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Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel · 1955-05-01 · 5 (Mayo, 1955) · p. Seite 11

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Journal
Boletín informativo de la Sociedad Cultural Israelita B'ne Jisroel
Volume
XVII (1955)
Issue
5 (Mayo, 1955)
Date
1955-05-01
Page
Seite 11 (sequence 11)
Language
German
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tin \*\ Wi Año IV — N.o 5 S. C. I. Queridos Niños: SIVAN5715 FIESTA RELIGIOSA.-- Nos encontramos ya. con que han recibido Uds. las no. Shavuot, Jag Habikurím, tas bimestrales, que estoy seguro fueron sobresalientes. Sin Zeman Matan Toratenu: esembargo, si alguno de sus profesores me hubiesen preguntado tos tres nombres tienen esta sobre la aplicación de Uds. me habrían puesto en un aprieto festividad. El último significa para contestarles, porque desde hace unas semanas Uds. no “fecha de la entrega de la han colaborado como yo esperaba. El mismo trabajo hecho en Ley” y alude a la hora solemel colegio (composiciones, dibujos hechos con tinta china, ne en que Israel recibió de proverbios, etc.), les puede servir para figurar como editores Dios, por intermedio de Moi ayudantes! sés, el decálogo con ios man^ Esta vez pueden enviarnos las soluciones para los dos damientos básicos del jurompecabezas. Si las soluciones son exactas serán acreditadaismo, grabados en las dos dos con 10 puntos, que podrán ir acumulándose al puntaje tablas de la Ley. que obtengan con sus siguientes colaboraciones. Los prime- Si Pesaj conmemora la im ros que alcancen a ios 100 puntos obtendrán un premio. dependencia de los judíos, En este número recordamos al gran sabio de este siglo, al profesor Alberto Einstein, cuyo deceso lamentamos con todo ia fecha ael nacimiento del el mundo y especialmente con el pueblo judío. 111 Los saluda cariñosamente. BEN-ILAN FIESTA DE LAS PRIMICIAS nos* — „ \ •> Profesor Einstein sigloEi¿éneambSI9Sío^Hrj£eL«?ás grande sabio de nuestro cosmo, del tiempo y del espacio y por lo tanto fue 1¡amalló con justa razón el Padre de la Era Atómica. El Profesor Einstein durante toda su vida luchó por las más nobles causas: la paz mundial, la tolerancia, la justicia y la unión entre los hombres. Se demostró siempre como un ardiente sionista defendiendo a los derechos de su pueblo. Damos publicación a las palabras del gran difunto sobre el moderno centro del estudio hebraico: la Universidad Hebrea en Jerusalem. Nuestro héroe: el maestro “El único lugar en el mundo donde los judíos tienen la posibilidad de labrar su vida social en armonía con sus ideales tradicionales es Is. rael”. “Todos nosotros deseamos fervorosamente que su vida sea digna y satisfactoria. La medida en que se logre tal fin dependerá del grado en que se extienda y se desarrolle la Universidad Hebrea de Jerusalem”, prosiguió el profesor Einstein, añadiendo: “Lamento y me da vergüenza qde el judaismo que vive disperso por todos los países del mundo no haya dado todavía una sólida base material á nuestra Universidad, que sigue viviendo al día. “Eso no habría sucedido si nuestra tradición de aprecio de los profesores no hubiera sufrido merma por causa de la superficial tendencia mate, rialista de nuestra época. Eso hay que cambiarlo. “Según nuestra tradición, el ideal no está representado ni por el gobernante, ni por el político, ni por el soldado, ni por el comerciante. El ideal lo representa el profesor!”. El cuento de la gaviota A un hijo de pescadores le gustaba mucho el lago Kinéret y las gaviotas blancas que vienen en bandadas, a sumergir su cabeza en ei agua en busca de pececillos. solía sentarse en su bote pesquero, que flotaba dulcemente sobre el agua azulada, mientras seguía con la vista, a las gaviotas blancas que descendían de las alturas y pasaban en vuelo emitiendo gritos alborozados sobre su cabeza, mojaban sus alas en el agua y volvían & ascender. El niño tenía su gaviota favorita, la más pequeña y la más tierna entre todas; y si todas eran lindas, ella lo era mucho más: su plumaje era de un blanco inmaculado, sus patas, finas; su pico rojo, y cuando un rayo de sol caía sobre su cabeza, era como si una llama la apresase. Entonces emprendía vuelo, y extendiendo sus alas se paraba en la punta del bote pesquero, para observar temerosa al niño y al remo que asía en sus manos. El niño sacaba de judaismo. Los mluonf“’ incLivian<-u;_ -xviujses cruzarían ei desierto, sólo estaban uní dos entre sí por la ie en un Dios único, y aun esa fe tambaleaba a ratos, golpeada por los'sinsabores de la