y él, alto sobre su blanco caballo, dirige a la multitud una altiva mirada. Pero súbitamente hace girar su caballo hacia la verja y extiende una mano amigable a alguien. La multitud se pone de puntillas para ver quién es. Se está acercando un hombre alto, hermoso, de negra barba y ardientes ojos. —Herzl... —corre un murmullo por la multitud—, El doctor Herzl... —Buenos días, “Herr Doktor”. —Buenos días, Vuestra Majestad. Silencio en torno. Sólo se oye el susurro de las hojas en la arboleda que bordea la larga avenida, que titilan bajo los rayos dél sol abrasador. . —¿Ha encontrado la tierra de nuestros ensueños gracia a los ojos de Vuestra Majestad?— pregunta Herzl. —Es imposible soñar aquí, “Herr Doktof” —replica el; Kaiser, secándose el. sudor , de la cara con qn gran pa-! fiuelo—. El c’alor no lo per-! mite. —Nada puede ' hacerse —sonríe Herzl—. La tierra , está desnuda , —La tierra debe ser sombreada; debe ser cubierta de bosques —argüyó Guillermo, señalando a Mikvé Israel y sus verdes campos y árboles. —No podemos, Majestad — suspiró Herzl—. La tierra no está en nuestras manos. —La tierra pertenecerá a quienes le den sombra y cubran su desnudez con árboles —continuó el Emperador—. Espoleó a su caballo y se despidió.— Nos encontraremos en la Ciudad Santa, “Herr Doktor”. Los acompañantes de Herzl quedaron intrigados. ¿Había el Kaiser prometido algo? Pero Herzl mismo estaba emocionado, su rostro resplandecía, y sus ojos soñadores miraban al porvenir... “La tierra pertenecerá a quienes le den sombra y cubran su desnudez? —murmuraba, repitiendo las palabras del Kaiser una y otra vez. —¡Qué desnuda estaba la tierra! ¡Cuánto abandono! Por espacio de horas llevó a Herzl sü carruaje a lo largo del camino a Jerusalén. El desierto enseñoreado por doquier. Aldehuelas de barro, rodeadas por muros de estiércol y basura, arbustos que daban más espinas que sombra; los montes de Judea, calvos y chamuscados por el sol, vegetación de pobre crecimiento aquí y allá y despoblada tierra rocosa donde el calor era insoportable, sin ninguna sombra para refrescar al cansado viajero. Después de viajar muchas polvorientas y calurosas millas, Herzl se irguió súbitamente sorprendido. ¿Qué era esa verde mancha en el valle, al pie de las montañas? Motzá, una aldea judía. La única en los montes de Judea. Pequeña, pero verde. To- Por Eliózer Smoli da verde con olivares, datileros, viñas y albaricoques. ¿Habían creado manos judías ese oasis? Y he ahí campesinos tostados por el sol que le estrechan la mano, que - le traen de la fruta que han cultivado. Herzl está anonadado. Agitadamente toca con sus manos los árboles. Arboles umbríos plantados por campesinos judíos. El quiere plantar un árbol. Pero que sea sobre un monte pelado. Se debe empezar desde el principio en un monte pelado. Todos se dirigen a la cima del monte, al caer la tarde. En un hoyo que los campesinos han cavado, planta Herzl un joven cedro. Ú*n cedro en 1 o alto de un monte de Judea. Los judíos que se dirigían a Jerusalén a llorar su destrucción. se detenían a mirar el cedro de Herzl. se sentaban a su sombra y oían la esperanza que llevaba el viento oeste. Porque Herzl y su sue¬ ño eran amados por los judíos, y el solitario ciprés que él había plantado con sus propias manos en una roca pelada, era un cedro de espetaba*, r Cuando el cedro tenía seis años, Herzl murió del dolor de la nostalgia, roto su corazón por el ensueño no realizado. Todo Israel lloró, y el cedro también lloró. Año tras año, el 20 de Tamuz, la juventud de Israel que compartía el ensueño de Herzl, llevaba nuevos arbolillos a plantar junto al cedro. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Eretz Israel, aislada de los grandes centros del judaismo, fue profanada. El hambre y la enfermedad arrasaron a la gente que vino a reconstruir la Tierra. El yugo del Sultán se iba haciendo más pesado, y a medida que los turcos perdían batalla tras batalla, crecía su enojo con- (SIGUE EN LA PAG. 15) ANECDOTAS NO; ERROR DE UN CAMPESINO Un campesino iba camino al castillo de un gran señor, con un gran canasto lleno de peras, subiendo la escalera encontróse con dos monos que estaban tan bien vestidos que no parecían animales. Estos le sacaron gran parte de las peras. El buen hombre siguió su camino para cumplir su visita; entregó el canasto casi vacío y el señor le preguntó: ¿Por qué no está lleno él canasto? El buen hombre respondió: El canasto estaba lleno cuando lo traía a su majestad; pero en el camino sus dos hijos comieron gran parte. IGNORANCIA Un aldeano notó que muchas personas usan anteojos para leer, un día que fué a la gran ciudad entró a una óptica a fin de adquirir un par. El vendedor le mostró un libro y varios pares de anteojos, los que el aldeano probó uno tras otro, para declarar por último que no servían para nada. El vendedor extra¬ ñado echó una mirada al. libro y viendo que estaba al revés le dijo: Mi señor los anteojos son buenos; pero parece que usted no sabe leer, a lo cual el hombrecito respondió: Si 'yo supiese leer no-necesitaría de sus anteojos, enojado dió media vuelta y-se-fué. Enviado por Tommy Naehman

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