travesía. En la voz que les hablo desue el Monte binaí hallaron ei nexo indisoluble que había de mantenerlos uníaos por los siglos de los siglos. El número se hacia unidad. En el organismo que hasta entonces posición ae miemuiuo, 5»^ zaba a circular, como fuerza vital, la etica; -la cual confería a cada uno de esos miembros una misión, una razón de existir. La fuerza de esa corriente viviiicaaora se mantiene invariaoie, tai como lo fuera cuanao aquellos fugitivos de Egipto juraron: ••Haremos touas las cosas que Dios ha dicho, y ooeüeceremos ”. (Exodo, XXIV, 7). su bolsón' cuanto tenía: migas de pan, gusanos e insectos, y lo oirecia a la branca gaviota, que alargaba su niveo cuello, y tragaba comida tan codiciada. Lanzando un chillido agudo se despedía, y metiendo su cabeza en el agua, se apuraba para alcanzar la bandada de gaviotas que volaba sobre, el Kineret. El niño y la gaviota se habían acostumbrado uno a la otra, y se guardaban afecto mutuo. A veces, la gaviota venía como de paso y se paraba en la cabeza del niño, cuyo pelo le caía sobre la ancha frente. Entonces extendía el pequeño su mano llena y la gaviota recogía el alimento lo que causaba al niño inmensurable alegría. Un día, estaba el muchacho sentado en su barco pesquero en medio del tranquilo Kinéret, sobre su cabeza, el cielo claro y azulceleste; en el horizonte se vislumbraba apenas una nube. Familiarizado con los hábitos del cielo y de los vientos, el muchacho decidió volver rápidamente a la costa para no quedar en medio de la tempestad. Estaba todavía remando, rumbo a ia costa, cuando de las cum- Niños israelís mandan flores a sus amigos DIEZ MANDAMIENTOS Las leyes divinas no viven solamente entre nosotros los judíos, depositarios del más grande de ios libros, la Biblia; viven también en todas las escuelas del mundo donde se enseña a la juventud los principios de la religión; viven en todos los templos e iglesias donde se lee la Biblia y se cantan los Salmos en alabanza de Dios; viven en las grandes constituciones fundadas sobre los pilares de la justicia y de la igualdad, proclamados en el Sinaí y adoptados por la humanidad civilizada; viven en la literatura universal y en las obras más famosas del arte. En tohallado resonancia y se ha impuesto como fundamento de la moral. El judío festeja Schavuot con orgullo, porque se siente mensajero de las sabias enseñanzas divinas y heredero del libro sagrado, la Tora. Las palabras: “Ascher bajar banu mikol haamím venatan lanu et torato ’, (nos eligió entre los pueblos y nos dio su Tora), que se pronuncian en la bendición sobre la Torá en el Templo, son, para el judío, no un motivo de vanagloria, sino un recuerdo cada año renovado de su misión espiritual: la de salvaguardar, a'través de los siglos, ese tesoro de ética y sabiduría que fue confiado a su pueblo al recibir las tablas de la ley. tares de los cerros bajó el sharkía, viento que se esconde en las hendiduras de los cerros, y silbando con miles de voces, convierte al tranquilo lago Kinéret en un mar tempestuoso. Nublóse el cielo y las límpidas aguas azules del Kinéret adquirieron color plomizo, se elevaron con furor, y cubrieron con su espuma el pequeño barco pesquero, alcanzando al hijo del pescador que estaba parado descalzo, con el remo en las manos, dirigiendo su bote. Las olas se elevaban más y más, haciendo bailar la barca, pero el niño no se amedrentó. Siguió bogando, subiendo y bajando con el oleaje, arriba, abajo, arriba. La niebla fue cerrándose más y más, hasta no dejar ver nada. Este y oeste, norte y súr se mezclaban, y las costas del Kinéret, como si se hubiesen esfumado. El niño levantó la vista; a su alrededor reinaba la obscuridad más absoluta y la costa lejana no se veia más. ¿ué hacer? Recordó su casa pequeña a los pies del cerro; su padre y su madre. Seguramente estarían preocupados por él; quizás estuviesen parados en la costa, las manos extendidas hacia él. De repente cruzó la niebla brumosa la gaviota blanca. Lanzó un chillido y revoloteó sobre el bote y sobre ia cabeza del muchacho. De inmediato el niño dirigió la barca en la misma dirección que ia gaviota. ¡La costa! ¡He ahí la costa¡ La gente parada en la orilla aguardaba inquieta a los que remaban en el lago Kinéret, y entre ellos, su papá y su mamá... ¡,Con qué gritos de alborozo recibieron a su hijo! Entre los brazos queridos de su padre, acompañó el ni¬ ño con mirada llena de agradecimiento a la blanca gaviota, hasta que ella se perdió en la niebla y la obscuridad que envolvía al Kinéret.

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